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FRASES PERDON

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Alejandro Dumas: Una madre perdona siempre; ha venido al mundo para esto.

Alexander Pope: Errar es humano, perdonar es divino.

Ana Lloveras: Perdono a mis padres por sus imperfecciones.

Anthony de Mello: Si lo comprendes todo, lo perdonas todo, y sólo existe el perdón cuando te das cuenta de que, en realidad, no tienes absolutamente nada que perdonar.

Anthony de Mello: Somos prisioneros por nuestra programación, perdona y sal de la cárcel psicológica. El prisionero tiene la llave, pero lo malo es que no se da cuenta.

Antonio Machado: Jamás perdona el necio si ve la nuez vacía que dio a cascar al diente de la sabiduría.

Anwar: Perdona y perdónate… Es la única forma de viajar ligero en esta hermosa vida.

Carlos Cuauhtemoc: Perdonar es un acto liberador, exclusivo de los seres espiritualmente superiores. Si perdonamos, despojamos lo que no nos permiten amar en libertad.

Carlos Cuauhtemoc: Sólo alcanzan la plenitud de la vida quienes asimilan y practican el perdón. Al perdonar a la persona que se dañó, no le estoy haciendo un favor a ella, sino que me lo estoy haciendo a mí mismo, porque la paz me inunda.

Charles Dickens: No conozco al caballero americano. ¡Que Dios me perdone por usar esas palabras juntas!

Dalai Lama: Si no perdonas por amor, perdona al menos por egoísmo, por tu propio bienestar.

Dante Alighieri: La lujuria puede ocupar un lugar que es posible perdonar cuando se encuentra en el camino de aprender a amar.

Eckhart Tolle: Si hay personas que no has logrado perdonar, no vas a despertar realmente. Tienes que dejar ir.

Francisco de Asis: Es perdonando que somos perdonados.

Friedrich Nietzsche: Si hay algo que perdonar en todo, también hay algo que condenar.

Groucho Marx: Vengándose, uno se iguala a su enemigo; perdonándolo, se muestra superior a él.

Helen Rice: El amor de una madre es paciente y perdona cuando todos los demás abandonan, no falla o flaquea, incluso cuando el corazón esta roto.

Honore de Balzac: Cuando las mujeres nos aman, nos perdonan todo, incluso nuestros crímenes; cuando no nos aman, no nos dan crédito por nada, ni siquiera por nuestras virtudes.

Isaac Asimov: Los musulmanes nunca olvidarán ni perdonarán, e Israel, mientras exista, será asediado.

Jan Blaustone: Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.

JBN: ¿Sabía usted? Que débenos perdonar para sanar, no perdonar por tolerar.

Jean De La Bruyere: La amistad no puede ir muy lejos cuando ni unos ni otros están dispuestos a perdonarse los pequeños defectos.

Jebuna: Perdona 70 veces 7, pero no te quedes perdonando siempre lo mismo, el perdonado terminara pensando que esta obrando bien.

Jesus el Cristo: Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor.

Jesus el Cristo: No juzguéis y no sereis juzgados, no condeneis y no sereis condenados, perdonad y sereis perdonados, dad y se os dará. Porque la medida que uséis con los demás se usará con vosotros.

Jesus el Cristo: No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados, perdonad y seréis perdonados, dad y se os dará. Porque la medida que uséis con los demás se usará con vosotros.

Jiddu Krishnamurti: Para perdonar, debe haber habido una herida; y para ser herido, debe haber habido orgullo.

Juan Pablo Valdes: Yo no hablo de venganzas ni perdones; el olvido es la única venganza y el único perdón.

Khalil Gibran: Los hombres que no perdonan a las mujeres sus pequeños defectos jamás disfrutarán de sus grandes virtudes.

Khalil Gibran: Aquel que te perdona un pecado que no has cometido, se perdona a sí mismo su propio crimen.

Leon Tolstoi: Es toda la voluntad de Dios: puedes morir mientras duermes, y Dios puede perdonarte en la batalla.

Leon Tolstoi: Solemos perdonar a los que nos aburren, pero no perdonamos a los que aburrimos.

Lin Yutang: Perdonamos a los grandes del mundo porque han muerto; pero en vida son imperdonables.

Mahatma Gandhi: Perdonar y aceptar la injusticia es cobardía.

Mahatma Gandhi: Quien no es capaz de perdonar, destruye el punto que le permitiría pasar por él mismo. Perdonar es olvidar. El hombre perdona y siempre olvida; en cambio la mujer solamente perdona.

