La iluminación espiritual

El beso del gusano

-Cuento zen con moraleja-

El gusano se cambia a un prodigio alado, busca, explora, crea, besa la flor. Por eso, la belleza de la mariposa. Solo el creativo tiene alas para volar.

Cuento zen # 438

Cuento zen sobre el alma

Había una vez un gusano que se había enamorado de una flor, Era, por supuesto, un amor imposible, pero el insecto no quería seducirla ni hacerla su pareja. Él solo soñaba con llegar hasta ella y darle un único beso.

Cada día el gusano miraba a su amada. Cada noche soñaba que llagaba hasta ella y la besaba. Un día el gusanillo decidió que no podía seguir soñando con la flor y no hacer nada para cumplir su sueño. Así que avisó a sus amigos de que treparía por el tallo para besar la flor.

La mayoría intentó disuadirlo, pero el gusano se arrastró hasta la base del tallo y comenzó la escalada. Trepó toda la mañana y toda la tarde, pero cuando el sol se ocultó estaba exhausto. Y decidió pasar la noche agarrado al tallo, pensó, y mañana seguiré subiendo.

Sin embargo, mientras el gusano dormía, su cuerpo resbaló por el tallo y amaneció donde había empezado.

Cada día el gusano trepaba y cada noche resbalaba hasta el suelo. Mientras descendía sin saberlo, seguía soñando con su beso deseado.

Sus amigos le pidieron que renunciara a su sueño o que soñara otra cosa, pero él sostuvo con razón que no podía cambiar lo que soñaba mientras dormía y que si renunciaba dejaría de ser quien era.

Todo siguió igual hasta qué... una noche el gusano soñó tan intensamente con su flor, que los sueños se transformaron en alas y por la mañana el gusano despertó mariposa, desplegó las alas, voló a la flor y la besó.

MORALEJA

Si te mueves horizontalmente, te quedarás sin alma. Cuando lo vertical te penetra, adquieres un alma. Alma significa que lo vertical ha penetrado lo horizontal. O, como un ejemplo, puedes pensar en el gusano, el capullo y la mariposa.

El hombre nace como una larva. Desafortunadamente, el hombre también muere como una larva, muy pocos se transforman en gusanos. La larva es estática: no conoce el movimiento, se queda atascada en un punto, en un lugar, en una etapa. Muy poca gente crece hasta convertirse en gusano. El gusano comienza a moverse; entra el dinamismo. La larva es estática, el gusano se mueve. Con el movimiento se despierta la vida. Nuevamente, muchos se quedan en gusanos: siguen moviéndose horizontalmente, en el mismo plano, en una sola dimensión. Raramente, dan el salto cuántico y se convierten en mariposas, en un hombre como el Buda o Jesús. Entonces interviene lo vertical. La larva es estática; el gusano se mueve, conoce el movimiento; la mariposa vuela, conoce las alturas, comienza a ascender. A la mariposa le crecen alas; esas alas son la meta. A menos que te crezcan alas y te conviertas en un fenómeno alado, no tendrás un alma.

Recuerda, la libertad tiene dos aspectos: primero, libertad de, y segundo, libertad para. Mucha gente alcanza solo el primer tipo de libertad, libertad de: libre de los padres, libre de la Iglesia, libre de la organización, libre de esto y aquello, libre de todas las prisiones. Pero ¿para qué? Esta es una libertad muy negativa. Si solo conoces la libertad de, no has conocido la libertad real, solo el aspecto negativo.

El aspecto positivo tiene que ser conocido: libertad para crear, para ser, para expresarse, para cantar tu canción, para bailar tu baile, para caminar hacia la flor. Este es el estadio de la creatividad.

Entonces el gusano se convierte en un fenómeno alado, un catador de miel, busca, descubre, explora, crea, besa la flor. Por eso, la belleza de la mariposa. La gente creativa es la única gente hermosa porque solo la gente creativa conoce el esplendor de la vida: tienen alas para volar, ojos para ver, oídos para oír y un corazón para sentir. Están totalmente vivos, viven al máximo. Queman su antorcha por ambos lados. Su vida es intensidad, totalidad.