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ANSELM GRÜN

MAS FRASES DE ANSELM GRÜN

  • Ahora depende solo de mí la manera de reaccionar ante lo que he llegado a ser y ante lo que pueda hacer con lo que soy.
  • El ser humano es esencialmente alguien que está en camino. Se mueve. No permanece parado.
  • Lo único importante es la disposición de escucha para saber qué es lo que ocupa y mueve al otro.
  • Uno y otro deben estar aprendiendo hasta envejecer.
  • Bendice nuestros diálogos, para que gracias a ellos nos acerquemos y nos comprendamos cada vez más los unos a los otros.
  • A los hijos no les hace ninguna gracia el estrés que el padre o la madre traen de su trabajo. Lo que desean y necesitan es su presencia. Desean que sus padres les dediquen tiempo.
  • Un corazón inquieto es la base del peregrinar. En el ser humano habita un ansia.
  • Allí donde yo viva y la vida brote en mí, allí veré al Resucitado y experimentaré a Dios.
  • En cada despedida existe la posibilidad de algo nuevo.
  • Sólo cuando tengamos el valor de trepar por nuestra humanidad, el Cielo se abrirá ante nosotros.
  • El Cielo no debe buscarse en cualquier parte, sino en nosotros.
  • Tu habitación es el lugar donde Dios vive junto a tí, donde desea platicar contigo, donde sana tus heridas.
  • Solo seremos realmente humanos cuando nuestra naturaleza se atreva a dar un paso más allá, hacia el Cielo a donde Jesús ha ascendido en cuerpo y alma.
  • El gozo agranda el corazón y nos abre al encuentro con las personas.
  • La misa puede ser el lugar donde vemos el cielo abierto.
  • Un corazón estrecho no puede experimentar el gozo. El gozo sólo existe cuando se ensancha el corazón.
  • Vida verdadera es sólo la Vida en Dios.
  • No existe aquello que no se puede cambiar. No hay ninguna oscuridad que no se pueda iluminar, ningún fracaso que no se pueda transformar en un nuevo comienzo. Ni ninguna muerte que no se pueda transformar en vida.
  • La vida nos puede robar mucho, pero no la libertad de decidir el modo de vivirla.
  • Dejarse transformar por Dios.
  • La vida nos puede robar mucho, pero no nos puede robar la libertad de cómo quiero vivirla.
  • Lo que realmente sana no es sólo la psicología, que permite destapar, llevar a la luz y valorar la propia verdad, ni tampoco la mera espiritualidad, sino el dejarnos, a partir del conocimiento que tenemos de nosotros mismos, que Dios nos transforme.
  • La sanación siempre se logra en el encuentro con uno mismo y con Dios; Que es el que sana.
  • Los psicólogos dicen que no solo hemos perdido la relación con los otros, sino también con nosotros mismos. La pérdida de la relación es la enfermedad de nuestra época. Y tampoco podemos asumir la relación con Dios.
  • Es lo que permite llegar a nuestro interior y presentarnos ante Dios.
  • No hace falta mucho tiempo de silencio, sino unos pocos segundos por día con un pensamiento positivo o agradecido para estar en su presencia.
  • El silencio, en cuanto a auto-encontrarse, dejarse ir y ser uno con Dios, no el mero callar, angustia a muchos porque emerge todo lo que hay en uno.
  • La verdadera transformación proviene de la tranquilidad.
  • Sólo puedo modificar lo que acepto.
  • La clave no es alejarse del dolor, sino atravesarlo y transformarlo.
  • No es que la enfermedad tenga sentido, sino que yo le doy un sentido.
  • Seguramente no falta la actitud del masoquista que se revuelca en el dolor. Pero se debe transformar lo que sobreviene de afuera en un acto sacrificial, es decir, transformar los dolores en un acto de amor.
