LA ILUMINACION ESPIRITUAL
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LA RISA FORTALECE A QUIENES SUFREN

08/09/2019

La risa fortalece a quienes sufren - Articulos por Omraam Mikhael

ALEGRÍA Y SABIDURÍA

La lámpara del sabio está llena de alegría.

La verdadera sabiduría no es ni triste ni sombría, como muchos imaginan, porque en la verdadera sabiduría también hay amor: el corazón y el intelecto funcionan juntos. La lámpara del sabio no proyecta únicamente la luz fría del intelecto que razona, que pone de relieve y resalta las más pequeñas imperfecciones; brilla, pero al mismo tiempo da calor, amor, y por esto es alegre. En efecto, la lámpara del sabio está llena de alegría, como el sol.

Objetivamente, el sol que brilla en el cielo sólo tiene la apariencia de una bola de fuego, pero entonces ¿por qué los niños que lo dibujan lo hacen con una amplia sonrisa? Instintivamente, los niños han comprendido algo muy importante: en la luz del sol sienten que hay alegría. Como también hay alegría en el baile de la llama de una lámpara.

LIBERACIÓN

La risa es de quien se ha liberado a sí mismo.

Pero, ¡por cuántos sufrimientos y tormentos debe pasar un ser humano, cuántas luchas interiores debe soportar para gozar de la alegría de la luz, este sentimiento que le embarga cuando todos los conflictos que le alteran son resueltos en la armonía! Y su risa entonces es la de la victoria: ha conseguido elevarse por encima de los elementos desencadenados y ha logrado calmarlos.

Esto es lo que significa la risa del sabio, y por esto con su risa puede consolar a los seres que sufren. A menudo recuerdo la risa del Maestro Peter Deunov: reía como un niño, y a veces incluso le saltaban las lágrimas. ¡Cuándo reía de esta manera, le sentíamos tan cerca, tan amistoso y fraternal! La risa del sabio es la manifestación de un ser que se ha liberado.

El reino material nos puede quitar la alegría.

¿Por qué los humanos continúan forjándose limitaciones y cargas inútiles? Porque se hunden en la materia y pierden su alegría. Todas las cargas que han acumulado pesan sobre su corazón. Si se liberan de ellas recuperarán la alegría. Muchos viajeros cuando visitan países muy pobres, a menudo se sorprenden al descubrir una población sonriente, mientras que en los países ricos la gente tiene un aspecto sombrío. Pues bien, efectivamente, contrariamente a lo que se pueda uno imaginar, la abundancia material no hace más alegres a las personas. Todo este mundo artificial que se han fabricado, les hace ahora prisioneros.

No permitan que la aflicción de otros les afecte.

Y ustedes ahora, ¿qué deben hacer si alguien viene a hablarles de sus decepciones, de sus penas? A la espera de ser capaces, como el sabio, de reír para calmarles, sepan al menos una cosa; a menudo, la persona que les confía su sufrimiento, lo hace no para hallar una solución sino para inducirles a compartir su estado. ¿Y entonces? Si dejan que les invada su malestar, no la ayudan, porque se paralizan y corren el riesgo de hundirse con ella.

Si quieren ayudar a alguien, no permitan que su inquietud penetre en ustedes. Permanezcan lúcidos, tranquilos, sólidos, es la única manera de sacarle de allí. Piensan que quedará insatisfecho porque no participan en su desgracia. Es posible, pero esto no debe preocuparse. Sean conscientes de que acompañando a los humanos en sus estados negativos, sólo podéis satisfacer su naturaleza inferior. Y la satisfacción de la naturaleza inferior no dura mucho tiempo, porque es insaciable: un verdadero pozo sin fondo.

Con su simpatía, su compasión, creen poder calmar a una persona, pero poco tiempo después comienza de nuevo el desasosiego y las quejas, y esto puede continuar así toda la vida. Esta persona estará satisfecha de que estén siempre ahí dispuestos a compartir su sufrimiento, pero sin embargo ella no mejorará. Y ustedes ¿en qué estado estarán?

Un niño cae y se hiere. Si le decís: «¡Oh! pobrecito, te has hecho daño…», y adoptan un semblante consternado, esto sólo hará aumentar sus gritos. Pero si le dicen: «Levántate, no es nada, continuará jugando», se tranquiliza muy rápidamente. Los humanos son como los niños, no se deben fomentar sus debilidades ni sus estados negativos.

SENTIR Y GOZAR

El átomo invisible que hace bella la vida.

