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FRASES ALCANZAR

FRASES Y CITAS ALCANZAR

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Adi Shankara: El liberado en vida viene a alcanzar el estado de Absoluta Unidad; la inconmensurable Felicidad sin fin llamada la Morada Suprema de Vishnu, morada de la que no hay retorno.

Alejandro El Grande: Mírenlo, todos mírenlo. Ni siquiera se puede mantener en pie y quiere alcanzar el corazón de Asia [se refiere a su padre, que estaba ebrio].

Alejandro Jodorowsky: La belleza es el límite máximo al que podemos acceder a través del lenguaje. No podemos alcanzar la verdad, pero podemos aproximarnos a ella a través de la belleza.

Anandamayi Ma: Si hay que alcanzar al Eterno, es útil buscarlo en todos y en todo. La búsqueda de la Verdad es el deber del hombre, de manera que pueda avanzar hacia la Inmortalidad.

Anandamayi Ma: ¿Qué es el dharma? Aquellas acciones conducentes a alcanzarlo a él, que es deseado por todos. Esta es también la forma natural de vida. Las penas se deben a formas no naturales, en eso consiste el adharma.

Anandamayi Ma: El deseo intenso de la experiencia de Dios es en sí mismo el camino para alcanzarlo.

Aristoteles: Es de importancia para quien desee alcanzar una certeza en su investigación, el saber dudar a tiempo.

Aristoteles: Es de importancia para quien desee alcanzar una certeza en su investigación, el saber dudar a tiempo.

Arthur Schopenhauer: El talento alcanza un objetivo que nadie más puede alcanzar; el genio alcanza un objetivo que nadie más puede ver.

Baha Ullah: Ciertamente digo: El mundo es como un vapor en un desierto; el sediento sueña que es agua y lucha por alcanzarlo con todas sus fuerzas, hasta que cuando llega a él, encuentra que es sólo una mera ilusión.

Bertolt Brecht: Reía porque sus enemigos no podían alcanzarlo, ignoraba que ejercitaban para errar el tiro.

Bodhidharma: Alcanzar la iluminación sin ver la propia naturaleza es imposible.

Bodhidharma: No sufrir otra existencia es alcanzar el Camino.

Bodhidharma: La verdad es que no hay nada que encontrar. Pero para alcanzar una comprensión tal necesitarás un maestro y deberás luchar para llegar a comprender.

Bruno Moioli: Maestro, qué conseguiré al alcanzar el Satori, iluminación Espiritual preguntó el joven. Conseguirás llegar a casa por la noche y dormir plácidamente.

Buda: Yo no creo en un destino para los hombres independiente a cómo actúen; creo que les alcanzará el destino a menos que actúen.

Dalai Lama: Esa oscuridad interior que llamamos ignorancia, es la raíz del sufrimiento. A mayor luz interior, menor oscuridad. Ésta es la única forma de alcanzar la salvación.

David Bornstein: No hay límites para lo que podemos alcanzar cuando no nos interesa de quién es el mérito.

Despertar Consciencia: Con conocimiento de nuestro espíritu y siendo seres integrales, podemos alcanzar el más alto nivel de la evolución de la conciencia aquí y ahora.

Drunvalo Melchizedek: Si no comprendemos que nuestros patrones de creencias son las piedras de tropiezo sobre el camino de los milagros, ¿cómo podremos alcanzar nuestro destino?

Eckhart Tolle: La gente mira el futuro con la expectativa de que con el tiempo alcanzarán la felicidad, pero no se puede encontrar la verdadera felicidad mirando hacia el futuro.

Eduardo Galeano: La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que camine nunca la alcanzaré. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.

Erich Fromm: La codicia es un pozo sin fondo que agota a la persona en un esfuerzo interminable por satisfacer la necesidad sin alcanzar nunca la satisfacción.

Erich Fromm: La avaricia es un pozo sin fondo que agota a la persona en un esfuerzo eterno por satisfacer la necesidad sin ni siquiera alcanzar satisfacción.

