Cuentos sobre: CIENCIA


Cuento Zen: Cambia tu consciencia

Cambia tu consciencia

No cambies la conducta, cambia tu consciencia. Debes actuar conscientemente y esto se convertirá en transformación, y así toda tu conducta será cambiada.


Cuento Zen: Dios y el Robot

Dios y el Robot

El verdadero buscador sabe que, si te disciplinas sin consciencia, te volverás un hipócrita. Si te disciplinas sin conciencia, te volverás un robot.


Cuento Zen: El caos que trajo Jesús

El caos que trajo Jesús

Con Cristo algo ha cambiado en el hombre; Algo ha penetrado en la consciencia del hombre. Buda es hermoso, pero falta el puente. Cristo es el puente.


Cuento Zen: El ciego y la lámpara

El ciego y la lámpara

La lámpara es un símbolo, es la luz de tu consciencia de tu ser encendido en tu interior, como el sol, para ver que si queda algo o si todo es hipocresía.


Cuento Zen: El emperador mendigo

El emperador mendigo

La mente es la facultad de distorsionar. Si no miras a través de la mente sabrás lo que es la vida eterna. Solo la mente muere. Sin la mente, tú eres inmortal.


Cuento Zen: El estadístico y los hijos

El estadístico y los hijos

Un estadístico es un estadístico. La mente es muy matemática; por eso la mente se ha vuelto tan poderosa. Por eso resulta tan difícil salirse de la mente.


Cuento Zen: El falso sacerdote

El falso sacerdote

Si abolimos el cáncer de estos falsos sacerdotes será un gran cambio, una revolución: la única y verdadera que es necesaria y que aún no ha ocurrido.


Cuento Zen: El gran arquero

El gran arquero

Con la concentración eludes cosas. Te vuelves alerta de una cosa a costa de otras mil. En el mindfulness, meramente eres consciente sin ninguna exclusión.


Cuento Zen: El mandarín impaciente

El mandarín impaciente

Si hay problema, no te metas en ello. Ten paciencia. Dile a la mente que espere. Es difícil para la mente esperar, es la encarnación de la impaciencia.


Cuento Zen: El mendigo condicionado

El mendigo condicionado

La conciencia no es un hábito; la conciencia consiste en vivir siendo conscientes, no reducidos a un condicionamiento, no poseídos por un mecanismo.


Cuento Zen: El milagro de la consciencia

El milagro de la consciencia

Una anciana de esas de muy poca consciencia cuando oyó la noticia de la bomba atómica de Hiroshima, dijo: Milagro, milagro, gracias a Dios no cayó acá.


Cuento Zen: El místico que no rezaba

El místico que no rezaba

Yo vivo en completa meditación, así que no rezo. Solo aquellos que no viven en la meditación les gusta rezar. ¿Qué verdadero sentido tiene una plegaria?


Cuento Zen: El origen del sufrimiento

El origen del sufrimiento

Cada vez que te mueves a la consciencia, el sufrimiento desaparece. La próxima vez que sufras, no te quejes, no conviertas tu sufrimiento en angustia.


Cuento Zen: El pasajero

El pasajero

Si el miedo te rodea, recuerda que en la vida hay solamente una cosa segura, y esta es la muerte. De ahí, que aquellos que lo entiendan abandonen el miedo.


Cuento Zen: El perdón y el amor

El perdón y el amor

El amor siempre ocurre cuando descubres quién eres; entonces no puedes hacer otra cosa que perdonarlo todo y compartir tu ser con toda la existencia.


Cuento Zen: El perro

El perro

Los humanos reaccionan no frente a la realidad, sino frente a las ideas que tienen en su mente. La mente es la masa que toma el control si tú la dejas.


Cuento Zen: La ciencia de los negocios

La ciencia de los negocios

Un meditador vive en el mundo de negocios, pero no vive poseído por él; es trascendental, permaneciendo en el mundo y a la vez un poco por encima de él.


Cuento Zen: La conciencia constante

La conciencia constante

Si no pones todo el esfuerzo en despertarte, no ocurrirá. Los esfuerzos parciales son inútiles. La transformación solo ocurre si pones toda tu energía.


Cuento Zen: La conciencia de Adán y Eva

La conciencia de Adán y Eva

Adaptación para mundos duales, donde las palabras quedan cortas para expresar la realidad de la no-dualidad y la diferencia entre conciencia y consciencia.


