El taxímetro y Dios

Ilustración del cuento: El taxímetro y Dios

Si el taxímetro corre lentamente eres feliz, si corre a mil, infeliz. Si experimentas esta sensación es porque tu felicidad depende de una causa externa.

Cuento zen sobre la felicidad

No le ha sucedido que después de montarse en un taxi queda uno como hipnotizado con el taxímetro y en la primera curva ya se está revisando cuanto va marcando. Algún ruido afuera nos llama la atención... miramos, pero no nos demoramos en volver a mirar cuanto va. Pensamos, ¿será que este taxímetro está arreglado? Que aparato para andar rápido y mire y mire y mire... y así sucesivamente el resto del camino y cuando uno llega pregunta:

¿Señor cuánto le debo? Son 5.000 pesos.

Pagamos, damos las gracias y nos vamos.

MORALEJA

¿Para qué sufrimos haciendo esto? Digo, lo mejor es disfrutar del viaje... de todas maneras nos va a costar lo mismo y lo único que logramos, es dejar de vivir en Dios.

Dios es la plenitud misma, Dios es la fragancia misma de la vida, Dios es la unidad orgánica total de la vida, Dios es el goce de un viaje en taxi. Dios no es algo que exista como una roca muerta, Dios no es estático. Dios es un fenómeno dinámico. Dios no existe, sucede. Cuando estás listo, sucede, si te enfocas en un simple taxímetro no sucede. No pienses que Dios existe en alguna parte y que tú encontrarás una manera de llegar a Él. No, no hay ningún sitio, y no hay ningún Dios que te esté esperando en alguna parte.

Dios es algo que te sucede cuando estás listo. Cuando estás listo, cuando la tristeza ha desaparecido y la felicidad fluye, cuando la pesadez ha desaparecido y puedes cantar, cuando la pesada carga del condicionamiento ya no está en tu corazón y puedes fluir, Dios sucede. Dios no es una cosa que exista; Él es algo que sucede. Es una unidad dinámica y orgánica.

Algunas veces te sientes feliz, algunas veces te sientes infeliz, porque tu felicidad es condicional. Cuando el taxímetro corre lentamente te sientes feliz, cuando el taxímetro corre a mil te sientes infeliz; tu felicidad depende de alguna causa externa.

Tu felicidad y tu infelicidad han sido producidas por lo externo; no es algo que fluye interiormente, no es algo que te pertenece. Otros te dan y te quitan, las circunstancias te la dan y te la quitan. Algo así no tiene mérito porque sigues siendo un esclavo, no eres el maestro. Los taoístas llaman maestro a una persona cuya felicidad es absolutamente suya. Él se puede sentir feliz independientemente de la situación; en la juventud es feliz, en la vejez es feliz; es feliz como emperador, es feliz como mendigo. Su vivir en Dios no está contaminado por las circunstancias; su vivir en Dios es lo suyo, su vivir en Dios es su ritmo natural.


CUENTOS RELACIONADOS


dios
Cuento Zen: El problema del ego y Dios

El problema del ego y Dios

Hay algo decisivo: si proteges tu ego, perderás a Dios. Si estás preparado para abandonar tu ego, le encontrarás. En ese abandonar se produce el hallazgo.


Cuento Zen: El honorable profesor

El honorable profesor

Aprenderás qué es de verdad Dios cuando veas un honorable profesor en todos. Tú eres todo el universo como lo son todos en la vida, todos son tus maestros.


Cuento Zen: Dios y el Robot

Dios y el Robot

El verdadero buscador sabe que, si te disciplinas sin consciencia, te volverás un hipócrita. Si te disciplinas sin conciencia, te volverás un robot.


felicidad
Cuento Zen: La esencia de la felicidad

La esencia de la felicidad

La verdadera felicidad y la desdicha dependen de como afrontemos todos los acontecimientos, no de la naturaleza de los acontecimientos que nos suceden.


Cuento Zen: El coco

El coco

Desde lo alto de un cocotero, un mono arrojó un coco sobre la cabeza de un sabio. El hombre lo recogió, bebió el dulce jugo, comió la pulpa y se hizo…


Cuento Zen: El tartamudo infeliz

El tartamudo infeliz

La felicidad es muy sencilla, no necesitas nada para crearla, necesitas estar presente y ser feliz. Si no aceptas lo que tienes, lo que hay, serás infeliz.


tao
Cuento Zen: El aprendizaje florecerá

El aprendizaje florecerá

Diferencia entre Maestro y discípulo: un maestro no es quien enseña, porque no hay nada que enseñar. Un maestro es en cuya presencia es posible aprender.


Cuento Zen: El taxímetro y Dios

El taxímetro y Dios

Si el taxímetro corre lentamente eres feliz, si corre a mil, infeliz. Si experimentas esta sensación es porque tu felicidad depende de una causa externa.


Cuento Zen: La verdad relativa de Einstein

La verdad relativa de Einstein

A niveles espirituales la verdad es una; no puede ser de otra forma porque la existencia es un universo. Es una unión. Lo que llamamos Verdad, Tao o Dios.