LA ILUMINACION ESPIRITUAL
ESPIRITUALIDAD SIN RELIGIONES
AUTORES | PALABRAS | ILUMINADOS | SECCIONES | CATEGORIAS | MUSICA | GRAFICOS | FRASES | INDEX
Pagina PrincipalHOMEPAGEBusca en nuestra webBUSCARMusica para MeditarMUSICACategorias de nuestra webMEJORESFrases Famosas de Autores de EspiritualidadFRASESResumen de nuestra webMENUPagina PrincipalHOME Ver meditación y mindfulnessMEDITAR Mira nuestros SignificadosSIGNIFICADOS Busca en nuestra galeriaGalería Articulos mas visitadosMEJORES Recetas y Cocina VegetarianaRECETAS Temas sobre el amorAMOR Visitanos en WhatsappWHATSAPP Ver informacionBUSCAR

ESPIRITUALIDAD SIN RELIGIONES - DIOS TODO Y ETERNO - AMOR - VERDAD - LIBERTAD - VIDA

EL GIGANTE EGOÍSTA


CUENTOS   »   MORALEJAS


El gigante egoísta - Articulos por LIE

Era un Gigante egoísta. Este jardín es mío. Es mi jardín propio no lo compartiré con nadie. Los pobres niños se quedaron sin tener donde jugar.

COSAS DEL EGOISMO

Irlanda, 1854 - Francia, 1900

Cada tarde, a la salida de la escuela, los niños se iban a jugar al jardín del Gigante. Era un jardín amplio y hermoso, con arbustos de flores y cubierto de césped verde y suave. Por aquí y por allá, entre la hierba, se abrían flores luminosas como estrellas, y había doce albaricoqueros que durante la Primavera se cubrían con delicadas flores color rosa y nácar, y al llegar el Otoño se cargaban de ricos frutos aterciopelados. Los pájaros se demoraban en el ramaje de los árboles, y cantaban con tanta dulzura, que los niños dejaban de jugar para escuchar sus trinos.

¡Qué felices somos aquí! —se decían unos a otros.

Pero un día el Gigante regresó. Había ido de visita donde su amigo el Ogro de Cornish, y se había quedado con él durante los últimos siete años. Durante ese tiempo ya se habían dicho todo lo que se tenían que decir, pues su conversación era limitada, y el Gigante sintió el deseo de volver a su mansión. Al llegar, lo primero que vio fue a los niños jugando en el jardín.

¿Qué hacen aquí? —surgió con su voz retumbante.

Los niños escaparon corriendo en desbandada.

Este jardín es mío. Es mi jardín propio —dijo el Gigante—; todo el mundo debe entender eso y no dejaré que nadie se meta a jugar aquí.

Y de inmediato, alzó una pared muy alta, y en la puerta puso un cartel que decía:

ENTRADA ESTRICTAMENTE PROHIBIDA BAJO LAS PENAS CONSIGUIENTES

Era un Gigante egoísta...

Los pobres niños se quedaron sin tener donde jugar. Hicieron la prueba de ir a jugar en la carretera, pero estaba llena de polvo, estaba plagada de pedruscos, y no les gustó. A menudo rondaban alrededor del muro que ocultaba el jardín del Gigante y recordaban nostálgicamente lo que había detrás.

¡Qué dichosos éramos allí! —se decían unos a otros.

Cuando la Primavera volvió, toda la comarca se pobló de pájaros y flores. Sin embargo, en el jardín del Gigante Egoísta permanecía el Invierno todavía. Como no había niños, los pájaros no cantaban, y los árboles se olvidaron de florecer. Sólo una vez una lindísima flor se asomó entre la hierba, pero apenas vio el cartel, se sintió tan triste por los niños, que volvió a meterse bajo tierra y volvió a quedarse dormida.

Los únicos que ahí se sentían a gusto, eran la Nieve y la Escarcha.

La Primavera se olvidó de este jardín —se dijeron—, así que nos quedaremos aquí todo el resto del año.

La Nieve cubrió la tierra con su gran manto blanco y la Escarcha cubrió de plata los árboles. Y en seguida invitaron a su triste amigo el Viento del Norte para que pasara con ellos el resto de la temporada. Y llegó el Viento del Norte. Venía envuelto en pieles y anduvo rugiendo por el jardín durante todo el día, desganchando las plantas y derribando las chimeneas.

¡Qué lugar más agradable! —dijo—. Tenemos que decirle al Granizo que venga a estar con nosotros también.

Y vino el Granizo también. Todos los días se pasaba tres horas tamborileando en los tejados de la mansión, hasta que rompió la mayor parte de las tejas. Después se ponía a dar vueltas alrededor, corriendo lo más rápido que podía. Se vestía de gris y su aliento era como el hielo.

