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FRASES DESIERTO

FRASES Y CITAS DESIERTO

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ALFONSINA STORNI

MAS FRASES DE ALFONSINA STORNI

  • ¿De qué desierto antiguo eres memoria que tienes sed y en agua te consumes y alzas el cuerpo muerto hacia el espacio como si tu agua fuera la del cielo?

ANTOINE DE SAINT-EXUPERY

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  • Lo que hace bello al desierto es que en algún lugar esconde un pozo.
  • No importa en qué desierto metafórico nos encontremos en el transcurso de nuestra vida, siempre hay un pozo oculto que la riega y la hace florecer.

BAHA ULLAH

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  • Ciertamente digo: El mundo es como un vapor en un desierto; el sediento sueña que es agua y lucha por alcanzarlo con todas sus fuerzas, hasta que cuando llega a él, encuentra que es sólo una mera ilusión.

EDUARDO GALEANO

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  • La ciber comunidad naciente encuentra refugio en la realidad virtual, mientras las ciudades tienden a convertirse en inmensos desiertos llenos de gente, donde cada cual vela por su santo y está cada cual metido en su propia burbuja

FRANCISCO DE QUEVEDO

MAS FRASES DE FRANCISCO DE QUEVEDO

  • En tanto en Cataluña quedase un solo catalán, y piedras en los campos desiertos, hemos de tener enemigos y guerra.

GONZALO GALLO

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  • Los seres buenos también atraviesan el árido desierto y pasan por la noche oscura. No es un castigo, es un duro aprendizaje.

JOAQUIN MUÑOZ TRAVER

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  • Sí, que fluya la Palabra Espermática, fecundante, dadora de vida, engendradora en medio de este árido desierto estéril que es eso que se llama «la actualidad»…

JORGE BUCAY

MAS FRASES DE JORGE BUCAY

  • Moisés vio a Dios en una zarza sin mucho valor que ardía en medio del desierto. Buda alcanzó la iluminación durmiendo debajo de una higuera. Jesucristo nació en un pesebre.

MAESTRO ECKHARDT

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  • El camino te conduce a un maravilloso desierto, a lo ancho y largo, sin límite se extiende. El desierto no tiene ni lugar ni tiempo, de su modo tan sólo él sabe.
  • Hazte como un niño, ¡Hazte sordo y ciego! Tu propio yo ha de ser nonada, ¡Atraviesa todo ser y toda nada! Abandona el lugar, abandona el tiempo ¡Y también la imagen! Si vas sin camino por la senda estrecha, alcanzarás la huella del desierto.

PROVERBIO ARABE

MAS FRASES DE PROVERBIO ARABE

  • Dios creó el desierto para que el hombre pudiera sonreir al ver las palmeras.

RENE DE CHATEAUBRIAND

MAS FRASES DE RENE DE CHATEAUBRIAND

  • Los bosques preceden a las civilizaciones, los desiertos las siguen.

ROBERT BREAULT

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  • Algunos dicen que el verdadero amor es un espejismo; busca de todos modos, para todos los demás es sin duda desierto.

SENECA

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  • El que no quiera vivir sino entre justos, viva en el desierto.

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LEYENDAS DEL DESIERTO

PAULO COELHO

Valores comunes

Conocí a Yasser Hareb durante un encuentro en París. Conversamos mucho sobre el último puente que permanece intacto en un mundo cada vez más dividido: la cultura. A pesar de todo lo que estamos presenciando, aún existen valores comunes, y eso puede ayudarnos a comprender a nuestro prójimo. Le pedí a Yasser que escribiese algunas historias de su tierra, que transcribo (resumidas) a continuación:

¿Por qué lloras?

Un hombre llamó a la puerta del amigo para pedirle un favor:

  • Necesito que me prestes cuatro mil dinares para pagar una deuda que tengo. ¿Podrías hacerlo?

El amigo le pidió a su mujer que reuniese todo lo que tenían, pero ni siquiera con esto fue suficiente. Hubo que salir a la calle, y pedirles dinero a los vecinos, hasta alcanzar la cantidad requerida.

Cuando el hombre se marchó, la mujer se dio cuenta de que su marido estaba llorando.

  • ¿Por qué estás triste? ¿Porque tienes miedo de que, ahora que nos hemos endeudado, no consigamos pagar lo que debemos?

No, no es por eso. Lloro porque el que nos acaba de visitar es un amigo al que quiero mucho, y a pesar de eso yo no sabía nada de su situación. Sólo me acordé de él cuando se vio obligado a llamar a mi puerta para pedirme dinero prestado.

El código del hospedaje

Dos hombres estaban cruzando el desierto, cuando avistaron la tienda de un beduino, y se aproximaron para pedir abrigo. Aunque eran unos desconocidos, fueron recibidos según manda el código de conducta de los nómadas: se sacrificó un camello, y se sirvió su carne en una espléndida cena.

Al día siguiente, puesto que los huéspedes continuaban allí, el beduino ordenó que se sacrificase otro camello. Los dos hombres, asombrados, dijeron que aún sobraba muchísima carne del día anterior.

  • Sería vergonzoso ofrecer comida vieja a mis huéspedes- se limitó a responder.

Al tercer día, los dos extranjeros despertaron temprano y decidieron continuar su viaje. Como el beduino no estaba en casa, le dieron cien dinares a su mujer, sin dejar de pedir disculpas por no poder esperar, puesto que si se entretuviesen mucho allí, el sol terminaría quemando demasiado.

Ya llevaban caminando unas cuatro horas, cuando escucharon una voz que los llamaba a sus espaldas. Se dieron la vuelta, y vieron que el era el beduino que los venía siguiendo, y en cuanto los alcanzó, arrojó el dinero en el suelo frente a ellos.

  • ¡Con lo bien que yo os recibí! ¿Es que no tenéis vergüenza?

Los extranjeros, sorprendidos, dijeron que sin duda los camellos debían valer mucho más que eso, pero que no tenían mucho dinero.

  • No me refiero a la cantidad- respondió-. El desierto acoge a los beduinos allá donde vayan, y nunca nos pide nada a cambio. Si tuviéramos que pagar por ello, ¿cómo podríamos vivir? Recibiros en mi tienda es devolver apenas una pequeña parte de lo que la vida nos ha regalado.

Generoso a la hora de la muerte

Un hombre viajaba de una ciudad a otra, cuando supo que se había trabado una sangrienta batalla, y que su primo se encontraba entre los soldados heridos. Se apresuró en llegar hasta el lugar para descubrir que su familiar estaba a punto de morir. Echó mano de su cantimplora y le ofreció un poco de agua, pero en ese instante otro herido gimió, y el primo le pidió que le diese de beber al soldado que estaba a su lado.

  • ¡Pero si voy hasta él, es posible que tú no sobrevivas! ¡Tú ya has sido suficientemente generoso durante toda tu vida!

Reuniendo sus últimas fuerzas, el herido respondió:

  • Razón de más para seguir siendo generoso hasta el momento de mi muerte.

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