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FRASES DANIEL GOLEMAN

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DANIEL GOLEMAN

MAS FRASES DE DANIEL GOLEMAN

  • El cerebro emocional responde a un acontecimiento más rápido que el cerebro racional.
  • El cerebro racional habitualmente no decide qué emociones deberíamos sentir.
  • El enfado es una emoción muy intensa que secuestra el cerebro. Cuando el enfado nos atrapa hace que se nos reorganice la memoria hasta el punto de que uno puede olvidarse, en plena discusión, de porqué ha empezado.
  • El control de la vida emocional y su subordinación a un objetivo resulta esencial para espolear y mantener la atención, la motivación y la creatividad.
  • los seres humanos somos ante todo sensibles.
  • Las emociones nos impulsan a actuar de una determinada manera e incluso a pensar.
  • En el mejor de los casos, el coeficiente intelectual parece aportar tan sólo un 20% de los factores determinantes del éxito.
  • La inteligencia académica no ofrece la menor preparación para la multitud de dificultades –o de oportunidades– a la que deberemos enfrentarnos a lo largo de nuestra vida
  • La infancia y la adolescencia constituyen una auténtica oportunidad para asimilar los hábitos emocionales fundamentales que gobernarán el resto de nuestras vidas.
  • El autocontrol emocional –retrasar la gratificación y reprimir la impulsividad- están detrás de cualquier tipo de logro.
  • Las emociones descontroladas pueden hacer a personas inteligentes unas estúpidas
  • En un mundo tan cambiante encontramos que la flexibilidad, la posibilidad de adaptarse al cambio es más importante que la experiencia.
  • El logro real no depende tanto del talento como de la capacidad de seguir adelante a pesar de los fracasos
  • Para tomar una buena decisión tenemos que aplicar sentimientos a los pensamientos.
  • Recordemos que la creencia básica que conduce al optimismo es que los contratiempos y los fracasos se deben a las circunstancias y que siempre podremos hacer algo para cambiar éstas.
  • Las emociones perturbadoras y las relaciones tóxicas han sido identificadas como factores de riesgo que favorecen la aparición de algunas enfermedades.
  • El logro real no depende tanto del talento como de la capacidad de seguir adelante a pesar de los fracasos.
  • El respeto y el amor no sólo pueden despejar la hostilidad del seno del matrimonio, sino también de todos los demás ámbitos de nuestra vida
  • El liderazgo no tiene que ver con el control de los demás sino con el arte de persuadirles para colaborar en la construcción de un objetivo común.
  • Conócete a ti mismo
  • El conocimiento de uno mismo, es decir, la capacidad de reconocer un sentimiento en el mismo momento en que aparece, constituye la piedra angular de la inteligencia emocional.
  • La empatía siempre entraña un acto de autoconciencia.
  • El arte de las relaciones se basa, en buena medida, en la habilidad para relacionarnos adecuadamente con las emociones ajenas.
  • La compasión se erige sobre la empatía que, a su vez, requiere prestar atención a los demás. Si estamos absortos en nosotros, no nos daremos cuenta de los demás y seguiremos nuestro camino, indiferentes a su sufrimiento.
  • La capacidad de expresar los propios sentimientos constituye una habilidad social fundamental
  • La verdadera compasión implica no solo sentir el dolor del otro sino además movilizarse para ayudar a aliviarlo
  • Mirar directamente a los ojos abre la puerta de acceso a la empatía.
  • En un sentido muy real, todos nosotros tenemos dos mentes, una mente que piensa y otra mente que siente, y estas dos formas fundamentales de conocimiento interactúan para construir nuestra vida mental.
  • Adueñándose de nuestra atención, la tecnología entorpece nuestras relaciones.
  • No permitas que el ruido de las opiniones ajenas silencie tu voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje de hacer lo que te dicten tu corazón y tu intuición. De algún modo, ya sabes aquello en lo que realmente quieres convertirte.
  • El cerebro emocional responde a un evento más rápidamente que el cerebro pensante.
  • Lo que realmente importa para el éxito, carácter, felicidad y logros vitales es un conjunto definido de habilidades sociales, no sólo habilidades cognitivas que son medidas por tests convencionales de coeficiente intelectual.
