El farol

Ilustración del cuento: El farol

Es más seguro andar con tu propia oscuridad que con la luz de otro. Sé luz en ti mismo, no sigas a otros, no imites, no trates de parecerte a alguien.

Cuento zen sobre la luz

Antiguamente, era habitual en el Japón usar faroles de papel. Un papel que protegía una vela encendida, todo ello sujetado por varas de bambú.

Sucedió que un ciego fue a visitar a un amigo y, como se hizo tarde, este le ofreció un farol para que regresara a su casa.

Lo cual hizo reír al ciego. Para mí es lo mismo el día que la noche, le dijo: ¿Qué voy a hacer yo con un farol?

Su amigo le replico: Es verdad que no necesitas ver el camino hacia tu casa. Pero el farol puede servirte para disuadir a alguien que quisiera atracarte en la oscuridad.

De modo que el ciego tomo el farol y salió. Al poco rato, alguien tropezó con él, haciéndole perder el equilibrio.

¡Eh!, ¿por qué no va con más cuidado, amigo?, grito el ciego. ¿Es que no ha visto el farol?

Hermano, dijo el otro, su farol está apagado.

MORALEJA

Es más seguro andar con la propia oscuridad que con la luz de otro.

Se una luz en ti mismo, es decir, no sigas a otros, no imites, no trates de parecerte a alguien. Naces con una posibilidad tremenda de inteligencia, naces con una luz dentro de ti, escucha a la voz pequeña que hay dentro de ti, y ella te guiara. Nadie más puede guiarte, nadie más puede convertirse en un modelo para tu vida, porque tú eres único. Nunca ha existido, ni existirá nadie que fuese exactamente como tú. Esta es tu gloria, tu grandeza: eres absolutamente irremplazable, eres simplemente tú y nadie más.

Siguiendo la luz de otros puedes cultivar un bello carácter, pero no puedes tener una bella consciencia, y así, nunca podrás ser libre. Perderás toda realidad. Perderás toda la sinceridad, serás infiel a ti mismo. Te volverás artificial y fingido.

Solo tu luz interna puede convertirse en el amanecer. Se una luz en ti mismo y serás sabio; si dejas que otros se vuelvan tus líderes, tus guías, te seguirás perdiendo todo.

Si estás suponiendo que eres como dios, pues suponlo, porque en realidad lo eres. Y una vez que empieces a existir como un dios, desaparecerá toda la miseria, la confusión y la oscuridad.

Conviértete en una luz, pues esa conversión carece de condiciones que cumplir porque al encender la luz, la oscuridad desaparece. Celébralo, conviértete en una alegre llama y todo lo erróneo desaparece. La ira, la codicia, el sexo, o cualquier otra cosa que puedas nombrar, no son sólidas; solo son la ausencia de una vida gozosa y extática.

Solo tu luz interna puede convertirte en AMOR.


CUENTOS RELACIONADOS


cuentos
Cuento Zen: El monje Zen y el arquero

El monje Zen y el arquero

Si entrenas para ser arquero, solo serás un arquero. La concentración es estrechamiento de la conciencia. La espiritualidad es expandir la sensibilidad.


Cuento Zen: El barquero ignorante

El barquero ignorante

Si alguien se identifica con el intelecto, nace el intelecto; Si alguien es dueño de sí mismo sin identificarse con el intelecto, nace la inteligencia.


Cuento Zen: La mujer racista

La mujer racista

Si te vuelves consciente de la llama interior de tu ser interior, te das cuenta de que no eres una raza privilegiada, eres parte de la unidad infinita.


ciego
Cuento Zen: Los dos miopes

Los dos miopes

Aferrarse a una creencia, no ayuda a encontrar la verdad. Es como alguien hambriento que lee un libro de cocina, cree que de esa forma calmar el hambre.


Cuento Zen: El ciego y el cojo

El ciego y el cojo

Cierto país fue anunciado de una gran inundación. Cuando un cojo se lo comunicó a un ciego, este se cargó al cojo a sus espaldas y escaparon juntos…


Cuento Zen: Ceguera en el alma

Ceguera en el alma

Agradecer, no algo personal, sino todo lo que existe, por la gracia que se recibe, florece un sentimiento de gratitud: por tu parte y por parte de Dios.


oscuridad
Cuento Zen: El ciego y la lámpara

El ciego y la lámpara

La lámpara es un símbolo, es la luz de tu consciencia de tu ser encendido en tu interior, como el sol, para ver que si queda algo o si todo es hipocresía.


Cuento Zen: El farol

El farol

Es más seguro andar con tu propia oscuridad que con la luz de otro. Sé luz en ti mismo, no sigas a otros, no imites, no trates de parecerte a alguien.


Cuento Zen: El sol y la oscuridad

El sol y la oscuridad

La oscuridad no existe, es solo ausencia de luz. De esta forma, dondequiera que se presente la luz, su ausencia no puede existir, no puede permanecer.