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FRASES CAMBIAR

FRASES Y CITAS CAMBIAR

VER ESCRITOS CAMBIAR

Albert Einstein: El mundo como lo hemos creado es un proceso de nuestro pensamiento. No puede ser cambiado sin cambiar nuestro pensamiento.

Alejandro Jodorowsky: Para cambiar el mundo es necesario comenzar por uno mismo.

Anonimo: Aprende a tener una profunda confianza, eso lo cambiará todo.

Anonimo: El clima es bueno, no va a cambiar.

Anthony de Mello: No pidas al mundo cambiar, cambia tú primero.

Anthony de Mello: El que quiere ser constante en la felicidad debe cambiar frecuentemente.

Anthony de Mello: El día en que cambies, cambiarán todas las personas para ti, y cambiará tu presente. Entonces vivirás en un mundo de amor.

Anthony de Mello: Los hombres verdaderamente despiertos han llegado a darse cuenta de que nunca es necesario cambiar lo que ven, sino tan sólo la forma en que lo ven.

Anthony de Mello: No hay que violentarse con nada ni para mejorarlo ni para cambiarlo. Lo que es, es, y sólo lo es por su propia causa; nada te puede dañar si estás despierto.

Anthony de Mello: Si quieres cambiarte a ti mismo, tendrá que ser en base a comprensión, intuición, conciencia, tolerancia, sin violencia. Pues eso mismo necesitan los demás.

Anthony de Mello: Lo que importa es responder a el Amor con el corazón. No importa ser ateo, musulmán o católico; lo importante es la circuncisión y el bautismo del corazón. El estar despierto es cambiar tu corazón de piedra por uno que no se cierre a la Verdad.

Antoine de Saint-Exupery: Para ver claro, basta con cambiar la dirección de la mirada.

Antonio Blay: Es un doble trabajo: ver lo que no eres y vivir lo que sí eres. Sin forzar, sin exigencia. La exigencia debe estar en Ser, no en intentar cambiar los modos. Cada momento estará asociado a su modo.

Armonia Familiar: Otras cosas nos pueden cambiar, pero empezamos y terminamos con la familia.

Beatles: Nada cambiará mi mundo. (Across the universe)

Beatles: Tu dices que quieres una revolución, bueno, tu sabes que todos queremos cambiar el mundo. (Revolution)

Borja Vilaseca: No podemos cambiar lo que sucede, pero sí mirarlo de otra manera.

Buda: Ni siquiera un Dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.

Buda: Un momento puede cambiar un día, un día puede cambiar una vida y una vida puede cambiar el mundo.

Byron Katie: Colocar la culpa o un juicio en alguien le deja impotente para cambiar su experiencia; Asumir la responsabilidad sobre sus creencias y juicios le da el poder para cambiarlos.

Byron Katie: Echarle la culpa o juzgar a otra persona te quita poder para cambiar tu experiencia.

Candace Pert: Absolutamente, el pensamiento por sí mismo puede cambiar completamente el cuerpo.

Cantinflas: La humanidad es como es. No se trata de cambiarla, sino de conocerla.

Carl Gustav Jung: No podemos cambiar nada hasta que lo aceptamos. La condena no libera, oprime.

Carl Gustav Jung: Si hay algo que queramos cambiar en el niño, primero debemos examinarlo y ver si no es algo que podría ser mejor cambiar en nosotros mismos.

Carlos Castaneda: Los guerreros encaran el tiempo que llega. Normalmente encaramos el tiempo que se aleja de nosotros; sólo los guerreros pueden cambiar esta situación y encarar el tiempo a medida que avanza hacia ellos.

Carlos Castaneda: Hay montones de cosas que un guerrero puede hacer en un determinado momento y que no habría podido hacer años antes. Esas cosas no cambiaron; lo que cambió fue su idea de sí mismo.

Carlos Castaneda: Cuando un guerrero aprende a ver, ve que un hombre, ya sea mendigo o rey, es un huevo luminoso, y no hay manera de cambiar nada; o mejor dicho, ¿qué podría cambiarse en ese huevo luminoso? ¿Qué?

Carlos Castaneda: Cambiar nuestra idea del mundo es la clave del chamanismo. Y parar el diálogo interno es la única forma de lograrlo.

Cheng Man-ch’ing: No tengas demasiada prisa para cambiar la ropa en los cambios de estación.

Clara Tahoces: Seguir adelante, cambiar estereotipos, afrontar acontecimientos, cometer errores y aprender de ellos, transformar sus sentimientos negativos en perdón… en definitiva, a madurar.

Dalai Lama: La forma de cambiar las mentes de los demás es con afecto, y no con ira.

Dalai Lama: El medio para hacer cambiar de opinión es el afecto, no la ira.

Dayerlin Sosa López: A nadie le gusta que lo critiquen. Sin embargo, las personas exitosas pueden extraer lo que es positivo en la crítica y usarlo para mejorar su estrategia o cambiar sus opiniones.

Dayerlin Sosa López: Todos los hábitos mentales están asociados con el patrón de respiración. Cambia el patrón de respiración y la mente cambiará inmediatamente, instantáneamente. ¡Inténtalo!

Deepak Chopra: Tus percepciones, interpretaciones y expectativas influyen sobre todos los aspectos de tu salud mental y física. Al modificar tu perspectiva y tomar decisiones nuevas, creas unas herramientas poderosas para cambiar tu vida.

