1 - La facultad del oído es una cosa sensible: muy pronto se sacia y al poco tiempo se cansa y aburre.
1 - El Maestro se sentó con sus discípulos en el patio de butacas y les dijo: Todos vosotros habéis oído y pronunciado muchas oraciones. Me gustaría que esta noche vierais una. En aquel momento se alzo el telón y comenzó el ballet.
1 - Medita un momento: ¿Has oído alguna vez que amigo y enemigo habiten en un corazón? Echa entonces al extraño, para que el amigo entre en su morada.
1 - Yo no soy mi cuerpo; soy mas. Yo no soy mi habla, mis órganos, el oído, el olfato; eso no soy yo. La mente que piensa, tampoco soy yo. Si nada de eso soy, entonces, ¿quien soy?. La conciencia que permanece, eso soy.
1 - Has oído hablar de otras libertades, pero la liberación del si mismo es la máxima libertad, es no ser, es permitir a la existencia expresarse libremente en toda su espontaneidad y grandeza.
1 - Como dice Bohema: Cuando te quedas callado del pensamiento y la voluntad de ti mismo, el eterno oír, ver y hablar se revelara en ti. Tu propio oído, querer y ver te obstaculiza para que no veas ni escuches a Dios.
1 - Si un libro se puede leer impunemente, no vale la pena tomarse el trabajo. Cuando los libros están de veras vivos, respiran; y uno se los pone al oído y les siente la respiración y sus palabras son contagiosas, peligrosamente, cariñosamente contagiosas….
1 - Los ministros no deben orar tan fuerte y largo, como para agotar la fuerza. No es necesario que cansados de la garganta y los pulmones en la oración. El oído de Dios esta siempre abierto a escuchar la sincera petición de sus humildes servidores.
1 - Beethoven era tan duro de oído, que pensaba que era un pintor.
1 - Mi mano es para mi lo que el oído y la vista juntos son para vosotros.
1 - Son muchos los que tienen un lenguaje halagüeño, palabras dulces que gratifican el oído; pero aquellos que están preparados para oír la verdad desnuda, sin temor alguno, esos son en verdad rarísimos.
1 - He oído que el saudíes están pagando a la campaña de Greenpeace contra la energía nuclear. No me sorprendería en absoluto.
1 - Perdón Señor, no soy digno de ti. Lo que tengo te lo debo. Me enviaste a un pobre y me habló con la voz del corazón. Y lo escuche con oído de egoísmo.
1 - Una palabra sensata se atrofia en un oído duro.
1 - Escuchar con el corazón… Es escuchar con el tercer oído, es escuchar activamente, es involucrarse en el ahora y la otra persona lo sabe.
1 - Las curaciones milagrosas que usted haya oído sobre varios relicarios son debidas a la imaginación y a la fe ciega que actúa en la mente subconsciente, liberando el poder de curar.
1 - Aproxima el rostro a Su oído y murmúrale las mas hondas aspiraciones de tu alma. Escúchame, hermano. Lleva la visión de tu Bien amado en el corazón.
1 - El ojo, que es llamado la ventana del alma, es la principal vía que utiliza el sentido común para copiar de mejor manera las obras infinitas de la naturaleza, el oído es la segunda vía.
1 - Yo jamás había caído en la cuenta de que confiar en Dios significaba confiar en el amor. Había oído decir que Dios era amor, pero jamás había comprendido que quería decir eso exactamente.
1 - Solo una cosa tiene mala el sueño, según he oído decir, y es que se parece a la muerte, pues de un dormido a un muerto hay muy poca diferencia.
1 - El maestro es la ilusión mas grande porque todo lo que dice con pleno oído y franqueza es falso. Pero las palabras falsas que el maestro te dice pueden hacerte llegar a la Realidad.
1 - Anoche en mi sueño un hombre que no conocía me susurro al oído que estaba decepcionado conmigo, y que había perdido su amistad.
1 - Sabía usted que sabias que utilizar audífonos por solo una hora, incrementa el número de bacteria en tu oído unas 700 veces.
1 - He oído hablar de operaciones militares que han sido torpes y repentinas, pero nunca he visto a ningún experto en el arte de la guerra que mantuviese la campaña por mucho tiempo.
1 - No es el científico físico, sino el maestro totalmente auto realizado que comprende la verdadera naturaleza de la materia. Así Cristo pudo restaurar el oído del siervo después de que uno de los discípulos la había cortado.