  • Cuanta más inteligencia social tengas, más feliz y fuerte serás, y mejores relaciones personales tendrás.
  • Rara vez, las personas expresan sus emociones con palabras. Por lo general, las expresan a través de otros medios.
  • La verdadera compasión no significa sólo sentir el dolor de otra persona, sino estar motivado a eliminarlo. – Daniel Goleman. William James. Stephen R. Covey
  • Cuando nos sentimos estresados, es una señal de que nuestro cerebro esta segregando hormonas del estrés. Si esto es sostenido por meses o años, esas hormonas pueden empeorar nuestra salud y hacernos un manojo de nervios.
  • Hay correlación cero entre el coeficiente intelectual y la empatía emocional. Están controlados por diferentes partes del cerebro.
  • El requisito para llegar a controlar las emociones de los demás –para llegar a dominar el arte de las relaciones– consiste en el desarrollo de dos habilidades emocionales fundamentales: el autocontrol y la empatía.
  • El buen humor favorece la eficiencia mental y permite que la gente sea más competente en la comprensión de la información y en la aplicación de reglas a la toma de decisiones complejas, así como más flexible en la forma de pensar.
  • El autocontrol emocional retrasa la gratificación y ahoga la impulsividad, es la verdadera razón de la realización en todas las áreas vitales.
  • El cerebro social esta en su hábitat natural cuando estamos hablando a alguien cara a cara.
  • La meditación mindfulness ha demostrado fomentar la habilidad para inhibir los impulsos emocionales.
  • Las estadísticas demuestran que, cuando son crónicas, la toxicidad de emociones como la ira es equiparable a fumar cigarrillos.
  • La empatía y las habilidades sociales son inteligencia social, la parte interpersonal de la inteligencia emocional. Por eso se parecen.
  • La inteligencia emocional emerge como un predictor mucho más fuerte de quién será más exitoso, porque cómo nos controlamos a nosotros mismos en nuestras relaciones personales, determina lo bien que nos va cuando conseguimos trabajo.
  • La gente tiende a ser más inteligente emocionalmente a medida que crece y madura.
  • En un grupo de personas con alto coeficiente intelectual, los detalles como disciplina, auto control y empatía, marcan la diferencia entre los que se hunden y los que destacan.
  • Al menos un 80% del éxito en la edad adulta proviene de la inteligencia emocional.
  • La vida está sembrada de altibajos, pero nosotros debemos aprender a mantener el equilibrio.
  • Los niños de hoy en día crecen en una nueva realidad, una realidad en la que están muy desconectados de sus semejantes y mucho más conectados que nunca, por el contrario, con las máquinas, una situación que, por razones muy diversas, resulta inquietante.
  • Lo que las personas piensan de sus habilidades influye en dichas habilidades. La habilidad no es una propiedad fija.
  • El IQ y las habilidades técnicas son importantes, pero la inteligencia emocional es la condición sine qua non del liderazgo.
  • Las emociones son contagiosas. Todos lo conocemos por experiencia. Después de un buen café con un amigo, te sientes bien. Cuando te toca un recepcionista mal educado en una tienda, te vas sintiéndote mal.
  • La autoconciencia emocional es la piedra angular de la inteligencia emocional.
  • ¡Pero la mente racional usualmente no decide qué emociones «deberíamos» tener!
  • Ayudar a las personas a que controlen dichas emociones de forma adecuada puede dar resultados tan importantes como hacer que un fumador asiduo deje los cigarrillos.
  • CEOs son contratados por su intelecto y experiencia empresarial – y despedidos por falta de inteligencia emocional.
  • Una forma de aumentar la fuerza de voluntad y la capacidad de concentrarse es administrar las distracciones en lugar de dejar que nos administren.
  • Aunque un alto IQ no es garantía de prosperidad, prestigio o felicidad, nuestras escuelas y cultura se obsesionan con las habilidades académicas, ignorando la inteligencia emocional, que también es inmensamente importante para nuestro destino personal.
  • Probablemente, no hay habilidad psicológica más fundamental que resistir un impulso.
