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ESPIRITUALIDAD SIN RELIGIONES - DIOS TODO Y ETERNO - AMOR - VERDAD - LIBERTAD - VIDA
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ESPIRITUALIDAD SIN RELIGIONES



LA CREENCIA EN DIOS

17/06/2018

La creencia en Dios - Jiddu Krishnamurti - dios - creencias (GAA # 2968)

DIOS - CREENCIAS

CREER EN DIOS

Cuando dos seres alcanzan la verdad absoluta reina la paz y la libertad.

Buscando información, datos, leyendo e investigando, comparando pensamientos de Maestros, degustando enseñanzas de verdaderos expertos, concluyo a carta cabal que es requisito indispensable que los conceptos de cada uno de ellos coincidan con tal exactitud que no halla margen al error, es obvio, porque su perspectiva no está influenciada por lo mundano, la verdad absoluta es su norte, recuerden, cuando dos seres la alcanzan reina la paz y la libertad.

Leyendo a Krishnamurti al igual que a su alumno Anthony de Mello, comparo sus enseñanzas con las de Jesús, Buda y otros iluminados, señores, la exactitud en el concepto sobre Dios que cada uno tiene es asombrosa, hoy traigo a colación un escrito del Maestro Krishnamurti, es como si todos los Maestros hablaran al unísono, cada quien a su modo analizara y concluirá si estamos en lo cierto o no.

Nota: Esto es para hilar finito, no lo tomen a la ligera.

NEGANDO A DIOS

Yo no niego a Dios; sería una necedad hacer tal cosa.

Pregunta a Krishnamurti: La creencia en Dios ha sido un poderoso incentivo para un mejor vivir. ¿Por qué niega usted a Dios? ¿Por qué no trata de hacer revivir la fe del hombre en la idea de Dios?

Krishnamurti: Consideremos el problema en forma amplia e inteligente. Yo no niego a Dios; sería una necedad hacer tal cosa. Sólo el hombre que no conoce la realidad gusta de palabras sin sentido. El hombre que dice que sabe, no sabe; el hombre que está viviendo la realidad de instante en instante no tiene medios de comunicar esa realidad.

La creencia es una negación de la verdad; la creencia obsta a la verdad; creer en Dios no es encontrar a Dios. Ni el creyente ni el incrédulo encontrarán a Dios; porque la realidad es lo desconocido, y vuestra creencia o no creencia en lo desconocido es una mera proyección de vosotros mismos y por lo tanto no es real. Yo sé que vosotros creéis, y que ello tiene muy poco significado en vuestra vida. Hay mucha gente que cree; millones de personas creen en Dios y hallan consuelo. En primer lugar, ¿por qué creéis? Creéis porque ello os brinda satisfacción, consuelo, esperanza, y decís que ello da sentido a la vida. Vuestra creencia, en realidad, tiene muy escasa significación, porque creéis y explotáis al prójimo, creéis y matáis, creéis en un Dios universal y os asesináis unos a otros. El hombre rico cree también en Dios; explota cruelmente a los demás, acumula dinero y luego edifica un templo o se hace filántropo.

Los hombres que arrojaron la bomba atómica sobre Hiroshima decían que Dios estaba con ellos; los que volaron de Inglaterra para destruir a Alemania decían que Dios era su copiloto. Los dictadores, los primeros ministros, los generales, los presidentes, todos hablan de Dios, tienen inmensa fe en Dios. ¿Y prestan ellos servicios, hacen más feliz la vida del hombre? Los hombres que dicen que creen en Dios han destruido la mitad del mundo, y el mundo está en una miseria completa. Por causa de la intolerancia religiosa, existen las divisiones de la gente en creyentes y no creyentes, divisiones que conducen a las guerras de religión. Ello indica cuán inclinada a la política es vuestra mente.

¿Es la creencia en Dios, un poderoso incentivo para un mejor vivir? ¿Por qué deseáis un incentivo para mejor vivir? Vuestro incentivo, por cierto, tiene que ser vuestro propio deseo de vivir de un modo puro y sencillo, ¿no es así? Si esperáis algo de un incentivo, no os interesa el hacer la vida posible para todos sino tan sólo vuestro incentivo, que es diferente del mío; y nos pelearemos por el incentivo. Más si vivimos felices juntos, no porque creamos en Dios sino porque somos seres humanos, entonces compartiremos enteramente los medios de producción a fin de producir cosas para todos. Por falta de inteligencia aceptamos la idea de una súper inteligencia a la que llamamos "Dios"; pero este "Dios", esta súper inteligencia, no habrá de brindarnos una vida mejor. Lo que conduce a una vida mejor es la inteligencia; y no puede haber inteligencia si hay creencia, si hay divisiones de clase, si los medios de producción están en manos de unos pocos, si hay nacionalidades aisladas y gobiernos soberanos. Todo eso, evidentemente, indica falta de inteligencia, y es la falta de inteligencia lo que impide un mejor vivir, no el no creer en Dios.