Mauricio Amaya: Las personas me han perdonado cosas sin merecerlo. Simplemente porque me aman o porque no valía la pena el tenerme en cuenta para amargarse la vida.

Mooji: Sé rápido para perdonar. Es verdadera sabiduría no juzgar ni a los otros ni al mundo. Sé vacío y puro de mente, con el corazón lleno de compasión.

Moralejas: La amnistía es un acto por el que el Gobierno perdona, casi siempre, las injusticias que ha cometido.

Patrocinio Navarro: El mandamiento de perdonar y pedir perdón tendrá validez hasta que todo lo que no corresponde a las leyes eternas haya sido expiado y purificado.

Patrocinio Navarro: Somos el Hijo Pródigo como expresa la parabola de Jesús de Nazaret: la caída, el arrepentimiento, la alegría de ser perdonado por el Padre y acogido.

Paulo Coelho: Los niños comienzan por amar a los padres. Cuando ya han crecido, los juzgan y, algunas veces, hasta los perdonan.

Paulo Coelho: Después de una buena cena se puede perdonar a cualquiera, incluso a los parientes.

Platon: La burla y el ridículo son, entre todas las injurias, las que menos se perdonan.

Platon: Podemos perdonar fácilmente a un niño que tiene miedo de la oscuridad; la verdadera tragedia de la vida es cuando los hombres tienen miedo de la luz.

Sabiduria Samurai: Uno debe corregir sus errores tan pronto como se cometan. Si esto se hace sin demora, todas las transgresiones serán rápidamente perdonadas.

Sanacion Interior: Perdona pero no olvida o saldrás herido de nuevo. Si perdonas cambias la perspectiva, si olvidas no aprendes la lección.

Sri Bhagavan: La raíz de los problemas en las relaciones reside en nuestra incapacidad de perdonar al otro.

Teresa de Calcuta: El perdón es una decisión, no un sentimiento, porque cuando perdonamos no sentimos más la ofensa, no sentimos más rencor. Perdona, que perdonando tendrás en paz tu alma y la tendrá el que te ofendió.

Thomas Henry Huxley: Quienes mejoran el conocimiento natural se niegan a reconocer la autoridad como tal. Para ellos, el escepticismo es la más alta de sus funciones; La fe ciega es el único pecado imperdonable.

Voltaire: Conviene siempre esforzarse más en ser interesante que exacto; porque el espectador lo perdona todo menos el sopor.

Walter Riso: Una relación de amantes dura en promedio dos años, dos años de mentiras, es muy difícil perdonar eso, diría que un 5% a un 10% perdona eso. No tiene nada que ver con perdonar una aventura.

Yuly Gomero Trejo: Si tu verdaderamente sabes amar sabes perdonar.

Zoroastro: Se bueno, se amable, se humano y caritativo, ama a tus semejantes, consuela a los afligidos; perdona a los que te han hecho daño.

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PERDONAR ES AMAR EN LIBERTAD

CARLOS CUAUHTEMOC

LEY DEL PERDÓN

Perdonar es un acto liberador, exclusivo de los seres espiritualmente superiores.

Tú y yo nos hemos encontrado muchas veces en situaciones difíciles con personas cercanas. En varias ocasiones hemos sido lastimados o defraudados. Y al igual que en la vida tenemos la posibilidad de ahogar ese resentimiento en nuestro interior, o perdonar. Si optamos por la primera opción, tal como sucede con una herida en la piel que cubrimos impidiéndole el contacto con el aire, reprimimos que la lesión cicatrice y tal vez ocasionemos que se infecte. En cambio, si elegimos perdonar, despojamos nuestra historia de esas capas invisibles que no nos permiten amar en libertad. Siempre tenemos la posibilidad de elegir. Pero si decidimos perdonar debemos dar el primer paso. Y no siempre encontraremos del otro lado la respuesta que deseamos. O tal vez sí.

«Sólo alcanzan la plenitud de la vida quienes asimilan y practican el perdón. Al perdonar a la persona que se dañó, no le estoy haciendo un favor a ella, sino que me lo estoy haciendo a mí mismo, porque la paz me inunda.»

IRA, RENCOR O PERDÓN

La ira es un fuego que quema repentinamente como reflejo sano de todo ser humano que ha sido afectado por otro. Es normal enfadarse con los demás, con uno mismo y hasta con Dios; sin embargo, el fuego de la ira debe consumirse hasta las cenizas del perdón. Si la ira no culmina en perdón, desemboca en rencor. El rencor es la ira crónica. Las personas llenas de rencor llegan a calumniar, a golpear e incluso a asesinar.