  • Ayudar a las personas a que controlen las emociones molestas, como la ira, la ansiedad, la depresión, el pesimismo y la soledad, es una forma de prevenir enfermedades.
  • La esperanza significa que uno no se rinde a la ansiedad, el derrotismo o la depresión cuando tropieza con dificultades y contratiempos.
  • Las emociones fuera de control pueden transformar en estúpidas a personas inteligentes.
  • La clave para intuir los sentimientos de otros es la habilidad de leer los canales no verbales, tales como el tono de voz, los gestos, la expresión facial, entre otros.
  • Hay que ofrecer una solución. La crítica, como todo comentario útil, debe apuntar a una forma de resolver el problema.
  • Las personas con habilidades emocionales bien desarrolladas tienen mayores posibilidades de ser alegres y eficientes en la vida, y serán capaces de cultivar los hábitos mentales que mejoran su productividad.
  • El liderazgo no es dominar. Es el arte de persuadir a las personas para que logren una meta en común.
  • La inteligencia emocional comienza a desarrollarse en los primeros años. Todos los intercambios sociales que los niños tienen con sus padres, maestros y entre ellos, llevan mensajes emocionales.
  • Nuestras emociones tienen una mente propia, una mente cuyas conclusiones pueden ser completamente distintas a las sostenidas por nuestra mente racional.
  • La inteligencia emocional no significa simplemente «ser amable». Un momento estratégico puede exigir no «ser amable», sino, por ejemplo, confrontar a alguien con una verdad incómoda pero que han estado evitando.
  • La impasibilidad, en suma, constituye un intento de negación optimista, una especie de disociación.
  • La ansiedad entorpece de tal modo el funcionamiento del intelecto que constituye un predictor casi seguro del fracaso en el entrenamiento o el desempeño de una tarea compleja, intelectualmente exigente y tensa.
  • Es la combinación entre el talento y la capacidad de perseverar ante los fracasos lo que conduce al éxito.
  • Las críticas se expresan como ataques personales y no como quejas que puedan dar lugar a un cambio.
  • Todos los cirujanos saben que la gente muy asustada no responde adecuadamente a una intervención quirúrgica, ya que tienden a sangrar en exceso, son más propensos a las infecciones y a las complicaciones y tardan más tiempo en recuperarse.
  • El hecho de que todas las personas establezcamos las fronteras de nuestro mundo y nos atrincheremos en ellas forma parte integral de nuestro propio proceso de crecimiento y organización.
  • Tal vez no haya habilidad psicológica más esencial que la de resistir al impulso.
  • Si queremos vivir adecuadamente, es necesaria cierta destreza para movernos en tres ámbitos distintos: el mundo externo, el mundo interno, y el mundo de los demás.
  • Las redes informales son especialmente decisivas para resolver problemas imprevistos.
  • Lo único que puede librarnos del poder hipnótico del autoengaño es el valor para buscar y afirmar la verdad.
  • Si pensamos en los líderes con los que la gente tenga más interés por trabajar en una organización, es probable que manifiesten facilidad para rezumar sentimientos optimistas.
  • Benjamín Franklin lo dijo de forma muy acertada: la ira nunca viene sin un motivo, pero rara vez este es adecuado.
  • Las personas que no son capaces de controlar su vida emocional pelean batallas internas que sabotean la habilidad de enfocarse en el trabajo y tener la mente ordenada.
  • En cualquier entorno laboral las risas son un termómetro de la temperatura emocional e indican a ciencia cierta que la gente tiene una conexión de corazón además de mental.
  • Las ideas creativas son como un capullo delicado: hay que mimarlas para que florezcan.
  • El primero de los tres motivadores es la necesidad de poder, en el sentido de influir en otras personas.
  • La práctica consiste en abandonar nuestros pensamientos sobre una cosa y, sin perdernos en ningún aspecto concreto de esa corriente de pensamientos, abrir nuestra mente a todo lo que aparezca en el flujo de nuestra conciencia.
  • El autodominio exige autoconciencia más autorregulación, componentes clave de la inteligencia emocional.
  • Y en la medida en que estemos motivados por el entusiasmo y el gusto en lo que hacemos –o incluso por un grado óptimo de ansiedad– se convierten en excelentes estímulos para el logro.
