Cuentos sobre: HOMBRES


Cuento Zen: ¿Cómo soltar el yo?

¿Cómo soltar el yo?

Si el «YO» siempre ha existido, ¿Qué es lo que queda por soltar? Y si no lo encuentras, no hay manera de soltarlo. ¿Cómo puedes soltar algo que no existe?


Cuento Zen: Buscando idiotas

Buscando idiotas

Si logras imaginarte lo que vive otra persona, te sentirás menos inclinado a juzgarla. Inténtalo con firmeza y comprenderás por qué razón se comporta así.


Cuento Zen: Criticando a los demás

Criticando a los demás

La envidia es criticona. No paras de criticar aquel que pasa por tu lado y el resultado será una gran envidia. Deja de comparar y la envidia desaparece.


Cuento Zen: Dios sin intermediario

Dios sin intermediario

Si no están los intermediarios, las personas tardarían mucho menos en encontrar a Dios, en darse cuenta de que pueden hacerlo sin la ayuda de los demás.


Cuento Zen: Dominar el ego

Dominar el ego

El ego pone en marcha tu mente, necesita un pedaleo firme y agotador, es lo más ilusorio, y parece sólido y real. La gente estúpida vive y muere por él.


Cuento Zen: El amor y la perfección

El amor y la perfección

El amor es el valor supremo, la plenitud final. No puedes perfeccionarlo. Pero antes de alcanzarlo tendrás que desaparecer. Si el amor está, tú no estarás.


Cuento Zen: El anacoreta que quería domarse

El anacoreta que quería domarse

Un anacoreta es una de esas personas que por amor a Dios se refugian en la soledad para solamente dedicarse plenamente a la oración y a la penitencia.


Cuento Zen: El árbol de los deseos

El árbol de los deseos

Los deseos te conducirán al infierno, los deseos en sí, son un camino al infierno. Por eso Buda dice: A menos que dejes de desear no podrás ser dichoso.


Cuento Zen: El barbero ateo

El barbero ateo

Tremendo cuento del barbero ateo. Da un claro concepto de lo que es Dios y como es que la percepción de la palabra Dios fue tergiversada por la religión.


Cuento Zen: El consejo matrimonial de Sócrates

El consejo matrimonial de Sócrates

El matrimonio no es para encarcelar y atar el uno del otro; esta unión es amor en libertad y su propósito es ayudar a crecer en el amor el uno con el otro.


Cuento Zen: El esclavo de las posesiones

El esclavo de las posesiones

Renuncia a lo externo, renuncia a lo interno, vuélvete vacío, eso es de lo único que se trata la meditación. Volverse totalmente vacío, plenamente libre.


Cuento Zen: El exhibicionismo de Diógenes

El exhibicionismo de Diógenes

El concepto de exhibicionismo para Diógenes era totalmente diferente al que plantea el padre del psicoanálisis Sigmund Freud. Exhibicionismo es hipocresía.


Cuento Zen: El hombre sin orejas

El hombre sin orejas

Si eres inteligente no te burles nunca jamás de nadie y tu vida será más bella, una belleza que se irradia desde dentro, la belleza de tu consciencia.


Cuento Zen: El mago de la felicidad

El mago de la felicidad

La felicidad no se encuentra en cosas materiales. Encuentra la felicidad en las cosas simples de la vida, valorará lo que tienes y sé agradecido por ello.


Cuento Zen: El mendigo del Támesis

El mendigo del Támesis

¡Despierta! Si estás dispuesto a cambiar tus ilusiones por la realidad, cuando estés dispuesto a cambiar tus sueños por hechos, entonces encontrarás todo.


Cuento Zen: El místico que no rezaba

El místico que no rezaba

Yo vivo en completa meditación, así que no rezo. Solo aquellos que no viven en la meditación les gusta rezar. ¿Qué verdadero sentido tiene una plegaria?


Cuento Zen: El monstruo del río

El monstruo del río

En definitiva, es más fácil creer en los dioses que hemos creado si somos capaces de convencer a la mayoría de desprevenidos incautos de su existencia.


Cuento Zen: El oficial de mal humor

El oficial de mal humor

El mal humor es el resultado de una vida sin sabiduría. Acuérdate. Si ves a alguien sin sentido del humor, ten por seguro, que este no es ningún sabio.


Cuento Zen: El origen del sufrimiento

El origen del sufrimiento

Cada vez que te mueves a la consciencia, el sufrimiento desaparece. La próxima vez que sufras, no te quejes, no conviertas tu sufrimiento en angustia.


Cuento Zen: El pájaro de piedra

El pájaro de piedra

El bello cuento del pájaro de piedra que salvo el planeta. Era una criatura bella y mágica que un día se convirtió en nube por la destrucción del bosque.


Cuento Zen: El perdón deja que fluyas

El perdón deja que fluyas

Si aceptamos que todo fluye; no hay lamentos, ni quejas, así es la vida y así son las cosas, el que vive él ahora tiene el perdón implícito en su corazón.


