El deseo de vida y muerte

Ilustración del cuento: El deseo de vida y muerte

El deseo de vivir y de morir van unidos, se unifican. Porque si la vida requiere deseo, la muerte también necesita del deseo. No decimos que Cristo murió.

Cuento zen sobre el deseo

Bernard Shaw, en los últimos años de su vida, abandonó la vida urbana y se fue a vivir a un pequeño pueblo. Alguien le preguntó: ¿Por qué has escogido este pueblo?

Él contestó: Pasaba por el cementerio cuando me encontré con una lápida en la que estaba escrito: Este hombre murió a la edad de ciento diez años. Su muerte fue intempestiva. Así que pensé que en este pueblo merecía la pena vivir. Si la gente aquí piensa que ciento diez años es una edad intempestiva, es bueno vivir aquí. Y verdaderamente vivió durante largo tiempo.

MORALEJA

El deseo de vivir y de morir van unidos, se unifican. Porque si la vida requiere deseo, la muerte también necesita del deseo. Por eso nunca decimos que Cristo murió. ¡Nunca! Decimos que entró en la gloria de Dios. Nunca decimos que Buda murió. Fue el Nirvana, la Liberación.

Nunca decimos que murieron porque, en realidad, para ellos, ¿cómo puede ser posible la muerte cuando la vida se ha vuelto un imposible? Entiende la implicación: si para un Cristo o un Buda la muerte se ha vuelto una imposibilidad, ¿cómo puede darse la muerte? Una persona que desea vivir, ¿cómo puede desear la muerte? Si carece de deseos en tal medida que la vida es un imposible, la muerte también será un imposible. Por eso nunca decimos que un Cristo o un Buda mueren. Solo decimos que trascendió a una vida diferente. Nunca decimos que muere.

La vida es deseo. La vida que conocemos es deseo. Pero hay otra vida que carece de deseos; la vida que desconocemos. Esta vida requiere del cuerpo; aquella vida requiere la pura consciencia. Directa, inmediata. Esta vida utiliza el cuerpo, la mente, los instrumentos. Por eso es porque aparece tan confusa y apagada. No es algo inmediato.

Por eso cuando digo que la vida implica deseos, me refiero a esta vida, no a esa. Está vida implica deseos. Cuantos más deseos tengas, más percibirás esta vida. Por eso es por lo que los que persiguen deseos van corriendo tras ellos, aparentan estar más vivos; decimos que están mucho más vivos.

Pero hay otra vida también. Más amplia, más profunda, más vital, más inmediata y directa. Tenemos dos palabras para describirla: experiencia inmediata. Dios debe ser contemplado, pero no con los ojos. Ha de ser escuchado, pero no con los oídos. Debe ser abrazado, pero no con las manos, no con el cuerpo. Pero ¿cómo podemos lograrlo?

Conocemos solo de dos cosas: la vida de deseos y la muerte de los deseos. No conocemos esta otra dimensión: la vida sin deseos y la Liberación sin deseos. Pero si nos volvemos conscientes del mecanismo del deseo, podemos crear una distancia y en el momento en que la distancia es creada, la vida comienza a moverse hacia otra vida.

Recuerden: Cuando el deseo desaparece, permanece la energía que estaba moviéndose en el deseo; esta no puede desaparecer. Esta energía es la de la vida eterna a la que se refirió Cristo. Esta energía es la del Nirvana a la que se refirió Buda.


CUENTOS RELACIONADOS


vida
Cuento Zen: El tiempo no se vende

El tiempo no se vende

Quienquiera que seas. No puedes comprar un día de vida con todo el dinero del mundo. Cuidado con lo que haces con tu tiempo. ¡Es la mayor fortuna!


Cuento Zen: Los seres de luz

Los seres de luz

Quien lleno de amor y luz esté será la semilla del nuevo humano. Los seres de la oscuridad han de desaparecer tajantemente para purificar el planeta.


Cuento Zen: El positivismo

El positivismo

Si se encuentran lo positivo y lo negativo, ahí está el templo de lo Divino. Si las contradicciones se encuentran, ese es el pináculo, el clímax de vida.


deseos
Cuento Zen: El árbol de los deseos

El árbol de los deseos

Los deseos te conducirán al infierno, los deseos en sí, son un camino al infierno. Por eso Buda dice: A menos que dejes de desear no podrás ser dichoso.


Cuento Zen: La historia del beso

La historia del beso

John y Mary se dirigían a casa a altas horas de la noche. Tengo un miedo espantoso. ¿Y de qué tienes miedo? De que puedas intentar besarme…


Cuento Zen: El deseo de vida y muerte

El deseo de vida y muerte

El deseo de vivir y de morir van unidos, se unifican. Porque si la vida requiere deseo, la muerte también necesita del deseo. No decimos que Cristo murió.


deseo
Cuento Zen: El árbol de los deseos

El árbol de los deseos

Los deseos te conducirán al infierno, los deseos en sí, son un camino al infierno. Por eso Buda dice: A menos que dejes de desear no podrás ser dichoso.


Cuento Zen: La naturaleza humana y el deseo

La naturaleza humana y el deseo

La explotación sucede porque deseas. Entonces creas la posibilidad de ser explotado. Reduce tus deseos tanto como puedas, porque no son naturales.


Cuento Zen: La felicidad es como la mariposa

La felicidad es como la mariposa

Recuerda: La paz, el silencio y tranquilidad, es el estado de la felicidad. El ser humano no alcanza la felicidad a través del deseo y de la comparación.