Cuentos sobre: HOMBRE


Cuento Zen: Buscando idiotas

Buscando idiotas

Si logras imaginarte lo que vive otra persona, te sentirás menos inclinado a juzgarla. Inténtalo con firmeza y comprenderás por qué razón se comporta así.


Cuento Zen: Criticando a los demás

Criticando a los demás

La envidia es criticona. No paras de criticar aquel que pasa por tu lado y el resultado será una gran envidia. Deja de comparar y la envidia desaparece.


Cuento Zen: Dios sin intermediario

Dios sin intermediario

Si no están los intermediarios, las personas tardarían mucho menos en encontrar a Dios, en darse cuenta de que pueden hacerlo sin la ayuda de los demás.


Cuento Zen: El barbero ateo

El barbero ateo

Tremendo cuento del barbero ateo. Da un claro concepto de lo que es Dios y como es que la percepción de la palabra Dios fue tergiversada por la religión.


Cuento Zen: El esclavo de las posesiones

El esclavo de las posesiones

Renuncia a lo externo, renuncia a lo interno, vuélvete vacío, eso es de lo único que se trata la meditación. Volverse totalmente vacío, plenamente libre.


Cuento Zen: El exhibicionismo de Diógenes

El exhibicionismo de Diógenes

El concepto de exhibicionismo para Diógenes era totalmente diferente al que plantea el padre del psicoanálisis Sigmund Freud. Exhibicionismo es hipocresía.


Cuento Zen: El mendigo del Támesis

El mendigo del Támesis

¡Despierta! Si estás dispuesto a cambiar tus ilusiones por la realidad, cuando estés dispuesto a cambiar tus sueños por hechos, entonces encontrarás todo.


Cuento Zen: El místico que no rezaba

El místico que no rezaba

Yo vivo en completa meditación, así que no rezo. Solo aquellos que no viven en la meditación les gusta rezar. ¿Qué verdadero sentido tiene una plegaria?


Cuento Zen: El saber y el conocimiento

El saber y el conocimiento

El hombre de conocimientos cree saber. El hombre de saber, sabe. El saber implica transformación en tú ser. Es la resurrección armoniosa en la eternidad.


Cuento Zen: El sapo

El sapo

El hombre no puede ser perfecto pero puede experimentar. Hasta que el hombre corriente no experimente algo de lo divino, no podrá conocer la perfección.


Cuento Zen: El tiempo no se vende

El tiempo no se vende

Quienquiera que seas. No puedes comprar un día de vida con todo el dinero del mundo. Cuidado con lo que haces con tu tiempo. ¡Es la mayor fortuna!


Cuento Zen: El valor del ser humano

El valor del ser humano

Cuidémonos del hombre sin principios para no tener que preocuparnos por la falta de ética. Intenta no volverte un hombre de éxito sino un hombre de valor.


Cuento Zen: El zorro mutilado

El zorro mutilado

El hábito de imitar a inútiles, te deja atrás. La ocasión hay que crearla. El sendero fácil es una cosa negativa de poca energía, consciencia y propósito.


Cuento Zen: La amabilidad del sol

La amabilidad del sol

Toda la existencia es sensible. Esto es lo que quiero decir cuando digo que la existencia es Dios. Sé amable, y no te preocupes si alguien lo es contigo o no.


Cuento Zen: La ciencia de los negocios

La ciencia de los negocios

Un meditador vive en el mundo de negocios, pero no vive poseído por él; es trascendental, permaneciendo en el mundo y a la vez un poco por encima de él.


Cuento Zen: La codicia del dinero

La codicia del dinero

El hombre codicioso no ama porque su verdadero amor es el dinero del mundo. El amor tiene que ver con Ser, es compartir, dar lo que posees y lo que eres.


Cuento Zen: La doctora y el abogado

La doctora y el abogado

No engañen a una mujer preparada. Ella en libertad crece en potencial. No subestimen a las mujeres, ámenlas y respétenlas, de sus vientres nacemos todos.


Cuento Zen: La inconsciencia

La inconsciencia

Siendo dueño de tu mente, adquirirás conciencia sobre el origen de la luz interior. La verdadera libertad se alcanza al ser totalmente consciente de ello.


Cuento Zen: La mente intuitiva

La mente intuitiva

Desarrolla tu mente intuitiva. Asume que lo buscado está aquí, delante de ti y que tienes un universo de medios que están accesibles para ser encontrados.


Cuento Zen: La mujer perfecta

La mujer perfecta

Con el amor no podemos jugar a la perfección. El amor es el valor supremo, la plenitud final. No hay nada más allá de él. Por eso no puedes perfeccionarlo.


Cuento Zen: La sabiduría de la naturaleza

La sabiduría de la naturaleza

Sé paciente con tu experiencia con la naturaleza. Sé paciente con la naturaleza errática de tu mente. Sin forzar, deja que el tiempo haga lo suyo.


Cuento Zen: La técnica del cazador

La técnica del cazador

Un hombre que está obsesionado con la técnica es un hombre que no confía, un hombre que duda. No puede confiar en la vida. Solamente confía en su técnica.


Cuento Zen: La vasija rota

La vasija rota

En algún momento envejecemos y tendremos otras cualidades. Es posible aprovechar cada una de estas nuevas cualidades para obtener buen resultado.


Cuento Zen: Las galletas compartidas

Las galletas compartidas

La mente quiere siempre juzgar, porque al juzgar se siente superior, te convierte en el juez, de modo que tu ego se siente muy, pero muy bien. Alimentas al ego.


Cuento Zen: Las pertenencias

Las pertenencias

Abandónate y acércate a la existencia en silencio y en paz, en meditación, y un día verás que estás tan lleno, más que lleno, rebosas de alegría, de dicha, de bendición.


Cuento Zen: Los políticos sin luz

Los políticos sin luz

Un político de luz abandona totalmente lo innecesario, porque él puede estar en paz sin actividades corruptas, él puede sentirse feliz solamente sirviendo.


Cuento Zen: Los verdaderos amigos

Los verdaderos amigos

Tener verdaderos amigos es una de esas cosas raras que pertenece a lo espiritual. Si tú no eres consciente de esa clase de amistad, tendrás que aprenderla.