Erich Fromm: La relación materno filial es paradójica y, en cierto sentido, trágica. Requiere del amor más intenso por parte de la madre, pero precisamente este amor debe ayudar al niño a distanciarse de la madre y a alcanzar la total independencia.

Francisco de Asis: Luchemos por alcanzar la serenidad de aceptar las cosas inevitables, el valor de cambiar las cosas que podamos y la sabiduría para poder distinguir unas de otras.

Gelek Rimpoche: Alcanzar la iluminación puede parecer imposible, pero la oportunidad de ayudarnos a nosotros mismos y desarrollar los principios que representa la práctica de Tara es algo que ya está al alcance de nuestra mano.

Gelek Rimpoche: El budismo tibetano reconoce que para alcanzar la iluminación se necesitan ambos aspectos, el femenino y el masculino; es decir, sabiduría y compasión, a los cuales nos referimos en algunas ocasiones como sabiduría y método.

George Washington: Pero si un poder extranjero nos dice qué debemos hacer y qué no debemos hacer, tenemos la Independencia aún por alcanzar, y hemos luchado hasta ahora por muy poco.

Horacio: La justicia, aunque anda cojeando, rara vez deja de alcanzar al criminal en su carrera.

Hui Neng: Para alcanzar la iluminación suprema uno reconoce espontáneamente su propia naturaleza original, la esencia mental que no puede crearse ni eliminarse.

I. K. Taimni: La vida evoluciona gradualmente, estado por estado, a través de los reinos mineral, vegetal, animal y humano, y continúa evolucionando después de alcanzar la perfección de la etapa humana.

James Allen: Tus circunstancias pueden no ser de tu agrado, pero no han de seguir siendo las mismas si concibes un ideal y luchas por alcanzarlo.

Jean Klein: Antes de seguir adelante, debes comprender que no hay realmente nada que alcanzar.

Jean Klein: Cuando no hay nada que alcanzar, cuando no hay ningún camino para estar quietos; ser la quietud es el camino. Permanece como un admirador silencioso.

Jebuna: El sabio no necesita de milagros para alcanzar la iluminación.

Jesus el Cristo: Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Jesus el Cristo: Quien aspire a la pureza del alma y quien crea en Mí, Cristo. Redentor de todos los hombres y almas, alcanzará el renacimiento en el espíritu de Dios.

Jiddu Krishnamurti: Sostengo que la verdad es una tierra sin camino y no puedes alcanzarla por ningún camino, por ninguna religión, por ninguna secta.

Judas: La felicidad sólo se puede alcanzar en el Altísimo, lo demás son sombras que llenan de tiniteblas el camino y lo hacen doloroso.

Kulananda: El Buda dejó claro que las mujeres como los hombres podían alcanzar la iluminación. Las admitió en la orden monástica de ese entonces como bhikkhunis.

Lao Tse: Practica el no hacer, ensalza lo humilde, corta el problema en su brote y siembra lo grande en lo pequeño para alcanzar la iluminación espiritual.

Laureano Solis: Muchas personas buscan la sabiduría, pero pocas logran alcanzarla. El Proyecto de Sabiduría de Berlín definió a la sabiduría de la siguiente manera.

Leon Tolstoi: El único conocimiento absoluto que puede alcanzar el hombre, es que la vida no tiene sentido.

Les Luthiers: Huye de las tentaciones despacio, para que puedan alcanzarte.

Linda Poindexter: Tu madre quiere que persigas los sueños que no pudo alcanzar al haberlos abandonado por ti.

Luz Hoyos: Convéncete, alcanzar un sueño requiere de intención, acción y perseverancia. Tal como sean tus acciones serán. Solo sigue tus sueños y vive tu pasión.