  • La facilidad para seguir los dictados de la propia conciencia parece ser, considerada a largo plazo, un acicate tan importante como las escuelas elegantes, los profesores particulares y los costosos campamentos educativos de verano.
  • La inteligencia académica no ofrece la menor preparación para la multitud de dificultades –o de oportunidades– a la que deberemos enfrentarnos a lo largo de nuestra vida.
  • Los puntos de vista o las versiones sobre la realidad que no concuerdan con la visión consensual suelen verse rechazadas como si se tratara de aberraciones o excentricidades.
  • El tiempo libre posibilita el florecimiento del espíritu creativo, mientras que las agendas demasiado estrictas, por el contrario, lo sofocan.
  • Un bajo nivel de inteligencia emocional en el trabajo tiene un coste inevitable en los resultados económicos. Cuando es muy exagerado, las empresas pueden ir a la quiebra y desaparecer.
  • La culpabilidad, la vergüenza y el miedo son los móviles inmediatos del engaño.
  • Todas las emociones son, en esencia, impulsos que nos llevan a actuar, programas de reacción automática con los que nos ha dotado la evolución.
  • El liderazgo no es sinónimo de dominación, sino el arte de convencer a la gente de que colabore para alcanzar un objetivo común.
  • Hay que tener en cuenta que el impulso es el vehículo de la emoción y que la semilla de todo impulso es un sentimiento expansivo que busca expresarse en la acción.
  • El autoengaño opera tanto a nivel de la mente individual como a nivel colectivo.
  • Las personas suelen tratar los problemas colectivos como si fueran la responsabilidad de otros.
  • La tensión emocional prolongada puede obstaculizar las facultades intelectuales del niño y dificultar así su capacidad de aprendizaje.
  • La inteligencia interpersonal consiste en la capacidad de comprender a los demás: cuáles son las cosas que más les motivan, cómo trabajan y la mejor forma de cooperar con ellos.
  • La autoconciencia implica comprender en profundidad las emociones, los puntos fuertes, las debilidades, las necesidades y los impulsos de uno mismo.
  • Las ideas van por delante de los hechos. Y en la medida en que una sociedad restringe el alcance de la atención imponiendo marcos autoritarios, limita también las posibilidades de elección de sus miembros.
  • Para muchos de nosotros es un lujo contar, durante el día, con un tiempo propio en el que podamos tumbarnos y reflexionar. Esos son, por lo que respecta a la creatividad, algunos de los momentos más valiosos de nuestra jornada.
  • El optimismo –al igual que la esperanza– significa tener una fuerte expectativa de que, en general, las cosas irán bien a pesar de los contratiempos y de las frustraciones.
  • La tristeza proporciona una especie de refugio reflexivo frente a los afanes y ocupaciones de la vida cotidiana.
  • Los sentimientos desempeñan un papel fundamental para navegar a través de la incesante corriente de las decisiones personales que la vida nos obliga a tomar.
  • Sin una atención selectiva, la experiencia sería un completo caos.
  • Las críticas adecuadas no se ocupan tanto de atribuir los errores a un rasgo de carácter como de centrarse en lo que la persona ha hecho y puede hacer.
  • La mayor parte de los elementos que determinan el logro de una mejor o peor posición social no tienen que ver tanto con el CI como con factores tales como la clase social o la suerte.
  • Las emociones negativas intensas absorben toda la atención del individuo, obstaculizando cualquier intento de atender a otra cosa.
  • El autoengaño ha desempeñado un papel fundamental –y ciertamente positivo– a lo largo de la evolución del ser humano.
  • El miedo tiene una importancia especial en la evolución: tal vez más que cualquier otra emoción, es crucial para la supervivencia. La habilidad de hacer una pausa y no actuar por el primer impulso se ha vuelto aprendizaje crucial en la vida diaria.
  • El estrés vuelve estúpida a la gente.
  • Para llegar a dominar el arte de las relaciones consiste en el desarrollo de dos habilidades emocionales fundamentales: el autocontrol y la empatía.
  • El enfado es una emoción muy intensa que secuestra el cerebro. A tal punto que uno puede olvidarse, en plena discusión, de porqué ha empezado.

