El anciano amargado

Ilustración del cuento: El anciano amargado

La felicidad no tiene nada que ver con la ambición; la felicidad nada que ver con dinero. La felicidad se relaciona con tu consciencia, no con tu carácter.

Cuento zen sobre la felicidad

La historia de un anciano que vivía en un pueblo.

Cuentan que todo el pueblo estaba cansado de él; siempre estaba triste, se quejaba constantemente y siempre estaba de mal humor. Cuanto más vivía, más vil era y más venenosas fueron sus palabras. La gente hizo todo lo posible para evitarlo porque su desgracia era contagiosa. Creaba la sensación de infelicidad en los demás.

Pero un día, cuando cumplió ochenta años, sucedió algo increíble. Instantáneamente, todos comenzaron a escuchar el rumor: El viejo está feliz hoy, no se queja de nada, sonríe e incluso su rostro parece más iluminado.

Toda la aldea se reunió alrededor del hombre y le preguntó:

¿Qué te ha pasado?

El viejo respondió:

Nada especial. Ochenta años he estado persiguiendo la felicidad y fue inútil. Y luego decidí vivir sin felicidad y simplemente esforzarme en disfrutar de la vida. Y así he alcanzado la felicidad.

MORALEJA

No persigas la felicidad y vive intensamente el aquí y el ahora.

La felicidad no tiene nada que ver con el triunfo; la felicidad no tiene nada que ver con la ambición; la felicidad no tiene nada que ver con el dinero, ni el poder ni el prestigio. La felicidad está relacionada con tu consciencia, no con tu carácter.

La felicidad dependerá de dónde estés en tu consciencia. Si estás viviendo intensamente el aquí y el ahora, el placer es la felicidad. El placer significa la sensación, intentar alcanzar por mediación del cuerpo algo que no se puede alcanzar por mediación del cuerpo, obligar al cuerpo a alcanzar algo de lo que no es capaz. Las personas intentan, por todos los medios posibles, alcanzar la felicidad por mediación del cuerpo.

Lo que llamamos felicidad depende de la persona. Para la persona dormida, las sensaciones placenteras son la felicidad. La persona dormida vive cambiando de un placer a otro. Se precipita de una sensación a otra. Vive para las pequeñas emociones; lleva una vida muy superficial. No tiene profundidad, no tiene calidad. Vive en el mundo de la cantidad.

Busca la dicha; es tu derecho inalienable. No sigas perdido en la jungla de los placeres; elévate un poco. Sé feliz, después vendrá la dicha. El placer es animal; la felicidad es humana; la dicha, divina. El placer te ata, es una esclavitud, te encadena. La felicidad te afloja un poco la cuerda, te da un poco de libertad, pero solo un poco. La dicha es la libertad absoluta. Empiezas a avanzar hacia arriba; te da alas. Dejas de formar parte de la grosera tierra; pasas a formar parte del cielo. Te conviertes en luz, en alegría.

Decía Buda Gautama: Existe el placer y existe la dicha. Renuncia a lo primero para poseer lo segundo.


CUENTOS RELACIONADOS


felicidad
Cuento Zen: El manantial de la alegría

El manantial de la alegría

La alegría es algo que se parece a un pequeño manantial en la montaña: cuando no hay obstáculos, el manantial fluye; cuando hay obstáculos, no puede fluir.


Cuento Zen: El tartamudo infeliz

El tartamudo infeliz

La felicidad es muy sencilla, no necesitas nada para crearla, necesitas estar presente y ser feliz. Si no aceptas lo que tienes, lo que hay, serás infeliz.


Cuento Zen: La alegría compartida

La alegría compartida

La alegría es una elección, pruébala. Hazlo hoy, y cuando te des cuenta de que la felicidad se abre a tus pies, pregúntate: ¿Quiero desgracia o alegría?


emociones
Cuento Zen: Mente negativa

Mente negativa

Ya eres lo que debes ser, y tu negativa a creerlo, es la razón por la que no lo ves. Vive en armonía; en lugar de estar inmerso en emociones negativas.


Cuento Zen: Déjate fluir

Déjate fluir

La habilidad de ceder para fluir sin rigidez, para ir con la corriente en vez de contra. Es el poder que logra el cambio mediante el esfuerzo sin esfuerzo.


Cuento Zen: Los padres y los hijos

Los padres y los hijos

Tus hijos no han nacido para satisfacer tus gustos y disgustos. Tienen que vivir su vida, y debes alegrarte de que vivan su vida, sea la que sea.


cuentos
Cuento Zen: Pelé es agradecido y humilde

Pelé es agradecido y humilde

Pelé da lecciones de humildad pese a haber sido laureado y aclamado por el mundo por ganar varios mundiales, a Pelé no se le subió la fama a la cabeza.


Cuento Zen: Silencio interior

Silencio interior

Dios es lo que es. Se calla la mente y lo percibes en el silencio. En resumidas palabras, que tu mente no sea tu mente, que tu mente sea la mente de Dios.


Cuento Zen: El choque

El choque

Al alcanzar un estado extático, la risa es lo único que queda. Quien pierde toda su risa está en la cima de la ignorancia, pierde el sentido de la vida.