Cuento Zen: El primer paso hacia el amor

El primer paso hacia el amor

El amor es el primer paso hacia Dios; la oración o la meditación es el paso final. El amor te enseña una nueva sed, solo Dios es suficiente, nada más.


Cuento Zen: El reino de los cielos

El reino de los cielos

Entender el contexto del reino de los cielos es tan simple: depende de ti y de tu Dios; no necesitas a ningún mediador, no necesitas a ningún agente.


Cuento Zen: El saber y el conocimiento

El saber y el conocimiento

El hombre de conocimientos cree saber. El hombre de saber, sabe. El saber implica transformación en tú ser. Es la resurrección armoniosa en la eternidad.


Cuento Zen: El sabio y la trampa

El sabio y la trampa

Si estás perdido, usa la sabiduría. No olvides el poder que llevamos dentro. La sabiduría es la cualidad del testigo; observa la mente y le da dirección.


Cuento Zen: El sapo

El sapo

El hombre no puede ser perfecto pero puede experimentar. Hasta que el hombre corriente no experimente algo de lo divino, no podrá conocer la perfección.


Cuento Zen: El tiempo no se vende

El tiempo no se vende

Quienquiera que seas. No puedes comprar un día de vida con todo el dinero del mundo. Cuidado con lo que haces con tu tiempo. ¡Es la mayor fortuna!


Cuento Zen: El trozo de la verdad

El trozo de la verdad

La verdad libera, lo demás esclaviza. Y la verdad no se puede encontrar mediante el esfuerzo intelectual, la verdad no es una teoría, es una experiencia.


Cuento Zen: El valor del ser humano

El valor del ser humano

Cuidémonos del hombre sin principios para no tener que preocuparnos por la falta de ética. Intenta no volverte un hombre de éxito sino un hombre de valor.


Cuento Zen: El valor del trabajo

El valor del trabajo

Aprender a trabajar debería ser importante, una alegría en sí misma. Deberías trabajar por esfuerzo propio, porque te gusta luchar; porque amas el trabajo.


Cuento Zen: El viajero sediento

El viajero sediento

Los individuos de la caravana olvidaron la necesidad del sediento. Pasa en la vida y sigues ocupándote de todo lo inútil, y te olvidas de lo más esencial.


Cuento Zen: El zorro mutilado

El zorro mutilado

El hábito de imitar a inútiles, te deja atrás. La ocasión hay que crearla. El sendero fácil es una cosa negativa de poca energía, consciencia y propósito.


Cuento Zen: Fácil o difícil

Fácil o difícil

La iluminación, ¿Es fácil o difícil? Es difícil como ir a la Luna y fácil como beber agua. Si lo haces difícil es difícil, pero si lo haces fácil es fácil.


Cuento Zen: Jesús va al futbol

Jesús va al futbol

¿A qué equipo apoya, buen hombre? ¿Yo?, respondió Jesús visiblemente excitado por el juego. ¡Ah!, yo no animo a ninguno. Simplemente disfruto del juego.


Cuento Zen: La amabilidad del sol

La amabilidad del sol

Toda la existencia es sensible. Esto es lo que quiero decir cuando digo que la existencia es Dios. Sé amable, y no te preocupes si alguien lo es contigo o no.


Cuento Zen: La apuesta arriesgada

La apuesta arriesgada

El mayor reto es cómo abandonar la mente porque solamente cuando la mente desaparece, puede existir Dios. Si lo conocido desaparece, surge lo desconocido.


Cuento Zen: La ciencia de los negocios

La ciencia de los negocios

Un meditador vive en el mundo de negocios, pero no vive poseído por él; es trascendental, permaneciendo en el mundo y a la vez un poco por encima de él.


Cuento Zen: La codicia del dinero

La codicia del dinero

El hombre codicioso no ama porque su verdadero amor es el dinero del mundo. El amor tiene que ver con Ser, es compartir, dar lo que posees y lo que eres.


Cuento Zen: La confianza en la existencia

La confianza en la existencia

Recuerda: la confianza en la existencia solo puede ser verdadera si confías en ti mismo, porque tú eres la experiencia más próxima de la existencia.


Cuento Zen: La consciencia te transforma

La consciencia te transforma

El hombre es siempre viejo, pero existe algo en el hombre que no es ni viejo ni nuevo: la consciencia, que siempre es absolutamente trasformadora.


Cuento Zen: La doctora y el abogado

La doctora y el abogado

No engañen a una mujer preparada. Ella en libertad crece en potencial. No subestimen a las mujeres, ámenlas y respétenlas, de sus vientres nacemos todos.


Cuento Zen: La humildad

La humildad

La falsa humildad es el ego reprimido, aparentando ser humilde deseando ser el mejor. La humildad no tiene nada que ver con el ego; es la ausencia del ego.


Cuento Zen: La idolatría del rey loco

La idolatría del rey loco

Dios no puede ser reducido a una imagen: ese es uno de los cimientos de la experiencia existencial y espiritual. El esfuerzo mismo es falsear la realidad.


