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EDUARDO GALEANO



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MAS FRASES DE EDUARDO GALEANO

  • Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
  • Hasta los ateos nos encomendamos a Dios antes que encomendarnos a la policía.
  • Siempre habrá un niño que diga: Yo no quiero morirme nunca, porque quiero jugar siempre.
  • A nadie molesta mucho, al fin y al cabo, que la política sea democrática, siempre y cuando la economía no lo sea.
  • Busco a Cristo y no lo encuentro, me busco a mí mismo y no me encuentro, pero encuentro a mi prójimo y juntos nos vamos los tres.
  • A diferencia de la solidaridad, que es horizontal y se ejerce de igual a igual, la caridad se practica de arriba a abajo, humilla a quien la recibe y jamás altera ni un poquito las relaciones de poder.
  • Los conquistadores vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: 'Cierren los ojos y recen'. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.
  • La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que camine nunca la alcanzaré. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.
  • No encuentro lo que busco y tengo miedo de que se me caiga la vida en alguna distracción.
  • Hacer el bien por conveniencia y a no hacer el mal por miedo.
  • Ojalá podamos tener el coraje de estar solos, y la valentía de arriesgarnos a estar juntos.
  • Si me caí es porque estaba caminando. Y caminar vale la pena, aunque te caigas.
  • Sólo los tontos creen que el silencio es un vacío. No está vacío nunca.
  • Creo que hay que pelear contra el miedo, que se debe asumir que la vida es peligrosa y que eso es lo bueno que la vida tiene para que no se convierta en un mortal aburrimiento.
  • En un mundo de plástico y ruido, quiero ser de barro y de silencio.
  • Para mí, las únicas certezas dignas de fe son las que desayunan dudas cada mañana.
  • Y nada tenía de malo, y nada tenía de raro que se me hubiera roto el corazón de tanto usarlo.
  • La historia es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás: por lo que fue, y contra lo que fue, anuncia lo que será.
  • Para no ser mudos, hay que empezar por no ser sordos.
  • Mirá pibe. Si Beethoven hubiera nacido en Tacuarembó, hubiera llegado a ser director de la banda del pueblo.
  • El desarrollo desarrolla la desigualdad.
  • Debo, luego soy.
  • La realidad imita a la tele.
  • Cuanto más codiciado por el mercado mundial, mayor es la desgracia que un producto trae consigo al pueblo latinoamericano que, con su sacrificio, lo crea.
  • Mercado. Lugar donde se fija el precio de la gente y otras mercancías.
  • El código moral del fin del milenio no condena la injusticia, sino el fracaso.
  • Al Norte y al Sur, al Este y al Oeste, el hombre serrucha, con delirante entusiasmo, la rama donde está sentado.
  • Los delincuentes pobres son los villanos de la película; los delincuentes ricos escriben el guión y dirigen a los actores.
  • El futuro es posible imaginarlo y no sólo aceptarlo.
  • Triste signo de los tiempos, el siglo XXI sacraliza la mediocridad en nombre de la eficiencia y sacrifica la libertad en los altares del éxito.
  • La publicidad manda consumir y la economía lo prohíbe.
  • Como Dios, el capitalismo tiene la mejor opinión sobre sí mismo, y no duda de su propia eternidad.
  • Si habla, tendrá desempleo. Si camina, tendrá violencia. Si piensa, tendrá angustia. Si duda, tendrá locura. Si siente, tendrá soledad.
  • El poder es como un violín. Se toma con la izquierda y se toca con la derecha.
  • En verdad, en ningún lugar del mundo se termina la historia. El día que las personas dejen de hacer historia, se habrá jubilado el ser humano. Y, entonces, le convendría yacer honestamente bajo tierra.
  • Quien no tiene miedo al hambre tiene miedo a la comida. Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
  • En el proyecto de una sociedad de sonámbulos, cada ciudadano debe ser el policía de sí mismo y de los demás.
  • El demonio dispone de un amplio guardarropa y no solo viste de rojo.
  • La historia de América Latina es la historia del despojo de los recursos naturales.
  • La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo.
  • Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.
  • Arránqueme, señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme, desdúdeme.
  • Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se reconocen y se abrazan. Ese lugar es mañana.
  • Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo.
  • El alimento de las minorías se convierte en el hambre de las mayorías.
  • Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores.
