La iluminación espiritual

Cambia tu consciencia

-Cuento zen con moraleja-

No cambies la conducta, cambia tu consciencia. Debes actuar conscientemente y esto se convertirá en transformación, y así toda tu conducta será cambiada.

Cuento zen # 474

Cuento zen sobre el poder para cambiar

Cuenta un viejo cascarrabias: Durante años fui un neurótico. Era un ser angustiado, deprimido y egoísta. Y todo el mundo insistía en decirme que cambiara. Y no dejaban de recordarme lo neurótico que yo era.

Y yo me ofendía, aunque estaba de acuerdo con ellos, y deseaba cambiar, pero no acababa de conseguirlo por mucho que lo intentara.

Lo peor era que mi mejor amigo tampoco dejaba de recordarme lo neurótico que yo estaba. Y también insistía en la necesidad de que yo cambiara.

Y también con él estaba de acuerdo, y no podía sentirme ofendido con él. De manera que me sentía impotente y como atrapado.

Pero un día me dijo: No cambies. Sigue siendo tal como eres. En realidad no importa que cambies o dejes de cambiar. Yo te quiero tal como eres y no puedo dejar de quererte.

Aquellas palabras sonaron en mis oídos como música: No cambies. No cambies. No cambies. Te quiero.

Entonces me tranquilicé. Y sentí viva mi consciencia. Y, ¡Oh, maravilla!, cambié.

MORALEJA

Lo que no te permite cambiar es este sueño constante se convierte en una barrera, en una doble barrera. No puedes ir hacia tu interior; allí hay algo existencial. Tampoco puedes ir hacia lo exterior; allí también hay algo existencial. Te has atascado en tu mente ensoñadora; no te puedes mover hacia ningún lado. Pero un milagro se produce cuando esta barrera de ensueños es aniquilada. La enfermedad del no poder cambiar desaparece.

¿Cómo afecta esto a tu conducta?

Hay dos posibilidades: una consiste en cambiar tu conducta conscientemente. La otra consiste en cambiar tu consciencia inconscientemente.

No cambies la conducta, cambia tu consciencia. Haz lo que estés haciendo conscientemente. Esta consciencia se convierte en transformación, y así toda tu conducta será cambiada. No se puede seguir siendo el mismo. Y este cambio no afectará únicamente a tu conducta. También se convertirá en un cambio de tu ser, no únicamente de lo que haces. No tienes por qué crear una falsa personalidad, una máscara. Puedes sentirte bien siendo tú mismo. Pero este sentirte bien siendo tú mismo, únicamente será posible cuando seas totalmente consciente.

La tensión existe porque estás viviendo con máscaras. Eres violento, pero tienes que ser pacífico. Estás enojado, pero tienes que comportarte como si no lo estuvieras. Eres sexual, pero tienes que comportarte como si no lo fueras. Eres sexual, pero no tienes que ser sexual. Esto crea tensiones, crea ansiedades. Esta es la angustia, toda la angustia: has de ser lo que no eres. Y así te ves obligado a vivir conscientemente en una profunda ansiedad. Este ser algo que no eres está consumiendo y disipando en tensiones y conflictos toda tu energía vital. Realmente, el conflicto nunca existe con alguien más. Siempre existe contigo mismo.