ARTICULO RELACIONADO

LA MENTE ENTRE LO EMOCIONAL Y LAS EMOCIONES

DANIEL GOLEMAN

MOVIMIENTO EMOCIONAL

Las emociones van pasando constantemente de una a otra.

Las emociones no pueden ser permanentes, por eso reciben el nombre de «emociones» —término que viene de «moción», movimiento—. Van cambiando, de ahí que sean «emociones». Van pasando constantemente de una a otra. En un momento estás triste y al siguiente estás contento; en un momento estás enfadado y al siguiente eres compasivo. En un momento eres cariñoso y al siguiente estás lleno de odio; la mañana ha sido preciosa, la noche es horrible. Y así sucesivamente.

Tienes que sacar al amor del asidero emocional en el que ha estado desde tu nacimiento, y tienes que encontrar una ruta hacia tu ser. A menos que el amor se convierta en parte de tu ser, no va a ser muy diferente del dolor, del sufrimiento, de la tristeza. La mente, es un mecanismo, y se defiende contra lo que pueda impactar a nuestras emociones. el primer paso para nuestro bien estar emocional es comprender la naturaleza de las emociones.

«Dominar el arte de las relaciones– consiste en el desarrollo de dos habilidades emocionales fundamentales: el autocontrol y la empatía.»

Veamos que nos dice Daniel Goleman sobre las emociones...

MENTE EMOCIONAL

Una respuesta rápida pero tosca

La mente emocional es mucho más veloz que la mente racional y se pone en funcionamiento sin detenerse ni un instante a considerar lo que está haciendo. Su rapidez hace imposible la reflexión analítica deliberada que constituye el rasgo característico de la mente pensante. Desde el punto de vista evolutivo, los organismos que se detienen demasiado a reflexionar tienen menos probabilidades de transmitir sus genes a su progenie y es muy posible que esta velocidad estuviera ligada a las decisiones más fundamentales como a qué prestar atención o. por ejemplo, al enfrentarse a un animal a decisiones secundarias como: «¿me lo comeré o él me comerá a mí?».

Las acciones que brotan de la mente emocional conllevan una fuerte sensación de certeza, un subproducto de la forma simplificada de ver las cosas que deja absolutamente perpleja a la mente racional. Cuando las cosas vuelven después a su lugar —o incluso, a veces, a media respuesta— nos descubrimos pensando «¿por qué he hecho esto?», señal de que la mente racional está comenzando a activarse con una velocidad mucho más lenta que la de la mente emocional.

Dado que el tiempo transcurrido entre el estimulo que despierta una emoción y la erupción de la misma puede ser casi instantáneo, el mecanismo que valora la percepción debe ser, aun hablando en términos de tiempo cerebral —un tiempo que se mide en milisegundos—, sumamente veloz. Esta valoración de la necesidad de actuar debe ser automática y tan rápida que ni siquiera entre en la conciencia vigía. Esta versión rápida y tosca de respuesta emocional tiene lugar antes incluso de que sepamos claramente qué está ocurriendo.

«Esta modalidad rápida de percepción sacrifica la exactitud a la velocidad, confiando en las primeras impresiones y reaccionando a la imagen global o a sus aspectos más sobresalientes.»

Capta las cosas de una vez, como una totalidad, y reacciona sin tomarse el tiempo necesario para llevar a cabo un análisis completo. Los elementos vívidos pueden determinar esa impresión, dejando de lado la evaluación cuidadosa de los detalles. La gran ventaja es que la mente emocional puede captar una realidad emocional (él está enfadado conmigo, ella está mintiendo, eso le entristece) en un instante, haciendo juicios intuitivos inmediatos que nos dicen de quién debemos cuidarnos, en quién debemos confiar o quién está tenso. En este sentido, la mente emocional funciona como una especie de radar que nos alerta de la proximidad de un peligro. Si nosotros (o, mejor dicho, nuestros antepasados evolutivos) hubiéramos esperado a que la mente racional llevara a cabo algunos de estos juicios, no sólo nos habríamos equivocado sino que podríamos estar muertos. El inconveniente es que estas impresiones y juicios intuitivos hechos en un abrir y cerrar de ojos pueden estar equivocados o desencaminados.

