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LA MISTERIOSA VIDA DE JESÚS

JORGE PALAZON

23/01/2018

La misteriosa vida de Jesús - Jorge Palazon - Conocimientos - Misterios (GAA # 2863)

CATEGORÍA N° 2863
CONOCIMIENTOS - MISTERIOS

La misteriosa vida de Jesús

Es sin duda, la figura más conocida de la historia de la humanidad. Jesús fue un mesías político que predicó la inminente llegada del Reino de Dios, y la liberación del yugo romano… y fracasó. Esto llevó a sus discípulos a anunciar la parusía (segunda venida de Cristo a la Tierra). Pero, ¿sabemos realmente quién era Jesús de Nazaret?. Y sobre todo, ¿cómo murió?.

Si preguntáramos a muchos, creyente o no creyente, sobre la figura de Jesús, las respuestas que se obtendrían serían prácticamente iguales, aquello que ha ido pasando en las generaciones familiares y se ha asentado en la psique humana. Y gracias a esas tradiciones orales, se ha arraigado la idea del nacimiento de Jesús anunciado por una estrella, la visita de unos Reyes para adorarle, y de ahí, desde su más tierno nacimiento, se pasaría a su edad más adulta, casi a su final, cuando fue crucificado.

Y prácticamente no se duda nada de todo ello, simplemente se acepta como hechos ocurridos, sin reflexionar sobre ello de una manera racional o científica. En estos episodios, voy a analizar aquello que dicen los evangelios, de dónde surge todo realmente, cómo está manipulada, y nos introduciremos en la escena más impactante de todas, la muerte de Jesús, su calvario, visto desde una perspectiva científica, aportando todas las pruebas para saber cómo murió realmente, y si la famosa Sábana Santa, fue la tela que envolvió al Mesías cristiano.

Será un recorrido fascinante, para conocer la verdad sobre la historia de Jesús, sin interpretaciones, sin manipular la historia, sin ninguna intención religiosa, donde sólo prevalecerá la búsqueda de saber qué ocurrió realmente. Creo sinceramente, que la mayoría de las personas permanecen ciegas, porque desconocen muchísimas cosas imprescindibles para conocer la verdad, porque se ha ocultado por la iglesia desde sus comienzos, desde el Concilio de Nicea, y porque no se enseña en ninguna escuela. Pero aquí, vamos a conocer aquello que no nos dicen, aquello que la iglesia no quiere que se sepa.

Los primeros cristianos, cuando traducían el Antiguo Testamento, solían incluir párrafos falsificados para convencer de la existencia de Jesús (siglo II – IV d.C.). La mayoría de las copias conservadas son del siglo V hasta el siglo X. Existen tantas variantes en el texto bíblico, como palabras hay en el Nuevo Testamento. Es decir, cuando se cogen distintas copias entre sí, los términos, las palabras que aparecen, llegan a haber 400.000 variaciones en el relato, versiones distintas de los evangelios.

Así que intentar dar con la Biblia original, y con los textos reales que se escribieron, es prácticamente imposible. Únicamente el evangelio de Lucas y Mateo, hacen referencia algo a la infancia de Jesús, y además, se contradicen entre ellos. Se cuestiona que naciera en Belén, y se eligió este lugar para así, hacer cumplir la profecía que aparece en el Antiguo Testamento (Miqueas 5:1). Juan, por ejemplo, dice que nació en Galilea. Así que, ¿dónde nació realmente?. ¿Galilea?, ¿Belén? o ¿Nazaret?.

Entre ellos, no sólo se contradicen en el lugar dónde nació, sino que también se contradicen en la época que nació. Mateo dice que nació en la época de Herodes (año 750 de la fundación de Roma), que equivaldría al año 4 a.C. Lucas dice que nació durante el Censo de Quirino (que sería el 6 a.C.). Mateo describe la matanza de los niños, el cuál no aparece en ningún texto histórico, ni Flavio Josefo hace referencia a ello, y eso que es el historiador que más escribió sobre los crímenes y las matanzas de la época. ¿Cómo es posible que un suceso tan destacado como la matanzas de tantos niños, ordenada por el máximo responsable de Roma, no aparezca en los textos?.