No entiendo por qué la Primavera se demora tanto en llegar aquí— decía el Gigante Egoísta cuando se asomaba a la ventana y veía su jardín cubierto de gris y blanco, espero que pronto cambie el tiempo.

Pero la Primavera no llegó nunca, ni tampoco el Verano. El Otoño dio frutos dorados en todos los jardines, pero al jardín del Gigante no le dio ninguno.

Es un gigante demasiado egoísta—decían los frutales.

De esta manera, el jardín del Gigante quedó para siempre sumido en el Invierno, y el Viento del Norte y el Granizo y la Escarcha y la Nieve bailoteaban lúgubremente entre los árboles.

Una mañana, el Gigante estaba en la cama todavía cuando oyó que una música muy hermosa llegaba desde afuera. Sonaba tan dulce en sus oídos, que pensó que tenía que ser el rey de los elfos que pasaba por allí. En realidad, era sólo un jilguerito que estaba cantando frente a su ventana, pero hacía tanto tiempo que el Gigante no escuchaba cantar ni un pájaro en su jardín, que le pareció escuchar la música más bella del mundo. Entonces el Granizo detuvo su danza, y el Viento del Norte dejó de rugir y un perfume delicioso penetró por entre las persianas abiertas.

¡Qué bueno! Parece que al fin llegó la Primavera —dijo el Gigante y saltó de la cama para correr a la ventana.

¿Y qué es lo que vio?

Ante sus ojos había un espectáculo maravilloso. A través de una brecha del muro habían entrado los niños, y se habían trepado a los árboles. En cada árbol había un niño, y los árboles estaban tan felices de tenerlos nuevamente con ellos, que se habían cubierto de flores y balanceaban suavemente sus ramas sobre sus cabecitas infantiles. Los pájaros revoloteaban cantando alrededor de ellos, y los pequeños reían. Era realmente un espectáculo muy bello. Sólo en un rincón el Invierno reinaba. Era el rincón más apartado del jardín y en él se encontraba un niñito. Pero era tan pequeñín que no lograba alcanzar a las ramas del árbol, y el niño daba vueltas alrededor del viejo tronco llorando amargamente. El pobre árbol estaba todavía completamente cubierto de escarcha y nieve, y el Viento del Norte soplaba y rugía sobre él, sacudiéndole las ramas que parecían a punto de quebrarse.

¡Sube a mí, niñito! —decía el árbol, inclinando sus ramas todo lo que podía. Pero el niño era demasiado pequeño.

El Gigante sintió que el corazón se le derretía.

¡Cuán egoísta he sido! —exclamó—. Ahora sé por qué la Primavera no quería venir hasta aquí. Subiré a ese pobre niñito al árbol y después voy a botar el muro. Desde hoy mi jardín será para siempre un lugar de juegos para los niños.

Estaba de veras arrepentido por lo que había hecho.

Bajó entonces la escalera, abrió cautelosamente la puerta de la casa, y entró en el jardín. Pero en cuanto lo vieron los niños se aterrorizaron, salieron a escape y el jardín quedó en Invierno otra vez. Sólo aquel pequeñín del rincón más alejado no escapó, porque tenía los ojos tan llenos de lágrimas que no vio venir al Gigante. Entonces el Gigante se le acercó por detrás, lo tomó gentilmente entre sus manos, y lo subió al árbol. Y el árbol floreció de repente, y los pájaros vinieron a cantar en sus ramas, y el niño abrazó el cuello del Gigante y lo besó. Y los otros niños, cuando vieron que el Gigante ya no era malo, volvieron corriendo alegremente. Con ellos la Primavera regresó al jardín.

Desde ahora el jardín será para ustedes, hijos míos —dijo el Gigante, y tomando un hacha enorme, echó abajo el muro.

Al mediodía, cuando la gente se dirigía al mercado, todos pudieron ver al Gigante jugando con los niños en el jardín más hermoso que habían visto jamás.

Estuvieron allí jugando todo el día, y al llegar la noche los niños fueron a despedirse del Gigante.

Pero, ¿dónde está el más pequeñito? —preguntó el Gigante—, ¿ese niño que subí al árbol del rincón?

El Gigante lo quería más que a los otros, porque el pequeño le había dado un beso.

No lo sabemos —respondieron los niños—, se marchó solito.

Díganle que vuelva mañana —dijo el Gigante.

Pero los niños contestaron que no sabían donde vivía y que nunca lo habían visto antes. Y el Gigante se quedó muy triste.

