Ceguera en el alma

Ilustración del cuento: Ceguera en el alma

Agradecer, no algo personal, sino todo lo que existe, por la gracia que se recibe, florece un sentimiento de gratitud: por tu parte y por parte de Dios.

Cuento zen sobre la gratitud

Un ejemplo conmovedor de como el Amor rompe el Odio.

Esta es la historia de la joven ciega que se odiaba a sí misma, y a todo el mundo por ser ciega. Odiaba a todos, menos a su novio que la quería mucho.

Un día, consiguió un par de ojos sanos, la operaron y pudo ver, cuando lo hizo, el novio le preguntó si se casaría con él, a lo que ella respondió que no, porque se dio cuenta de que él era ciego.

El novio, triste, la comprendió y se despidió de su vida.

En su partida le dijo: Tan solo te pido que cuides muy bien de mis ojos pues, te los regalé y ahora son los tuyos. Te amo.

MORALEJA

Esta vida no es eterna acá en la tierra, para nadie. Es un regalo, una aventura, una celebración, un hermoso viaje. La única vida que es eterna es la espiritual. Por eso necesitamos sembrar para la eternidad, sin despreciar a quienes se entregan para que nosotros tengamos una mejor vida acá.

La ciega del cuento debió entender que poco a poco, algunos ciegos descubren que su ceguera no es una maldición; es una bendición. Se hacen conscientes de infinitos colores en su interior, de un mundo psicodélico. Sutiles tonalidades, sueños muy hermosos empiezan a abrírseles.

Si queremos profundizar debemos tener conciencia que los ojos que solamente ven lo exterior, están ciegos. Aún no son verdaderos ojos. Son primitivos, rudimentarios. Los ojos que ven el interior son más reales. ¿Has observado a los ciegos? En sus caras descubrirás siempre una cierta gracia. Incluso los ciegos corrientes aparentan mucha dignidad, aparentan ser muy silenciosos. No tienen ninguna de las distracciones del mundo exterior.

Cuando una persona agradece, no algo en particular, sino todo lo que existe, por la gracia que se recibe, florece un sentimiento de gratitud: gratitud, por tu parte; por la parte de Dios, gracia. No podemos conocer la gratitud hasta no conocer la gracia. Pero puede conocerse.

Recuerda: Cuando bendices lo que la vida da o quita, agradeces lo que vives.


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