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SIEMBRA Y COSECHA

PATROCINIO NAVARRO

29/03/2017

Siembra y cosecha - Patrocinio Navarro - Pensamientos - Leyes (GAA # 1681)

PENSAMIENTOS - LEYES

LEY DE CAUSA Y EFECTO

Nada sucede por azar.

En EL KYBALION, recopilación de textos atribuidos a un sabio contemporáneo de Abraham, el egipcio Hermes (de ahí el nombre de "herméticos" dados a ciertos conocimientos) podemos leer lo siguiente: "Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa". En nuestra vida cotidiana solemos hablar a menudo de la buena o la mala suerte. Esta forma de intentar justificar lo que nos sucede atribuyéndolo al azar, ¿puede servirnos para eludir nuestra responsabilidad cuando nos acontece un golpe del destino?

¿Explica el azar lo bueno que sucede en nuestras vidas, o acaso el origen de nuestros problemas sociales o del mismo Universo como pretenden algunos, queriendo sustituirlo por Dios? Según el texto hermético, "todo sucede de acuerdo con la Ley; la suerte no es más que el nombre que se le da a una ley no conocida. Hay muchos planos de causalidad, pero nada escapa a la Ley" (El Kybalion, principio 6º). También Jesús de Nazaret nos habla de la ley de causa y efecto cuando dice: "Lo que siembre el hombre, eso cosechará". Es por ello que nos invita a reconocer nuestras malas siembras y cambiarlas por buenas.

Nada sucede por azar, pues la Ley de causa y efecto rige para todos los planos de la existencia en este mundo y cuanto recogemos no es sino la consecuencia de nuestros actos, la cosecha de nuestra siembra en esta o en anteriores existencias, pues somos almas-energía en cuerpos perecederos, y como almas, energías eternas debido a la ley de conservación de la energía por el poder divino, eternamente pensantes y eternamente sintientes. Con cuerpo material o sin él, esto es secundario, aunque algunos, identificados con su cuerpo, crean que este lo único que poseen. Pero ¿acaso es verdad que lo poseen? ¿No es una morada temporal construida con agua y minerales y graciosamente cedida por este Planeta Tierra de agua y minerales? En definitiva, arena que se desmorona y pretenden ilusoriamente dotar de inmortalidad incluso sesudos científicos.

Somos el hijo pródigo como expresa la parábola de Jesús de Nazaret, retratando así genialmente la condición humana en este mundo: la caída, el arrepentimiento, el dar la vuelta, el acogimiento del Padre que perdona, la alegría de sentirse perdonado y acogido. En definitiva: el proceso de regreso a nuestra Casa Original. Y sabemos por medio de Cristo que debido a la Redención cada uno tiene en sí una parte de Su propia energía – que habrá de serle devuelta en su momento- para hacer este camino y así evitar disolverse como energía individualizada.

Naturalmente, estos razonamientos no convencen al individuo que anda por ahí en nuestras sociedades sediento de poder, de bienes, placeres mundanos y reconocimiento público para satisfacer su ego inferior, al que argumentos semejantes le producen risa o encogimiento de hombros. Y como este ha sido el modelo adoptado por el conjunto de la humanidad, tan lejos del modelo de “hijo pródigo”, se han ido produciendo, como efecto, desigualdades a lo largo de la historia. Aquellos que consiguieron más poder, procuraron y aumentaron esas desigualdades mediante el principio básico de los enemigos de Dios: “Ata, separa, domina”, que tanto se practica hoy día entre personas, grupos sociales, naciones, empresas multinacionales, etc. y que es el verdadero cáncer de este mundo alimentado por los enemigos de Dios de todos los ámbitos, tanto visibles como invisibles, según nos enseña el cristianismo originario en “El Estado de los demonios, sus cómplices y sus víctimas”.

La desigualdad de poder trajo, consecuentemente, desigualdades sociales y económicas, al mismo tiempo. Como el pez que se muerde la cola, cuanto más encumbramiento económico y social, mayores posibilidades de ejercer dominio sobre otros.

Esta es la secuencia histórica del origen de las monarquías, de la aristocracia, de los linajes de terratenientes patriarcales, de las clases burguesas posteriores y de los clanes políticos, financieros y comerciales que fueron naciendo, mezclándose y extendiéndose hasta desembocar en ese exiguo número de “familias” de potentados, que en número de alrededor de quinientas controlan, literalmente hablando, todas las riquezas del mundo con los resultados nefastos que vemos a diario.

¿Podemos decir que somos ajenos a todos estos procesos históricos? Sin duda que en la misma medida que la siembra en nuestras almas sea la de querer ser ricos, tener poder y obtener reconocimiento y admiración social, en esa misma medida hemos contribuido con nuestra energía a esta sociedad de la que hoy nos quejamos con toda razón, pues ¿acaso es este el mundo que nos gustaría para nuestros hijos?

Cuando se dé en nosotros en grado y número suficiente la revolución de conciencia necesaria que nos permita alcanzar esa masa crítica que dé el vuelco a esta sociedad sin futuro, veremos sin duda transformarse el mundo a nuestro alrededor y nadie pensará que esto ha sido obra del azar, sino la buena cosecha de nuestra perseverante siembra.

FRASES DE PATROCINIO NAVARRO

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