  • Hay que aprender sobre el ensayo y el error. Quien se encuentra consigo mismo también encuentra siempre sus lados oscuros, su fragilidad y sus abismos.
  • La oración sola, sin modificación del comportamiento, es solamente narcisismo. Obrar sin contemplación es solamente activismo. Pertenece a la esencia del hombre que ambas cosas vayan juntas.
  • Mi experiencia me dice que muchas personas tienen miedo a la muerte porque no han vivido. Una vida no vivida no puede partir tan bien. Quien vive conscientemente también puede partir.
  • El arte de la vida es sentir la alegría indestructible dentro de las dificultades de la vida.
  • La alegría es una emoción elevada y una emoción elevada hace que la persona sea amplia y sana.
  • En cada uno de nosotros hay una fuente de alegría.
  • El arte consiste en desarrollar la alegría indestructible en uno, de modo que aun en el fracaso, en el colapso, esa alegría no se pierda del todo.
  • Conozco a tantas personas que cortan una parte de su cuerpo cuando van a la iglesia, solo llevan su parte piadosa, así no pueden vivir.
  • Quien no hace duelo se vuelve rígido internamente, El duelo lleva de vuelta a la vida.
  • No es Dios el juez inmisericorde, nosotros lo somos.
  • Ser limpio o puro no significa no tener errores, sino tener un núcleo puro y estar conectado una y otra vez con ese centro.
  • Ser pacífico significa no solamente hacer la paz hacia fuera, sino justamente hacia adentro.
  • En nuestras debilidades y en nuestras fortalezas, en nuestras enfermedades y en nuestra salud, seamos permeables para Dios.
  • En cada situación, en cada pérdida uno encuentra un nuevo desafío para lograr felicidad.
  • Yo experimento la vida así como la interpreto y esa es nuestra propia responsabilidad.
  • La alegría quizás a lo largo del tiempo se hace más silenciosa, más tierna, más dulce, más suave.
  • El abuso surge sobre todo porque se reprimió la sexualidad.
  • El gran error del catolicismo fue ocultar su propia sombra.
  • Allí donde crece el peligro crece también la salvación.
  • Necesitamos palabras, pero debemos saber siempre que el misterio es más grande que las palabras, solo en esta apertura hablamos de forma correcta de Dios. Si creemos ser quienes saben exactamente qué es Dios, eso no es fe, al contrario.
  • El que no acepta sus límites enfermará.
  • Quien no sabe decir no, enfermará y quien siempre quiera responder a las expectativas, notará con dolor sus límites. Pero quien sabe de sus límites, podrá crecer más allá de ellos, acercarse al otro y encontrarlo verdaderamente.
  • La clave de la felicidad está en conocer nuestros límites, aceptarlos y amarnos en nuestra propia limitación. Y también amar a los demás con sus límites.
  • Las personas que crean una imagen demasiado elevada de sí mismas comienzan a llevar una vida para la que su inteligencia, su voluntad y sus posibilidades psíquicas no son suficientes.
  • Si el otro traspasa un límite, me voy a dar cuenta por las propias emociones: siento que el otro se aprovechó de mí, siento una violencia interna.
  • Si estamos en armonía interior, tendremos la certeza y la calma para decir que no sin tener que defendernos.
  • La confianza es el poder interior que vence la angustia. Únicamente confía y la divinidad vendrá a buscarte donde quiera que estés. La confianza es divina.
  • Si puedo observar a mí propio interior sin horrorizarme ni temer, entonces dejo de sentir angustia frente a mi mismo y mi paz interior puede brotar.
  • Solo quien está afianzado y confía en su espiritualidad puede volar y ser libre, acercándose a la realidad para que su árbol pueda florecer y dar frutos.