Maestro Eckhardt: Hazte como un niño, ¡Hazte sordo y ciego! Tu propio yo ha de ser nonada, ¡Atraviesa todo ser y toda nada! Abandona el lugar, abandona el tiempo ¡Y también la imagen! Si vas sin camino por la senda estrecha, alcanzarás la huella del desierto.

Mariola Báez: Descubre lo importante que es vivir en el aquí y ahora y podrás alcanzar tu desarrollo personal para, poco a poco, ver las cosas desde una perspectiva más positiva para ti.

Mata Amritanandamayi: Con el armamento moderno se puede apuntar a los objetivos con precisión mortal. ¡Si solamente pudiéramos alcanzar compasivamente a los pobres, los hambrientos y los sin techo con la misma precisión!

Miguel de Molinos: La nada es el atajo para alcanzar la pureza del alma, la perfecta contemplación y el rico tesoro de la paz interior.

Miyamoto Musashi: Lo que es esencial es hacer repentinamente un movimiento totalmente inesperado para el adversario, aprovecharos de la ventaja del temor causado y alcanzar la victoria en ese mismo instante y lugar.

Morihei Ueshiba: Todos y cada uno de los maestros, sin importar época o lugar, recibieron la llamada y alcanzaron la armonía con el cielo y la tierra. Hay muchos senderos que llevan a la cima del monte Fuji, pero hay una sola cumbre: el Amor.

Napoleon Bonaparte: No hay distancia que no se pueda recorrer ni meta que no se pueda alcanzar.

Nisargadatta Maharaj: Una vez que te das cuenta que el camino es la meta y que siempre estás en el camino, no para alcanzar una meta, sino para gozar de su belleza y sabiduría, la vida deja de ser una tarea y se torna natural y simple, se convierte en éxtasis.

Nisargadatta Maharaj: No tienes que hacer un esfuerzo para alcanzar la Verdad. Ella no puede ser atrapada. Ella es lo que queda después de que todo lo demás ha sido negado.

Nisargadatta Maharaj: Usted no tiene que hacer un esfuerzo para alcanzar la Verdad. Ella no puede ser atrapada. Ella es lo que queda después de que todo lo demás ha sido negado.

Octavio Paz: El estratega desea alcanzar la victoria, el poeta componer un himno de insuperable belleza, el ceramista fabricar ánforas perfectas, el comerciante acumular bienes y dinero. ¿Y qué desea el amante? Busca la belleza, la hermosura humana.

Oprah Winfrey: La energía es la esencia de la vida. Cada día decides cómo vas a usarla sabiendo lo que quieres y lo que se necesita para alcanzar esa meta, y manteniendo el foco.

Osho: La verdad no será encontrada en el exterior. Ningún profesor, ninguna escritura te puede dar la verdad. Está dentro de ti y, si quieres alcanzarla, encuéntrate a ti mismo. Está contigo mismo.

Osho: Cuando lees u oyes hablar sobre la verdad, crees que ya la conoces y de esta forma te incapacitas para poder alcanzarla.

Papaji: Cualquier reino de los cielos o alto estado espiritual que ansíes alcanzar, lo alcanzarás después de haberlo conceptuado y creado tú mismo.

Patrocinio Navarro: En el Sermón de la Montaña Cristo expresó el eterno ideal al que el hombre debe aspirar y el nivel de perfección que puede alcanzar nuestro espíritu.

Patrocinio Navarro: Para muchos de nosotros la vida es una oportunidad para alcanzar un mayor grado de libertad, que se puede y debe definir como soberanía personal.

Proverbio Chino: Sólo nadando contra corriente es posible alcanzar la fuente.

Ramon Soto: La Serendipia es una especie de punta de iceberg, o sea la punta es lo que apenas podemos percibir, pero todo aquello que está sumergido en esa inmensa masa de hielo flotante, definitivamente no alcanzaremos a comprender ni tampoco a reconocer.

Raquel Aldana: La sabiduría tibetana de los monjes brinda la respuesta: buscamos la satisfacción con nosotros mismos para poder alcanzar ese placer con los demás.