Deepak Chopra: La realidad se origina en las percepciones. Al cambiar tus percepciones, modificas tu realidad. Al cambiar la percepción sobre tu cuerpo, el envejecimiento y el tiempo, podrás revertir tu edad biológica.

Drunvalo Melchizedek: Cuando entremos nuevamente en el estado del Corazón Viviente, y comencemos a soñar del modo que lo hacíamos hace millones de años, nos daremos cuenta de que podemos cambiar cualquier cosa.

Eckhart Tolle: El mayor catalizador del cambio en las relaciones es la aceptación total de tu pareja tal como es, dejando completamente de juzgarla y de intentar cambiarla.

Eduardo Galeano: Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.

Eduardo Galeano: Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo.

Edward de Bono: La lógica nunca cambiará la emoción o la percepción.

El Kybalion: Para cambiar vuestra característica o estado mental, cambiad vuestra vibración.

Elizabeth Scott: Acepta que las cosas son como son en cada momento. Eso no significa que no vayan a cambiar o no que puedan cambiar. Dolor x Resistencia = Sufrimiento. Dolor = Dolor.

Emmet Fox: Si deseas cambiar alguna condición en tu vida, deberás cambiar tu manera de pensar sobre la misma y mantener el cambio.

Enric Corbera: Querer cambiar para cambiar al otro, te mantiene en el problema.

Erich Fromm: El ser humano tiene dos orientaciones básicas: tener y ser. Tener implica adquirir y poseer cosas, incluso personas. Ser se centra en la experiencia: intercambiar, comprometerse, compartir con otra gente.

Excelsior: Distraerse significa casi siempre cambiar de aburrimiento.

Francisco de Asis: Luchemos por alcanzar la serenidad de aceptar las cosas inevitables, el valor de cambiar las cosas que podamos y la sabiduría para poder distinguir unas de otras.

Friedrich Nietzsche: La serpiente que no puede soltar su piel tiene que morir. También las mentes a las que se les impide cambiar sus opiniones, dejan de ser mentes.

Gendun Rinpoche: No te adhieras a ella. No emitas juicios. Que el juego ocurra por sí solo, emergentes y caer - sin cambiar nada - y todo se desvanecerá y comenzar de nuevo, sin fin.

George Ohsawa: La vida macrobiótica es el proceso de cambiarnos a nosotros mismos para que podamos comer todo lo que queramos sin temor a enfermarnos; nos permite vivir una vida alegre durante la cual podemos lograr cualquier cosa que elijamos.

Georges Gurdjieff: Nunca hables de ti sin concederte la posibilidad de cambiar.

Gerardo Schmedling: ¿Cómo podré saber que ya he aceptado totalmente la realidad que ya no quiero seguir viviendo? Cuando renuncias definitivamente a tratar de cambiar la realidad externa presente a menos que reconozcas que ésa es tu misión.

Immanuel Kant: El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca.

JBN: ¿Sabía usted? que acostumbraba cambiarse de ropa dos e incluos 3 veces por noche.

JBN: ¿Sabía usted? Que tiene buenos resultados cambiar una palabra perjudicial por la palabra Dios.

JBN: ¿Sabía usted? que la vida de un motor de aeromodelismo (25 cc.) en competición es tan solo de 1 hora. Después de esto hay que cambiar cojinetes de cigüeñal, camisa y pistón.

Jebuna: Cambiar el mundo es fácil, lo difícil es cambiar las personas para que estén unidas por una noble causa.

Jebuna: La alquimia de Jesús de Nazaret fue cambiar el odio por amor.

Jiddu Krishnamurti: Si comienzas a entender lo que eres sin intentar cambiarlo, lo que eres se someterá a una transformación.

Jiddu Krishnamurti: Es posible cambiar. Tenemos que encarar el cambio con una mente fresca, ávida por descubrir, y lo suficientemente joven para examinar y explorar.

Jiddu Krishnamurti: No hay energía para cambiar el hábito más pequeño. Esa energía se disipa en el conflicto interno por no sustituir las viejas ideas con las nuevas.

Jiddu Krishnamurti: Todas las formas externas de cambio traída por guerras, revoluciones, reformas, leyes e ideologías han fallado completamente para cambiar la naturaleza básica de un hombre y por tanto de la sociedad.

Joe Dispenza: Si queremos cambiar algún aspecto de nuestra realidad, tenemos que pensar, sentir y actuar de nuevas formas, tenemos que ser distintos en cuanto a cómo respondemos a las experiencias.

Joe Dispenza: Para poder cambiar debes modificar la imagen que tienes de ti y del mundo, para abrirte a nuevos conocimientos y experiencias.

Jon Kabat-Zinn: La voluntad para cambiar es el principio ante la tarea de adentrarse en esta práctica oriental.

Jorge Bucay: Cuántas cosas cambiarían si pudiésemos disfrutar de nuestros tesoros tal como son.

Jorge Bucay: Quiero que me aceptes sin que pretendas cambiarme.

Jorge Bucay: Solamente se puede cambiar una cosa cuando se deja de combatir con ella.

Jorge Bucay: Cuando nos amamos, somos capaces de aceptarnos y valorarnos sin juzgar nuestras carencias, nuestra imperfección y nuestra vulnerabilidad. Cuando nos amamos, no perdemos tiempo intentando cambiarnos.

