La bolsa de diamantes

Ilustración del cuento: La bolsa de diamantes

Si no podemos ser felices aquí y ahora, no lo seremos jamás. Para muchos la felicidad depende de lo que no soy, de lo que no tengo, de lo que me falta.

Cuento zen sobre la felicidad

Cuentan que una vez un hombre caminaba por la playa en una noche de luna llena mientras pensaba:

Si tuviera un coche nuevo, sería feliz.

Si tuviera una casa grande, sería feliz.

Si tuviera un excelente trabajo, sería feliz.

Si tuviera una pareja perfecta, sería feliz.

En ese momento, tropezó con una bolsita llena de piedras y empezó a tirarlas una por una al mar cada vez que decía: Sería feliz si tuviera…

Así lo hizo hasta que solamente quedaba una piedra en la bolsa, la cual guardó. Al llegar a su casa se dio cuenta de que aquella piedra era un diamante muy valioso. ¿Te imaginas cuantos diamantes arrojó al mar sin detenerse y apreciarlos?

MORALEJA

¿Cuántos arrojamos nuestros preciosos tesoros por estar esperando lo que creemos perfecto o soñado y deseando lo que no se tiene, sin darle valor a lo que tenemos a nuestro alrededor?

Nuestra mente divaga tanto entre el pasado y el futuro que pocas veces recala en el momento presente. Nuestra felicidad parece depender a menudo de lo que no soy, de lo que no tengo, de lo que me falta. Casi siempre está asociada a un tiempo futuro. Seré feliz cuando…

Pero no nos damos cuenta, de que si no podemos ser felices aquí y ahora, no lo seremos jamás. Estamos viviendo tiempos difíciles y desafiantes. Nos enfrentamos a problemas diversos, cada persona con los suyos propios, y eso está ahí.

Pero a pesar de todo, quizás no estamos siendo conscientes de lo que hay en nosotros y en nosotras y a nuestro alrededor. Si pudiéramos conectar con el presente, quizás nos demos cuenta de todo lo que ya somos, de todo lo que ya tenemos. Podemos llegar a sentirnos afortunados y afortunadas. Podemos observar todo lo que, más allá de lo que no tengo o no soy, ya poseo o ya está en mí.

Hay oportunidades para conectarnos con esa presencia, con la gratitud y la felicidad. Algo que está a nuestro alcance. Incluso en tiempos difíciles, cada uno de nuestros días es un diamante precioso, valioso e irreemplazable. Estamos con vida y la vida hay que vivirla.

Un día para amar o sentirme amado o amada. Un día para aprender, compartir, experimentar y descubrir. Pero si lanzamos nuestros diamantes al mar, quizás nunca los recuperemos.


CUENTOS RELACIONADOS


feliz
Cuento Zen: La felicidad es como la mariposa

La felicidad es como la mariposa

Recuerda: La paz, el silencio y tranquilidad, es el estado de la felicidad. El ser humano no alcanza la felicidad a través del deseo y de la comparación.


Cuento Zen: La esencia de la felicidad

La esencia de la felicidad

La verdadera felicidad y la desdicha dependen de como afrontemos todos los acontecimientos, no de la naturaleza de los acontecimientos que nos suceden.


Cuento Zen: El coco

El coco

Desde lo alto de un cocotero, un mono arrojó un coco sobre la cabeza de un sabio. El hombre lo recogió, bebió el dulce jugo, comió la pulpa y se hizo…


tuviera
Cuento Zen: La bolsa de diamantes

La bolsa de diamantes

Si no podemos ser felices aquí y ahora, no lo seremos jamás. Para muchos la felicidad depende de lo que no soy, de lo que no tengo, de lo que me falta.


felicidad
Cuento Zen: La esencia de la felicidad

La esencia de la felicidad

La verdadera felicidad y la desdicha dependen de como afrontemos todos los acontecimientos, no de la naturaleza de los acontecimientos que nos suceden.


Cuento Zen: El coco

El coco

Desde lo alto de un cocotero, un mono arrojó un coco sobre la cabeza de un sabio. El hombre lo recogió, bebió el dulce jugo, comió la pulpa y se hizo…


Cuento Zen: La máscara de la felicidad

La máscara de la felicidad

A veces tú mantienes una máscara de felicidad. ¿Qué sentido tiene mostrarle tu infelicidad al mundo? A eso se debe que la gente parezca tan feliz.