Richard Bach: No hay errores. Los eventos los provocamos nosotros mismos, no importa lo displacenteros que sean; son necesarios para aprender lo que se necesita aprender. Cualquier paso que demos, es necesario para alcanzar los lugares que hemos elegido.

Rosario Castellanos: ¿Qué se hace a la hora de morir? ¿Se vuelve la cara a la pared? ¿Se agarra por los hombros al que está cerca y oye? ¿Se echa uno a correr, como el que tiene las ropas incendiadas, para alcanzar el fin?

Sabiduria Samurai: Uno solo debe aceptar la responsabilidad de lo que se puede lograr en un solo día. Cada nuevo día debe ser visto como una oportunidad para alcanzar metas individuales.

Satyaprem: Somos consciencia. La conciencia está detrás de todo, detrás del cuerpo y de la mente; no es algo que alcanzar, ya está ahí. Cuando dejas de argumentar conceptos y de dar contenido a lo que no eres aparece el silencio.

Socrates: Los reinos más altos de pensamiento son imposibles de alcanzar sin lograr primero una comprensión de la compasión.

Sri Chinmoy: Las pequeñas cosas, más a menudo que las grandes cosas, están ayudándonos considerablemente a alcanzar nuestra perfección.

Sri Chinmoy: Si tu fuerza de voluntad concentrada está enfocada en tu destino, ciertamente alcanzarás el objetivo.

Srila Prabhupada: En la vida espiritual, uno debe conducir toda su vida bajo la guía del gurú. Solo aquel que ejecuta su vida espiritual bajo la dirección del maestro espiritual puede alcanzar la misericordia de Krishna.

Tilopa: Si dejas de luchar y permaneces relajado y natural, pronto obtendrás el Mahamudra y alcanzarás lo inalcanzable.

UCDM: Yo soy responsable por lo que veo. Yo elijo los sentimientos que experimento y yo decido la meta que quiero alcanzar. Y todas las cosas que parecen sucederme, yo las pido y las recibo según he pedido.

Valeria Sabater: Aprendamos de los árboles para alcanzar la felicidad. Los árboles son santuarios, quien sepa cómo hablarles y cómo escucharles, descubrirán la verdad.

Vladimir Antonov: El que ha aprendido a escuchar la voz de su corazón espiritual puede alcanzar aún más. Pues esta voz es la voz del Amor. Porque en su interior esta el Amor.

Walter Riso: La alegría no está en alcanzar el Yo ideal, sino en el proceso mismo de viajar hacia él sin despreciarse a sí mismo y sin ansiedad.

Wayne Dyer: En la sociedad esta bien visto tratar bien a los demás y amarlos, sin embargo se olvida de que para alcanzar la felicidad es fundamental quererse a sí mismo y valorarse.

Woody Allen: No quiero alcanzar la inmortalidad mediante mi trabajo, sino simplemente no muriendo.

Yogananda: No tienes que luchar para alcanzar a Dios, pero tienes que luchar para rasgar el velo que has creado y que te esconde de él.

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YOGA PARA ALCANZAR EL SAMADHI

PANDIT RAJMANI TIGUNAIT

UNA GUÍA PARA LLEGAR A SAMADHI

Samadhi es el estado de conciencia que se alcanza cuando, durante la meditación, la persona siente que se está fundiendo con el universo.

Samadhi es un tema de moda en los círculos de yoga. Algunos practicantes creen que samadhi e iluminación son sinónimos. Otros piensan que samadhi lleva a la iluminación, mientras otro grupo está convencido de que samadhi hace que la mente se ponga en blanco. Algunos esperan que samadhi caiga en sus manos si oran con suficiente fervor y otros creen que las técnicas de yoga y meditación los acercarán a samadhi o atraerán a samadhi hacia ellos. En mis 30 años de carrera como maestro, he conocido a muchos estudiantes y personas de diferentes estilos de vida que buscan la verdad. Me he dado cuenta de que son buenas personas, que son muy sinceros. Todos ellos tienen una cualidad en común – un gran deseo de experimentar samadhi.