Jota Mario Valencia: Aceptar es saber que no se puede cambiar al otro, respetar del mismo modo en que aspiramos a ser respetados y tener en cuenta a los demás del mismo modo en que aspiramos a ser tenidos en cuenta.

Judas: No mires los defectos ajenos, puesto que éstos no te corresponde cambiarlos, pero sí dedícate con esmero a corregir los tuyos propios que son éstos lo que te debes preocupar por solucionar.

Judas: Saber ver aquellas cosas que obstaculizan nuestro camino es un ejercicio arduo pero certero, si persistimos en él logrando cambiar hábitos, defectos y costumbres que no nos dejan estar a tono con el pensamiento de Dios.

Lao Tse: Aprender a fluir con el mínimo esfuerzo. Si hay que cambiar de dirección, se da media vuelta y se hace, sin pensarlo más.

Leon Tolstoi: Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo.

Leonardo Da Vinci: Todos quieren cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo.

Lin Yutang: La función química del humor es ésta: cambiar el carácter de nuestros pensamientos.

Lord Acton: Todo el mundo piensa en cambiar la humanidad, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo.

Ludwig Wittgenstein: No sirve con querer cambiar el entorno. Lo principal es cambiarnos a nosotros mismos.

Mahatma Gandhi: Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo.

Maitreya: No trates de cambiar tu deber por el de otro, ni descuides tu trabajo por hacer el de otro. No importa lo noble que éste pueda ser. Estás aquí para descubrir tu propio camino y entregarte a él en cuerpo y alma.

Maquiavelo: Quien desee éxito constante debe cambiar su conducta con los tiempos.

Masami Sensei: Según sea el estado actual de conciencia de cada persona, cada uno elige y decide el futuro mas adecuado para si mismo. El futuro siempre cambia. Cambiando es estado de conciencia actual, se puede cambiar el futuro.

Maurice Nicoll: Todo el secreto estriba, no en tratar de cambiar las circunstancias externas, sino en un cambio en uno mismo y de tomar los repetidos sucesos de la vida de una manera nueva.

Miguel De Cervantes: Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas.

Miguel Ruiz: Con una comunicación clara, todas tus relaciones cambiarán, no sólo la que tienes con tu pareja, sino también todas las demás.

Miguel Ruiz: Si permitimos que las emociones consuman nuestra energía, no nos quedará ninguna para cambiar nuestra vida o para dársela a los demás.

Miguel Ruiz: Debemos aprender a controlar nuestras emociones a fin de tener el suficiente poder personal para cambiar los acuerdos basados en el miedo, escapar del infierno y crear nuestro cielo personal.

Moralejas: La riqueza de una persona no se mide por las cosas que posee, sino por aquellas que no cambiaría por dinero.

Napoleon Bonaparte: Hay que cambiar de tácticas cada diez años si se quiere mantener la superioridad.

Octavio Paz: La definición del hombre como un ser que trabaja debe cambiarse por la del hombre como un ser que desea.

Octavio Paz: Una reacción exagerada o excesiva delata, en cualquier organismo vivo, miedo e inseguridad; y la esclerosis no sólo es signo de vejez sino de incapacidad para cambiar.

Oprah Winfrey: El mayor descubrimiento de todos los tiempos es darse cuenta que una persona puede cambiar su futuro simplemente cambiando su actitud.

Oprah Winfrey: Si quieres que tu vida sea más gratificante, tienes que cambiar tu forma de pensar.

Osho: La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo.

Osho: Nunca trates de cambiar a una persona que amas, porque el mismo esfuerzo que realizas para cambiar a esa persona, dice que amas sólo la mitad, y que la otra mitad de la persona no es aceptada.

Paramadvaiti: Este mundo es como es, y tu no lo vas a cambiar por dudar de Dios.

Paramadvaiti: Somos ricos por tener este cuerpo, uno no cambiaría uno de sus pies ni por 100 millones de dólares.

Patrocinio Navarro: Hace milenios que el mundo está mal, pero tal vez ahora está peor que nunca. Hace milenios que existen partidarios como ahora de cambiar las cosas.

Patrocinio Navarro: Preste atención al juego político, poder de unos sobre otros que se vea normal cambiar cada equis tiempo las máscaras de las marionetas que compiten.

Patrocinio Navarro: Todas las cumbres fracasan por lo mismo: el viejo mundo se resiste a morir y todavía no hay fuerzas humanas bastantes para cambiar la balanza a favor.

Paulo Coelho: No sé amar, sin embargo quiero aprender y adquirir maestría, con un hombre que esté dispuesto a amarme como soy, ya que siendo como soy, estoy dispuesta a cambiar positivamente.

Paulo Coelho: Todos los días Dios nos da, junto con el sol, un momento en el que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices.

Pio Baroja: Las personas cambian cuando se dan cuenta del potencial que tienen para cambiar las cosas.

Proverbio Chino: No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas.

Quino: ¡Sonamos muchachos! ¡Resulta que si uno no se apura a cambiar el mundo, después es el mundo el que lo cambia a uno!.

Quintiliano: Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.

Rhonda Byrne: Puedes cambiar tus emociones inmediatamente pensando en algo alegre, cantando una canción o recordando una experiencia feliz.

Rhonda Byrne: ¿Son tus pensamientos merecedores de ti? – Si no, AHORA es el tiempo de cambiarlos. Puedes empezar justo donde estás ahora mismo. Sólo importa este momento y en lo que está enfocada tu atención

Ricardo Arjona: Y cómo deshacerme de ti si no te tengo. Cómo alejarme de ti si estas tan lejos. Y el problema no es cambiarte. El problema es que no quiero.

