El marido programado

Ilustración del cuento: El marido programado

Lo que haces como hábito y que no puedes dejar de hacer porque te domina, te hace dependiente, esclavo de lo que crees, porque te lo han programado.

Cuento zen sobre la programación

Hubo un niño blanco que se perdió en la selva y se crio con una tribu con cultura distinta. Cuando creció se casó con una nativa de aquella cultura.

Cierto día ocurrió que una amiga de su mujer se le murió su marido en una guerra, y aquella noche, al pensar en su amiga sola, la mujer nativa le dijo a su marido blanco: Oye, me gustaría que fueses a consolar a mi amiga, que está sola, y como ya no tiene marido te acostases con ella.

El marido, que recordaba aún rasgos de su cultura, se negaba horrorizado, pero al final complació a su mujer.

Cuando volvió, la mujer le dijo: Ya sabía que eras un buen hombre y yo ahora te quiero más, porque eres compasivo y me siento orgullosa de ti.

MORALEJA

¡Qué bella su cultura, pero qué difícil de entender y seguir para otras culturas!

Recuerden: No existe separación en las razas, sólo distintas culturas programadas en nuestras mentes. En la naturaleza no existen fronteras. El honor, el éxito y el fracaso no existen, como tampoco la belleza ni la fealdad, porque todo consiste en una manera de ver de tu cultura. Es lo cultural lo que provoca esas emociones ante el nombre de patria, raza, idioma o pueblo. Son distintas formas de ver que están programadas en nuestra mente. La patria es el producto de la política, y la cultura es la manera de adoctrinarte.

Cuando eres un producto de tu cultura, sin cuestionarte nada, te conviertes en un robot. Tu cultura, tu religiosidad y las diferencias raciales, nacionales o regionales te han sido estampadas como un sello y lo tomas como algo real. Te enseñaron una religiosidad y una forma de comportarte que no has elegido tú, sino que te vino impuesta desde fuera, antes de que tuvieses edad o discernimiento para decidir, y sigues así, con ella colgada, como una piedra al cuello.

Sólo lo que nace y se decide desde adentro es auténtico y te hace libre. Lo que haces como hábito y que no puedes dejar de hacer porque te domina, te hace dependiente, esclavo de lo que crees, porque te lo han programado. Sólo lo que surge de dentro, lo analizas, lo pasas por tu criterio y te decides a ponerlo en práctica asumiéndolo, es tuyo y te hace libre.

Tienes que liberarte de tu historia y su programación para responder por ti mismo y no de personaje a personaje.

Lo mismo ocurre con lo que creemos amor y que no es más que un modelo cultural aceptado por la mente. No se puede vivir influenciado por el pasado. Lo menos que se puede hacer por el amor es ser sincero, tener claridad de percepción y llamar a cada cosa por su nombre. Ser capaz de dar la respuesta precisa sin engañar ni engañarte. Porque te amo te doy la respuesta, desde mi realidad, que te corresponde a ti y a tu realidad en este momento. Más tarde no sé lo que puede ocurrir, y por ello no te hago promesas que no sé si podría cumplir.

Esto es lo menos que puedes exigirle al amor: sinceridad. La espiritualidad consiste en ver las cosas, no a través de cristales de color, sino tal como son. La espiritualidad ha de nacer de ti mismo; y cuanto más seas tú mismo, serás más espiritual.


CUENTOS RELACIONADOS


programacion
Cuento Zen: La isla

La isla

Para despertar no se necesita que te enseñen a mirar. Solo necesitas que te libren de la programación cultural y religiosa que te mantiene dormida y ciega.


Cuento Zen: El templo que será destruido

El templo que será destruido

Ni una sola piedra de programación mental quedará al ser manifestada la verdad. Mira, observa, examina, explora... y tu mente se hará viva y despierta.


Cuento Zen: La máquina de Kennedy

La máquina de Kennedy

La espiritualidad no es programación ni un mecanismo. Es, por el contrario, un desafío: Dios desafía al hombre gritándole una y otra vez: ¡Interiorízate!


cuentos
Cuento Zen: El espejo mental

El espejo mental

Las imágenes que has creado en tu impotencia a fin de ocultarte para enmascarar tu realidad. Abandona esas máscaras, permanece quieto, permanece vacío y mira en tu ser.


Cuento Zen: La dieta mental

La dieta mental

Pon a dieta tu mente de ese parloteo continuo. Ese parloteo la mantiene viva. Así que libérate de las garras de la mente, libérate del parloteo interno.


Cuento Zen: El perdón

El perdón

La devoción es una de las formas de alcanzar el perdón y la liberación, pero no encajarás en situaciones religiosas de tendencia cultural y programática.