Tratar de alcanzar samadhi sin tener una idea clara de lo que es, sin adoptar una estrategia sistemática y sin completar los pasos preparatorios, es como tratar de construir un rascacielos sin haber visto uno, sin un proyecto impreso y sin saber cómo establecer sus cimientos. Perderás tu tiempo y tu energía. Así como dominar cualquier materia – ya sea cirugía, física o música – requiere una preparación prolongada y sistemática, lo mismo para alcanzar el más alto objetivo del yoga. Este objetivo sólo es alcanzable por aquellos que siguen un sistema.

El Bhagavad Gita, uno de los textos de yoga más aclamados, delinea los prerrequisitos elementales. Sostiene que la práctica de yoga está libre de dolor para aquellos que, en su vida diaria, balancean adecuadamente sus hábitos alimenticios, su rutina de ejercicios, su forma de pensar, sus hábitos de dormir y sus acciones. Estos cinco elementos son esenciales para establecer los fundamentos de una práctica de meditación. Los que comen demasiado o no comen lo suficiente tienden a enfermarse. Los que hacen demasiado ejercicio o muy poco, sufren de agotamiento físico o pereza. Los que piensan demasiado o que no usan su mente apropiadamente, se convierten en víctimas de ansiedad o estupor. Los que duermen demasiado o muy poco sufren de inercia o alucinaciones. Los que actúan sin entender la importancia de sus actos y sus consecuencias sufren de dudas y miedo. Cuando diseñamos nuestra práctica con la guía de estos cinco elementos, nuestra vitalidad, resistencia, comprensión, frescura y espontaneidad se expanden. Y cuando estas cualidades se expanden, también lo hace nuestra capacidad de concentración.

Sobre este fundamento sólido empiezas a construir los tres pilares de la práctica del yoga:

  1. Dharana (concentración)
  2. Dhyana (meditación)
  3. Samadhi (absorción espiritual).

Estos tres pilares son como las tres etapas de una peregrinación. Supongamos que para profundizar en el tema de la espiritualidad, decides hacer una peregrinación al Monte Kailash. Durante varias semanas antes de partir te concentras en preparar el viaje – en reunir todo el equipo y la ropa necesaria, empacar, y después tomar el largo vuelo hacia Nepal. Una vez en Nepal, te preparas mentalmente para sobrevivir el viaje de seis días en jeep a lo largo de caminos de tierra llenos de hoyos hacia el Monte Kailash. Casi no puedes respirar por la altura y el polvo tan denso, el sol te ciega y los saltos en el jeep son tantos que sientes que tu espalda te está matando. Tienes calor todo el día, frío en la noche, te sientes débil y cansado casi todo el tiempo. Entonces, llega el día de la ardua escalada alrededor del monte Kailash y después el descenso. Durante este trayecto de tres días sólo te queda respirar y dar un paso a la vez.

Al principio necesitas todas tus fuerzas, pero una vez que encuentras tu propio ritmo, es como si la montaña misma te levantara y te llevara. Al llegar a la cima te sientes lleno de dicha y de un sentimiento de logro. Cuando regresas a casa, te toma casi un mes recuperarte, pero el gozo exquisito que sentiste al llegar a la cima permanece en tu recuerdo. Ese sentimiento sublime se queda contigo como un dulce susurro llamándote a regresar a tu yo interior. Eso es lo que implica esta triple práctica progresiva: primero, esfuerzo concentrado, conocido como dharana; segundo, el continuar sin esfuerzo y permanecer con plena conciencia de ti mismo y tu entorno, conocido como dhyana; y tercero, volverte uno con la experiencia resultante de este fluir sin esfuerzo. Esto es samadhi.

