La percepción

Ilustración del cuento: La percepción

Sin duda la vida lo tiene todo. Pero ves lo que tu percepción te permite ver. Quien percibe un mundo plano es porque no puede ver la redondez de la tierra.

Cuento zen sobre la percepción

El creer en la autoridad pone en peligro la capacidad de percepción:

El médico se inclinó sobre el inmóvil paciente. A continuación, volvió a erguirse y dijo:

Siento tener que decirle, señora, que su marido ya no está con nosotros.

Una tenue voz en tono de protesta salió de labios del difunto: ¡No...! Todavía estoy vivo.

¡Cierra la boca!, le dijo la mujer. ¡El doctor sabe más que tú!

MORALEJA

La mayoría de los errores del pensamiento son deficiencias de percepción en lugar de errores de lógica. La vida lo tiene todo. Pero solo ves lo que tu percepción te permite ver. Quien percibe un mundo plano es porque no puede ver la redondez de la tierra.

El otro mundo no está en ninguna otra parte, está aquí ahora. Solo necesitas percepción, claridad. Cuando tus ojos están limpios, los guijarros se vuelven diamantes. Cuando alcanzas la claridad, todas las piedras se convierten en imágenes de Dios. Cuando alcanzas la realización de tu propio ser, de pronto has realizado la totalidad. No hay otro mundo; este es el único mundo que existe.

Pero hay dos maneras de verlo: una es con los ojos vendados. No está bien decir que sea esa una manera de ver es una manera de no ver. Y luego hay otra: con los ojos abiertos, limpios, transparentes, con sensibilidad. Entonces, de pronto todo es bello, divino, sagrado. Estés donde estés, estás en terreno sagrado. Lo más sagrado de lo más sagrado te rodea.

Haciendo cosas corrientes: limpiando la casa, preparando la comida, ocupándote de tu huésped.

Recuerda: Los pensamientos son como las nubes, vienen y van, y tú eres el cielo. Cuando deja de haber mente inmediatamente te llega la percepción de que has dejado de estar inmerso en los pensamientos.

Examina tu vida, todo lo que sigues haciendo es tan confuso y confunde tanto... No tienes nada de claridad, no tienes nada de percepción. No estás alerta, no ves, no oyes... Desde luego, tienes oídos para oír, pero dentro no hay nadie que lo entienda, tienes ojos para ver, pero dentro no hay nadie. Tus ojos siguen viendo y tus oídos siguen escuchando, pero no se comprende nada. Y a cada paso te tropiezas, a cada paso cometes algún error, y aún sigues creyendo que estás consciente.


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