Richard Bach: Siempre eres libre de cambiar de opinión y elegir un futuro diferente, o un pasado diferente.

Roberto Weiss: Nuestras creencias pueden cambiar debido a la fuerza y a la inmediatez de la experiencia personal. Empezamos a comprender algo cuando experimentamos su esencia.

Rolando Leal: Modificar circunstancias en las que viven las personas. No cambiar a las personas fuera de su contexto.

Rumi: Ayer era inteligente, por lo que quería cambiar el mundo. Hoy soy sabio, por lo que me quiero cambiar a mi mismo.

Rumi: Para cambiar, una persona debe encarar el dragón de sus apetitos con otro dragón, la energía vital del alma.

Rumi: El dolor que abrazamos se convierte en alegría. Llévalo a tus brazos donde puede cambiar.

Ryan Holiday: Siempre acepta lo que no puedes cambiar.

Sadhguru Jaggi Vasudev: El pez solo sabe que vive en el agua, después de que ya está en la orilla del río. Sin nuestra conciencia de otro mundo, nunca se nos ocurriría cambiar.

Samuel Sagan: Cualesquiera que sean las propias visiones del tercer ojo, no deben convertirse en una prisión. Siempre debe dejarse espacio para cambiar la propia mente y sistema de ver el mundo.

Sigmund Freud: Por primera vez el niño debe intercambiar placer por dignidad social.

Socrates: Es mejor cambiar de opinión, que persistir en una equivocada.

Sri Bhagavan: El problema básico en las relaciones es el esfuerzo constante por entender y por cambiar al otro.

Sri Chinmoy: Si el mundo va a cambiar, primero tendremos que cambiar nosotros en nuestros corazones.

Stephen Covey: Stephen Covey Descubre el principio 90/10 que cambiará tu vida, al menos la forma en como reaccionas a situaciones. ¿Cuál es este principio? Veamos.

Stephen Hawking: He notado que aún mucha gente dice que todo está predestinado y que no podemos cambiar nuestro destino, mira antes de cruzar la calle.

Steve Jobs: Cada día me miro en el espejo y me pregunto: Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?. Si la respuesta es no durante demasiados días seguidos, sé que necesito cambiar algo.

Steve Jobs: ¿Quieres pasar el resto de tu vida vendiendo agua azucarada o quieres tener la oportunidad de cambiar el mundo?.

Steve Jobs: Cambiaría, si pudiera, toda mi tecnología por una tarde con Sócrates.

Terencio: Cuando no se puede lograr lo que se quiere, mejor cambiar de actitud.

Teresa de Calcuta: Yo sola no puedo cambiar el mundo, pero puedo lanzar una piedra a través del agua para crear muchas ondulaciones.

Thomas Alva Edison: Tengo amigos normales cuya amistad no cambiaría por el favor de los reyes del mundo.

Tom Clancy: El hombre es una criatura de esperanza e inventiva y ambas cualidades desmienten la idea de que no es posible cambiar las cosas.

Tony Buzan: Otro de los distintivos de las personas espiritualmente inteligentes es que están convencidas de que pueden cambiar algo.

UCDM: Es indudable, no obstante, que jamás encontrarás satisfacción en fantasías, de modo que tu única esperanza es cambiar de parecer con respecto a la realidad.

Veganos JBN: Tú puedes cambiar la manera en que los animales son tratados, ayudar al planeta y estar más sano. Tú tienes la oportunidad de hacer la diferencia.

Walter Elias Disney: “Para siempre” es mucho tiempo y el tiempo tiene una forma curiosa de cambiar las cosas.

Walter Riso: No temas revisar, cambiar o modificar tus metas, si ellas son fuente de sufrimiento. ¿De qué otro modo podrías acercarte a la felicidad?

Wayne Dyer: Si crees que sentirte mal o preocuparte lo suficiente cambiará un hecho pasado o futuro, quiere decir que resides en otro planeta con un diferente sistema de realidad.

Wayne Dyer: Si disfrutas de la manera en la que interactúas con las personas y estas no interfieren con los objetivos que te has puesto en la vida, no necesitas cambiar esa forma de iteractuar.

Wayne Dyer: Tener conciencia de la rutina es dar el primer paso para cambiarla.

Winston Churchill: Mejorar es cambiar, ser perfecto es cambiar a menudo.

Winston Churchill: Un fanático es una persona que no va a cambiar de parecer ni tampoco cambiará de tema.

Yogananda: Debido a que solo tú eres responsable de tus pensamientos, solo tú puedes cambiarlos.

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ES POSIBLE CAMBIAR AL HOMBRE

JIDDU KRISHNAMURTI

EL VERDADERO CAMBIO

Debemos preguntar, dudar de todo lo que otros hayan dicho, de los libros, las religiones, las autoridades ¡dudar de todo! Tenemos que indagar, dudar, ser escépticos.