Los Yoga Sutras, el texto más importante de filosofía y práctica del yoga, se refiere a estos tres pasos como samyama. Al unir progresivamente los tres pilares -dharana, dhyana y samadhi- el término técnico de samyama nos dice que hay un proceso natural para iniciar nuestra práctica y llegar al objetivo final. La mayoría de los aspirantes deben seguir este procedimiento. Hay algunas raras excepciones – una que llega de la completa entrega a la voluntad de Dios, la cual no sucede frecuentemente. La gracia de Dios tiene su propio proceso de selección, cuando llega, llega; y cuando no, simplemente no llega. Por lo tanto, concentrémonos en los tres elementos que dependen del esfuerzo humano: dharana, dhyana y samadhi.

DHARANA

Primer paso: Dharana, se traduce libremente como “concentración.”

Los Yoga Sutras dan una definición específica a esta palabra: “confinar a la mente o fijarla en un espacio bien definido”. El espacio es infinito. Y como no tiene forma ni color, identificar al espacio es muy difícil. Por lo tanto, para confinar la mente a un espacio, primero hay que separarla del resto del espacio infinito poniendo límites alrededor de ella. Al hablar sobre concentración, el sabio Vyasa, el comentador más importante de los Yoga Sutras, nos recomienda traer la mente a un espacio que esté bien definido, tal como el área alrededor del ombligo, el centro del corazón, el espacio entre las cejas o a un punto externo tal como la llama de una vela o una imagen en particular.

Una vez que has decidido el lugar al que traerás tu mente, debes seleccionar un objeto que ocupe ese espacio. El objeto que selecciones – ya sea la cruz, la Estrella de David, una imagen de Ganesha, un yantra o un mantra – facilita a la mente estabilizarse dentro de los confines de ese espacio. Aun así, cuando centres tu mente en ese objeto, pronto notarás que también estás contactando muchos otros objetos además del que habías elegido. En otras palabras, la mente está distraída.

La distracción es la tendencia que tiene la mente de entrar en contacto con varios objetos a una gran velocidad, olvidarse del objeto principal de cual se suponía que tenía que estar consciente, así como del espacio en el cual ese objeto iba a estar confinado. En lugar de darte por vencido ante este hábito de la distracción, regresa tu atención hacia el objeto elegido y permite a la mente centrarse en él. Al practicar este proceso de regresar a la mente una y otra vez, desarrollarás el hábito de mantener ese objeto en tu campo mental por un periodo más largo. Si el objeto de concentración se queda en tu mente por un periodo de tiempo más largo que el objeto que te distrajo, has llegado a un estado de concentración. La concentración y la distracción corren una al lado de la otra. La única diferencia es que una de las corrientes – la de la concentración – es más fuerte, más pesada, más llena que la otra. Eso define a la concentración. No es que tu mente ya no se distraiga, sino que el objeto de concentración permanece más tiempo en tu mente que el objeto de la distracción.

DHYANA

Segundo paso: Conforme la concentración madura, se convierte en meditación, o dhyana.

La meditación empieza cuando el proceso de centrar tu mente en el objeto que ocupa ese espacio ya no es interrumpido por ningún otro pensamiento, o que la mente permanece en ese objeto por un largo periodo de tiempo sin tantas interrupciones. Así que dhyana es una continuación de dharana; la meditación es un estado más maduro de la concentración.

Los estudiantes frecuentemente se preguntan en qué punto el proceso de concentración se convierte en meditación. Muchos sabios y yoguis dicen que si tu mente permanece concentrada en un objeto durante por lo menos 12 respiraciones, has alcanzado un estado de meditación. Si, dentro del periodo de 12 respiraciones tu mente se mueve de un objeto al otro, aún estás en la etapa de concentración. Piensa en el proceso de vaciar aceite de un contenedor a otro. El aceite es grueso y viscoso, así que fluye de una manera continua. El constante fluir de la conciencia es meditación. Y cuando este proceso de conciencia constante se hace más largo, madura al tercer paso, que es samadhi.

