El lirio y la hormiguita

Ilustración del cuento: El lirio y la hormiguita

Este hermoso cuento Zen nos enseña que no hay que esperar un mañana para decirle a tus seres queridos que lo amas o lo importantes que son en tu vida.

Cuento zen sobre el amor

Había una vez una hormiguita. Ésta, como toda buena hormiga, era trabajadora y servicial. Se pasaba el tiempo cargando hojitas de un lado a otro. No paraba ni de día, ni de noche, casi sin tiempo para descansar. Y así transcurría su vida, trabajando y trabajando. Un día fue a buscar comida a un estanque que estaba un poco lejos y para su sorpresa al llegar al estanque vio cómo un pimpollo de lirio se abría y de él surgía una hermosa y delicada flor.

- Se acercó y le dijo: Hola,

- ¿Sabes que eres muy hermoso? ¿Qué eres?

- Soy un lirio contestó.

- Y tú, ¿Sabes que eres muy simpática? ¿Qué eres?

- Soy una hormiga.

Y así la hormiguita y el lirio siguieron conversando todo el día y se hicieron grandes amigos. Al anochecer la hormiguita se despidió para regresar a su casa, no sin antes prometerle al lirio que volvería al día siguiente. Mientras iba caminando, la hormiga descubrió que admiraba a su nuevo amigo, se dijo: Mañana le diré que me encanta y que lo quiero con todo mi corazón.

Al mismo tiempo el lirio pensaba: Me gusta la amistad de la hormiga, mañana cuando venga le diré lo que siento por ella.

Pero al día siguiente la hormiguita se dio cuenta de que no había trabajado nada el día anterior. Así que decidió quedarse a trabajar: Mañana iré con el lirio; hoy no puedo, estoy demasiado ocupada, mañana iré y le diré cuanto lo extraño. Al día siguiente amaneció lloviendo, y la hormiga no pudo salir de su casa y se dijo: Qué pena hoy tampoco veré al lirio. Bueno no importa mañana le diré todo lo especial que es para mí.

Y al tercer día la hormiguita se despertó muy temprano y se fue al estanque, pero al llegar encontró al lirio en el suelo, la lluvia y el viento habían destruido su tallo y su flor estaba marchita, sin vida. Entonces la hormiga pensó: Eso ha ocurrido porque no aproveché el tiempo, porque no hice lo que pensé a su debido tiempo. Por eso mi amigo se fue sin saber todo lo que lo quería, en verdad me siento triste ya que he perdido una gran amistad.

Y así fue como ambos nunca supieron lo importante que eran, el uno para el otro.

MORALEJA

Esta fábula nos enseña que no hay que esperar a mañana para decirle a tus seres queridos que lo amas o lo importantes que son en tu vida.

Las culturas en todo el mundo, han sido represivas. La nueva sociedad del futuro será expresiva. Deja que el expresar sea una de las reglas más fundamentales de tu vida. Nunca serás un perdedor por expresar lo que sientes. Este hecho te hará más y más capaz de disfrutar la vida, de regocijarte en la vida.

La finalidad de las palabras es expresar sentimientos. Cuando se comprenden las sentimientos, se olvidan las palabras.

Al expresar tus sentimientos en el otro, conocerás sus sentimientos, sus pensamientos, sus remordimientos más hondos, estaréis conociendo también los tuyos. Entonces las relaciones afectivas se convierten en espejos y entonces el amor se convierte en una meditación. Relacionase por medio de los sentimientos es algo hermoso. No esperes a que sea demasiado tarde para expresar tu amor.


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