  • Culto no es aquel que lee más libros. Culto es aquel que es capaz de escuchar al otro.
  • El automóvil, el televisor, el vídeo, la computadora personal, el teléfono celular y demás contraseñas de la felicidad, máquinas nacidas para ganar tiempo o para pasar el tiempo, se apoderan del tiempo.
  • Cuando el Estado se hace dueño de la principal riqueza de un país, corresponde preguntarse quién es el dueño del Estado.
  • El mundo es una gran paradoja que gira en el universo. A este paso, de aquí a poco los propietarios del planeta prohibirán el hambre y la sed, para que no falten el pan ni el agua.
  • Estamos en plena cultura del envase. El contrato de matrimonio importa más que el amor, el funeral más que el muerto, la ropa más que el cuerpo y la misa más que Dios.
  • Soy un escritor que quisiera contribuir al rescate de la memoria secuestrada de toda América, pero sobre todo de América Latina, tierra despreciada y entrañable.
  • Y hoy, más que nunca, es preciso soñar. Soñar, juntos, sueños que se desensueñen y en materia mortal encarnen.
  • La violencia engendra violencia, como se sabe; pero también engendra ganancias para la industria de la violencia, que la vende como espectáculo y la convierte en objeto de consumo.
  • El fútbol es la única religión que no tiene ateos.
  • Si un libro se puede leer impunemente, no vale la pena tomarse el trabajo. Cuando los libros están de veras vivos, respiran; y uno se los pone al oído y les siente la respiración y sus palabras son contagiosas, peligrosamente, cariñosamente contagiosas….
  • Pobres contra pobres, como de costumbre: la pobreza es una manta demasiado corta, y cada cual tira para su lado.
  • La ciber comunidad naciente encuentra refugio en la realidad virtual, mientras las ciudades tienden a convertirse en inmensos desiertos llenos de gente, donde cada cual vela por su santo y está cada cual metido en su propia burbuja.
  • Nunca hubo tanta concentración de recursos económicos y de conocimientos científicos y tecnológicos dedicados a la producción de muerte.
  • La civilización que confunde a los relojes con el tiempo, al crecimiento con el desarrollo y a lo grandote con la grandeza, también confunde a la naturaleza con el paisaje, mientras el mundo, laberinto sin centro, se dedica a romper su propio cielo.
  • Te digo que te quieras, que te cuides, que te protejas, que te mimes, que te sientas, que te ames, que te disfrutes. Te digo que te quiero, te cuido, te protejo, te mimo, te siento, te amo, te disfruto.
  • Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias.
  • Los delincuentes pobres son los villanos de la película; los delincuentes ricos escriben el guion y dirigen a los actores.
  • La historia de América Latina es la historia del despojo de los recursos naturales
  • Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se reconocen y se abrazan. Ese lugar es mañana
  • La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo
  • Yo creo que fuimos nacidos hijos de los días, porque cada día tiene una historia y nosotros somos las historias que vivimos.
  • Sólo los tontos creen que el silencio es un vacío. No está vacío nunca. Y a veces la mejor manera de comunicarse es callando.
  • De cada día nace una historia porque estamos hechos de átomos, estamos hechos de historias.
  • Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, no saben leer o no tienen con qué.
  • El mundo se divide, sobre todo, entre indignos e indignados, y ya sabrá cada quien de qué lado quiere o puede estar.
  • A diferencia de la solidaridad, que es horizontal y se ejerce de igual a igual, la caridad se practica de arriba-abajo, humilla a quien la recibe y jamás altera ni un poquito las relaciones de poder.
  • Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen.
  • Este es un mundo que te domestica para que desconfíes del prójimo, para que sea una amenaza y nunca una promesa.
  • Ahora América es, para el mundo, nada más que los Estados Unidos: nosotros habitamos, a lo sumo, una sub América, una América de segunda clase, de nebulosa identificación. Es América Latina, la región de las venas abiertas.
  • Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: Cierren los ojos y recen. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.
  • Si la naturaleza fuera banco, ya la habrían salvado.
  • No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.
  • Escribo para los amigos que todavía no conozco. Los que conozco ya están hartos de escucharme.
  • En realidad, todos escribimos un solo libro, que va cambiando y se va multiplicando a medida que la vida vive y el escritor escribe. Para mí, Las venas fue un puerto de partida, no un puerto de llegada.

