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1- Dios te creó único, en circunstancias irrepetibles, en un planeta incomparable.
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2- Tus huellas digitales son únicas; miles de millones de personas viven en el tercer orbe más cercano al Sol; miles de millones vivieron en él: ninguno tuvo, tiene ni tendrá señales dactilares idénticas a las tuyas.
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3- No hay dos cerebros iguales; las circunvoluciones y protuberancias que se delinean en tu materia gris son como tus huellas dactilares y tus papilas gustativas: únicas en su disposición, formas y características.
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4- Tu ADN es único; lo revelan las más arduas investigaciones sobre el genoma humano. La combinación de tus genes no idéntica a la de nadie que exista, a la de nadie que existió o existirá sobre la faz de la Tierra.
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5- Tu rostro, tu cuerpo, tus ojos, tus manos, tu forma de percibir la Realidad, las sinapsis de tus neuronas, tus gestos, tus caricias, tu modo de experimentar o propiciar el orgasmo, tu manera de Amar... ¡son únicos! Y bien... ¿para qué Dios te hizo único?
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6- Muy sencillo: ¡para que desarrolles en esta Vida una misión única, un propósito absolutamente diferente al de los trillones de seres que habitan el resto del Universo!
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7- No te lo terminas de creer, ¿verdad?
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8- Bueno, lo creas o no, es así: tú eres el único que puede cumplir la misión y el propósito para los cuales te creó el Uno.
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9- ¡Más nadie puede hacerlo por ti!
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10- Eres único... aunque vivas en sociedades que producen todo en serie.
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11- Vivimos en sociedades de masas que producen todo en serie: latas en serie, carros en serie, películas en serie, presidentes en serie y (lamentable) seres humanos en serie que nunca descubren el don único, el talento singular, el propósito divino que los reconecta con el Dios que es infinito Amor.
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12- En tal entorno, es de lo más normal creer que ser "normal" es la norma. ¡Dios no te creó para que fueras "normal"! Dios te creó a Su extraordinaria similitud y analogía... ¡y como mínimo, Él desea para ti una Vida extraordinaria!
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13- Tú no eres la obra de una fábrica que produce objetos en serie; tú eres un sujeto sin par en el Universo, la obra maestra e irrepetible de un Diseñador Exclusivo: la Deidad de la que eres parte inseparable...
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14- Eres un ser Único... por ello el Dios que es Uno te hizo a Su imagen y semejanza.
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15- El don del hombre le abre caminos y le lleva en presencia de los grandes, con un propósito que puede cambiar al mundo. Encomienda tus obras al Señor y tus propósitos se afianzarán y cuando el mundo se ilumina eres tú quien lo ilumina.
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16- Tú no eres menos que ninguno de esos campeones. Si cada uno de nosotros develara su don a ese nivel... ¡imagina el planeta que tendríamos!
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17- No obstante, para abrir caminos, estar en presencia de los grandes y afianzar tus propósitos, tu don debe ser puesto al servicio del Amor absoluto -sin dudas, miedos, recelos, o incertidumbres.
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18- Tu don -hecho Uno con la amorosa naturaleza y propósito de la Divinidad- se torna en inextinguible llama de entusiasmo, en pasión que le da sentido a cada segundo de tu existencia, en lumbre que ilumina a tus prójimos.
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19- Porque cuando avivas el fuego de tu don, avivas el fuego de Dios que hay en ti. Y para era eso fue que Él te hizo: para transformar al mundo transformándote a ti mismo...
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