Cuento zen sobre juzgar
Una joven esperaba el embarque de su vuelo en un gran aeropuerto. Como ten铆a una larga espera ante s铆, decidi贸 comprarse un buen libro y un paquete de galletas. Se sent贸 de la forma m谩s c贸moda que pudo y se puso tranquilamente a leer y a comer, dispuesta a pasar un buen rato de descanso.
Al lado de su asiento, donde se encontraba el paquete de galletas, un hombre abri贸 una revista y se puso a leer. Cuando ella cogi贸 la primera galleta, el hombre tambi茅n cogi贸 una. Ella se sinti贸 irritada por este comportamiento, pero no dijo nada y pens贸: Qu茅 caradura.
Cada vez que ella cog铆a una galleta, el hombre hac铆a lo mismo. Ella se iba enfadando cada vez m谩s, pero no quer铆a montar un espect谩culo. Cuando solo quedaba una galleta, pens贸: 驴Y ahora qu茅 va a hacer este imb茅cil? El hombre cogi贸 la 煤ltima galleta, la parti贸 en dos y le dio la mitad. Bueno, esto ya era demasiado. En un arranque de genio, cogi贸 su libro y sus cosas y sali贸 disparada hacia la sala de embarque.
Cuando se sent贸 en su asiento del avi贸n, abri贸 su bolso y, con gran sorpresa, descubri贸 su paquete de galletas intacto y cerrado. Se sinti贸 muy mal, no comprend铆a c贸mo se hab铆a podido equivocar; olvid贸 que hab铆a guardado su paquete de galletas en el bolso. El hombre hab铆a compartido con ella sus galletas sin explicaciones de ning煤n tipo mientras que ella, se hab铆a enfadado pensando que hab铆a tenido que compartir sus galletas con 茅l.
Ahora ya no ten铆a ninguna posibilidad de explicarse ni de pedir excusas.
MORALEJA
La mente quiere siempre juzgar, porque al juzgar se siente superior, te convierte en el juez, de modo que tu ego se siente muy, pero muy bien. Alimentas al ego. Juzgando y comparando piensas que sabes y sacas conclusiones err贸neas como con el se帽or de las galletas.
La joven no fue capaz de comprender siquiera a una acci贸n tan corriente, y aquellas acciones tan simples son el florecimiento supremo de la existencia. A menos que t煤 no seas un observador consciente, no podr谩s comprender. Pero puedes comparar, puedes juzgar, y juzgando no captar谩s nada.
En el momento en que le metes mente a algo, empiezas a juzgar. Entonces eres algo diferente de aquello. Por ejemplo, Ad谩n estaba desnudo. Todo el mundo nace desnudo como Ad谩n, pero los ni帽os no se dan cuenta de su desnudez. No la juzgan, ni si es buena ni si es mala. No tienen una mente programada, por tanto, no son capaces de juzgar.
El hombre de consciencia simplemente se desliza de un momento a otro, como la gota de roc铆o se desliza por la hoja de la hierba, sin llevarse nada. El hombre de consciencia no lleva carga, se mueve ligero, simplemente comparte sus galletas, porque as铆 todo es nuevo y entonces no se crean los problemas, y una vez creados no pueden ser resueltos. No crearlos es la 煤nica manera de resolverlos, porque una vez creados, en la propia creaci贸n ya has dado un paso en falso, ahora, hagas lo que hagas, ese paso en falso no te dejar谩 resolverlo.
Acepta la vida tal como es, no hagas problema. En el fondo, t煤 creas los problemas y luego deseas encontrar alguna soluci贸n.