Todos vosotros creéis de diferentes maneras, más vuestra creencia carece de toda realidad. La realidad es lo que vosotros sois, lo que vosotros hacéis, lo que vosotros pensáis; y vuestra creencia en Dios es una simple evasión de vuestra vida monótona, estúpida y cruel. Más aún: la creencia invariablemente divide a los hombres: ahí están el hindú, el budista, el cristiano, el comunista, el socialista, el capitalista, y así sucesivamente. La creencia, la idea, divide; jamás reúne a la gente. Puede que reunáis a unos cuantos en un grupo, pero ese grupo se opone a otro grupo. Las ideas y las creencias nunca son unificadoras; por el contrario, son separativas, desintegradores y destructivas. Por lo tanto, vuestra creencia en Dios está de hecho extendiendo desdicha por el mundo; aunque os haya traído momentáneo consuelo, en realidad os ha traído más desdicha y destrucción bajo forma de guerras, hambre, divisiones de clase, y la acción despiadada de determinados individuos. De suerte que vuestra creencia carece totalmente de valor. Si realmente creyerais en Dios, si ello fuera para vosotros una experiencia real, entonces en vuestro rostro habría una sonrisa; no destruiríais a los seres humanos.

Ahora bien, ¿qué es la realidad, qué es Dios? Dios no es la palabra, la palabra no es la cosa. Para conocer aquello que es inconmensurable, que no pertenece al tiempo, la mente debe estar libre del tiempo, lo cual significa que la mente debe estar libre de todo pensamiento, de todas las ideas acerca de Dios. ¿Qué sabéis acerca de Dios o de la verdad? Vosotros, de hecho, nada sabéis acerca de esa realidad. Todo lo que conocéis son palabras, las experiencias de otros o algunos momentos de experiencias propias más bien vagas. Eso, por cierto, no es Dios, no es la realidad; eso no está fuera del ámbito del tiempo. Para conocer aquello que está más allá del tiempo, el proceso del tiempo debe ser comprendido; y el tiempo es pensamiento, el proceso de llegar a ser algo, la acumulación de conocimientos. Eso es todo el trasfondo de la mente; la mente misma es el trasfondo, tanto la consciente como la inconsciente, la colectiva y la individual. La mente, pues, debe estar libre de lo conocido, lo cual significa que la mente debe estar en completo silencio, no forzada al silencio. La mente que logra el silencio como un resultado, como consecuencia de una acción determinada, de la práctica, de la disciplina, no es una mente silenciosa. La mente forzada, dominada, plasmada, encuadrada y mantenida quieta, no es una mente en silencio. Puede que durante un lapso consigáis forzar la mente a estar superficialmente en silencio, pero una mente así no es una mente serena. La serenidad sólo ocurre cuando comprendéis el proceso del pensamiento en su totalidad, porque comprender el proceso es darle fin, y al cesar el proceso del pensamiento empieza el silencio.

Sólo cuando la mente está en completo silencio, no únicamente en el nivel superior sino fundamentalmente, en su totalidad, tanto en el nivel superficial como en los más profundos de la conciencia, tan sólo entonces puede advenir lo desconocido. Lo desconocido no es algo que la mente haya de experimentar; el silencio solamente puede ser experimentado, nada más que el silencio. Si la mente experimenta algo que no sea el silencio, no hace más que proyectar sus propios deseos; y una mente así no está en silencio. Mientras la mente no esté en silencio, mientras el pensamiento en cualquier forma, consciente o inconsciente, esté en movimiento, no puede haber silencio. El silencio es liberación del pasado, de los conocimientos, del recuerdo tanto consciente como inconsciente; y cuando la mente está del todo silenciosa, inactiva, cuando en ella reina un silencio que no es producto del esfuerzo, sólo entonces lo atemporal, lo eterno, puede surgir. Ese estado no es un estado de recordación; no hay entidad alguna que recuerde, que "vivencia".

Por lo tanto Dios, o la verdad, o lo que os plazca, es algo que adviene de instante en instante; y ello ocurre únicamente en un estado de libertad y espontaneidad, no cuando la mente está disciplinada de acuerdo con una norma. Dios no es cosa de la mente, no surge mediante la proyección de uno mismo; sólo adviene cuando hay virtud, es decir, libertad. La virtud es enfrentarse con el hecho de lo que es, y el enfrentarse con el hecho es un estado de bienaventuranza. Sólo cuando la mente está dichosa, serena, sin ningún movimiento de ella misma, sin la proyección del pensamiento, consciente o inconsciente, sólo entonces adviene lo eterno.

