CUENTOS SOBRE ORAR Y REZAR
La distancia m谩s corta entre la verdad y un ser humano es un cuento.
El rezo no tiene significado sin conocimiento interior; mas cuando hay conocimiento interior hay verdadero pensar, y por lo mismo verdadera acci贸n. Cuando hay verdadera acci贸n no hay confusi贸n, y por lo tanto no rezas a nadie que os saque de ella.
Mediante el rezo, la disciplina, la repetici贸n, y todo lo dem谩s, pod茅is producir cierta serenidad; pero eso es simple embotamiento, y reduce la mente y el coraz贸n a un estado de hast铆o, de rutina y de cansancio.
Por el contrario, la oraci贸n es por cierto comprensi贸n, la oraci贸n del coraz贸n es comprensi贸n. 驴C贸mo puede haber comprensi贸n habiendo exclusi贸n? 驴C贸mo puede haber comprensi贸n cuando hay ruego, s煤plica? En la comprensi贸n est谩 la paz, la libertad; qued谩is libres de aquello que comprend茅is.
Recuerden, el mero hecho de concentrarse o de rezar no trae comprensi贸n. La comprensi贸n es la base misma, el proceso fundamental de la verdadera oraci贸n. Si examin谩is el rezo y la concentraci贸n con mucho cuidado, a fondo, hallar茅is que ninguna de ellas trae comprensi贸n. Solo conducen a la obstinaci贸n, a la fijaci贸n, a la ilusi贸n. Mientras que la oraci贸n, en la cual hay comprensi贸n, trae libertad, claridad e integraci贸n.
Por lo anterior les traigo una peque帽a selecci贸n de cuentos sobre orar y rezar. Cuentos Budistas, Cristianos, Zen, Asideos, Rusos, Chinos, Hind煤es, Suf铆, antiguos y modernos, con el estilo inconfundible de Anthony de Mello.
ORAR
El Mahatma Gandhi sol铆a expresarlo diciendo que pod铆a perfectamente pasarse d铆as enteros sin ingerir ning煤n alimento, pero que no le era posible vivir un solo minuto sin oraci贸n. Y afirmaba que, si se le privara de la oraci贸n durante un solo minuto, se volver铆a loco, dado el tipo de vida que llevaba.
Escuchar
Un anciano sol铆a permanecer inm贸vil durante horas orando. Un d铆a, un sacerdote le pregunt贸 de qu茅 le hablaba con Dios.
- Dios no habla. S贸lo escucha, fue su respuesta.
- Bien... 驴y de qu茅 le habla usted a Dios?
- Yo tampoco hablo. S贸lo escucho.
Las cuatro fases de la oraci贸n
- Yo hablo, t煤 escuchas.
- T煤 hablas, yo escucho.
- Nadie habla. Los dos escuchamos.
- Nadie habla y nadie escucha: Silencio.
El arte de orar
El suf铆 Bayazid Bistami describe del siguiente modo su progreso en el arte de orar:
- La primera vez que visit茅 la Kaaba en La Meca, vi la Kaaba.
- La segunda vez vi al Se帽or de la Kaaba.
- La tercera vez no vi ni la Kaaba ni al Se帽or de la Kaaba.
La mejor oraci贸n
- Una vez, le pregunt贸 un rabino a un disc铆pulo qu茅 era lo que le molestaba.
- Mi pobreza, le respondi贸. Vivo tan miserablemente que ni siquiera puedo estudiar y ni siquiera puedo orar.
- En los tiempos que corren, le dijo el rabino, la mejor oraci贸n y el mejor estudio consisten en aceptar la vida tal como viene.
REZAR
Si no os dais cuenta en todo momento de todas vuestras reacciones, si no sois plenamente conscientes, si no os dais plena cuenta de vuestras diarias actividades, el mero hecho de encerraros en una habitaci贸n y sentaros frente a una imagen a rezar, es una escapatoria que no crear谩 orden porque lo que recib铆s no trae claridad, ni comprensi贸n.
Sobre rezos y rezadores
- La abuela: 驴Rezas cada noche?
- El nieto: 隆Por supuesto!
- 驴Y por las ma帽anas?
- No. En el d铆a no tengo miedo.
La piadosa anciana
- Una piadosa anciana, al acabar la guerra: Dios ha sido muy bueno con nosotros: hemos rezado sin parar... 隆Gracias a Dios, todas las bombas han ca铆do en la otra parte de la ciudad!
El asesinato de Hitler
- La persecuci贸n de los jud铆os por parte de Hitler se hab铆a hecho tan insoportable que dos de ellos decidieron asesinarlo, para lo cual se apostaron armados en un lugar por el que sab铆an que deb铆a pasar el Fuhrer. Pero 茅ste se retrasaba, y Samuel se temi贸 lo peor: Joshua, le dijo al otro, 隆Reza para que no le haya pasado nada!
La t铆a piadosa
- Aquel matrimonio hab铆a tomado la costumbre de invitar todos los a帽os a su piadosa t铆a a hacer con ellos una excursi贸n. Pero aquel a帽o se hab铆an olvidado de invitarla. Cuando lo hicieron, ya a 煤ltima hora, ella les dijo: Ya es demasiado tarde, he estado rezando para que llueva.
La interrupci贸n
- Un sacerdote estaba observando a una mujer que se encontraba sentada, con la cabeza hundida entre sus manos, en un banco de la iglesia vac铆a.
- Pas贸 una hora... Pasaron dos horas.. y all铆 segu铆a.
- Pensando que se tratar铆a de un alma afligida y deseosa de que la ayudaran, el sacerdote se acerc贸 a la mujer y le dijo: 驴Puedo ayudarla en algo?
- No, Padre, muchas gracias, respondi贸 ella. He estado recibiendo toda la ayuda que necesitaba... 隆Hasta que usted me ha interrumpido!
El perro
- Ayer muri贸 mi perro, Padre, y querr铆a ofrecer un rezo por su eterno descanso. El Padre respondi贸 escandalizado: 隆Nosotros no ofrecemos rezos por los animales! Int茅ntelo en la otra religi贸n que hay en la esquina. Es probable que ellos quieran rezar por su perro...
- La verdad es que le ten铆a un enorme cari帽o, dijo el feligr茅s, y me gustar铆a ofrecerle una despedida decente. Pero, claro, no s茅 lo que se acostumbra a dar en estos casos... 驴Cree usted que bastar谩 con quinientos d贸lares?
- 隆Un momento!, dijo el Padre. 隆No me hab铆a dicho usted a que religi贸n pertenece el perro!