SAMADHI

Tercer paso: Samadhi empieza cuando la mente se absorbe completamente en el objeto que ocupa el espacio que le ha sido asignado.

En samadhi, el proceso de concentración, el objeto de concentración, y la mente que está tratando de concentrarse o meditar, todos se han convertido en uno. La mente ya no está centrada en el objeto de una manera objetiva. Todo lo que permanece en la consciencia es el contenido, la esencia de ese objeto. En otras palabras, en samadhi estás consciente sólo de la esencia, y no de los detalles. Por ejemplo, si has estado meditando en la cruz, ya no estás consciente de que está hecha del más fino marfil, o de que está cubierta de oro. Todo lo que permanece es la consciencia de un objeto con un gran sentido de santidad y divinidad, y de tu relación con esa divinidad superior. Ese sentimiento está ahí, eso es todo. Y en ese sentimiento, parece como si el objeto no tuviera forma propia. Ya está totalmente desprovisto de forma. Todo lo que queda es consciencia pura. A eso se le llama samadhi.

Examinemos la diferencia entre meditación y samadhi. En meditación estás totalmente centrado, pero ese estar centrado solamente se refiere al hecho de que tu mente está centrada en un objeto. Si lo analizas, verás que en el fondo, la mente no está perfectamente centrada. Aún en meditación sigues consciente de ti mismo como un meditador, y al mismo tiempo estás consciente del objeto de la meditación y del proceso de la meditación.

Así que tres cosas se están llevando a cabo en tu mente:

  1. Sabes que está meditando.
  2. Sabes en qué estás meditando.
  3. Tienes consciencia de que eres tú el que está meditando.

Sin embargo, sólo tienes una mente y esa mente no puede dividirse en partes. No es que una parte de tu mente esté en ti mismo y otra en el objeto de meditación. Es un asunto de intensidad. Cuando estás meditando, estás más consciente del objeto de tu meditación que de ti mismo o del proceso de meditar. Así, una corriente de consciencia es la corriente principal en tu campo mental y las otras dos corrientes son secundarias.

Tras practicar el centrar tu mente en el objeto de meditación que hayas elegido, eventualmente tu consciencia se vuelve tan centrada en ese objeto que no queda ni una sola parte de la mente para analizar, sentir y pensar que tú eres el meditador y que éste es el proceso de meditación. Se requiere una absorción absoluta en el objeto de tu meditación para que estas tres corrientes puedan llegar a unirse. Es por eso que samadhi es llamado “absorción espiritual”. No hay parte de la mente que pueda ocuparse de otra cosa que no sea el objeto de tu meditación.

Cuando eso sucede, no hay causa interna o externa que te distraiga. Simplemente estás en un estado de profunda quietud y tranquilidad. Y ese estado puede durar 30 segundos o dos minutos (mucho más cuando se tiene experiencia), y luego, de repente, te vuelves consciente de algún sonido externo, piensas en checar tu correo, o recuerdas que tienes que reunirte con alguien, y fluyes de samadhi hacia el exterior. Te das cuenta de que estás sentado en tu cojín de meditación y que aún te queda tiempo para seguir practicando, así que empiezas de nuevo, haciendo un esfuerzo para pasar de concentración hacia meditación y samadhi.

Si no tienes mucha práctica, regresar a samadhi puede tomar algo de tiempo, aunque aún está muy fresco en tu mente el recuerdo de ese gozoso estado y de cómo llegar a él. Si ya tienes experiencia practicando, no te llevará mucho tiempo.

Puede tomar sólo una fracción de segundo salir de samadhi hacia concentración, pero también puedes ir de regreso muy rápidamente. La práctica diaria refuerza la experiencia gozosa de samadhi, haciendo a tu memoria más fuerte, más clara y profunda y así permitir traer ese recuerdo a voluntad. Esta práctica te dará la posibilidad de llegar a samadhi más rápido y con menos esfuerzo. Es por eso que una práctica diaria consistente es la mejor manera de llegar y retener la experiencia de samadhi.