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LA CONFIANZA ES EL PODER QUE VENCE LA ANGUSTIA

ANSELM GRÜN

LA CONFIANZA INTERIOR

La confianza es cualidad y poder interior.

¿Por qué estás sumido en tanta angustia? Hagas lo que hagas, ¿por qué no fluye la felicidad a través de ti? La felicidad sólo puede fluir en la totalidad, nunca en la parte. El único problema con la ansiedad, es que te quieres deshacer de ella. Ésa es la única barrera.

Así que no es un asunto de aceptar cualquier cosa o no. Es un asunto de que la confianza crezca como una cualidad poderosa de tu ser.

La confianza es incondicional. Simplemente dice: Tengo esa cualidad de confiar. Ahora, es irrelevante lo que pasa con mi confianza, si es respetada o no, si es engañada o no. Este no es el punto en absoluto. La confianza no tiene nada que ver con el objeto de confianza. Tiene que ver con una cualidad interior: ¿Puedes confiar?

La confianza no es cantidad sino cualidad y poder. O la tienes totalmente o no la tienes totalmente; o es nula o es cien por ciento. Tú no la puedes dividir en rebanadas. Es indivisible, orgánicamente una.

La confianza es tremendamente poderosa. La confianza es la fragancia de un ser silencioso, en calma. La confianza es una cualidad interna. Una vez que conoces la cualidad de confiar, tú simplemente confías.

Un hombre de confianza continúa confiando. Aunque le suceda cualquier cosa a su confianza, hay algo que nunca le sucederá: No permitirá que nadie destruya su confianza. Su confianza sigue aumentando. La confianza es divina. La gente te ha dicho que confíes en tus creencias. Yo te digo, confiar es divino. Olvida todo lo relacionado con las creencias; simplemente confía y la divinidad vendrá a buscarte donde quiera que estés.

Veamos que dice Anselm Grün sobre la Angustia y la Confianza...

ANGUSTIA Y CONFIANZA

No te preocupes por lo que debes hablar.

No hemos de obsesionarnos con los oyentes y su posible juicio, sino hablar de lo que sentimos en nuestro corazón, o sea, de lo que genuinamente pensamos y deseamos decir en ese momento; Dentro de nosotros percibimos lo que queremos decir; Para ello, es fundamental prestarle oído a tu poder interior, entrar en contacto contigo, esto te liberará de la angustia frente al juicio de los demás. Permanece en ti, no en los demás. Permíteles a los otros pensar y decir lo que quieran, pero recuerda que:

  • No necesito saber lo que piensan.
  • No soy adivino de mentes.
  • No dependo de su juicio.
  • No estoy ante su tribunal.
  • No me estremezco ante su sentencia.
  • No tengo que demostrar lo que valgo.
  • No soy sencillamente tu.
  • No debo quedar bien con los demás.
  • No tengo que justificarme...

... y así, te quitas la presión que te aporta serenidad y confianza en ti mismo.

Cuando no se ha sido amado incondicionalmente en la infancia y tan sólo nos sentíamos queridos cuando hacíamos lo que nuestros progenitores querían y como lo querían; esta es una prueba que cuesta superar ya que tenemos grabado en el subconsciente más profundo la falsa creencia de que hemos de hacer “méritos” para que los demás nos proporcionen la estima que tanto ambicionamos, y que es horrible si no la obtenemos. No hay que entrar en el victimismo de culpar a nuestros padres, tan sólo se trata de abandonar esos juegos autodestructivos y dedicarnos a vivir genuinamente en consonancia con lo que realmente somos y deseamos para nuestra vida.

No se trata de reprimir o tapar la angustia, sino de hablar con ella; percibiéndola pero no enfureciéndome con esa parte de mí mismo, la dureza con uno mismo siempre brota del no creerse lo suficientemente bueno en algún aspecto de la vida, entonces destaparemos las falsas presuposiciones tan arraigadas en nosotros, falsas creencias en las que se basa dicha angustia, creencias como pensar que si cometo un error no valgo nada, y que si hago algo fuera de lo previsto, los demás me considerarán un loco.

Mucha gente tiene miedo a mirar en su interior porque creen que solo encontrarán cosas malas, ese pensamiento solo les crea mayor angustia, pero si puedo observar a mí propio interior sin horrorizarme ni temer, entonces dejo de sentir angustia frente a mi mismo y mi paz y poder interior puede brotar. Como cualquier lugar desconocido, las profundidades de nuestra mente puede dar miedo al principio, pero si puedes irlo descubriendo sin juzgarte, comprendiendo el como eres y la razón de porqué eres y pensaste hasta ahora así, no puedes más que sentir alivio al encontrarte contigo mismo, con tu ser que siempre estuvo ahí esperándote para que le dieras la mano.