El estilo de Krishnamurti es sencillo, claro directo, carece completamente de complicaciones técnicas y puede ser entendido por todos sin dificultad: «¡Uno debe hacer algo cuando la casa está quemándose! Usted no dice, "es imposible yo no lo creo, nada puedo hacer al respecto" y se queda ahí sentado observándola arder. Usted hace algo en relación con la realidad, no en relación con lo que usted piensa que debería ser. La realidad es la casa que se quema. Tal vez usted sea incapaz de apagar el fuego antes de que lleguen los bomberos, pero entretanto - y no hay "entretanto" en absoluto - usted actúa en relación con el fuego». Acción, acción espontánea y directa frente al hecho que llama a actuar. Acción sin "entretanto", sin lucubraciones intelectuales que postergan interminablemente. Acción sin tiempo.

El enfoque de Krishnamurti puede resultar desconcertante a veces para el modo habitual de encarar psicológicamente la vida. Pero como este "modo" dio los frutos que han llevado a la civilización hasta su alarmante disyuntiva presente se justifica conceder a la palabra de Krishnamurti la profunda, seria e inteligente atención que ella solicita. Quizás esa palabra, que llega "al fondo de las cosas", esté señalando la dirección correcta.

¿Puede Cambiar el Hombre?

La energía; su disipación en el conflicto.

Al observar las condiciones prevalecientes en el mundo, vemos lo que ocurre: revueltas estudiantiles, prejuicios de clase, conflicto entre el negro y el blanco, las guerras, la confusión política y las divisiones causadas por los nacionalismos y las religiones. También nos damos cuenta del conflicto, de la lucha, la ansiedad, la soledad, la desesperación, de la falta de amor, y del miedo. ¿Por qué aceptamos todo esto? ¿Por qué aceptamos el ambiente social y moral cuando sabemos muy bien que es totalmente inmoral? ¿Por qué vivimos de este modo, si sabemos todo eso, no emocional o sentimentalmente, sino mediante la observación del mundo y de nosotros mismos? ¿Por qué es que nuestro sistema educativo no produce verdaderos seres humanos, sino entidades mecánicas entrenadas para aceptar ciertos empleos y finalmente morir? La educación, la ciencia y la religión no han resuelto en absoluto nuestros problemas. ¿Por qué al ver toda esta confusión, en vez de adaptarnos a ella y aceptarla, no hacemos estallar todo el proceso en nosotros mismos? Creo que debemos hacernos esta pregunta, observando la confusión serenamente, firme la mirada, sin juzgar ni evaluar, y no intelectualmente ni con el fin de encontrar algún dios, alguna realización, o alguna peculiar felicidad que inevitablemente conduce a toda clase de escapes. Como personas adultas que somos, debemos preguntarnos por qué vivimos de esta manera: vivir, luchar y morir. Y cuando formulamos esa pregunta seriamente, con plena intención de comprenderla, entonces las filosofías, las teorías e ideas especulativas no tienen cabida en absoluto. Lo que importa no es lo que debería ser o lo que podría ser, ni qué principio deberíamos seguir, o qué ideales debemos sustentar o a cuál religión o gurú debemos volvernos. Es obvio que todas esas respuestas carecen por completo de sentido cuando ustedes se enfrentan a esta confusión, a la miseria y a los constantes conflictos en que vivimos. Hemos convertido la vida en un campo de batalla, con cada familia, cada grupo y cada nación en contra de la otra. Al ver esto, al verlo no como una idea, sino como algo que realmente observan y deben afrontar, ustedes se preguntarán qué es todo ello. ¿Por que seguimos así, sin vivir ni amar, sino llenos de miedo y de terror hasta que morimos?

¿Qué harán cuando se formulen esa pregunta? No pueden formularla aquellas personas que están cómodamente establecidas en ideales de familia, en una casa confortable, que tienen algún dinero y que son muy respetables y burguesas. Si esas personas hacen preguntas, las interpretan de acuerdo con sus exigencias personales de satisfacción. Pero como éste es un problema muy humano y común que toca la vida de todos nosotros, ricos y pobres, viejos y jóvenes, ¿por que entonces vivimos esta vida monótona, sin sentido, yendo a la oficina y trabajando en un laboratorio o una fábrica durante cuarenta años, engendrando unos cuantos hijos, educándolos en forma absurda, para luego morir? Creo que debemos hacernos esta pregunta con todo nuestro ser si es que queremos descubrir la respuesta. Entonces podemos pasar a preguntarnos si los seres humanos pueden alguna vez cambiar radical y fundamentalmente, de manera que sean capaces de mirar el mundo en forma nueva, con ojos diferentes, con un corazón diferente, no más llenos de odio, de antagonismo, de prejuicios raciales, sino con una mente que sea muy clara, que tenga tremenda energía.

Al ver todo esto: las guerras, las divisiones absurdas que las religiones han ocasionado, la separación entre el individuo y la comunidad, la familia en oposición al resto del mundo, cada ser humano aferrado a algún ideal peculiar, dividiéndose a sí mismo en "yo", "tú", "nosotros" y "ellos"; al ver todo eso objetiva y psicológicamente, nos queda solo una pregunta, un problema fundamental: si la mente humana, que está tan excesivamente condicionada, puede cambiar. No en alguna futura encarnación o al final de la vida, sino cambiar radicalmente ahora, de modo que se convierta en una mente nueva, fresca, joven, inocente, aliviada de su carga, para que así sepamos lo que significa amar y vivir en paz. Creo que éste es el único problema. Cuando sea resuelto, todo otro problema económico o social, todas esas cosas que nos conducen a la guerra terminarán y habrá una estructura social diferente.