Cuento Zen: La consciencia embotada

La consciencia embotada

Tu presencia está aquí. Y cuanto más consciente te vuelvas, más silencio alcanzará tu vida, más paz, más amor. Estas son consecuencias de la consciencia.


Cuento Zen: La consciencia te transforma

La consciencia te transforma

El hombre es siempre viejo, pero existe algo en el hombre que no es ni viejo ni nuevo: la consciencia, que siempre es absolutamente trasformadora.


Cuento Zen: La desnudez de Adán y Eva

La desnudez de Adán y Eva

Cuando Adán y Eva se dieron cuenta de que estaban desnudos, surgió un estado de opinión sobre si era o no correcto. Adán y Eva se sintieron avergonzados.


Cuento Zen: La hija que lloraba y gemía

La hija que lloraba y gemía

Hay que dar al otro la oportunidad de que sea él mismo, eso es comprensión, eso es amor verdadero. No programar a los demás es de sabios e iluminados.


Cuento Zen: La inconsciencia

La inconsciencia

Siendo dueño de tu mente, adquirirás conciencia sobre el origen de la luz interior. La verdadera libertad se alcanza al ser totalmente consciente de ello.


Cuento Zen: La inseguridad

La inseguridad

Una persona sin miedo tiene todo lo que la vida quiere regalar. Entonces no hay ninguna barrera. Será colmada de una gran sensación de autoridad.


Cuento Zen: La oruga impaciente

La oruga impaciente

No seas impaciente. La existencia necesita de una inmensa paciencia. Los supremos misterios se abren sólo para aquellos que tienen una inmensa paciencia.


Cuento Zen: La paciencia

La paciencia

No seas impaciente. La existencia necesita de inmensa paciencia. Los supremos misterios solo se abren, solo para aquellos que tienen una inmensa paciencia.


Cuento Zen: La paciencia de la semilla de bambú

La paciencia de la semilla de bambú

Ten paciencia. No permitas que la mente se entrometa, dile a la mente que espere. Es difícil para la mente el esperar es la encarnación de la impaciencia.


Cuento Zen: La paciencia de una Madre

La paciencia de una Madre

Madres, no sean impacientes. Ellas necesitan de una inmensa paciencia. El supremo amor se abre solo para aquellas madres que tienen una inmensa paciencia.


Cuento Zen: La paciencia y el tiempo

La paciencia y el tiempo

Ve despacio, con paciencia, sin prisas, la meta no está en otro lugar, está dentro de ti. Si no tienes prisa, la sentirás; si tienes prisa, no la sentirás.


Cuento Zen: La perspectiva sobre Dios

La perspectiva sobre Dios

Así es el ego: pensarte separado de la existencia, es perspectiva científica. Pensarte a ti, uno con la existencia, es perspectiva de la espiritualidad.


Cuento Zen: La ranita en el agua

La ranita en el agua

Conciencia o cocción, debemos elegir. Si no estás como la ranita ya medio cocinada, da un saludable golpe con tus patas, antes que sea demasiado tarde.


Cuento Zen: Las diferentes perspectivas

Las diferentes perspectivas

La perspectiva espiritual es una traza de no mente. Es íntima, trae la realidad. Hace que caiga lo que te obstaculiza, te desbloquea; fluyes con la vida.


Cuento Zen: Los jóvenes y la prostituta

Los jóvenes y la prostituta

Enseñemos al niño a diferenciar su conciencia de su consciencia. El niño tiene en él un Dios; los intentos por moldearlo convertirán al niño en un Demonio.


Cuento Zen: Que tu luz no se apague

Que tu luz no se apague

Estudiar la verdad especulativamente es útil como material de enseñanza. Recuerda que a menos que medites constantemente, tu luz podría apagarse.


Cuento Zen: Relájate y ten calma

Relájate y ten calma

Con la conciencia adquieres claridad, soltura. Es la única manera, la correcta de que te mantengas calmado, de lo contrario, siempre estarás confuso.


Cuento Zen: Una respuesta pacifica

Una respuesta pacifica

El hombre de consciencia no reacciona, responde, es responsable; literalmente capaz de responder. Su acción nace de su consciencia, no de tu manipulación; esa es la diferencia.