ACCI脫N Y CREACI脫N
La mente no crea acciones que no es capaz de reunir.
En otros tiempos. dijo el Maestro. cuando yo compon铆a versos, sent铆a un gran impulso interior que me empujaba a componerlos y esta inspiraci贸n impresionaba a los oyentes. Ahora que el impulso declina, las impresiones, sin embargo, siguen vivas. La costumbre del Alt铆simo es as铆: cuida ciertas cosas en el momento de su aparici贸n, y de estos cuidados provienen grandes influencias y mucha sabidur铆a. En el estado de ocultaci贸n tal educaci贸n tambi茅n subsiste: Se帽or del Oriente y del Occidente, que quiere decir: 脡l educa los impulsos que aparecen y desaparecen.
Los te贸logos isl谩micos dicen que el creador de las acciones es la mente, y que cada acci贸n que emana de la mente es una creaci贸n propia de la mente. No puede ser as铆, porque la acci贸n se produce, o bien mediante instrumentos tales como la inteligencia, el esp铆ritu, la fuerza o el cuerpo, o bien sin instrumentos. En cualquier caso, la mente no puede crear acciones por medio de estas facultades que no es capaz de reunir; no crea, pues, acciones porque esos instrumentos no le est谩n sometidos y no puede crear acciones sin instrumentos.
Nosotros sabemos con certidumbre que el creador de las acciones es la Existencia, Dios o como prefieras llamarlo y no la mente.
Cada acci贸n, buena o mala, procede de la mente; ella la efect煤a con un m贸vil y una intenci贸n, pero el valor de esta acci贸n no est谩 a la altura de lo que imagina. En todo lo que ha mostrado como sentido, sabidur铆a y utilidad a prop贸sito de esta acci贸n, la 煤nica ventaja era que proced铆a de la mente. Pero solo Dios conoce la utilidad total de esta acci贸n y sabe qu茅 frutos se pueden sacar de ella. T煤 observas la plegaria con la intenci贸n de recibir su recompensa en el m谩s all谩, y de adquirir por medio de ella una buena reputaci贸n y seguridad en este mundo; no obstante. la oraci贸n no solo tiene esta utilidad; puede procurar cien mil beneficios que ni siquiera has imaginado.
Dios conoce esos beneficios y es 脡l quien hace realizar esta acci贸n a la mente.
El hombre es como un arco en la mano del poder divino; el Alt铆simo lo emplea para unas acciones; estas acciones, en realidad, son obra de Dios, no del arco. El arco es un instrumento y un medio, pero inconsciente de Dios, para que se mantenga el orden del mundo.
隆Qu茅 feliz y excelente es el arco que sabe en manos de qui茅n est谩!
驴Qu茅 diremos de un mundo cuya naturaleza se basa en la inconsciencia? 驴No ves que, cuando un hombre est谩 despierto, se hace indiferente y fr铆o para con el mundo entero? Se funde y perece. Desde su infancia, el hombre ha crecido por raz贸n de su indiferencia; en otro caso, no habr铆a crecido ni se habr铆a desarrollado. Ha alcanzado la edad adulta gracias a la indiferencia. Seguidamente el Alt铆simo, lo quiera 茅l o no, le env铆a sufrimientos y mortificaciones para alejar las indiferencias e instaurar la pureza: as铆 puede familiarizarse con el otro mundo.
RESPLANDOR INTERIOR
La existencia del hombre es semejante a un mont贸n de basura. Pero, si este mont贸n de basura es precioso, es porque en 茅l se oculta el anillo del rey.
La existencia del hombre se parece a un saco de trigo...
El rey exclama: 驴Ad贸nde llevas ese saco de trigo con mi copa dentro?. Esta persona ignora la existencia de la copa metida en el trigo; pero si el hombre descubre la existencia de la copa real, se despreocupar谩 totalmente del trigo. Pues bien, cada pensamiento recibido del mundo de lo alto y capaz de hacerte indiferente hacia el mundo de aqu铆 abajo, es reflejo y resplandor de esa copa que brilla fuera del saco. El hombre desea ese mundo. Si siente, por el contrario, inclinaci贸n hacia el mundo de aqu铆 abajo, es que la copa est谩 oculta bajo un centenar de velos.
Si haces cosas desde tu alma, sientes un r铆o movi茅ndose dentro de ti, una alegr铆a. Cuando la acci贸n viene de otra secci贸n, el sentimiento desaparece.
Rumi