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EL PODEROSO VIRUS LLAMADO MIEDO

EDUARDO GALEANO

EL PODEROSO MIEDO

No actúes por miedo, no te dejes contagiar del poderoso virus del miedo.

La vida debería estar rodeada de amor, no de miedo. Es el virus del miedo el que crea la ira. Es el miedo el que finalmente crea violencia. ¿Lo has visto? El miedo es sólo una forma femenina de ira y la ira es una forma masculina de miedo. El miedo es una forma pasiva de ira y la ira es una forma activa de miedo. Así que puedes cambiar miedo por ira muy fácilmente, e ira por miedo muy fácilmente.

No actúes de la manera en que el miedo te hace actuar. Actúa de la manera en que la alegría te hace actuar, no desde el miedo, porque todas las así llamadas religiones están basadas en el miedo. Su Dios no es más que el miedo, y su cielo y su infierno no son más que proyecciones de miedo y avaricia. La frase de Rumi es muy revolucionaria: "No actúes por miedo". Todas las religiones le dicen a la gente, "Teman a Dios"

Muchos han estado viviendo con el virus del miedo. Sus relaciones existen con miedo. El miedo es tan abrumador -como una nube grande cubriendo tu vida- que dices cosas que no quieres decir, pero el miedo te hace decirlas. Haces cosas que no quieres hacer, pero el miedo te hace hacerlas. Sólo un poco de inteligencia se necesita para entenderlo.

Veamos la brillantes con que Eduardo Galeano nos despierta contra el virus del miedo...

EL MIEDO

¿Qué sería del poder sin el miedo?

Estamos en una sociedad donde el poder del capital avasalla cuanto se pone en su camino, el norte ideológico de cada uno de nosotros debe estar siempre encaminado a denunciar esta realidad sin florituras verbales pero con la belleza del pensamiento como bandera. “El miedo nos gobierna”. Esa es una de las herramientas de las que se valen los poderosos, la otra es la ignorancia, para quien “la libertad del dinero exige trabajadores presos de la cárcel del miedo”.

Creo que hay que pelear contra el miedo, que se debe asumir que la vida es peligrosa y que eso es lo bueno que la vida tiene para que no se convierta en un mortal aburrimiento. La tradición de la sociedad perpetúa una cultura del terror, enseña a sus integrantes a mentir y contagiar a los demás con la peste del miedo.

Veamos que nos dice Eduardo Galeano sobre el miedo...

PENSAMIENTOS SOBRE EL MIEDO

Pensamientos y poemas del escritor Uruguayo Eduardo Galeano sobre el miedo.

EL MIEDO MANDA

Habitamos un mundo gobernado por el miedo, el miedo manda, el poder come miedo, ¿Qué sería del poder sin el miedo? Sin el miedo que el propio poder genera para perpetuarse.

El hambre desayuna miedo.
El miedo al silencio que aturde las calles.
El miedo amenaza.
Si usted ama tendrá sida.
Si fuma tendrá cáncer.
Si respira tendrá contaminación.
Si bebe tendrá accidentes.
Si come tendrá colesterol.
Si habla tendrá desempleo.
Si camina tendrá violencia.
Si piensa tendrá angustia.
Si duda tendrá locura.
Si siente tendrá soledad.

EL MIEDO GLOBAL

Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen.

Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo a caminar.
Los peatones tienen miedo de ser atropellados.
La democracia tiene miedo de recordar.
El lenguaje tiene miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares.
Los militares tienen miedo a la falta de armas.
Las armas tienen miedo a la falta de guerra.
Es el tiempo del miedo.
Miedo de la mujer a la violencia del hombre.
El miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Miedo a los ladrones y miedo a la policía.
Miedo a la puerta sin cerradura.
Al tiempo sin relojes.
Al niño sin televisión.
Miedo a la noche sin pastillas para dormir.
Miedo a la mañana sin pastillas para despertar.
Miedo a la soledad y miedo a la multitud.
Miedo a lo que fue.
Miedo a lo que será.
Miedo de morir.
Miedo de vivir.

EL MIEDO ENVENENA

Cuando el miedo nos hace ver el mundo con el alma envenenada.

A la hora de ir a trabajar un leñador descubrió que le faltaba el hacha. Observó a su vecino. El vecino tenía todo el aspecto de un ladrón de hachas. Estaba claro: la mirada, los gestos, la manera de hablar.

Unos días después el leñador encontró el hacha que había perdido. Y cuando volvió a observar a su vecino, comprobó que no se parecía para nada a un ladrón de hachas, ni en la mirada ni en los gestos ni en la manera de hablar.

EL DIABLO EXTRANJERO

El pánico a la pérdida del empleo es uno de los miedos más poderosos.

El culpómetro indica que el inmigrante viene a robarnos el empleo. Y el peligrosímetro lo señala con luz roja. Si el intruso, el venido de afuera, es joven y pobre y no es blanco, está condenado a primera vista por indigencia o inclinación al caos o portación de piel. Pero si no es joven ni pobre, ni oscuro, de todos modos merece la "malvenida" porque ha venido a trabajar el doble a cambio de la mitad.

