La iluminación espiritual

Como evitar accidentes

-Cuento zen con moraleja-

Si estás despierto, puedes evitar los accidentes. Si te vuelves centrado, alerta, vigilante, un testigo, todos los accidentes se disipan, se evaporan.

Cuento zen # 348

Cuento zen sobre estar alertas

Era una niña de ojos grandes como lunas, con la sonrisa suave del amanecer. Huérfana siempre desde que ella recordara, se había asociado a un acróbata con el que recorría, de aquí para allá, los pueblos hospitalarios de la India.

Ambos se habían especializado en un número circense que consistía en que la niña trepaba por un largo palo que el hombre sostenía sobre sus hombros. La prueba no estaba ni mucho menos exenta de riesgos. Por eso, el hombre le indicó a la niña:

Amiguita, para evitar que pueda ocurrirnos un accidente, lo mejor será que, mientras hacemos nuestro número, yo me ocupe de lo que tú estás haciendo y tú de lo que estoy haciendo yo. De ese modo no correremos peligro, pequeña.

Pero la niña, clavando sus ojos enormes y expresivos en los de su compañero, replicó: No, maestro, eso no es lo acertado. Yo me ocuparé de mí y tú te ocuparás de ti, y así, estando cada uno muy pendiente de lo que uno mismo hace, evitaremos cualquier accidente.

MORALEJA

Permanece vigilante de ti y libra tus propias batallas en lugar de intervenir en las de otros. Atento de ti mismo, así avanzarás seguro por la vía hacia la liberación definitiva.

Si estás despierto, puedes evitar los accidentes. Los accidentes existen si no estás centrado, si no estás alerta. Si te vuelves centrado, alerta, vigilante, un testigo, los accidentes sencillamente se disipan, se evaporan.

Jesús decía a sus discípulos una y otra vez: «Estad alerta, no os durmáis».

Aplicado a la vida: Los accidentes puede llegar en cualquier momento; tienes que estar alerta, vigilante. Tu espera debe ser observadora, intensa. Esa es tu forma de hacer. Esperar no es el opuesto de hacer. Esperar es el tipo de acción más alto, más sutil. Esperar es la forma de acción más elevada.

Aplicado a lo espiritual: Dios puede llegar en cualquier momento; tienes que estar alerta, vigilante. Tu espera debe ser observadora, intensa. Esa es tu forma de hacer. Esperar no es el opuesto de hacer. Esperar es el tipo de acción más alto, más sutil. Esperar es la forma de acción más elevada.