De modo que nuestra pregunta es si la mente, el cerebro y el corazón pueden vivir como si fuera por vez primera, incontaminados, frescos, inocentes, sabiendo lo que significa vivir en felicidad y en éxtasis, con profundo amor. Ustedes conocen el peligro que hay en escuchar cuestiones retóricas. Esta no es una cuestión retórica en absoluto; se trata de nuestra vida. No estamos interesados en palabras o ideas. La mayoría de nosotros estamos atrapados en palabras, sin jamás comprender profundamente que la palabra nunca es la cosa, que la descripción nunca es la cosa descrita. Y si podemos durante estas pláticas tratar de comprender este hondo problema de cómo la mente humana -que incluye, ya lo vimos, el cerebro, la mente y el corazón- ha sido condicionada a través de los siglos por la propaganda, el miedo y otras influencias entonces podremos preguntar si esa mente puede sufrir una transformación radical, de modo que el hombre sea capaz de vivir pacíficamente en todo el mundo, con gran amor, con gran éxtasis y con la realización de aquello que es inconmensurable.

Este es nuestro problema: si la mente, que está tan recargada de recuerdos y tradiciones, puede hacer surgir dentro de sí misma, sin esfuerzo, lucha o conflicto, la llama que queme los residuos del ayer. Habiéndonos formulado esta pregunta -que estoy seguro se hace toda persona seria y reflexiva- ¿por dónde empezamos? ¿Comenzamos con lo exterior, con el cambio en el mundo burocrático, en la estructura social? ¿O comenzaremos con lo interno, esto es, lo psicológico? ¿Vamos a considerar el mundo exterior con todo su conocimiento tecnológico, las maravillas que el hombre ha realizado en el campo científico? ¿Comenzaremos por allí para llevar a cabo una revolución? El hombre ya lo intentó, demasiado. Ha dicho: cuando cambiemos las cosas externas radicalmente, como lo han hecho todas las revoluciones sangrientas de la historia entonces el hombre cambiará y será un ser humano feliz. La revolución comunista y otras revoluciones han dicho: produzcamos orden en lo externo y habrá orden en lo interno. También han dicho que no importa si no hay orden interno; lo que importa es que tengamos orden en el mundo exterior, un orden ideal; una Utopía en nombre de la cual millones han sido asesinados.

Por lo tanto, comencemos con lo interno, con lo psicológico. Esto no significa que dejemos permanecer como está el presente orden social con toda su confusión y desorden. ¿Pero hay acaso división entre lo interno y lo externo? ¿O sólo hay un movimiento en el cual existen lo interno y lo externo simplemente como movimiento, y no como dos cosas separadas? Considero muy importante, si hemos de establecer una comunicación que no sea sólo verbal -el uso del inglés como nuestro idioma común y de palabras que comprendemos todos- que también podamos emplear una clase diferente de comunicación, porque vamos a penetrar muy profunda y seriamente en las cosas. Por lo tanto, debe haber comunicación en lo verbal y más allá de lo verbal. Tiene que haber comunión, lo cual implica que todos estamos profundamente interesados, que atendemos y miramos este problema con afecto y con el empeño de comprenderlo. Es necesario, pues, que además de comunicación verbal, tengamos también una comunión profunda en la cual no haya acuerdo o desacuerdo. El acuerdo y el desacuerdo no deben surgir nunca porque no estamos tratando con ideas, opiniones, conceptos o ideales, sino que estamos interesados en el problema de la transformación humana. En ello las opiniones -la mía o la de ustedes- carecen de todo valor. Si dicen que es imposible que cambien los seres humanos, que han sido así por miles de años, ustedes se han bloqueado a sí mismos de antemano y no podrán continuar inquiriendo o explorando. Y si ustedes meramente dicen que es posible, entonces viven en un mundo de posibilidades, y no de realidades.

De manera que uno debe abordar esta cuestión sin decir que es o no es posible cambiar. Tenemos que encararla con una mente fresca, ávida por descubrir, y lo suficientemente joven para examinar y explorar. No sólo tenemos que establecer una comunicación verbal clara, sino que también debe haber comunión entre el que habla y ustedes, un sentimiento de afecto y amistad que sólo existe cuando todos estamos tremendamente interesados en algo. Cuando el esposo y la esposa están profundamente interesados en sus hijos, descartan todas las opiniones, sus gustos y disgustos particulares, porque están preocupados por los niños. En ese interés hay gran afecto; no es una opinión la que controla la acción. Igualmente debe haber ese sentimiento de comunión profunda entre ustedes y el que habla, de manera que todos estemos confrontados al mismo problema con la misma intensidad y al mismo tiempo. Entonces podemos establecer esta comunión, lo único que hace posible una comprensión profunda.

Así, pues, existe este problema de cómo puede la mente, que está tan profundamente condicionada, cambiar de manera radical. Espero que ustedes mismos se planteen este problema, porque a menos que exista una moralidad que no es la moralidad social, a menos que haya una austeridad que no es la austeridad del sacerdote con su dureza y violencia, a menos que haya un profundo orden interno, esta búsqueda de la verdad, de la realidad, de Dios -o cualquiera sea el nombre que gusten darle- no tiene sentido alguno. Quizás aquellos de ustedes que han venido aquí tratando de encontrar a Dios, o en busca de alguna experiencia misteriosa, queden desilusionados, porque a menos que tengan una mente nueva, fresca, y ojos que puedan ver lo que es verdadero, no podrán comprender lo inconmensurable, lo innominado, lo que es.