Todas las tardes al salir de la escuela los niños iban a jugar con el Gigante. Pero al más chiquito, a ese que el Gigante más quería, no lo volvieron a ver nunca más. El Gigante era muy bueno con todos los niños pero echaba de menos a su primer amiguito y muy a menudo se acordaba de él.

¡Cómo me gustaría volverle a ver! —repetía.

Fueron pasando los años, y el Gigante se puso viejo y sus fuerzas se debilitaron. Ya no podía jugar; pero, sentado en un enorme sillón, miraba jugar a los niños y admiraba su jardín.

Tengo muchas flores hermosas —se decía—, pero los niños son las flores más hermosas de todas.

Una mañana de Invierno, miró por la ventana mientras se vestía. Ya no odiaba el Invierno pues sabía que el Invierno era simplemente la Primavera dormida, y que las flores estaban descansando.

Sin embargo, de pronto se restregó los ojos, maravillado y miró, miró…

Era realmente maravilloso lo que estaba viendo. En el rincón más lejano del jardín, había un árbol cubierto por completo de flores blancas. Todas sus ramas eran doradas, y de ellas colgaban frutos de plata. Debajo del árbol estaba parado el pequeñito a quien tanto había echado de menos.

Lleno de alegría el Gigante bajó corriendo las escaleras y entró en el jardín. Pero cuando llegó junto al niño su rostro enrojeció de ira, y dijo:

¿Quién se ha atrevido a hacerte daño?

Porque en la palma de las manos del niño había huellas de clavos, y también había huellas de clavos en sus pies.

¿Pero, quién se atrevió a herirte? —gritó el Gigante—. Dímelo, para tomar la espada y matarlo.

¡No! —respondió el niño—. Estas son las heridas del Amor.

¿Quién eres tú, mi pequeño niñito? —preguntó el Gigante, y un extraño temor lo invadió, y cayó de rodillas ante el pequeño.

Entonces el niño sonrió al Gigante, y le dijo:

Una vez tú me dejaste jugar en tu jardín; hoy jugarás conmigo en el jardín mío, que es el Paraíso. Y cuando los niños llegaron esa tarde encontraron al Gigante muerto debajo del árbol. Parecía dormir, y estaba entero cubierto de flores blancas.

EL GIGANTE EGOÍSTA
LIE - JBN



RECOMENDADOS

EL ELEFANTE ENCADENADO

Cuando era pequeño me encantaban los circos y lo que más me gustaba eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante encadenado.

AUTOR: JORGE BUCAY

EL SABIO DE EGIPTO

Algunos viven como si fueran a quedarse aquí eternamente y se olvidan de ser felices. Por eso existen momentos inolvidables y personas incomparables.

AUTOR: JBN

LOS DOS BURROS

Dos burros por un largo sendero en que el sol calentaba con gran intensidad. Uno llevaba un bulto de algodón y el otro un pesado bulto de sal.

AUTOR: OSHO

HISTORIA AL ESTILO GRINGO

¡Un edificio! ¿Tienen idea cuánto cuesta un edificio? Hemos gastado siete millones y medio de dólares en edificios aquí en ¡La Universidad de Harvard!

AUTOR: JBN

BESO O ARRUMACO

Pido a todos aquellos que me escuchan puedan ver lo bien fundado de mis palabras, y, sobre todo, que no tengo ningún deseo de desmembrar las familias.

AUTOR: OMRAAM MIKHAEL

UN CUENTO DE HADAS MUY REAL

La fantasía de los cuentos implantada por repetición en la niñez, puede terminar siendo el espejo de la realidad a la que todos debemos enfrentar.

AUTOR: JAUME XICOLA

FáBULA CON TONTOS RELIGIOSOS

Se sabe que el tonto erudito siempre estará incomodado por el tonto dichoso. El verdadero tonto es aquel que piensa que sabe sin saber en absoluto.

AUTOR: LIE

LA INVOCACIóN MENTAL DE LOS MILAGROS

Reflexiones sobre cómo las creencias a través de la oración pueden lograr hacer una invocación mental para que se realice y se materialice un milagro.

AUTOR: JOSé MARíA DORIA

LA NUEVA FILOSOFíA DE CRISTO

En la nueva filosofía de Cristo el significado real de dar la otra mejilla es el otro lado de ustedes mismos, el del espíritu, el del poder de la luz.

AUTOR: OMRAAM MIKHAEL

LAS SUPOSICIONES TE ALEJAN DE LO VERDADERO

Si te conformas con las suposiciones nunca descubrirás lo verdadero. Ni tu peor enemigo puede lograr hacerte tanto daño como tus propios pensamientos.

AUTOR: ANTHONY DE MELLO

EL CORAZóN DE DIAMANTE

El establecerte por ti mismo en el mundo ser independiente significa construir el aspecto personal de la esencia y consolidarlo. Es un logro interior.

