La iluminación espiritual

Fácil o difícil

-Cuento zen con moraleja-

Definitivamente en la naturaleza no existen fronteras, no están más que en la mente. Solo está en ti, eso depende si lo haces difícil o lo haces fácil.

Cuento zen # 132

Cuento zen sobre lo fácil y lo difícil

Se cuenta que había un gran maestro, que vivía con su esposa y una hija, todos con fama de sabiduría y santidad. Un día se acercó un hombre al maestro y le preguntó:

La iluminación, ¿es fácil o difícil?

Y le contestó:

Es tan difícil como alcanzar la Luna.

No conforme, el hombre se acercó a la mujer y le hizo la misma pregunta, a lo que ella le contestó:

Es muy fácil. Es tan fácil como beberse un vaso de agua.

Intrigado se quedó el hombre y, para salir de dudas, le hizo la misma pregunta a la hija del maestro, que le contestó:

¡Hombre!, si lo haces difícil es difícil, pero si lo haces fácil es fácil.

MORALEJA

Lo más difícil es la capacidad de ver, ver simplemente, con sinceridad, sin engañarse, porque ver significa cambio, nada a qué agarrarse, y estamos acostumbrados a buscarnos asideros y a andar con muletas, hacer nuestro caminar fácil. En cuanto llegas a ver con claridad, tienes que volar; y volar es no tener nada de que agarrarte, es lo difícil. Necesitamos desmontar la tienda en la que nos refugiábamos y seguir por el sendero adelante sin apoyos.

Lo hacemos todo fácil por el susto a la aniquilación de todo miedo, puesto que los miedos han sido el manto en el que te envolvías para no ver ni ser visto. Dejar las cosas atrás y enfrentarte a la felicidad, cuando no quieres ser feliz a ese precio. Una felicidad que has de expresar tú y no esperar a que te la den hecha. Aunque vas diciendo que buscas la felicidad, lo cierto es que no quieres ser feliz. Prefieres volver al nido antes que volar porque tienes miedo, y el miedo es algo conocido y la felicidad no.

Lo primero que tiene que entender una persona sensata es buscar la sanación, y no el alivio, la comodidad, el camino fácil, pero querer cambiar; es demasiado expuesto y comprometido, es un camino difícil de recorrer.

Es como aquel que está metido en la porquería hasta la boca y que lo único que le preocupa es que no le hagan olas, no que lo saquen de allí. Lo malo es que la mayoría equipara la felicidad con conseguir el objeto de su apego, y no quiere saber que la felicidad está precisamente en la ausencia de los apegos, y en no estar sometido al poder de ninguna persona o cosa.

En la naturaleza no existen fronteras, no están más que en nuestra mente.

¡Está en ti!, lo haces difícil o lo haces fácil.