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EL PODER DEL PADRE NUESTRO

OMRAAM MIKHAEL

EL VALOR DEL PADRE NUESTRO

Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas...

Si oras solo para mostrar a los demás que eres un gran orador, esa será tu recompensa, el respeto que obtengas será todo lo que consigas. Eso no tiene ningún valor. Tú, cuando ores, entra en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto.

Jesús dice: Ora en secreto, ora en privado. Ora fuera de la mente colectiva. Olvídate de la sociedad, de la iglesia y de la gente, olvídate de todo. Porque cuando te olvidas de todo, solo entonces puedes recordar a Dios, no de otra manera. En secreto, en privado, deja que tu oración sea.

Y al orar no charléis, como los gentiles, que creen que por hablar mucho van a ser escuchados.

Jesús dice: No es cuestión de repetir una oración formal, lo auténtico es que sea del corazón no lo que dices, sino lo que quieres expresar. No debe ser formal; las cosas formales están muertas. Debe estar vivo, auténtico, latiendo. Debe enseñar tu corazón y el momento en el que estás debe representarlo. Debe ser verdadero y real. Y no te preocupes, dice Jesús, no tienes que hablar mucho con Dios.

La única manera de hablar con él es en silencio.

Veamos que nos dice Omraam Mikhael sobre El Padre Nuestro...

EL EL PADRE NUESTRO

El Padre Nuestro sobrepasa la Tabla Esmeralda

La oración que Jesús nos dio, el Padre Nuestro, se puede comparar e incluso uno puede decir que sobrepasa a la Tabla Esmeralda de Hermes Trismegisto, el más perfecto monumento que inteligencia alguna ha entregado a la humanidad. En efecto, el Padre Nuestro es una variación de la Tabla Esmeralda. -Ver al final-

Aquí hay una interpretación única de esta magnífica oración:

«Padre nuestro que estás en el cielo
Santificado sea tu nombre
Venga tu reino
Hágase tu voluntad
Así en la tierra como en el cielo.

Danos hoy el pan de cada día,
y perdona nuestras deudas,
así como nosotros perdonamos a quien nos debe.

No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.

Porque el reino y el poder y la gloria
Son tuyos por siempre»

Durante su ministerio, Jesús le enseñó a sus discípulos una oración que ha sido recitada por cristianos en todas partes desde entonces, y que conocemos como El Padre Nuestro.

Contenida en esta oración, está una ciencia muy antigua, transmitida por una tradición que ha existido mucho antes que el tiempo de Jesús. Pero está expresada de una forma tan condensada, encapsulada, en el Padre Nuestro, que no es fácil ver la profundidad completa de su significado.

Jesús vino a reemplazar el miedo por el amor. En vez de temer a ese Dios terrible, ahora podemos amarle y acercarnos a él como un niño a su padre. Esta era la novedad de la enseñanza de Jesús: podemos amar a Dios con tierna devoción, pues él es nuestro padre, todos somos sus hijos e hijas.

PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO

Sí, y si nuestro padre está en el Cielo, entonces podemos estar seguros que nosotros también alcanzaremos el Cielo: un día el padre y sus hijos estarán juntos. Hay una esperanza maravillosa en esas palabras – la esperanza de un glorioso futuro. Dios nos ha creado a su propia imagen; somos sus herederos, nos dará reinos, nos confiará la organización de planetas, nos dará todo.

SANTIFICADO SEA TU NOMBRE

Dios tiene un nombre que debemos conocer antes de bendecirlo o santificarlo. Los cristianos no están acostumbrados a llamar a Dios por su nombre, sólo le llaman «Dios», pero Jesús era heredero de una antigua tradición, y sabía que Dios tenía un nombre misterioso, desconocido.

Debemos bendecir y santificar el nombre de Dios bajo la luz más pura del espíritu. Un nombre representa, resume o contiene la entidad que designa, por lo que si está infundida y penetrada con la santidad de la luz cuando decimos el nombre de Dios, tenemos el poder de traerlo a nuestro interior, y en todo lo que nos rodea, para santificar todos los objetos y las criaturas vivientes.

No basta con ir a la iglesia y repetir: «Santificado sea tu nombre», debemos santificar su nombre real y verdaderamente dentro de nosotros mismos. Si hacemos esto, conoceremos la alegría extraordinaria que viene de tener el poder de iluminar todo lo que toquemos, lo que comamos, lo que miremos.