Si meramente desean experiencias más amplias y profundas mientras llevan una vida falsa, vacía, entonces tendrán experiencias sin valor alguno. Debemos investigar esto juntos; ustedes encontrarán que esta es una cuestión muy compleja porque hay muchas cosas envueltas en ella. Para comprenderla ha de haber libertad y energía; tenemos que tener ambas cosas: gran energía y libertad para observar. Si están atados a una creencia determinada o a una imaginaria utopía particular, es obvio que no son libres para observar.

Existe esta mente compleja, condicionada como católica o protestante, buscando seguridad, y presa en la ambición y la tradición. Para una mente que se ha vuelto superficial -excepto en el campo tecnológico- el ir a la luna es un logro maravilloso. Pero los que han construido la nave espacial viven sus propias vidas falsas, pequeñas, celosas, llenas de ansiedad y de ambición, y sus mentes están condicionadas. Nos preguntamos si esas mentes pueden estar completamente libres de todo condicionamiento, de manera que les sea posible vivir una vida totalmente distinta. A fin de descubrirlo necesitamos libertad para observar, no como cristiano, hindú, holandés, alemán o ruso, o cualquier otra cosa. Tiene que haber libertad para observar claramente, lo cual implica que la propia observación es acción. Esa misma observación produce una revolución radical. Para ser capaces de tal observación necesitamos gran energía.

Por lo tanto, vamos a averiguar por qué los seres humanos no tienen la energía, el empuje, la intensidad para cambiar. Tienen cualquier cantidad de energía para disputar, para matarse los unos a los otros, para dividir el mundo e ir a la luna: para estas cosas tienen energía. Pero aparentemente no tienen energía para cambiar ellos mismos de manera radical. Así que nos preguntamos por qué carecemos de esta indispensable energía.

Me gustaría saber cuál es su respuesta cuando se les plantea una cuestión semejante. Dijimos que el hombre tiene suficiente energía para odiar; cuando hay guerra, pelea, y cuando desea escapar de lo que realmente es, tiene energía para huir mediante las ideas, el entretenimiento, los dioses, la bebida. Cuando desea placer, sexual o de otra clase, persigue esas cosas con gran energía. Tiene inteligencia para sobreponerse a su ambiente, tiene energía para vivir en el fondo del mar o en los cielos, para eso tiene energía vital. Pero aparentemente no tiene energía para cambiar el hábito más pequeño. ¿Por qué? Porque disipa esa energía en el conflicto interno. No estoy tratando de persuadirlos, no hago propaganda, no sustituyo viejas ideas con otras nuevas. Estamos tratando de descubrir, de comprender.

Vean ustedes, nos damos cuenta de que debemos cambiar. Tomemos como ejemplo la violencia y la brutalidad; éstos son hechos. Los seres humanos son brutales y violentos; han construido una sociedad que es violenta a pesar de todo lo que han dicho las religiones sobre el amor al prójimo y a Dios. Todas esas cosas son meras ideas, sin valor alguno, porque el hombre continúa siendo brutal, violento y egoísta; y siendo violento, inventa el opuesto, que es la no violencia. Por favor, examinen esto conmigo.

El hombre está permanentemente tratando de llegar a ser no violento. Y así hay conflicto entre lo que es -la violencia- y lo que debería ser, que es la no violencia. Hay conflictos entre ambas. Esa es la misma esencia del desperdicio de energía. En tanto hay dualidad entre lo que es y lo que debería ser -el hombre tratando de volverse algo distinto, haciendo un esfuerzo por alcanzar lo que "debería ser"- en ese conflicto hay disipación de energía. En tanto hay conflicto entre los opuestos, el hombre no dispone de energía suficiente para cambiar. ¿Por qué debo tener opuesto alguno, como la no violencia, como el ideal? El ideal no es real, no tiene sentido, y sólo conduce a diferentes formas de hipocresía, como el ser violento y pretender no serlo. O si dice usted que es un idealista y que eventualmente llegará a ser pacífico, ese es un gran pretexto, una excusa, porque le tomará muchos años dejar de tener violencia -en verdad puede que ello nunca ocurra. Entretanto sigue siendo hipócrita y violento. De modo que si podemos, no en abstracto sino realmente descartar por completo todos los ideales y sólo tratar con el hecho -que es la violencia- entonces no hay desperdicio de energía. Es muy importante comprender esto, que no es una teoría particular del que habla. Mientras el hombre viva en el corredor de los opuestos, tendrá que desperdiciar energía y, por lo tanto, no podrá cambiar.

Pues bien, de un soplo pueden ustedes barrer con todas las ideologías y todos los opuestos. Investiguen esto, por favor, y compréndanlo; es realmente extraordinario lo que ocurre. Si un hombre que es colérico pretende o trata de no serlo, en ello hay conflicto. Pero si dice: "observaré lo que es la cólera, no trataré de escapar o de racionalizarla", entonces hay energía para comprender y para terminar con la cólera. Si meramente desarrollamos una idea de que la mente debe estar libre de condicionamiento, continuará la dualidad entre el hecho y "lo que debería ser" y, por lo tanto, habrá disipación de energía. Mientras que si decimos: "averiguaré en qué forma está condicionada la mente", eso será como ir a un cirujano cuando uno tiene cáncer. El cirujano está interesado en operar y extirpar la enfermedad. Pero si el paciente está pensando en el tiempo maravilloso del cual va a disfrutar posteriormente, o tiene miedo de la operación, ése es un desperdicio de energía.