Según Paul Ekman, esta velocidad, en la que las emociones pueden apoderarse de nosotros antes de que seamos plenamente conscientes de lo que está ocurriendo, cumple con un papel esencialmente adaptativo: movilizarnos a responder ante cuestiones urgentes sin perder el tiempo en ponderar si debemos reaccionar o cómo tenemos que hacerlo. Usando el sistema que ha desarrollado para detectar emociones a través de cambios sutiles en la expresión facial, Ekman puede rastrear micro emociones que cruzan el rostro en menos de un segundo. Ekman y sus colaboradores han descubierto que la expresión emocional comienza a poner de manifiesto cambios en la musculatura facial pocos milisegundos después del acontecimiento que desencadenó la reacción, y que los cambios fisiológicos típicos de una determinada emoción —como los cambios en el flujo sanguíneo y el aumento del ritmo cardíaco— comienzan también al cabo de unas pocas fracciones de segundo. Esta rapidez es particularmente cierta en el caso de las emociones intensas como, por ejemplo, el miedo a un ataque súbito.

Según Ekman, técnicamente hablando, el tiempo que dura una emoción intensa es muy breve y cae más dentro del orden de los segundos que de los minutos, los días o las horas. En su opinión, sería inadaptado que una emoción secuestrase al cerebro y al cuerpo por un largo tiempo sin importar las circunstancias cambiantes. Si las emociones provocadas por un determinado acontecimiento siguieran dominándonos después de que la situación hubiera pasado, sin importar lo que estuviera ocurriendo a nuestro alrededor, nuestros sentimientos constituirían una pobre guía para la acción. Para que las emociones perduren, el desencadenante debe ser sostenido, evocando así la emoción continuamente, como ocurre, por ejemplo, cuando la pérdida de un ser querido nos mantiene apesadumbrados. Cuando el sentimiento persiste durante horas, suele hacerlo en forma muda, como estado de ánimo. Los estados de ánimo ponen un determinado tono afectivo pero no conforman tan intensamente nuestra forma de percibir y de actuar como ocurre en el caso de la emoción plena.

CORAZÓN EMOCIONAL

Primero los sentimientos, luego los pensamientos

Debido al hecho de que la mente racional invierte algo más de tiempo que la mente emocional en registrar y responder a una determinada situación, el «primer impulso» ante cualquier situación emocional procede del corazón, no de la cabeza. Pero existe también un segundo tipo de reacción emocional, más lenta que la anterior, que se origina en nuestros pensamientos. Esta segunda modalidad de activación de las emociones es más deliberada y solemos ser muy conscientes de los pensamientos que conducen a ella. En este tipo de reacción emocional hay una valoración más amplia y nuestros pensamientos —nuestra cognición— determinan el tipo de emociones que se activarán. Una vez que llevamos a cabo una valoración —«este taxista me está engañando», o «este bebé es adorable»— tiene lugar la respuesta emocional apropiada. Este es el camino que siguen las emociones más complejas, como, por ejemplo, el desconcierto o el miedo ante un examen, un camino más lento que el anterior y que tarda segundos, o incluso minutos, en desarrollarse.

«En cambio, en la modalidad de respuesta rápida los sentimientos parecen preceder o ser simultáneos a los pensamientos.»

Esta reacción emocional rápida asume el poder en aquellas situaciones urgentes que tienen que ver con la supervivencia porque ésta es precisamente su función, movilizarnos para hacer frente inmediatamente a una urgencia. Nuestros sentimientos más intensos son reacciones involuntarias y nosotros no podemos decidir cuándo tendrán lugar. «El amor — escribió Stendhal— es como una fiebre que viene y se va independientemente de nuestra voluntad.» Este tipo de respuesta, que no sólo tiene que ver con el amor sino también con nuestros enojos y nuestros miedos, no depende de nuestra elección sino que es algo que nos sucede. Es por ese motivo por lo que puede ofrecemos una coartada puesto que, como afirma Ekman. «El hecho de que no podamos elegir las emociones que tenemos» permite que las personas justifiquen sus acciones diciendo que se encontraban a merced de la emoción. Del mismo modo que existen caminos rápidos y lentos a la emoción —uno a través de la percepción inmediata y otro a través de la intermediación del pensamiento reflexivo—, también existen emociones que vienen porque uno las evoca. Un ejemplo de esto lo constituye el sentimiento intencionalmente manipulado, el repertorio del actor, como las lágrimas que llegan cuando deliberadamente evocamos recuerdos tristes. Pero los actores son simplemente más diestros que el resto de nosotros en el uso intencional del segundo camino a la emoción (el sentimiento que procede vía pensamiento). Y. si bien no podemos saber qué emoción concreta activará un determinado pensamiento, sí que podemos —y con frecuencia así lo hacemos— decidir sobre qué pensar. Del mismo modo que una fantasía sexual puede llevamos a sensaciones sexuales, así también los recuerdos felices nos alegran y los melancólicos nos entristecen.

