EL PODER DEL PERDÓN DEL MAESTRO JESÚS

OMRAAM MIKHAEL

FRASES OMRAAM MIKHAEL

11/05/2020

En el amor esta todo el poder y el perdón del Maestro Jesús y en su momento más terrible, dijo con amor: «Padre, perdónales, porque no saben le que hacen».

El poder del perdón del Maestro Jesús - Escrito por Omraam Mikhael

EL PODER DEL PERDÓN

El perdón te enriquecerá inmensamente

Jesucristo tiene razón cuando dice que perdonemos, pero se lo interpreta mal. Buda dice lo mismo; todos los que han despertado dicen lo mismo. Si no puedes perdonar eso significa que vivirás con tus enemigos, con tus heridas, con tus dolores.

«Estar juntos es un gran aprendizaje: perdonando, olvidando, entendiendo que el otro es tan humano como lo eres tú. Sólo un poco de perdón».

No te olvides de la gente. Pueden haberte entorpecido el camino, pueden haber sido tus enemigos, pueden haber intentado destruirte de todas las maneras; quizá ya te hayan crucificado, apedreado o envenenado, pero no te olvides de ellos. Cualquier cosa que te hayan hecho, lo han hecho de forma inconsciente. Si no les perdonas, ¿quién les va a perdonar? además, tu perdón te enriquecerá inmensamente.

«Pide perdón por tu inconsciencia, no por tu enojo. Y recuerda que el problema real no es el enojo. El problema real es la inconsciencia».

Cuando se da el verdadero perdón, se siente una gran paz interior, pones en manos del Universo el proceso del perdón y así se curan tus propias heridas y las de los demás.

Veamos que enseña Omraam Mikhael sobre el perdón del Maestro Jesús...

JESÚS ENSEÑA A PERDONAR

Perdona nuestras deudas así como perdonamos a quienes nos adeudan

Esta forma es preferible a «perdona nuestras ofensas», pues cada ofensa implica incurrir en una deuda que debe ser vuelta a pagar. La idea del karma se basa en esta verdad: que hemos vuelto a esta tierra a fin de pagar por transgresiones cometidas en encarnaciones previas. Alguien que ha pagado todas sus deudas, no necesita reencarnar.

Pero en vez de que pidamos ser perdonados por nuestros actos, o liberados de nuestras deudas, la idea en el corazón de este ruego, es El Perdón. Y esto era nuevo: por primera vez en la historia de la humanidad, el Maestro Jesús introducía la noción de un Amor compasivo, un Amor que perdona.

La noción de un Amor que perdona es una consecuencia lógica de las primeras palabras de esta oración: «Padre Nuestro». El Amor perdona por la sencilla razón que en su misma naturaleza esta el poder de perdonar.

No debemos olvidar, sin embargo, que Jesús agregó, «Así como perdonamos a quienes nos deben». Desafortunadamente, mientras no liberemos a los otros de sus deudas o perdonemos sus ofensas, la ley del karma tampoco nos liberará de nuestras deudas. Ni perdonará nuestras malas acciones.

Si queremos ser perdonados debemos, ante todo, perdonar. La noción del perdón es central en la religión cristiana. La enseñanza de Jesús fue una enseñanza de amor, mientras que los fundadores de las otras grandes religiones pusieron más énfasis en la justicia, sabiduría, conocimiento o en el poder. Por supuesto que es cierto que Buda enseñó compasión, pero en ninguna parte encontrarán una doctrina sobre el amor con tanta amplitud y claridad. En esto él era único, y es por ello que fue crucificado.

EL PERDÓN ES LEY

Perdón es la ley divina sólo lo concede a aquél que ha reparado sus errores

Habéis hecho daño a alguien y le pedís disculpas. Eso está muy bien, pero debéis también reparar los daños, y sólo entonces estaréis en paz con él. Decir al que habéis perjudicado: «Lo siento, perdóname...», no basta, y la ley divina os perseguirá hasta que hayáis reparado el mal. Diréis: ¿Y si esta persona a la que he perjudicado me perdona? No, la cuestión no se resuelve tan fácilmente, porque la ley es una cosa, y la persona otra. Quizá la persona os haya perdonado, pero la ley, en cambio, no os perdona, os persigue hasta que hayáis reparado.

Evidentemente, el que perdona da pruebas de nobleza, de generosidad, escapa a los rencores, a los tormentos que le habrían mantenido en las regiones inferiores del plano astral. Si el Maestro Jesús nos pide que perdonemos a nuestros enemigos, es para que logremos liberarnos de los pensamientos y de los sentimientos negativos que nos disgregan. Pero el perdón no resuelve la cuestión: el perdón libera a las víctimas, a aquéllos que han sido maltratados, perjudicados, pero no libera a los culpables, a los que han cometido las faltas. Para liberarse, el culpable debe reparar.

EL PERDÓN ES VIDA

¿Queréis estar vivos, bien vivos?

Dadle a vuestra naturaleza superior los medios para triunfar sobre vuestra naturaleza inferior. Desde el punto de vista de la Ciencia iniciática, los pensamientos, los sentimientos y los actos que no están inspirados por la naturaleza superior, que no reciben la impronta del alma y del espíritu, conducen hacia la reencarnación.

Sin embargo, no debéis tratar de aniquilar a vuestra naturaleza inferior. En primer lugar, porque no lo conseguiréis, más bien seréis vosotros los aniquilados, porque no sólo es muy poderosa, sino que forma parte de vosotros. Debéis, pues, tratar solamente de dominarla, de domarla, para poder beneficiaros de su vitalidad y de sus riquezas.

Es esta misma idea la que está expresada en el Apocalipsis con la imagen del dragón al que somete el Arcángel Mikhaël. El Arcángel no le mata, sólo lo somete. De la misma manera, el discípulo debe someter al dragón de su yo inferior. Comprender el símbolo del dragón ya es debilitarlo. Meditad sobre esta imagen e iréis de la muerte a la vida, de la oscuridad a la luz, de las limitaciones al infinito, de la esclavitud a la libertad, del caos a la armonía.

¿Quién de vosotros no ha oído decir que la vida es una escuela?

Si hubieseis comprendido verdaderamente lo que esto significa, aceptaríais cada nueva dificultad como una ocasión para hacer nuevos ejercicios, y diríais: ¡Ah! ¡Tengo otra ocasión para progresar! Y después de haber superado esta dificultad, os alegraríais como el estudiante que ha aprobado un examen.

Un sabio no puede permanecer indiferente ante los lamentos de aquéllos que vienen a confiarle sus decepciones y sus sufrimientos. Pero se ve obligado a constatar que su mal viene, en primer lugar, de su ignorancia de esta primera verdad: hemos venido a la tierra para estudiar, para ejercitarnos. La mayoría están persuadidos de que sólo están aquí para conocer la facilidad, el confort, las riquezas, el amor de los demás, cómo si todo eso les fuera debido de forma natural. Pues no, todo eso no está en los proyectos de la Inteligencia cósmica.

La Inteligencia cósmica quiere que los humanos sean felices, pero ha hecho las cosas de tal manera que sólo podrán encontrar la felicidad si desarrollan su naturaleza superior. Y la naturaleza superior no se desarrolla en el confort y la facilidad.

«El Maestro Jesús no empleó su poder contra sus enemigos, y en el momento más terrible, dijo: Padre, perdónales, porque no saben le que hacen.»

Omraam Mikhael