VENGA TU REINO

De esto vemos que el Reino de Dios existe, y que tiene sus propias leyes y su propia organización armoniosa. ¡Imaginar como es, está totalmente más allá de nosotros! Pero sí parecemos conseguir un vistazo efímero de eso, de vez en cuando, en nuestros momentos más espirituales. No tiene sentido recurrir a nuestra experiencia de reinos terrenos, con todo su desorden, conflictos y locura, para guiar nuestra imaginación.

Es posible establecer el Reino de Dios en la tierra; hay un cuerpo completo de enseñanzas y métodos para llevarlo a cabo. El problema es que si lo hemos estado pidiendo por los últimos 2 mil años, y aún no ha venido, porque la mayoría de las personas sabe muy poco sobre cómo hacerlo venir.

Con esta segunda petición, «Venga tu reino», nos hemos desplazado desde el reino de la mente y el espíritu, a aquel del corazón. El nombre de Dios debe ser santificado en nuestra mente, pero su Reino debe venir en nuestro corazón, pues el Reino de Dios no es un lugar, sino una disposición o actitud, que refleja todo lo que es bueno, generoso y desinteresado.

Dos mil años atrás Jesús dijo que el Reino de Dios estaba a nuestro alcance: esto era cierto para algunos, pero no para aquellos que esperan que venga desde lo externo y no hacen nada respecto a su realidad interior.

HÁGASE TU VOLUNTAD ASÍ EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO

Toda la Ciencia Iniciática está resumida en esas pocas palabras. Es por eso que Jesús nos dio esta oración, para que aprendamos a ajustar nuestra propia voluntad a la voluntad de Dios.

La tarea del mundo material es sintonizar sus vibraciones e incluso sus formas físicas a las del cielo, volverlas conformes a las cualidades y virtudes del cielo para que manifiesten aquí, en la tierra, el esplendor que existe en lo alto.

Él dice «Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.» Todo ya es perfecto en el cielo, es aquí, en la tierra, que aún hay mucho por hacer. Así que hemos venido a la tierra, consciente y deliberadamente, y debemos estar listos para arriesgarnos e involucrarnos con las cosas materiales, para espiritualizar la materia.

Esta es la única manera de conquistar el mundo material y traerlo a la vida, la vida del Espíritu, pues la vida del Espíritu aún debe manifestarse en la tierra, tan perfectamente como lo hace en el Cielo.

«Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo» En estas pocas palabras, está contenido el total de la magia teúrgica. Si los discípulos entendieran el impresionante impacto de esta oración, si fueran capaces de hacerla realidad, un día será un transmisor, un espejo en el que se refleja el cielo; ellos mismos serán un cielo.7

RESUMEN DE ESTAS TRES LAS PETICIONES

La primera petición «SANTIFICADO SEA TU NOMBRE», se refiere a nuestra mente. A fin de santificar y bendecir el nombre de Dios, debemos estudiar, meditar, y llenar nuestra conciencia de luz. La segunda petición, «VENGA TU REINO», se refiere a nuestro corazón, pues el Reino de Dios sólo puede venir a corazones llenos de amor.

La tercera petición toca nuestra voluntad. «HÁGASE TU VOLUNTAD, ASÍ EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO», implica trabajo duro, superar obstáculos, ganar victorias, y para todo esto, se necesita perseverancia y fortaleza. Es por eso que debemos entrenarnos y aprender a trabajar con métodos que nos pueden ayudar a armonizar con el cielo y vibrar en su misma frecuencia

Las tres primeras peticiones del Padre Nuestro, corresponden a los tres principios en los seres humanos: La MENTE que debe estar llena de luz a fin de iluminar y santificar todas las cosas; los sentimientos o CORAZÓN, la fuente de energía central que se debe convertir en el Reino de Dios, el reino de la paz y el amor entre todas las criaturas; y finalmente la VOLUNTAD, que corresponde a la dimensión física, en la cual debemos expresarnos y reflejar a través de nuestros actos, todo lo que está en el cielo.

¿No es maravilloso?

DANOS HOY EL PAN DE CADA DÍA

Esta es la primera de tres peticiones que conciernen directamente a los seres humanos mismos. Las primeras tres concernían al Señor -Siempre debemos partir con Dios- conocer y bendecir su nombre, buscar su Reino, y hacer su voluntad.

Y PERDONA NUESTRAS DEUDAS

Esta forma es preferible a «perdona nuestras ofensas», pues cada ofensa implica incurrir en una deuda que debe ser vuelta a pagar. La idea del karma se basa en esta verdad: que hemos vuelto a esta tierra a fin de pagar por transgresiones cometidas en encarnaciones previas. Alguien que ha pagado todas sus deudas, no necesita reencarnar.