FRASES DE JIDDU KRISHNAMURTI

«Se una luz para ti mismo.»

«Feliz es el hombre que no es nada.»

«El significado de la vida es vivir.»

«El análisis no transforma la consciencia.»

«El acto de escuchar es el acto de aprender.»

«El florecimiento del amor es la meditación.»

«Adquirir conocimiento es una forma de imitación.»

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FRASES DE CREENCIAS

«Si las multitudes tuvieran la razón las creencias Chinas serian por lógica las indicadas para la humanidad.» Jebuna

«Comente sus creencias espirituales con su pareja o un amigo. Entre los temas que pueden comentar están: cuál es la finalidad de cada uno en su vida; qué le da más sentido a su vida actual; qué idea tienen de un poder superior; qué piensan de la muerte.» Stella Resnick

«Cada persona opina desde su propio sistema de creencias, por tanto lo que te afecta todo el tiempo no es lo que piensa, dice o hace el otro.» Ari Shemoth

«Una mente repleta de creencias, de dogmas, de ídolos, de afirmaciones y de citas, en realidad no es una mente creativa y lo único que hace es repetir.» Jiddu Krishnamurti

«La religión ha tenido que modificar muchas de sus creencias con el paso del tiempo, debido a la ciencia. Y hasta ahora, no recuerdo que la ciencia haya tenido que modificar algún hecho, debido a la religión, y no creo que lo haga.» Sin Dioses

«Según el sistema de creencias hindú, esta conexión de la Inteligencia está situada en el centro de “La flauta de Krishna” , entre el “agnya chakra”, en la parte posterior del cráneo, y el “kutastha”, “el tercer ojo”, en la parte frontal. También puede alcanzarse esta conexión de Chaitanya penetrando hacia abajo desde el “sahashrar” —el chakra coronario—. » Shibendu Lahiri

«Me pregunto: Si hay tantas religiones con conceptos diferentes acerca de qué pasa después de la muerte física, ¿Cuándo morimos, vamos al lugar de nuestras creencias o todos tenemos el mismo fin?» Margarita Gaviria

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NOTA IMPORTANTE

En este sitio evitamos convencer a nadie de nada, sino simplemente navegar por "EL TODO" a través de los conocimientos y así descubrir la grandeza del Creador Supremo (La existencia). En este sitio encontraras personajes de todas las religiones y creencias, sus enseñanzas y sus vidas, para que las conozcas y las estudies, y así la semilla de tu Ser germine hasta el Infinito. La espiritualidad te da la iluminación. VER ADVERTENCIAS...

La espiritualidad acá en este sitio web deja de ser un negocio y una mercancía. No se reciben donaciones y mucho menos diezmos, mejor compartan con un hermano necesitado. Arriesgar tu espiritualidad en manos de inexpertos es inútil, sigue a Dios todo y eterno directamente. Dios todo y eterno es sabio y es el único que sabe cómo comunicarse con tu ser, síguelo, esta en tu interior. La verdad y el amor absoluto solo pueden ser revelados a través de su manifestación, cualquier otro medio quebranta su pureza y perfección sagrada. Obedece el aquí y el ahora, es el amor manifestado, es presente absoluto y vive.

Despertarse es la espiritualidad, porque sólo despiertos podemos entrar en la verdad y descubrir qué lazos nos impiden la libertad. Esto es la iluminación. Es como la salida del sol sobre la noche, la luz sobre la oscuridad. Es la alegría que se descubre a sí misma, desnuda de toda forma, esta es la iluminación. El místico es el hombre iluminado, el que todo lo ve con claridad, porque está despierto. La espiritualidad y la iluminación de Dios Todo sobre nuestra verdad y nuestro amor, libera el sufrimiento de otros porque las religiones sólo aportan poco o nada y alejan de la verdad última.

La iluminación simplemente significa el día en que te des cuenta de que no había nada que lograr, no hay ningún lugar a dónde ir, no hay nada que hacer. Ya somos divinos y ya somos perfectos tal y como somos. Ninguna mejora es necesaria, absolutamente ninguna. Dios nunca crea alguien imperfecto. Incluso si tú te cruzas con un hombre imperfecto, veras que su imperfección es perfecta. Dios nunca crea algo imperfecto.

La iluminación no es sólo el fin del sufrimiento y del continuo conflicto interno y externo, sino también el fin de la horrible esclavitud del pensar incesante. ¡Qué increíble liberación es!



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