La educación de los hijos

Ilustración del cuento: La educación de los hijos

El sistema de educación es básicamente erróneo, solo te enseña la mitad del proceso; cómo usar la mente. No te enseña cómo pararla, para poder descansar.

Cuento zen sobre la mente

Se hablaba de construir un reformatorio para muchachos, y se solicitó el parecer de un célebre experto en educación. Este hizo un apasionado alegato en favor de unos métodos educativos humanos en el reformatorio, urgiendo a los fundadores a no escatimar medios para conseguir los servicios de unos educadores bondadosos y competentes.

Y concluyó diciendo: Con lograr salvar a un solo muchacho de la depravación moral, ya habrán quedado justificados los gastos y los esfuerzos que se inviertan en una institución de este tipo.

Posteriormente, un miembro de la junta directiva le dijo: ¿No ha estado usted ligeramente exagerado? ¿Cree de veras que el salvar a un solo muchacho justificaría todos los gastos y esfuerzos?

Y este les respondió: ¡Si se tratara de mi hijo, por supuesto que sí!

MORALEJA

Por lo general queremos para nuestros hijos, cultivarlos y reforzarlos mentalmente, les hacemos cada vez más capaces, hábiles y eficaces. Eso es lo que hacemos en escuelas, colegios y universidades. Eso es lo que significa educación, aprender.

El hombre crece como parte del mundo, como integrante de la sociedad, de una familia, como parte de los otros, no se le cría como ser individual, se le cría como un ser social, pues todo entrenamiento, toda educación, toda cultura, consiste en convertir al niño en parte integrante de la sociedad, en hacer que encaje con los demás, es decir, lo que los psicólogos llaman adaptación.

Pero el zen es un tipo para olvidar lo aprendido. Enseña cómo poner a voluntad lo que se ha aprendido en un segundo plano, enseña volver a recuperar la habilidad, a tornar a ser niños, a existir de nuevo sin mente, a cómo estar aquí sin ninguna mente.

La mente debe estar para nuestro servicio, no al contrario. Porque la mente provoca todo tipo de miserias. La mente nunca está en el presente, lo pasa por alto. ¡Y solo existe el presente! La mente siempre está en el pasado, siempre, siempre. O siempre en el futuro. La mente salta del pasado al futuro, y del futuro al pasado. Pero nunca permanece en el presente. Es como el péndulo de un reloj... va de una polaridad a otra, pero nunca se queda en el medio.

Y lo más grave. Han comenzado a educar a los niños pequeños mientras duermen. Miles de niños duermen hoy en día en el mundo con auriculares en sus oídos. Mientras duermen, se les está enseñando. Durante toda la noche la grabadora les repite una cosa u otra. Lo escuchan una y otra vez y llega a formar parte de su memoria. Enseñanza durmiendo, (Hipnopedia).

Todo el sistema de educación es básicamente erróneo, porque solo te enseña la mitad del proceso; cómo usar la mente. No te enseña cómo pararla para que pueda descansar, porque continúa funcionando hasta cuando estás durmiendo. No sabe lo que es dormir. Ha trabajado constantemente, setenta, ochenta años.

Para cambiar todo esto, podemos incluir en la educación de nuestros hijos otro elemento. Lo llamamos meditación.

Con la meditación, es posible poner un interruptor en la mente para apagarla cuando no se la necesite. Es útil en dos sentidos: en primer lugar, porque te proporcionará una paz, un silencio, que nunca antes habías conocido, y un conocimiento que, por causa de la mente charlatana, no ha sido posible. Te ha mantenido siempre ocupado. Y en segundo lugar, porque también le dará descanso a la mente. Y si podemos darle un descanso a la mente, será más capaz de hacer las cosas más eficientemente, más inteligentemente.

Recuerda: La mente es un buen sirviente de inmenso poder en las manos del silencio. Entonces el ser es el maestro, y el maestro puede utilizar la mente cuando la necesite y puede apagarla cuando no la necesite.


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