No hay amor cuando gritas

Ilustración del cuento: No hay amor cuando gritas

Este cuento enseña que, si dos personas están enojadas, sus corazones se alejan y que para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse.

Cuento zen sobre el amor

Con el enojo nunca podrás tener certeza de estar en conexión con Dios. Nunca desaparecerá la división. La incomunicación subsistirá como un gusano bajo la tierra, saboteando tu saber. Puedes gritar bien alto que crees en Dios, pero con gritar no demostrarás nada. Tus gritos solamente prueban una cosa: que la incomunicación persiste. Solamente la incomunicación grita a viva voz. Puedes convertirte en un fanático creyente, pero tu fanatismo solamente demuestra una cosa: que persiste la incomunicación como lo indica el siguiente cuento.

Un día un Maestro preguntó a sus alumnos lo siguiente: ¿Por qué las personas se gritan cuando están enojadas? Los hombres pensaron unos momentos: porque perdemos la calma, dijo uno, por eso gritamos. ¿Por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? Preguntó de nuevo. ¿No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué gritas a una persona cuando estás enojado?

Los hombres dieron algunas otras respuestas, pero ninguna de ellas satisfacía al Maestro. Finalmente él explicó: Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.

Luego el Maestro preguntó: ¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran? Ellos no se gritan, sino que se hablan suavemente. ¿Por qué? Porque sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña. El Maestro continuó: Cuando se enamoran aún más ¿Qué sucede? No hablan, solo susurran y se acercan más en su amor. Finalmente, no necesitan siquiera susurrar, solo se miran y eso es todo. Así es: ¡Cuán cerca están dos personas cuando se aman!

MORALEJA

El amor es un espejo. Una verdadera relación es un espejo en el que dos amantes ven la cara del otro y reconoce a Dios. Es un camino hacia Dios. Cuando los amantes están en sintonía, de inmediato los pensamientos saltan de uno a otro. Aunque no estén diciendo nada, aunque permanezcan en silencio, se comunican. El lenguaje es para los no amantes, para aquellos que no están enamorados. Para los amantes, el silencio es un lenguaje suficiente. Sin decir nada, no dejan de hablar.

Los amantes empiezan a mostrarse más y más silenciosos. No hay necesidad de hablar, la comunicación acontece incluso en silencio. Esa es una unidad entre vosotros y el exterior; es amor. Luego hay otra unidad que tiene lugar en vuestro interior; vuestro hombre y mujer interiores se encuentran. Es la meditación; entonces por dentro comenzáis a sentiros como uno. Cuando estas dos unidades han pasado -la unidad del amor y la unidad de la meditación-, entonces puede tener lugar la tercera y definitiva unidad: vuestra unidad con el todo, con lo total, vuestra unidad con Dios.

Para mí esa es mi trinidad: primero, unidad en el amor; segundo, unidad en la meditación; tercero, unidad en la oración.

Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, llegará un día en que la distancia sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso. Si amas de verdad, ¿dónde está la necesidad de gritar? Recuerda: El saber y la razón hablan, la ignorancia y el error gritan. Escucha a tu ser. Continuamente te da pistas. Es una vocecita. No te grita, eso es verdad. Y si haces silencio, comenzarás a escucharla. Ella te habla con amor.


CUENTOS RELACIONADOS


amor
Cuento Zen: Transformación de amor

Transformación de amor

Si te transformas en amor, observas cómo cada persona con la que interactúas se transforma a tus ojos al mirarlas con amor, los has creado en tu corazón.


Cuento Zen: El amor

El amor

Si amas una flor, no la recojas. Si lo haces morirá y dejará de ser lo que amas. Entonces si amas una flor, déjala ser. El amor no se trata de posesión.


Cuento Zen: El poderoso amor

El poderoso amor

Si consideras que el Amor es Dios, pronto entenderás que la compasión y el perdón son atributos del Amor, que este amor puro es el estado de iluminación.


conexion
Cuento Zen: Buscando idiotas

Buscando idiotas

Si logras imaginarte lo que vive otra persona, te sentirás menos inclinado a juzgarla. Inténtalo con firmeza y comprenderás por qué razón se comporta así.


Cuento Zen: Experimentar es de sabios

Experimentar es de sabios

La vida es experiencia, no teoría. No necesita de ninguna explicación. Está ahí, con toda su gloria, para ser vivida, disfrutada, gozada y experimentada.


Cuento Zen: Las diferentes perspectivas

Las diferentes perspectivas

La perspectiva espiritual es una traza de no mente. Es íntima, trae la realidad. Hace que caiga lo que te obstaculiza, te desbloquea; fluyes con la vida.


cuentos
Cuento Zen: Mafalda y la vida al revés

Mafalda y la vida al revés

La vida es un juego que no da pruebas. Por lo tanto, canta, baila, ríe y vive intensamente, antes que la cortina cierre y la función termine sin aplausos.


Cuento Zen: Las opiniones

Las opiniones

Para saber la verdad no seas creyente ni ateo. No digas: Dios existe, ni: Dios no existe, porque lo que sea que digas se convertirá en un deseo profundo.


Cuento Zen: Las parábolas de Jesús

Las parábolas de Jesús

¿Por qué Jesús hablo constantemente en arduas parábolas? Porque las parábolas deben ser acertijos que te desafíen y, a través de este desafío, tú creces.