Para no paralizarme por la angustia, he de aceptarla y familiarizarme con ella. La angustia paralizante me señala las falsas presuposiciones fundamentales de mi vida: por ejemplo, la presuposición fundamental de que no debo cometer errores porque, de lo contrario, sería menospreciado por los demás. En el momento en que le pongo luz y me doy cuenta de esta falsa presuposición que hay en mí, le quito su poder, la transformo en la autorización sana siguiente: Puedo cometer errores. Soy valioso también con mis errores. Para mí puede ser importante ser juzgado bien, pero no he de vivir sólo de eso y para eso.

La confianza en uno mismo no significa en absoluto presentarse hacia fuera como una persona segura de sí misma, quien se limita a hacer constar únicamente sus puntos fuertes vive siempre angustiado ante la posibilidad de que le quiten la máscara de la cara, en cambio, quien acepta con serenidad también los propios errores y traba amistad con sus lados sombríos, puede entablar relaciones tranquilas con otras personas. No siente angustia ante la posibilidad de que los demás puedan descubrir sus debilidades. Las conoce y las asume, pero no las pregona a los cuatro vientos, ya que quien pregona sus debilidades, usualmente lo hace para distraer la atención de los demás sobre otras debilidades más profundas que posee.

Confianza es ante todo en entrar en contacto con ese núcleo más íntimo y tomar conciencia de que soy único e irrepetible, independientemente de lo que los demás piensen de mí. Esto me da libertad y paz interior.

LA FE

Fe significa confianza

«La fe puede interpretar la realidad».

Cada acontecimiento de nuestra vida, mirado a través de la fe, adquiere una nueva dimensión, una nueva luz, un nuevo significado. No es simplemente algo que yo me invento, una “ilusión”, sino más bien algo que yo descubro; que está ahí, y que la fe me ayuda a develar.

La Sagrada Escritura es como un mapa de la condición humana, del misterio del hombre; lo mismo ocurre con la meditación y la oración, sirven para activar resortes internos, resolver misterios, desatar nudos.

Etimológicamente, la esencia de la fe consiste en una mirada positiva de la realidad. La fe me permite una mirada de bondad sobre todo, sobre la realidad y las cosas, sobre el otro y sobre mí mismo, y por qué no, también una mirada bondadosa sobre Dios.

Debemos ver la duda como purificadora. No como lo han hecho los fundamentalistas que dividen a los otros hombres en creyentes y no creyentes. Pero si entendiendo que cada uno de nosotros es creyente y no creyente, que cada uno tiene un costado ateo, y que también la duda pertenece a la fe. La duda purifica la fe.

«Es nuestra decisión cómo entender nuestra vida».

De lo anterior sacamos determinadas consecuencias, ya apuntadas antes: una actitud concreta frente a la vida y frente a los otros. Una actitud solidaria. Me convierto en puente, me hago buscador incansable de la Verdad, me acepto como soy. A menudo equiparamos a Dios con nuestro súper Yo, pero Dios es más benévolo que nuestras exigencias, conscientes e inconscientes. Dios es fuente de libertad y de paz, cada uno de nosotros expresa el misterio de Dios de una manera única. Son aspectos que tal vez leídos así, de corrido, no consigan entenderse del todo, pero que tomados calmadamente nos introducen en un modo concreto de entender la fe. Nos dejan acceder a un nuevo lenguaje.

«Confía que la soledad es la compañía inevitable en el momento de morir».

La última etapa del camino tiene que hacerla cada uno a solas. Son muchos los que se angustian especialmente al pensar que a la hora de la muerte quizá ya no tengan ninguna persona de confianza que los asista y acompañe en la última etapa del camino de su vida. Algunos tienen sencillamente miedo a quedarse quizá completamente solos en su hora final. No es fácil disipar estos miedos. Es cierto: la soledad es la «compañía inevitable» en el momento de morir. Todos pasamos inevitablemente solos por la puerta de la muerte, aunque en ese momento haya quienes nos asistan y sostengan nuestras manos. Pero la tradición cristiana nos enseña también que no quedamos solos en ese momento aun en el caso de no estar acompañados de parientes o amigos. Tenemos siempre un ángel a nuestro lado que nos acompaña al cruzar el umbral de la muerte y nos presenta ante Dios. Debemos tener esta confianza: nuestro ángel está a nuestro lado. No nos quedaremos solos ni siquiera al morir.