El perdón verdadero son las cenizas de la ira extinta. Se ha perdonado cuando ya no se sienten deseos de venganza, cuando se recuerda el ayer con nostalgia pero sin tratar de encontrar culpables. El perdón es la aceptación pacífica de los hechos, la conciencia de que todo lo ocurrido nos ha dado mayor madurez, la renovación del amor propio y del amor a Dios.

TERAPIA LIBERADORA

La mejor manera de extraer de nuestra alma el veneno que nos inyecta otras personas es perdonado. Quien perdona no le hace ningún favor a su agresor, se lo hace a sí mismo.

PROCESO DEL PERDÓN

Para perdonar se requiere:

  1. Enfrentar abiertamente el dolor. Reconocer con humildad que estamos heridos, pues alguien nos afectó injustamente y ese daño nos causa enorme sufrimiento.
  2. Evaluar el costo de aquello que perdimos. Hacer un recuento real y reconocer el valor de cuanto nos quitaron.
  3. Regalar lo que perdimos. Volvernos mentalmente amigos del agresor, tratar de comprender sus razones y decirle con nuestro pensamiento: “Lo que me quitaste, te lo regalo; no lo mereces, pero te lo doy; es tuyo, no me debes nada.” Esto nos conduce al verdadero perdón, es el último dígito de la combinación, sin él no hay nada; con él todo.

EL REGALO DEL PERDÓN

El amor real no es un premio. El amor es un regalo. Perdonar es un acto de amor, por lo tanto, el perdón es, también, un obsequio. Resulta imposible perdonar al ofensor después de hacerle pagar su error. Se perdona antes de cobrarle o no hay perdón. A un hombre que cumplió su condena, después de diez años en la cárcel, nadie puede decirle: “estás perdonado”, simplemente porque aquel hombre ya pagó su deuda.

Perdonar es declararle “NO” a la venganza, “NO” a ser verdugo del que ha fallado.

PERDONAR

He aquí una historia muy interesante del autor Carlos Cuauhtémoc Sánchez.

«Había un hombre cuyo matrimonio se deshizo porque él le fue infiel a su mujer. El hombre pasó por toda una crisis de emociones, pero finalmente se dio cuenta de su gran error y acudió a su esposa herida. Ella se había enterado del adulterio unas semanas antes y cuando el llegó arrepentido a solicitarle su perdón, ella ya había tomado una decisión. Le dijo a su marido que una infidelidad era algo que simplemente no se podía perdonar. Le indicó que por el bien de los tres hijos que tenían, iban a seguir viviendo juntos, pero que definitivamente las cosas ya no iban a poder volver a ser iguales.

A partir de entonces ella le negó todo contacto íntimo y le hizo la vida imposible. En las reuniones familiares o de amigos, ella se burlaba de él y lo humillaba ante los demás. Así fueron transcurriendo los años en ese infierno, hasta que por fin los tres hijos se casaron y ellos se quedaron solos. La mujer se sintió sola y llena de nostalgia y le dijo a su marido: ¿Te acuerdas de aquella infidelidad? ¡He decido perdonarte! El hombre soltó una carcajada y le contestó: No gracias, ya no puedes perdonarme; he sufrido humillaciones, malos tratos, burlas y desprecio por el error que cometí; yo lo acepté porque sabía que era mi merecido, pero ahora no puedes perdonarme ¡simplemente porque ya pagué mi culpa!»

El perdón es una cicatriz que embellece; es un regalo inmerecido que al igual que el amor nunca puede ser un premio. Perdonar es la única manera de extraer de nuestro cuerpo el veneno que quizás alguien nos ha inyectado pero es a nosotros mismos a quien nos daña. No le estás haciendo un favor al otro al perdonarlo, te lo estás haciendo a ti mismo. Cuando el odio hecha raíces en tu alma, aunque no lo quieras te invade la pesadumbre, pero cuando perdonas sinceramente, te inunda una paz inmensa. No estás castigando ni beneficiando con el odio o con el perdón, al agresor, el castigo o el premio te lo das a ti mismo.

La sanación interior total solo puede ocurrir, cuando perdonamos a aquellos que nos han herido, cuando le entregamos por completo al Señor nuestras heridas del pasado. Sea cual sea la experiencia que has tenido, las heridas que hayas sufrido, Jesús quiere curarlas y sanar tu corazón roto. Quiere llenar el vacío que hay en tu vida con Su amor. Quiere liberarte de todo cautiverio para que puedas sentirte realizado (a). Después que le hayas pedido a Dios que te libere, después que le hayas orado para que rompa todas las cadenas que te han atado, después que Él haya limpiado todas tus heridas de las cosas que las infectaban, después que hayas perdonado a todos los que te hirieron; estarás listo (a) para pedirle a Jesús que sane tus recuerdos dolorosos. ¡Y la noticia maravillosa, gloriosa, es que Él sanará todas tus heridas!

