LAS AMENAZAS
La primera en la frente.
Un granjero decidi贸 que le hab铆a llegado el momento de casarse, de manera que ensill贸 su mula, se fue a la ciudad a buscar novia y no tard贸 en conocer a una mujer que, Seg煤n cre铆a 茅l, ser铆a una buena esposa. Y se casaron.
Despu茅s de la ceremonia, subieron ambos a la mula e iniciaron el camino de regreso a la granja. Al cabo de un rato, la mula se detuvo y se neg贸 a seguir adelante, de modo que el granjero desmont贸 y empez贸 a golpear a la mula con una vara, hasta que el animal se puso de nuevo en movimiento.
- La primera en la frente, dijo el granjero.
Unos kil贸metros m谩s adelante, la mula volvi贸 a detenerse, y una vez m谩s desmont贸 el granjero y golpe贸 a la mula hasta que 茅sta decidi贸 reiniciar la marcha. La segunda en la boca, dijo el granjero.
Pocos kil贸metros despu茅s, la mula se detuvo por tercera vez. Pero entonces el granjero desmont贸, hizo desmontar a su mujer, sac贸 su pistola y le peg贸 un tiro en la cabeza a la mula, la cual muri贸 al instante.
隆Qu茅 est煤pido y qu茅 cruel eres!, le grit贸 su mujer. 隆Era un animal fuerte y robusto que podr铆a habernos sido muy 煤til en la granja, y vas t煤 y, en un arranque de c贸lera, acabas con 茅l! 隆Si hubiera sabido que eras tan bruto, jam谩s me habr铆a casado contigo...!; y sigui贸 increp谩ndole durante casi diez minutos.
El granjero estuvo escuch谩ndola hasta que ella se detuvo para tomar aliento.
- Entonces le dijo: La primera en la frente.
Cuenta la historia que vivieron felices para siempre.
LA OTRA MEJILLA
En un antiguo monasterio se conservaban, en una vitrina, tres manuscritos muy valiosos. Los monjes viv铆an de su trabajo rural y de las limosnas que les dejaban los fieles curiosos que se acercaban a conocer los tres rollos, 煤nicos en el mundo. Eran viejos papiros, con fama universal.
En cierta oportunidad un ladr贸n rob贸 dos rollos. Los monjes avisaron con rapidez al abad. El superior busc贸 la parte que hab铆a quedado y con todas sus fuerzas corri贸 tras el agresor y lo alcanz贸:
- 驴Que has hecho? Me has dejado con un solo rollo. No me sirve. Nadie va a venir a leer un mensaje que est谩 incompleto.
Tampoco tiene valor lo que me robaste. O me das lo que es del templo o te llevas tambi茅n este texto. As铆 tienes la obra completa.
- Padre, estoy desesperado, necesito urgente hacer dinero con estos escritos santos. - Respondi贸 el ladr贸n.
- Bueno, toma el tercer rollo. Si no se va a perder en el mundo algo muy valioso. V茅ndelo bien. Estamos en paz. Que Dios te ilumine.
Los monjes no llegaron a comprender la actitud del abad. Estimaron que hab铆a estado flojo con el ladr贸n, y que era el monasterio el que hab铆a perdido. Pero guardaron silencio, y todos dieron por terminado el episodio.
Cuenta la historia que a la semana, el ladr贸n regres贸. Pidi贸 hablar con el Padre Superior:
- Aqu铆 est谩n los tres rollos, no son m铆os. Los devuelvo. Te pido en cambio que me permitas ingresar como monje. Mi vida se ha transformado.
Nunca ese hombre, hab铆a sentido la grandeza del perd贸n, la presencia de la generosidad excelente.
El abad recuper贸 los tres manuscritos para beneficio del monasterio, ahora mucho m谩s concurrido por la leyenda del robo y del resarcimiento. Y adem谩s consigui贸 un monje trabajador y de una honestidad a toda prueba.