«¡Hay que estar vivo para disfrutar las cosas! Pero la gente sólo se ocupa de aquello que está muerto, cuantas más cosas muertas posee, menos trabaja sobre el lado vivo y menos goza.»

Quieren muchos amantes, muchas queridas, mucho dinero, muchos coches; pues bien, ocúpense, en primer lugar, de aquello que en ustedes es capaz de sentir y de gozar. No hacen nada en este sentido, porque todo su tiempo lo gastan buscando qué otra cosa pueden poseer aún. Pero cuando comprendan esta verdad, disminuirán la cantidad de sus posesiones y aumentarán la calidad de sus sensaciones; con poco que posean, vivirán en continuo éxtasis.

Intenten intensificar y amplificar cada alegría espiritual.

Cuando un muchacho está enamorado, si la chica que le quiere le ha enviado un pétalo de rosa o un mechón de sus cabellos, vive a causa de este pétalo de rosa o de este mechón de cabellos en un océano de efluvios celestiales. No tiene dinero en el banco, ni fábricas, ni coches, pero vive sumido en un éxtasis, porque su amada ha querido darle algo; toma el pétalo, lo respira, por la noche lo pone bajo su almohada, y hasta escribe poemas sobre este pequeño pétalo de rosa; lo hace crecer dentro de su corazón, le da un valor y una importancia extraordinarios, y es como si se sintiera dueño del mundo entero.

Se trata de un hecho psicológico y nunca debemos pasar por alto los hechos psicológicos, porque son fuente de enseñanza. Y esto es lo que debe hacer el discípulo: debe amplificar y embellecer el más mínimo gozo espiritual; en vez de lanzarse únicamente en pos de las posesiones físicas y materiales, tiene que cultivar dentro de sí esta facultad de sensación sutil, y podrá pasarse siglos contemplando las estrellas, las rosas, los rostros… ¡Existen tantas cosas, incluso en la Tierra, capaces de sumir al ser humano en el éxtasis!

Reciban al elemento sutil que le dará sabor a nuestra vida.

Pero el lado sutil permanece embotado, ya no vive, no vibra, no aporta nada al ser humano. Los seres están muertos, son como piedras, no vibran, no irradian, no saben gozar. Gozan sólo revolcándose en los placeres más groseros. Entonces sí, eso les dice algo. Pero la belleza, la sutileza, la armonía, la música, la poesía, la pureza, todo lo que es místico y divino… no les interesa. Por eso sólo tienen desilusiones y sufrimientos.

Por todas partes oyen que les dicen : «Tomen esto, aquello, y sentirán la alegría de vivir». ¡No hay más que ver los periódicos y la publicidad! Todo está dispuesto para conducir a los humanos hacia unos placeres o un confort que nunca podrán darles aquello que necesitan. Mientras que aquí se les dice: «Suban, suban muy arriba a través de la oración y la meditación, y recibirán el elemento sutil que les dará el gusto de las cosas».

Este elemento es un átomo imperceptible pero, en cuanto lo poseen, hace que todo vibre en ustedes. ¡Y la vida se vuelve tan bella, tan rica! No hay palabras para expresarlo. Pero sin este elemento, aunque acumulen todo lo que es posible acumular, se sentirán siempre descontentos, decepcionados y vacíos.

Sin este átomo, todo el oro en el mundo no les traerá sino infortunio.

Y si me dicen: «Quiero encontrar al Maestro más grande para que me instruya», les responderé: se han planteado mal la cuestión. Porque pueden encontrarle, pero si no han trabajado ya sobre el otro elemento, es decir, sobre cómo comprenderle y amarle, ¿cómo apreciar lo que les enseña? Aunque encontraran al Maestro más grande de la tierra, discutirían con él y seguirían siendo tan ignorantes como antes.

Y no digan tampoco : «¡ Ah! ¡Si pudiese encontrar la chica más bonita para casarme con ella!… ¡Si pudiese descubrir el tesoro de los templarios!…» Porque si carecen de este elemento del que les hablo, la chica más bonita y el tesoro de los templarios sólo servirán para atraerles desgracias.

Así es como hay que pensar, mis queridos hermanos y hermanas; pero no se dan cuenta del valor de lo que os explico de sentir y gozar, porque no están acostumbrados a enfocar las cosas de esta manera. Merece la pena trabajar, incluso durante miles de años si es preciso, para obtener este elemento, pues sólo entonces les hablará, todo les alegrará.





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