Por eso necesitamos adquirir otra vez la vitalidad y apertura del niño. No podemos permanecer infantiles, porque entonces no avanzaríamos en el proceso de nuestro desarrollo. El arte de vivir consiste por una parte en hacernos progresivamente más maduros y más adultos, pero por otra parte en conservar vivo en nosotros el poder del niño interior.

LA ESPIRITUALIDAD

La espiritualidad confía en la realidad.

La gente en las últimas décadas perdió espiritualidad, pero ahora está volviendo a buscar esa conexión con sus raíces. Solo quien está afianzado a ellas puede volar y ser libre, para que su árbol pueda florecer y dar frutos. Las personas se dan cuenta que el poder, el dinero, el reconocimiento no los satisface completamente y tienen el anhelo de encontrar algo trascendente. La espiritualidad permite acercarme cada vez más a mi realidad y plantearme si puedo confiar en que, ofreciéndome como soy, con mis luces y mis sombras, y dejándome atravesar por Dios, él me transforme.

Hace falta, además, liberarme de la presión de las apariencias y de tener que justificarme, y de la exigencia de ser siempre perfecto, de ser amado por todos, que genera angustia. En ese caso, la angustia es la invitación a cambiar mi actitud, a tener confianza, a aceptar ser una persona con mis limitaciones.

Debemos ser conscientes de nuestra unidad en la fe. Es común a todos los hombres la confianza en la vida, en el misterio, en lo que señalamos con la palabra ‘Dios’. A la confianza en Dios pertenece también la confianza mutua. En definitiva, la fe es lo que nos puede unir mutuamente a todos en lo más profundo.

EL SILENCIO

La confianza va a fondo en el silencio.

Entiendo mi vida como un peregrinaje interno, como un peregrino que nunca se detiene, que siempre sigue buscando. Este peregrinaje de los monjes es el silencio. El silencio es el verdadero peregrinaje, es el emigrar de la palabra. Con la palabra construimos una casa en la cual podemos estar, necesitamos esa casa. Pero si tenemos confianza podemos salir de esta casa e ir más a fondo en el silencio y encontrar la llave de la realidad.

IDEOLOGÍAS DE ANSELM GRÜN

LA SEXUALIDAD

El abuso surge sobre todo porque se reprimió la sexualidad, porque no se habló de ello, solo se la vio como algo negativo. Entonces simplemente irrumpió y terminó dominando al ser humano. Muchos sacerdotes que solo buscaban ser piadosos no se dieron cuenta de cómo terminaron siendo dominados por su sexualidad.

El deseo es la sombra de nuestra propia alma. El primer camino es reconciliarse con su sexualidad, hablar sinceramente sobre ella, verla como una fuerza positiva. Lo primero es percibirlo, no reprimirlo, porque va a surgir una y otra vez. Es entender qué anhelo hay detrás de eso.

EL CONTROL

El control siempre tiene que ver con miedo y con poder. Si controlo a las personas, las domino, pero solo quiero controlar porque, al fin y al cabo, tengo miedo de las personas: creo que las personas son malas y por eso debo controlarlas. Una forma del control es bascularlas con una mala conciencia, y eso es lo que ha hecho la Iglesia. Le ha dicho a las personas, eres malo, eres un pecador, tienes que venir a mí y así yo te puedo liberar.

EL AMOR

Las heridas que todos sufrimos, queramos o no, si no nos reconciliamos con ellas, sucede con frecuencia que las transmitimos. De ese modo, surge el círculo del sufrimiento. Para mí, allí la cruz es una señal de detención: Jesús -insistió- es herido, pero transforma esa herida en un acto de amor.

«Si estamos en armonía interior, tendremos la certeza y la calma para decir que no sin tener que defendernos».

Anselm Grün

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