El pánico a la pérdida del empleo es uno de los miedos más poderosos en estos tiempos del mundo gobernado por el miedo. Y la verdad es que el inmigrante está siempre situado a primera mano, ahí no más, a la vista, a la hora de encontrar culpables del desempleo, de la inseguridad y de otras muchas temibles desgracias.

Antes Europa derramaba sobre el mundo, sobre el mundo entero: soldados, presos, campesinos muertos de hambre... que eran protagonistas de las aventuras coloniales y han pasado a la historia como mensajeros de Dios. Era la civilización lanzada al rescate de la barbarie.

Ahora el viaje ocurre al revés. Eso quiere ser la invasión de los invadidos. Los que llegan o intentan llegar desde el sur al norte son protagonistas de las desventuras coloniales que pasan a la historia como mensajeros del Diablo. Es la barbarie lanzada al asalto de la civilización.

EL PODER DE MANDAR CON MIEDO

El miedo seca la boca, moja las manos y mutila.

Un emperador de China, no se sabe su nombre ni su dinastía ni su tiempo, llamó una noche a su consejero principal y le confió la angustia que le impedía dormir. Le dijo: “Nadie me teme”. Como nadie le temía nadie lo respetaba. Y como nadie lo respetaba nadie le obedecía.

El consejero principal meditó un ratito y opinó: “Falta castigo”. Y el emperador sorprendido dijo que castigo no faltaba, porque él mandaba a la horca a todo el que no se inclinara a su paso. Y el consejero principal le advirtió: Pero esos, esos son los culpables. Si solo se castiga a los culpables, solo los culpables sienten miedo.

El emperador chino pensó y pensó... y llegó a la conclusión de que el consejero principal tenía razón. Y le mandó cortar la cabeza. La ejecución ocurrió en una gran plaza pública, la plaza celestial, la plaza principal del imperio. Y el consejero fue el primero de una larga lista.

RUMORES DE INVASIÓN

La dictadura militar, miedo de escuchar, miedo de decir, nos convirtió en sordomudos. Ahora la democracia, que tiene miedo de recordar, nos enferma de amnesia.

Corría el año 1964. Y el dragón del comunismo internacional abría sus siete fauces para comerse a Chile. La publicidad, sobre todo la publicidad en la televisión, bombardeaba a los chilenos mostrando imágenes de iglesias quemadas, de tanques rusos, de guerrilleros barbudos que secuestraban a los niños y se los llevaban lejos.

«Y hubo elecciones. Y el miedo venció. Y Salvador Allende, el candidato derrotado me contó qué era lo que más le había dolido de esa experiencia dolorosa.»

...la empleada de la casa de al lado, la casa de al lado de su casa, en el barrio de Providencia, era una pobre mujer que trabajaba veinte horas por día ocupándose de los niños, lavando y planchando la ropa, fregando, haciendo la comida... del día a la noche trabajando sin parar, esa pobre mujer que había envuelto su ropa en una bolsa de plástico y la había enterrado en el jardín, porque tenía miedo de que si ganaban los Rojos le expropiaran su propiedad.

NO PIENSEN, NO SUEÑEN

De nuestros miedos nacen nuestros corajes y en nuestras dudas viven nuestras certezas.

Durmiendo nos vio. En el sueño de Elena estábamos los dos haciendo fila con muchos otros pasajeros en algún aeropuerto, quién sabe cual, porque todos los aeropuertos son más o menos todos iguales. Y cada pasajero llevaba una almohada bajo el brazo. Rumbo a una máquina, que nos esperaba, pasaban las almohadas bajo la máquina y la máquina leía los sueños de la noche anterior.

Era una máquina detectora de sueños peligrosos para el orden público.

LA PUBLICIDAD DEL MIEDO

Tiene pánico a la invasión el país que nadie ha invadido jamás, y tiene la costumbre de invadir a los demás.

En los años 80, el peligro se llamaba Nicaragua.

El presidente Ronald Reagan asustaba a la población. Y denunciaba el ¡inminente peligro, la amenaza! de la invasión que iba corriéndose desde América Central, México, vía Texas entrando en los Estados Unidos y apoderándose del país... mientras a espaldas del presidente un mapa mostraba esa Gran mancha roja que avanzaba. La teleaudiencia espantada no tenía la menor idea de dónde quedaba Nicaragua... Ni sabía que ese pobre país había sido arrasado por una dictadura de medio siglo, fabricada en Washington. Y después, por un terremoto que no dejó nada en pie...

