La iluminación espiritual

El silencio es la expresión de la armonía

El silencio es la expresión de la armonía solo para aquel que, gracias a los conocimientos de las verdades eternas, ha sabido poner orden en sí mismo.

OMRAAM MIKHAEL

Imagen; El silencio es la expresión de la armonía; Omraam Mikhael

EL SILENCIO EN ARMONÍA

La expresión de la armonía se logra en el silencio.

El silencio es el vocabulario adecuado para esta comprensión. El Buda llamado Shakyamuni significa El Silencioso, y Shakya es su nombre de familia, de modo que es el silencioso del clan Shakya. Es por esto que Zimmer dice que las mejores cosas no pueden decirse; no hay palabras para esta comprensión.

El que habla, no sabe. El que sabe, no habla. Lao Tsé

El secreto para tener una vida espiritual cuando se está en el mundo es oír el OM en todas las cosas todo el tiempo. Si lo hacemos, todo se transforma.

El silencio es la expresión de la paz, de la armonía, de la perfección; aporta las mejores condiciones para la actividad psíquica y espiritual. El que ama el silencio y lo comprende consigue realizarlo poco a poco en todo lo que hace: cuando mueve los objetos, cuando habla, cuando camina, cuando trabaja, en lugar de trastocarlo todo, consigue ser más atento, más delicado, más flexible. Todos sus actos, sus gestos, sus actitudes están impregnados con algo que parece venir de otro mundo, de un mundo de poesía, música, danza, inspiración.

En el ser humano, el silencio es el resultado de la armonía en los tres planos: físico, astral y mental. Por lo tanto, para introducir el silencio en vosotros, debéis intentar crear la armonía en el cuerpo físico, en los sentimientos y en los pensamientos.

CULTIVAR EL SILENCIO

El silencio desarrolla maravillosas cualidades.

Aprended a amar y a cultivar el silencio en vuestros gestos, en vuestras actividades, en todas vuestras manifestaciones cotidianas. ¿Por qué los humanos tienen tendencia a hablar alto, a gritar, a zarandear los objetos, a dar portazos? Estos comportamientos no solo son desagradables para su entorno sino que también son negativos para ellos. ¿Pero acaso se dan cuenta? No. Se manifiestan tal como son; piensan que así están muy bien, y que los demás tienen que soportarles. Pues bien, ésta es una forma de egoísmo muy perjudicial para la evolución. Sí, ¡tened cuidado!, debéis estar atentos para no molestar a los demás con el ruido, y de esta manera desarrollaréis numerosas cualidades: la delicadeza, la sensibilidad, la armonía, lo que creará en vosotros las mejores condiciones para entrar en contacto con las entidades luminosas del mundo invisible.

EL SILENCIO SUPERIOR

El silencio es un trabajo que se realiza en el seno de una perfecta armonía.

¡Cuánto nos equivocamos al pensar que el silencio es necesariamente el desierto, el vacío, la ausencia de toda actividad, de toda creación, en una palabra: la nada! En realidad, hay silencios y silencios, y de una forma general se puede decir que existen dos tipos de silencio: el de la muerte y el de la vida superior. Este silencio de la vida superior es precisamente el que hay que comprender y del que hablamos aquí. Este silencio no es una inercia, sino un trabajo intenso que se realiza en el seno de una perfecta armonía. Tampoco es un vacío, una ausencia, sino una plenitud comparable a la que experimentan seres unidos por un gran amor y que viven algo tan profundo que no pueden expresarlo con gestos o con palabras. El silencio es una cualidad de la vida interior.

EL SILENCIO DE LA MENTE

El silencio como condición del trabajo con el pensamiento.

En la vida espiritual el silencio nunca es un fin en sí mismo, solo tiene la función de ofrecer condiciones favorables al trabajo del pensamiento. El silencio por sí mismo no aporta mucho; claro está, apacigua, calma, pero eso es todo. El verdadero papel del silencio es permitir el desarrollo del pensamiento y de la imaginación. Por tanto, siempre que tengáis ocasión de saborear verdaderos momentos de silencio, en vuestra casa o en la naturaleza, intentad crear con el pensamiento algo puro, cálido, luminoso, para que la atmósfera vibre a vuestro alrededor y para que todos los que vengan luego a visitaros o que pasen por vuestro lado se sientan impulsados a hacer el bien. ¿Para qué sirve quedarse ahí, inmóviles? ¡No debemos quedarnos como una piedra! Incluso en la inmovilidad y el silencio, hay que saber ser dinámicos y creadores.

EL SILENCIO INTERNO

La realización del silencio interno es un índice de evolución de los seres.

Solo aquel que, gracias a los conocimientos de las verdades eternas, ha sabido poner orden en sí mismo, realiza el verdadero silencio. Y no solamente este silencio le abre las puertas de la iluminación, sino que es, él mismo, una fuente de bendiciones para toda la humanidad.

La armonía que experimentáis en el silencio, debe permanecer durante el día, e impregnar todos vuestros actos. Omraam Mikhael