AUTOR: A. H. ALMAAS

EL SACO DE CARBóN

Una bella historia y a su vez curiosa la forma en que se maneja el tema de la ira que invita a reflexionar sobre la manera que salen los sentimientos.

AUTOR: LIE

BAJO LA MAGIA DE LAS ESTRELLAS

Poesía. Hablábamos en la noche de verano bajo la cúpula de estrellas. Navegantes sobre la nave Tierra que a todos nos acoge y transporta sin queja.

AUTOR: PATROCINIO NAVARRO

FáBULA DE LA MARIPOSA Y EL GRAJO

Nomás al empezar su Vida, el sublime insecto moría a manos de su depredador natural… lo que, a fin de cuentas, le pareció muy natural a Ozům.

AUTOR: JBN

FáBULAS Y MORALEJAS PARTE N° 1

Una selección de cuentos y fábulas clásicos en su versión corta para facilitar la lectura. Las fábulas siempre llevan un buen mensaje o una moraleja.

AUTOR: LIE

MENSAJE OCULTO

Hay una buena historia de un hombre que le dieron la medalla de oro por ser el hombre más humilde del mundo pero le quitaron el titulo cuando la usó.

AUTOR: LIE

FáBULAS Y MORALEJAS PARTE N° 2

Las fábulas son estructuras donde se narra una historia con un claro mensaje final que nos tiene que servir de lección antes ciertas situaciones.

AUTOR: LIE

VASIJA CON RAJADURAS

Envejecemos y pasamos a tener otras cualidades. Es siempre posible aprovechar cada una de estas nuevas cualidades para obtener un buen resultado.

AUTOR: PAULO COELHO

NO QUIERO SER UN CREYENTE

La verdad permanece fuera de la mente individual, pero no de la mente universal. La verdad es perceptible por el mismo tipo de conciencia que poseo.

AUTOR: RABINDRANATH TAGORE

LA ESCAFANDRA Y LA MARIPOSA

Película de la vida real inspirada en una rara enfermedad, a pesar de tener toda la conciencia, no podía mover el cuerpo, sólo el párpado izquierdo.

AUTOR: LIE

EL HACHERO

Había una vez un hachero que se presentó a trabajar en una maderera. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún; cortó 18 árboles.

AUTOR: GONZALO VELEZ

MENSAJE POSITIVO

Sólo tú puedes privarte a ti mismo de algo. No resistas por nada este hecho, pues es en verdad el comienzo de la verdadera iluminación espiritual.

AUTOR: ANTHONY DE MELLO

LA ESCALERA DE LORETTO

La escalera de San José o de Loretto construida en Santa Fe, Nuevo México, Estados Unidos. Una leyenda religiosa dice que la construyó San José.

AUTOR: LIE

EL SíNDROME DE ALI BABA

Alí Baba, príncipe de todos los ladrones, no tiene una fecha en el calendario mundial, justificaría sobradamente un Día Internacional del Ladrón.

AUTOR: PATROCINIO NAVARRO

EL SACERDOTE TESTARUDO

Cuando el sacerdote se ahogó y fue al cielo, lo primero que hizo fue quejarse ante Dios: Yo confiaba en ti. Por qué no hiciste nada por salvarme.

AUTOR: ANTHONY DE MELLO

EL MúSICO MAGO

El siguiente cuento pertenece al folklore del pueblo ruso. Además de belleza nos muestra el valor práctico que tiene una profunda actitud espiritual.

AUTOR: LIE

DOS CUENTOS DE AMOR

Un hombre de cierta edad vino a la clínica donde trabajo para hacerse curar una herida en la mano. Tenía bastante prisa y mientras se curaba pregunto.

AUTOR: LIE

EL VIOLINISTA

Un hombre se sentó en una estación del metro en Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana de enero. Ese violinista era Joshua Bell.

AUTOR: LIE

EL NUEVO TRAJE DEL EMPERADOR

La gran ciudad en que vivía estaba llena de entretenimientos y era visitada a diario por numerosos turistas. Un día se presentaron dos truhanes.

AUTOR: LIE

CUENTOS CLáSICOS DE LA INDIA

Había un rey de corazón puro y muy interesado por la búsqueda espiritual. A menudo se hacía visitar por yoguis y maestros místicos que pudieran.

AUTOR: LIE

[1 de 4]
SITIO LIBRE DE PUBLICIDAD

Ver redes sociales

LA ILUMINACION ESPIRITUAL
MEDELLIN COLOMBIA

WEB OFICIAL
www.lailuminacion.com

1997 - 2019

AMOR - VERDAD - LIBERTAD - VIDA

SITE - MAP