Pero en vez de que pidamos ser perdonados por nuestros pecados, o liberados de nuestras deudas, la idea en el corazón de este ruego, es EL PERDÓN. Y esto era nuevo: por primera vez en la historia de la humanidad, Jesús introducía la noción de un Dios compasivo, un Dios que perdona.

La noción de un Dios que perdona es una consecuencia lógica de las primeras palabras de esta oración: «Padre Nuestro». Dios nos perdona por la sencilla razón de que un padre siempre perdona a sus hijos.

ASÍ COMO PERDONAMOS A QUIENES NOS ADEUDAN

No debemos olvidar, sin embargo, que Jesús agregó, «ASÍ COMO PERDONAMOS A QUIENES NOS DEBEN». Desafortunadamente, mientras no liberemos a los otros de sus deudas o perdonemos sus ofensas, el Señor tampoco nos liberará de nuestras deudas. Ni perdonará nuestros pecados.

Si queremos ser perdonados debemos, ante todo, perdonar. La noción del perdón es central en la religión cristiana. La enseñanza de Jesús fue una enseñanza de amor, mientras que los fundadores de las otras grandes religiones pusieron más énfasis en la justicia, sabiduría, conocimiento o en el poder. Por supuesto que es cierto que Buda enseñó compasión, pero en ninguna parte encontrarán una doctrina sobre el amor con tanta amplitud y claridad. En esto él era único, y es por ello que fue crucificado.

Cuando Jesús se asoció con personas socialmente insignificantes o incluso criminales y prostitutas, él se estaba burlando de todas las convenciones existentes. Jesús fue crucificado, porque cuando reveló los alcances del amor, quebró las barreras que por muchísimo tiempo, otros tenían interés en mantener.

Y NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN, Y LÍBRANOS DEL MAL

A pesar de esta oración, estamos todos continuamente sujetos a la tentación. Incluso Jesús fue tentado en el desierto; el deseo y la ambición de poder sedujeron a Jesús, por una razón muy precisa. Como ya he explicado, corresponden a los tres niveles en los seres humanos: físico, astral y mental.

Pero lo que es mucho más interesante, es la respuesta que Jesús le dio a cada deseo, pues nos mostró que si queremos resistir a la tentación, debemos saber cómo responder a quien nos tienta, qué argumentos usar en su contra. Esto es algo de lo que debemos darnos cuenta: depende total y únicamente en ustedes, el estar de acuerdo o no en ser influidos. Incluso el deseo mas profundo no les puede forzar contra su voluntad. Sí, si las fuerzas del mal destruyen a alguien, es porque se les ha permitido hacerlo.

Pero alguien que huye de la tentación, tarde o temprano, terminará por ceder. No pueden resolver sus problemas huyendo de ellos. Necesitamos ser tentados a fin de medir nuestras propias capacidades, y volvernos más fuertes. Cuando somos tentados, es como tener un problema que resolver, o un examen que pasar: nos hace sacar lo mejor de nosotros, y mostrar de lo que somos capaces.

PORQUE TUYOS SON EL REINO, EL PODER Y LA GLORIA POR SIEMPRE

A fin de entender esas palabras, debemos poner nuestra atención a las regiones espirituales, a las que Jesús llamaba «los cielos», Jesús decía que el reino de Dios es como un árbol de mostaza. Una semilla siempre representa un comienzo, el comienzo de una planta o árbol. Pero debemos darnos cuenta que, aunque en el plano físico todo comienza desde abajo, la situación es inversa en el plano espiritual: en ese nivel todo comienza desde arriba. Y es por eso que el crecimiento en el plano físico es un movimiento hacia arriba, mientras que en el espiritual, es hacia abajo.

La semilla del Árbol de la Vida, entonces, es cuando la semilla comienza a crecer, se divide en dos, antes de que surja el tronco, ramas, hojas, botones, flores y frutos, y el fruto, a su vez, produce más semillas. Cuando la semilla, es plantada, se vuelve un árbol a medida que pasa sucesivamente por cada etapa hasta llegar a madurez. La fruta madura, llena de vida, la carne que se nos da para nuestro alimento, y esta es la fruta que produce la semilla.

Como ven, al final de su ciclo de crecimiento, la semilla que fue plantada primero, se vuelve la semilla en el fruto, y la semilla abajo, es idéntica a la semilla arriba, pues el comienzo y el final de cualquier cosa son siempre idénticos.