PERDONAR

¿Qué significa perdonar?

Perdonar no es lo mismo que justificar, excusar u olvidar. Perdonar no es lo mismo que reconciliarse. La reconciliación exige que dos personas que se respetan mutuamente, se reúnan de nuevo. El perdón es la respuesta moral de una persona a la injusticia que otra ha cometido contra ella. Uno puede perdonar y sin embargo no reconciliarse, como en el caso de una esposa continuamente maltratada por su compañero.

El perdón permite liberarse de todo lo soportado para seguir adelante. Usted se acuerda del frío del invierno, pero ya no tiembla porque ha llegado la primavera.

El perdón opera un cambio de corazón. Debemos ponerle fin al ciclo del dolor por nuestro propio bien y por el bien de futuras generaciones. Es un regalo que debemos proporcionarles a nuestros hijos. Podemos pasar del dolor a la compasión. Cuando perdonamos, reconocemos el valor intrínseco de la otra persona.

El perdonar no borra el mal hecho, no quita la responsabilidad al ofensor por el daño hecho ni niega el derecho a hacer justicia a la persona que ha sido herida. Tampoco le quita la responsabilidad al ofensor por el daño hecho... Perdonar es un proceso complejo. Es algo que sólo nosotros mismos podemos hacer... Paradójicamente, al ofrecer nuestra buena voluntad al ofensor, encontramos el poder para sanarnos... Al ofrecer este regalo a la otra persona, nosotros también lo recibimos.

EL DEBER DE PERDONAR

¿Por qué debemos perdonar?

Un psicólogo norteamericano, Robert Enright, afirmó que las personas que han sido profunda e injustamente heridas pueden sanar emocionalmente perdonando a su ofensor. El insigne fraile dominico Henri Lacordaire dijo: ¿Quieres ser feliz un instante? Véngate. ¿Quieres ser feliz toda la vida? Perdona.

Un discípulo de Jesús le preguntó: ¿Maestro, cuántas veces he de perdonar a mi hermano? ¿Siete veces? Siete veces no, setenta veces siete, le contestó Jesús. Perdonar es un don de Dios. La oración sincera, procedente de un corazón limpio de pecado, ayuda a "desmantelar" la ofensa, a perdonar al que nos hirió.

A la pregunta sobre por qué perdonar, los creyentes respondemos que la experiencia de haber sido perdonados muchas veces por Dios nos compromete a perdonar a nuestros semejantes. Perdonar no es olvidar, es recordar sin dolor, sin amargura, sin la herida abierta; perdonar es recordar sin andar cargando eso, sin respirar por la herida, entonces te darás cuenta que has perdonado.

En una parte del Padre Nuestro Dios nos dice: ...perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Perdonar, es una decisión que deja en libertad tu corazón, y deja limpia toda herida, la amargura en ti ya no reinará. Si tú quieres experimentar el perdón del Señor, debes primero perdonar.

Jesús dijo: Yo soy la vid y ustedes la rama, ustedes lejos de mí no pueden hacer nada y nada incluye todo, incluye perdonar. Dejemos que Dios nos ayude con nuestra decisión de perdonar. No fuimos hechos para odiar, sino para amar...

REFLEXIONES

  • Se perdona mientras se ama.
  • Vencer y perdonar, es vencer dos veces.
  • Los hombres que no perdonan a las mujeres sus pequeños defectos jamás disfrutarán de sus grandes virtudes.
  • Perdonar y pedir perdón, es dejar que actúe el Espíritu en el lugar donde existe nuestro orgullo y nuestro resentimiento.
  • Sopórtense unos a otros, y perdónense si alguno tiene una queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes.
  • Y cuando estén orando, perdonen lo que tengan contra otro, para que también su Padre que está en el cielo les perdone a ustedes sus pecados.
  • Porque si ustedes perdonan a otros el mal que les han hecho, su Padre que está en el cielo los perdonará también a ustedes; pero si no perdonan a otros, tampoco su Padre les perdonará a ustedes sus pecados.
  • Perdónanos el mal que hemos hecho, así como nosotros hemos perdonado a los que nos han hecho mal.

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