SEÑALES DE PROGRESO ESPIRITUAL

Antes de llegar a samadhi, se experimenta una quietud que causa mucha emoción.

En esta quietud también surgen experiencias que pueden distraerte, tales como clarividencia o experiencias extrasensoriales. A estas experiencias se les llama siddhis – logros yóguicos para aquellos que nunca han experimentado samadhi, y obstáculos para aquellos que ya lo han experimentado. Estos siddhis, independientemente de cuán profundos o superficiales sean, qué tan significativos o no sean, son signos de que estás en camino hacia samadhi. Como practicante, no debes estar ansioso por estas señales ni tener miedo si es que aparecen. Simplemente mantente enfocado en tu destino, en tu objetivo final, que es samadhi en sí mismo. Además, el sentir ansiedad respecto a cuándo vas a llegar ahí, dudas acerca de si vas a llegar o no, temor de nunca llegar y preocupación sobre qué te pasará a ti y a tus seres queridos si es que efectivamente llegas, son el campo de cultivo de las distracciones. No preocuparse demasiado sobre samadhi, y al mismo tiempo esforzarse por llegar ahí, es la manera más natural de proteger a la mente de todas las distracciones posibles. Es por eso que los yoguis dicen, “Trabaja fuerte pero no te lo tomes tan en serio. Logra lo más alto pero no le des tanta importancia.” Esta actitud, llamada vairagya (desapego), es necesaria para proteger y nutrir tu práctica.

Habrás escuchado que la práctica hace la perfección. Pero es importante recordar que sólo la práctica perfecta lleva a la perfección. Construir tu práctica puede compararse con construir una casa. Una casa puede ser grande o pequeña, simple o elaborada. Una casa puede contar con las mejores instalaciones o faltarle aún las más básicas. Es el mismo caso con la práctica. Puede ser profunda o superficial. Puede ser diseñada para llevarnos hasta samadhi o simplemente conformarse con las expectativas culturales. La función de la práctica determina la forma. Entre más elevada sea la forma y más grande la meta y el objetivo, más detallados deben ser los planes para llegar a ese objetivo.

El aspecto más importante en este plan, es construir unos cimientos que sean capaces de soportar la estructura que desees construir sobre ellos. Los fundamentos de cualquier práctica fructífera son los que nos dice el Bhagavad Gita, mencionados anteriormente: debemos balancear nuestra dieta, la cantidad de ejercicio que hacemos, nuestros pensamientos, nuestras horas de sueño, y nuestras acciones. Después de estos puntos, es necesario asegurarse de mantener una postura física adecuada durante la práctica. La postura más propicia es aquella en la que la cabeza, cuello y tronco están en línea recta, los hombros relajados y la respiración serena. Después hay que unir nuestra mente con la respiración. Unir las fuerzas de nuestra respiración y mente nos permite concentrarnos en el objeto que hayamos elegido con menos distracciones y por lo tanto por periodos de tiempo más largos. Una concentración prolongada se convierte en meditación, y la meditación en samadhi. La experiencia repetida de dharana, dhyana y samadhi profundizan nuestra memoria de samadhi.

En subsecuentes sesiones de práctica, esta memoria nos lleva hacia samadhi al mismo tiempo que atrae a samadhi hacia nosotros. Entonces llega un momento cuando este proceso se vuelve absolutamente libre de esfuerzo. Este estado de samadhi libre de esfuerzo es llamado dharma megha samadhi, un samadhi cargado con una nube de virtudes espiritualmente edificantes y experiencias iluminadoras. De aquí emerge un estado de conciencia indescriptible, libre de todo deseo, incluyendo el deseo de cualquier beneficio de samadhi otro que samadhi mismo. Este es el estado de nirbija samadhi – el más alto samadhi, que sabios como Patanjali y Buddha experimentaron. Ojalá nosotros, sus estudiantes, algún día alcancemos esa luminosa experiencia.

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