Cada nuevo comienzo es la conclusión de un desarrollo anterior, y cada conclusión es u nuevo comienzo para un desarrollo posterior. Todo tiene un comienzo y un fin, y a aún así, no hay cosa como un comienzo absoluto. Cada causa produce su efecto, y cada efecto se vuelve una nueva causa produciendo un nuevo efecto.

En la frase final del Padre Nuestro, «Porque tuyos son el reino y el poder y la gloria, por siempre», el reino, el poder y la gloria, corresponden a los tres ciclos divinos.

El «REINO» es el reino de Dios, el plano de la realización, y es el planeta Tierra.

El «PODER» significa «fundación» o base, porque este es el que reina sobre la pureza, la verdadera fundación de todas las cosas. La energía sexual está asociada porque el verdadero poder, la fuerza vital, se expresa a través de energía sexual.

Es el mismo poder, en un plano más elevado, que da lugar a todos los grandes logros.

La «GLORIA» es la brillante luz del conocimiento y la ciencia.

Así que la última frase del Padre Nuestro significan que «Las tres regiones que representan las etapas finales del crecimiento, que representa el plano de la realización, son tuyos.» El reino, el poder y la gloria forman un triángulo, una repetición del primer triángulo: «Santificado sea Tu nombre. Venga Tu reino. Hágase Tu voluntad.»

Parte final de esta magnífica lectura sobre el Padre Nuestro:

Refirámonos a la oración nuevamente, y veámosla en orden, partiendo de la cuarta línea: «DANOS HOY EL PAN DE CADA DÍA». Nuestro verdadero pan diario, la fuente inagotable de vida, es la luz fluyendo desde el sol, pues es desde el sol que recibimos alimento tanto físico como espiritual.

«PERDONA NUESTRAS DEUDAS ASÍ COMO NOSOTROS PERDONAMOS A NUESTROS DEUDORES» Esta petición corresponde a a cuando decimos estas palabras, estamos creando un vínculo con la benevolencia y la generosidad. A fin de perdonar a otros debemos tener la completa seguridad de que nadie puede robarnos nunca las riquezas que Dios tiene dispuestas para nosotros.

«NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN, Y LÍBRANOS DEL MAL» Este verso representa al poder de la luz para no ser tentados por el deseo, pues la luz tiene la tarea especial de combatir el mal y la impureza de cualquier tipo. Cuando establecen un vínculo con lo divino, se vuelven más fuertes, más capaces de resistir el mal.

Así que cuando dicen, «Porque tuyos son el reino, el poder y la gloria, por los siglos de los siglos», están creando un vínculo entre ustedes mismos y los últimos frutos del Árbol de la Vida.

Comienzan ahora, a tener una idea ligera del vasto ámbito de esta corta y aparentemente simple oración que Jesús nos regaló. Contiene el universo entero. ¡Que inmensas perspectivas abre ante nuestros ojos!

Y lo que les he dicho hoy, es sólo una fracción de toda su maravilla. Si piensan en ella, y meditan en ella, descubrirán mucho más por ustedes mismos.

¡Que la luz y la paz estén con ustedes!

Publicamos la Tabla Esmeralda para los interesados...

LA TABLA ESMERALDA

Hermes Trismegisto - Tres veces Grandísimo

Verdadero, sin falsedad, cierto y muy verdadero:
lo que está de abajo es como lo que está arriba,
y lo que está arriba es como lo que está abajo,
para realizar el milagro de la Cosa Única.

Y así como todas las cosas provinieron del Uno, por mediación del Uno,
así todas las cosas nacieron de esta Única Cosa, por adaptación.

Su padre es el Sol, su madre la Luna,
el Viento lo llevó en su vientre,
la Tierra fue su nodriza.

El Padre de toda la Perfección de todo el Mundo está aquí.
Su fuerza permanecerá íntegra aunque fuera vertida en la tierra.

Separarás la Tierra del Fuego,
lo sutil de lo grosero,
suavemente,
con mucho ingenio.

Asciende de la Tierra al Cielo,
y de nuevo desciende a la Tierra,
y recibe la fuerza de las cosas superiores y de las inferiores.

Así lograrás la gloria del Mundo entero.
Entonces toda oscuridad huirá de ti.

Aquí está la fuerza fuerte de toda fortaleza,
porque vencerá a todo lo sutil
y en todo lo sólido penetrará.

Así fue creado el Mundo.
Habrán aquí admirables adaptaciones,
cuyo modo es el que se ha dicho.

Por esto fui llamado Hermes Tres veces Grandísimo,
poseedor de las tres partes de la filosofía de todo el Mundo.

Se completa así lo que tenía que decir de la obra del Sol.

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