LA ILUMINACION ESPIRITUAL
ESPIRITUALIDAD SIN RELIGIONES
EXISTENCIA TOTAL Y ETERNA - CONSCIENCIA AQUI Y AHORA - AMOR - VERDAD - LIBERTAD - VIDA

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ANTHONY DE MELLO

Cuento hasidico

CUENTO HASIDICO

¿Quién ha oído hablar de un camino que te lleve a ti mismo? A fin de cuentas, la espiritualidad es cuestión únicamente de ser lo que realmente eres.

Fábula del puerco espín

FÁBULA DEL PUERCO ESPÍN

La mejor relación no es la que une a personas perfectas, es donde el individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y admirar sus cualidades.

Varios cuentos sobre Dios

VARIOS CUENTOS SOBRE DIOS

Quienes conocieron a Tony de Mello recordarán que su misterio pasó por distintas etapas de acuerdo con las exigencias de su propia evolución interior.

Un cuento hasidico

UN CUENTO HASIDICO

Absortos en sus movimientos insensibles a todo lo demás; de este modo, se restableció y curo de la fragmentación interior que nos aparta de la Verdad.

El zapatero remendón

EL ZAPATERO REMENDÓN

Mi corazón suspira: Qué desgraciado soy, no hago mi oración de la mañana. Dijo el rabino: Si yo fuera Dios, apreciaría más ese suspiro que la oración.

Cuentos de espiritualidad

CUENTOS DE ESPIRITUALIDAD

Cuentos breves de Anthony de Mello que encierran siempre un mensaje con sabiduría que siempre te dejan pensando y eso es lo mejor para el crecimiento.

Una gigantesca rebanada de pan

UNA GIGANTESCA REBANADA DE PAN

El cuento de Anthony de Mello de la gigantesca rebanada de pan y la enseñanza que habla que el amor es la única necesidad que tiene el ser humano.

Cuentos para el crecimiento espiritual

CUENTOS PARA EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL

Los cuentos poseen sabiduría sin embargo una peculiar característica si se leen de determinada manera ocasionan un verdadero crecimiento espiritual.

La otra mejilla

LA OTRA MEJILLA

Existía un monasterio que estaba ubicado en lo alto de la montaña. Sus monjes eran pobres, pero conservaban en una vitrina tres manuscritos antiguos.

Estúpidas ideas preconcebidas

ESTÚPIDAS IDEAS PRECONCEBIDAS

Con ideas preconcebidas te idiotizan. Eso es lo que hace la sociedad. Te programa con miles de ideas y traumas; estás envenenado. No ves la realidad.

21 Cuentos sobre la iluminación espiritual

21 CUENTOS SOBRE LA ILUMINACIÓN ESPIRITUAL

Cuando posees conocimiento, empleas una antorcha para mostrar el camino. Cuando posees la iluminación espiritual, te conviertes tú mismo en antorcha.

EL PELIGRO DEL DESEO

Cuando las cosas se resuelven existe Dios.

El deseo es la enfermedad más importante de la mente porque lo que lleva al bienestar de la mente es precisamente el no desear. Se puede desear tener dinero, tener poder y hasta desear a Dios, pero ese no es el camino de la transformación interior.

Cuando se deja de desear se siente por fin que uno está en casa, dichoso, tranquilo, que la vida está disponible para uno y uno para la vida. Desaparece la separación, la división y ese estado de unidad es llamado Dios.

«En lugar de buscar a Dios para que se resuelvan las cosas, mejor resuelve porque cuando las cosas se resuelven existe Dios».

El deseo es esencialmente mundano porque surge de la idea de que a uno le falta algo. Dios se ha transformado en algo mundano porque también se lo desea como una cosa.

Una persona verdaderamente espiritual puede ser no creyente, porque el que cree también desea algo, cree con la mente y esa no es una experiencia directa.

«La espiritualidad es fundirse en la totalidad, es dejar de ser uno para ser el todo».

El que tiene confianza en la vida no necesitan creencias, vive, porque la vida es el aquí y ahora y no hay que esperar a mañana para empezar a vivir. Cuando uno deja de desear a Dios de pronto aparece en todas partes, porque la vida es Dios.

Tres hombres estaban conversando y se planteó la hipótesis de qué harían si sólo les quedaran seis meses de vida.

El primero dijo que si le ocurriera eso se dedicaría a disfrutar de todos los placeres de la vida. El segundo afirmó que se dedicaría a viajar, conocer el mundo; y el tercero aseguró que si el médico le dijera que sólo le quedan seis meses de vida, consultaría a otro médico.

Los tres están esperando para vivir lo que desean cuando estén enfermos y seguramente no puedan disfrutar; mientras ahora, que están bien, no hacen nada de lo que quieren y siguen postergando. La esperanza es una forma de postergar la vida.

El Zen enseña a confiar en la vida no a creer.

El Zen no es un camino, porque no hay ningún camino, ningún método y tampoco hay que hacer nada ni dónde ir. La verdad ya está aquí. Todo es un proceso, un evento, nosotros también; y no hay nada que esperar.

La actitud Zen es ausencia de esfuerzo, es estar consciente de que no hay que hacer ningún esfuerzo. Los esfuerzos pueden servirle al ego para alcanzar algo que desea pero no para lograr la meta definitiva ni llevarnos a Dios, porque Dios está más allá del esfuerzo, en el silencio, en el vacío, en el espacio que no se puede definir.

Lo que hay que hacer es convertirse en testigo, no juzgar, comprender, ser más conscientes, estar más despiertos para entender cada momento, estar presente observando para poder darse cuenta que la única vida que hay es la común y corriente.

«Ser común y corriente es ser espiritual, porque todo lo que es extraordinario es religioso, una pretensión del ego».

Nadie quiere ser común y corriente de modo que la mayoría siempre está deseando ser otra cosa. Desprecian lo que hace en el presente y anhela un futuro imaginario; porque hacer una tarea común la hace sentir que está malgastando su vida porque cree estar destinada a cosas mejores.

Al aceptar ser común y corriente, de pronto lo que parecía no tener sentido para uno se convierte en un acto sagrado y cuando la acción se vuelve sagrada es una meditación, se logra penetrar en la profundidad de la vida y ésta revela todos sus misterios.

Se aprende en ese momento a recibir y cuanto más receptivos estemos, más disponible estará la vida para nosotros. Sólo de esta manera se puede vivir en el presente, de otro modo no se puede.

Deseamos otras cosas porque no sabemos disfrutar de lo que tenemos y nos alejamos de nosotros mismos porque no nos conocemos interiormente.

«El que es infeliz haciendo un trabajo será infeliz haciendo otro que cree más importante, porque las cosas externas no pueden cambiar tu interior».