Pero la mente racional no suele decidir qué emociones «debemos» tener, sino que, por el contrario nuestros sentimientos nos asaltan como un hecho consumado. Lo único que la mente racional puede controlares el curso que siguen estas reacciones. Con muy pocas excepciones, nosotros no podemos decidir cuándo estar furioso, ni tristes, etcétera.

ESTADOS EMOCIONALES

Realidad especifica de estado

El funcionamiento de la mente emocional es, en gran medida, específico de estado, es decir, que se halla dictado por el sentimiento concreto prevalente en un determinado momento. La forma en que pensamos y actuamos cuando estamos enamorados es completamente distinta de la forma en que nos comportamos cuando estamos furiosos o abatidos. En la mecánica de la emoción, cada sentimiento tiene su repertorio característico de pensamientos, reacciones e incluso recuerdos, repertorios específicos de estado que sobresalen más en los momentos de intensa emoción.

Un signo de que tal repertorio está activo es la memoria selectiva. Una parte de la respuesta de la mente ante una situación emocional consiste en reorganizar los recuerdos y las alternativas de acción de forma que las más relevantes se hallen en la parte más importante de la jerarquía y, en consecuencia, se actualice más rápidamente. Cada emoción principal tiene su rúbrica biológica característica, una pauta de cambios radicales que implican al cuerpo cuando esta emoción llega a ser preponderante y un único conjunto de señales que el cuerpo emite automáticamente cuando se halla bajo su control.

CONCLUSIONES

Dominar el mundo emocional es especialmente difícil porque estas habilidades deben ejercitarse en aquellos momentos en que las personas se encuentran en peores condiciones para asimilar información y aprender hábitos de respuesta nuevos, es decir, cuando tienen problemas.

Si no dispones de unas buenas habilidades emocionales, si no te conoces bien, si no eres capaz de manejar las emociones que te inquietan, si no puedes sentir empatía ni tener relaciones estrechas, entonces da igual lo listo que seas, no vas a ir muy lejos.

Las personas con habilidades emocionales bien desarrolladas son más proclives a ser efectivas en su vida, pues dominan los hábitos de su mente que fomentan su propia productividad. Las personas que no pueden controlar su vida emocional mantienen luchas internas que sabotean su capacidad de trabajar con atención y una mente limpia.

Ayudar a las personas a manejar mejor sus sentimientos perturbadores –enfado, ansiedad, depresión, pesimismo y soledad- es una forma de prevención de enfermedades. Puesto que los datos demuestran que la toxicidad de estas emociones, cuando se vuelven cronicas, equivale a la toxicidad de fumar, ayudar a las personas a gestionar estas emociones podría potencialmente tener un beneficio médico tan grande como conseguir que los fumadores abandonen el tabaco.

El buen desempeño de un niño en la escuela depende del más básico de todos los conocimientos: cómo aprender. Se han descubierto siete ingredientes cruciales, relacionados con la inteligencia emocional: Confianza en sí mismo y en los demás, curiosidad, intencionalidad (el deseo de tener un impacto), autocontrol, conexión con los demás, capacidad de comunicar y habilidad de cooperar con los demás.

En resumidas cuentas el requisito para llegar a controlar las emociones de los demás –para llegar a dominar el arte de las relaciones– consiste en el desarrollo de dos habilidades emocionales fundamentales: el autocontrol y la empatía.

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