LA ILUMINACION ESPIRITUAL
ESPIRITUALIDAD SIN RELIGIONES
EXISTENCIA TOTAL Y ETERNA - CONSCIENCIA AQUI Y AHORA - AMOR - VERDAD - LIBERTAD - VIDA

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ESCRITOS - AMAR

ESCRITOS: ANDREA WEITZNER

Amar a un ser humano

AMAR A UN SER HUMANO

Amar a un ser humano es ser suficientemente humilde como para recibir su ternura y su cariño sin representar el papel del que nada necesita. Amalo.

ESCRITOS: ANTHONY DE MELLO

No te dejes llamar Maestro

NO TE DEJES LLAMAR MAESTRO

Una vez que hayas visto, ya no volverás a ser el mismo, sino que sentirás la estimulante libertad y nunca más volverás a llamar a nadie Maestro.

ESCRITOS: ANTOINE DE SAINT-EXUPERY

El Principito nos enseña amar

EL PRINCIPITO NOS ENSEÑA AMAR

No se sufre por amor, se sufre por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro.

ESCRITOS: CARLOS CUAUHTEMOC

Perdonar es amar en libertad

PERDONAR ES AMAR EN LIBERTAD

Perdonar es un acto liberador, exclusivo de los seres espiritualmente superiores. Si perdonamos, despojamos lo que no nos permiten amar en libertad.

ESCRITOS: GONZALO GALLO

Amar sin apego

AMAR SIN APEGO

Dhyan o Zen es un camino hacia la paz interior con base en la meditación serena y en una vida de amor y desasimiento con una conciencia despierta.

El arte de amar

EL ARTE DE AMAR

Siempre hay paz en la aceptación y ella no impide cambiar para mejorar. La aceptación se hace con paz y seguros de que todo marcha como debe ser.

ESCRITOS: JBN

Amor y amar

AMOR Y AMAR

Todas las manifestaciones del espíritu son dirigidas por el ALMA y el AMOR que es imperecedero en razón de que fluye desde lo más profundo del ALMA.

Amar la vida es simple y saludable

AMAR LA VIDA ES SIMPLE Y SALUDABLE

Jesús dice: El hombre egoísta, egocéntrico, domina y tortura a los animales. Para Dios, matar animales, aun siendo como sacrificio, es una atrocidad.

ESCRITOS: JEBUNA

Amar sin condiciones

AMAR SIN CONDICIONES

El amor es como la sombra del árbol, cobija sin discriminación a todo el que se le acerque. Increíble, al leñador que llega a cortarlo le da su aroma.

Amar es actuar

AMAR ES ACTUAR

El verdadero amor corrige, porque el verdadero amor no se queda solamente en las palabras. ¿De qué sirve hablar bonito y no actuar? Amar es actuar.

Cámara lenta

CÁMARA LENTA

Merma velocidad un segundo menos, luego dos, luego tres y así sucesivamente hasta que te liberes de la corriente energética de la humanidad acelera.

EL PELIGRO DEL DESEO

Cuando las cosas se resuelven existe Dios.

El deseo es la enfermedad más importante de la mente porque lo que lleva al bienestar de la mente es precisamente el no desear. Se puede desear tener dinero, tener poder y hasta desear a Dios, pero ese no es el camino de la transformación interior.

Cuando se deja de desear se siente por fin que uno está en casa, dichoso, tranquilo, que la vida está disponible para uno y uno para la vida. Desaparece la separación, la división y ese estado de unidad es llamado Dios.

«En lugar de buscar a Dios para que se resuelvan las cosas, mejor resuelve porque cuando las cosas se resuelven existe Dios».

El deseo es esencialmente mundano porque surge de la idea de que a uno le falta algo. Dios se ha transformado en algo mundano porque también se lo desea como una cosa.

Una persona verdaderamente espiritual puede ser no creyente, porque el que cree también desea algo, cree con la mente y esa no es una experiencia directa.

«La espiritualidad es fundirse en la totalidad, es dejar de ser uno para ser el todo».

El que tiene confianza en la vida no necesitan creencias, vive, porque la vida es el aquí y ahora y no hay que esperar a mañana para empezar a vivir. Cuando uno deja de desear a Dios de pronto aparece en todas partes, porque la vida es Dios.

Tres hombres estaban conversando y se planteó la hipótesis de qué harían si sólo les quedaran seis meses de vida.

El primero dijo que si le ocurriera eso se dedicaría a disfrutar de todos los placeres de la vida. El segundo afirmó que se dedicaría a viajar, conocer el mundo; y el tercero aseguró que si el médico le dijera que sólo le quedan seis meses de vida, consultaría a otro médico.

Los tres están esperando para vivir lo que desean cuando estén enfermos y seguramente no puedan disfrutar; mientras ahora, que están bien, no hacen nada de lo que quieren y siguen postergando. La esperanza es una forma de postergar la vida.

El Zen enseña a confiar en la vida no a creer.

El Zen no es un camino, porque no hay ningún camino, ningún método y tampoco hay que hacer nada ni dónde ir. La verdad ya está aquí. Todo es un proceso, un evento, nosotros también; y no hay nada que esperar.

La actitud Zen es ausencia de esfuerzo, es estar consciente de que no hay que hacer ningún esfuerzo. Los esfuerzos pueden servirle al ego para alcanzar algo que desea pero no para lograr la meta definitiva ni llevarnos a Dios, porque Dios está más allá del esfuerzo, en el silencio, en el vacío, en el espacio que no se puede definir.

Lo que hay que hacer es convertirse en testigo, no juzgar, comprender, ser más conscientes, estar más despiertos para entender cada momento, estar presente observando para poder darse cuenta que la única vida que hay es la común y corriente.

«Ser común y corriente es ser espiritual, porque todo lo que es extraordinario es religioso, una pretensión del ego».

Nadie quiere ser común y corriente de modo que la mayoría siempre está deseando ser otra cosa. Desprecian lo que hace en el presente y anhela un futuro imaginario; porque hacer una tarea común la hace sentir que está malgastando su vida porque cree estar destinada a cosas mejores.

Al aceptar ser común y corriente, de pronto lo que parecía no tener sentido para uno se convierte en un acto sagrado y cuando la acción se vuelve sagrada es una meditación, se logra penetrar en la profundidad de la vida y ésta revela todos sus misterios.

Se aprende en ese momento a recibir y cuanto más receptivos estemos, más disponible estará la vida para nosotros. Sólo de esta manera se puede vivir en el presente, de otro modo no se puede.

Deseamos otras cosas porque no sabemos disfrutar de lo que tenemos y nos alejamos de nosotros mismos porque no nos conocemos interiormente.

«El que es infeliz haciendo un trabajo será infeliz haciendo otro que cree más importante, porque las cosas externas no pueden cambiar tu interior».