Estamos interesados únicamente en el hecho de que la mente está condicionada, y no en que la mente "debería ser libre". Si la mente no está condicionada, es libre. De manera que vamos a investigar, a examinar muy de cerca, qué es lo que condiciona tanto la mente, cuáles son las influencias que han producido este condicionamiento y por qué lo aceptamos. Ante todo, la tradición juega un papel enorme en la vida. En esa tradición el cerebro se ha desarrollado de manera que pueda tener seguridad física. Uno no puede vivir sin seguridad y esa es la primera y primordial urgencia animal: la de que haya seguridad física; uno debe tener albergue, comida y ropa. Pero la forma psicológica en que utilizamos esa urgencia de seguridad es causa de caos dentro y fuera de uno mismo. La psiquis, que es la propia estructura del pensamiento, también desea seguridad interna en todas sus relaciones. Entonces el problema comienza. Tiene que haber seguridad física para todos, no sólo para unos pocos, pero esa seguridad física para todos es negada cuando la seguridad psicológica se busca mediante la nacionalidad, la religión o la familia. Espero que comprendan y que hayamos establecido alguna clase de comunicación entre nosotros.

De manera que está el condicionamiento necesario para la seguridad física, pero cuando existe la búsqueda y demanda de seguridad psicológica, entonces el condicionamiento se vuelve tremendamente poderoso. Quiere decir que, psicológicamente, queremos seguridad en nuestras relaciones con las ideas, la gente y las cosas; pero ¿existe seguridad alguna en cualquier relación? Es obvio que no. Desear seguridad psicológica es negar la seguridad externa. Si quiero estar psicológicamente seguro como hindú, con todas las tradiciones, supersticiones e ideas, me identifico con la unidad más grande, lo que me brinda gran comodidad. Por eso rindo culto a la bandera, la nación, la tribu y me separo del resto del mundo. Y esa división produce, evidentemente, inseguridad física. Cuando rindo culto a la nación, a las costumbres, a los dogmas religiosos, a las supersticiones, me separo a mí mismo dentro de esas categorías, y es entonces obvio que tengo que negarle seguridad física a todos los demás. La mente necesita seguridad física, la cual se le niega cuando busca seguridad psicológica. Esto es un hecho, no una opinión; ello es así. Cuando busco seguridad en mi familia, en mi esposa, mis hijos, mi casa, tengo que estar contra el mundo, tengo que separarme de otras familias y estar contra el resto del mundo.

Uno puede ver muy claramente cómo comienza el condicionamiento, cómo dos mil años de propaganda en el mundo cristiano han hecho que la gente sea devota de esta cultura mientras que la misma clase de cosas ha estado ocurriendo en el Oriente. De modo que la mente, a través de la propaganda, de la tradición, del deseo de seguridad, comienza a condicionarse... ¿Pero existe alguna seguridad psicológica en la relación con las ideas, con las personas y con las cosas?

Si la relación significa estar en contacto directo con las cosas, no estamos relacionados si no existe el contacto. Si tengo una idea, una imagen de mi esposa, no estoy en relación con ella. Puedo dormir con ella, pero no estoy en relación, porque mi imagen de ella impide el contacto directo. De igual manera, la imagen que ella tiene de mí, impide su contacto directo conmigo. ¿Existe alguna certeza o seguridad psicológica como la que nuestra mente está siempre buscando? Es obvio, cuando observamos muy de cerca cualquier relación, que no hay certeza en la misma. ¿Qué ocurre en el caso del marido y la mujer o de dos jóvenes que desean establecer una relación sólida? Cuando el esposo o la esposa miran a alguna otra persona, hay temor, celos, ansiedad, ira y odio, no una relación permanente. Sin embargo, la mente necesita todo el tiempo del sentimiento de posesión.

De modo que ése es el factor del condicionamiento, por medio de la propaganda, de los periódicos, las revistas, desde el púlpito; y uno se vuelve tremendamente consciente de lo necesario que es no depender de influencias externas en absoluto. Entonces descubre uno qué significa no estar influenciado. Escuchen esto, por favor. Cuando ustedes leen un periódico son influenciados consciente o inconscientemente. Lo son cuando leen una novela o un libro cualquiera; hay presión, esfuerzo por clasificar lo leído en alguna categoría. Ese es todo el propósito de la propaganda. Comienza en la escuela, y luego vamos por la vida repitiendo lo que otros han dicho. Somos, por lo tanto, seres de segunda mano. ¿Cómo puede un ser humano así, de segunda mano, descubrir algo que sea original, que sea verdadero? Es muy importante comprender qué es el condicionamiento e investigarlo muy profundamente; a medida que lo observan, ustedes tienen la energía para romper con todos esos condicionamientos que atan la mente.

Quizá deseen ahora hacer preguntas y así entrar en esta cuestión, mas debemos tener en cuenta que es muy fácil formular preguntas, pero que hacer la pregunta correcta es una de las cosas más difíciles. Ello no significa que el que les habla les impida hacer preguntas. Debemos preguntar, dudar de todo lo que otros hayan dicho, de los libros, las religiones, las autoridades ¡dudar de todo! Tenemos que indagar, dudar, ser escépticos. Pero debemos saber también cuándo dejar el escepticismo de lado y formular la pregunta correcta, porque en esa misma pregunta está la respuesta.

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