La actitud frente a la vida

Ilustración del cuento: La actitud frente a la vida

La actitud frente a la vida de tres trabajadores haciendo lo mismo, pero uno desde la amargura, otro desde la resignación y el otro, desde la ilusión.

Cuento zen sobre la actitud

Cuenta una vieja historia que había tres trabajadores que estaban colocando piedras para construir lo que parecía a simple vista un simple muro.

Uno de ellos, con una actitud llena de frustración y amargura, pensaba en lo desgraciado que era porque no sabía hacer otra cosa y ese era el único trabajo que había podido conseguir.

Otro de aquellos obreros, con una actitud de profunda resignación, hacía su trabajo pensando que, aunque él no disfrutaba haciéndolo, al menos podía así dar de comer a su familia.

El tercer hombre, con una buena actitud y rostro sonriente, ponía piedras con ilusión porque sentía que estaba formando parte de algo muy grande: él estaba construyendo una casa donde viviría una familia feliz.

MORALEJA

Tres seres humanos haciendo aparentemente lo mismo y, sin embargo, haciéndolo desde una actitud completamente diferente. Uno desde la amargura, otro desde la resignación y, el último, desde la ilusión.

Nuestra vida es esa «casa» que construimos día a día. Si lo hacemos con entusiasmo, confianza y determinación sentiremos felicidad porque estamos haciendo algo de extraordinario valor.

¿Cómo puedes ser feliz? ¿Cómo puedes mantenerte tranquilo, silencioso, si tienes esa actitud?

La vida en sí es una celebración, millones de felicidades en todo el universo, pero si tienes una actitud de amargura o resignación, sufrirás, estarás en un constante infierno. Y estarás en un infierno, precisamente porque en todas partes existe el cielo. Crearás un infierno para ti, un infierno privado, porque la existencia misma es una celebración.


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