Y esa teleaudiencia asustadísima, tampoco sabía que ese “País Feroz” tenía en total cinco ascensores y una sola escalera mecánica, que no funcionaba.

LUCHA CONTRA SATÁN

La experiencia prueba que la amenaza del infierno es más eficaz que la promesa del Cielo.

Hace ya algunos siglos, Martín Lutero advirtió que Satán no está solamente entre los moros, entre los turcos, sino que habita nuestra propia casa. Que Satán está en el pan que comemos y en el agua que bebemos. Y pasaron los siglos y así siguió siendo.

En el año 1982, el demonio tuvo la osadía de visitar al Papa en el Vaticano.

Apareció el demonio en forma de mujer. Una mujer que rugía arrastrándose por los suelos. Y el Papa Juan Pablo II, libro un combate cuerpo a cuerpo contra el maligno, conjurando al intruso con exorcismos que provenían de otro papa que había logrado arrancar de Galileo Galilei la diabólica idea de que el mundo giraba alrededor del sol.

Y cuando el Demonio apareció en forma de becaria en el salón oval de la Casa Blanca... El presidente Bill Clinton no lo conjuró usando ninguno de esos anticuados métodos católicos de exorcismo, sino que Clinton expulsó al maligno arrasando Yugoslavia en una guerra de tres meses.

LA MENTIRA Y EL MIEDO

Las guerras se venden mintiendo y la opinión pública es el target.

En el año 1964, el presidente Lyndon Johnson, denunció que los Vietnamitas habían atacado dos buques de los Estados Unidos en el Golfo de Tonkín. Y entonces el presidente Johnson invadió Vietnam. Cuando ya la guerra había destripado a una gran multitud de vietnamitas, en su mayoría mujeres y niños, el ministro de defensa de Johnson, Robert Mac Namara, confesó que el ataque del Golfo de Tonkín nunca había existido. Los muertos no resucitaron.

Y en Marzo del año 2003, el presidente George Bush denunció que Irak estaba a punto de aniquilar el planeta con sus armas de destrucción masiva. Eran, según él, las armas más letales jamás inventadas. Y entonces el presidente invadió Irak, cuando ya la guerra había destripado una buena multitud de irakies, en su mayoría mujeres y niños. El propio presidente Bush confesó que las armas de destrucción masiva no habían existido, que esas armas más letales jamás inventadas habían sido inventadas por él.

Cuando, hace ya unos cuantos años, mi mamá me daba instrucciones para vivir, entre otras cosas me aseguró que la mentira tenía patas cortas. Pero la mentira tiene patas larguísimas, porque en las elecciones siguientes el pueblo recompensó al presidente Bush reeligiéndolo.

SEMBRANDO PÁNICO

Un caso muy común de crear pánico sin sentido.

Doña Chila Monti ya tenía unos cuantos años y estaba más cerca del arpa que de la guitarra.

Bien lo sabía su hijo Horacio, pero se pegó tremendo susto cuando la vio como la vio: las manos tembleques, los ojos salidos, las piernas flojas que no podían caminar...

¿Qué pasó? ¿Qué pasó?, preguntó el hijo.

Y la madre con un resto de voz, la poca voz que le quedaba, alcanzó a musitar: “Me robaron”.

El hijo quiso saber qué cosas le habían robado. Y ahí ella pegó un salto y resucitó, furiosa, indignadísima, “Vos bien sabes que no tengo nada yo, ¿Qué cosas me iban a robar? ¡Ninguna! Cómo se te ocurre semejante barbaridad...¿Tengo cosas yo? Bien sabe Dios que cuando me llegue la hora subiré sin nada...”

Bueno, bueno, dijo Horacio, pero si decís que te robaron...

“Sí, me robaron” ¿Y qué se llevaron? “Las ideas”.

MIEDO A PERDER EL PELO

Reflexión para que los que están a punto de quedar calvos pierdan el miedo.

Yo, mutilado capilar... Los peluqueros me humillan cobrándome la mitad. Cada pelo que pierdo, cada uno de mis últimos cabellos es un compañero que cae y que antes de caer a tenido nombre o por lo menos número.

Me consuelo recordando la frase de un amigo piadoso que me dijo alguna vez: “Si el pelo fuera importante estaría adentro de la cabeza, no afuera”. Y también me consuelo comprobando que en todos estos años se me ha caído mucho pelo... pero ninguna idea... Lo que es una ventaja si se compara con tanto arrepentido que anda por ahí.

«Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen.»

Eduardo Galeano

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