Cuento Zen: La inconsciencia

La inconsciencia

Siendo dueño de tu mente, adquirirás conciencia sobre el origen de la luz interior. La verdadera libertad se alcanza al ser totalmente consciente de ello.


Cuento Zen: La isla

La isla

Para despertar no se necesita que te enseñen a mirar. Solo necesitas que te libren de la programación cultural y religiosa que te mantiene dormida y ciega.


Cuento Zen: La mente intuitiva

La mente intuitiva

Desarrolla tu mente intuitiva. Asume que lo buscado está aquí, delante de ti y que tienes un universo de medios que están accesibles para ser encontrados.


Cuento Zen: La mujer perfecta

La mujer perfecta

Con el amor no podemos jugar a la perfección. El amor es el valor supremo, la plenitud final. No hay nada más allá de él. Por eso no puedes perfeccionarlo.


Cuento Zen: La oración correcta

La oración correcta

Di las cosas que te gustaría decir con un inmenso amor. Incorpora el amor a tu oración. Entonces podrás decir: Es hermoso, es un diálogo con el universo.


Cuento Zen: La rebelión

La rebelión

El amor es rebelión, el amor solo escucha al corazón y no le importa nada lo demás. No dejes que una simple programación religiosa te reduzca a un esclavo.


Cuento Zen: La sabiduría de la naturaleza

La sabiduría de la naturaleza

Sé paciente con tu experiencia con la naturaleza. Sé paciente con la naturaleza errática de tu mente. Sin forzar, deja que el tiempo haga lo suyo.


Cuento Zen: La seriedad y la risa del emperador

La seriedad y la risa del emperador

En toda la existencia sola el hombre puede reírse. La risa es parte de la consciencia elevada que el hombre ha alcanzado. La seriedad es una enfermedad.


Cuento Zen: La técnica del cazador

La técnica del cazador

Un hombre que está obsesionado con la técnica es un hombre que no confía, un hombre que duda. No puede confiar en la vida. Solamente confía en su técnica.


Cuento Zen: La vasija rota

La vasija rota

En algún momento envejecemos y tendremos otras cualidades. Es posible aprovechar cada una de estas nuevas cualidades para obtener buen resultado.


Cuento Zen: Las galletas compartidas

Las galletas compartidas

La mente quiere siempre juzgar, porque al juzgar se siente superior, te convierte en el juez, de modo que tu ego se siente muy, pero muy bien. Alimentas al ego.


Cuento Zen: Las pertenencias

Las pertenencias

Abandónate y acércate a la existencia en silencio y en paz, en meditación, y un día verás que estás tan lleno, más que lleno, rebosas de alegría, de dicha, de bendición.


Cuento Zen: Las sagradas escrituras

Las sagradas escrituras

Sé totalmente libre, escucha tu propio corazón. Esa es la única escritura que conecta directamente con Dios, con la existencia, con la conciencia divina.


Cuento Zen: Los dos dólares

Los dos dólares

El mayor reto es cómo abandonar la mente porque solamente cuando la mente desaparece, puede existir Dios. Solamente cuando lo conocido desaparece, surge lo desconocido.


Cuento Zen: Los políticos sin luz

Los políticos sin luz

Un político de luz abandona totalmente lo innecesario, porque él puede estar en paz sin actividades corruptas, él puede sentirse feliz solamente sirviendo.


Cuento Zen: Los ricos

Los ricos

Los pobres desafortunadamente piensan que serán felices cuando sean ricos. Los ricos piensan que serán felices si se hayan librado de todas sus úlceras.


Cuento Zen: Los verdaderos amigos

Los verdaderos amigos

Tener verdaderos amigos es una de esas cosas raras que pertenece a lo espiritual. Si tú no eres consciente de esa clase de amistad, tendrás que aprenderla.


Cuento Zen: Mirada de ojos nuevos

Mirada de ojos nuevos

Ver el mundo con ojos nuevos como los de un niño te ayudarán a la cantidad de gozo y la satisfacción que puede alcanzar un niño con la cosa más sencilla.


Cuento Zen: Pelé es agradecido y humilde

Pelé es agradecido y humilde

Pelé da lecciones de humildad pese a haber sido laureado y aclamado por el mundo por ganar varios mundiales, a Pelé no se le subió la fama a la cabeza.


Cuento Zen: Por estúpido es ciego

Por estúpido es ciego

El santo hindú se debió sentir poderoso al destruir sus ojos: Soy capaz de hacerlo. Su ego debió de sentirse sutilmente alimentado, más fuerte que nunca.


Cuento Zen: Una respuesta pacifica

Una respuesta pacifica

El hombre de consciencia no reacciona, responde, es responsable; literalmente capaz de responder. Su acción nace de su consciencia, no de tu manipulación; esa es la diferencia.


Cuento Zen: Vivir en forma natural

Vivir en forma natural

Vive de modo natural, sin intentar mejorar, sin vivir a través de ideas, sin vivir a través de las disciplinas morales, viviendo feliz una vida natural.