Lo que parece evidente, es que si los rasgos de Jesús, no se ajustaban a las profecías sobre la llegada de un Mesías, la opción que queda, era amoldar la vida de Jesús a dichas profecías, para que coincidieran con el Mesías profetizado. Por ejemplo, lo llamaban el “galileo”, cuando a los primeros cristianos, se les llamaban “nazarenos” (Nazareth es una ciudad al norte de Galilea), pero la profecía decía que vendría de Belén.

Actualmente, los especialistas en el Nuevo Testamento, consideran que los pasajes a partir de Marcos 16:9, que hablan de las apariciones de Jesús tras la resurrección, y de la ascensión a los cielos, están falsificadas. Se trata de añadidos muy a posteriori. También se duda de la originalidad de Mateo 16:18, donde se dice: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia“. ¿Cómo es posible, que una escena tan trascendental como esta, no aparezca en ninguno de los otros tres evangelios?. ¿Cómo es posible, que en los tres primeros siglos, este pasaje no tuviera influencia alguna?. Simplemente, porque se trata de un añadido que tuvo lugar en el siglo IV, para justificar el papel de la iglesia como heredera apostólica, y así poder tener un aval bíblico.

Para los cristianos, la muerte de Jesús en la cruz, les instó a reescribir y reelaborar toda su biografía, ya que su muerte es una paradoja de su mensaje. No estaba previsto en el judaísmo del siglo I, que el Mesías tuviera que morir. Se suponía, que venía a reinar, a sobreponerse a toda autoridad política y religiosa. Por este motivo, Pablo hace de la crucifixión y de la resurrección, el tema principal de su mensaje.

Fue en el Concilio de Nicea (año 325 d.C.), después de muchos sobornos, traiciones y disputas, cuando se llegó a determinar, que Jesús es consustancial Padre, unigénito, eterno, engendrado no creado, se hizo hombre por obra del Espíritu Santo, resucitó al tercer día, subió al cielo, y está sentado a la derecha de Dios Padre.

Esta idea tan arraigada, no tiene ninguna base bíblica. Realmente, fueron unos dogmas inventados por 300 obispos en el Concilio de Nicea (Concilio es la reunión de cargos eclesiásticos, donde se fundamentan todo lo que se cree saber de Jesús. Es decir, son fundamentos teológicos, no históricos). Existen 70 evangelios apócrifos, y sólo han sido aceptados cuatro, elegidos por Ireneo de Lyon. Esto debería hacer recapacitar seriamente a los creyentes confesos.

Entre 30 y 40 años después de la muerte de Jesús, es cuando se empieza a pasar por escrito las historias verbalizadas, en distintos momentos y en distintas partes del mundo. En los “Hechos de los Apóstoles“, escrito por Lucas, se narra cómo estaban organizados los primeros grupos cristianos, el comienzo de la iglesia cristiana, donde ya existían dos grupos diferenciados.

  1. el grupo de Pablo.
  2. la familia de Jesús, que dirigían al grupo de cristianos en Jerusalén.

De estos dos grupos, no nos ha llegado ningún texto. Todo nos llega a través de los textos paulinos más enraizados en la fe judía, muy próximo a la ley y al fariseísmo. Pablo no conoció a Jesús, dice que éste le habla por revelación, considerándose igual o más legitimado que la propia familia de Jesús.

En el año 200 d.C., Tertualiano da el paso evolutivo en hacer del cristianismo, una forma de pensamiento dentro del judaísmo a hacerlo una religión. El judaísmo se asentaba en los zelotes, fariseos, saduceos y esenios, y dentro del Imperio, el cristianismo era considerado hasta entonces una superstición.

Los relatos evangélicos, son realmente una narración destinada a explicar una idea. De todos ellos, quien llevó al extremo el mito de Jesús, fue Juan. Mateo y Lucas beben de Marcos y de una serie de textos conocidos como “Fuente Q” (del alemán “Quelle”, que significa “fuente”). Mateo, Marcos y Lucas, forman lo que se conoce como evangelios sinópticos, debido a su afinidad y sus semejanzas de orden de narración y contenido.

Todos los textos que se iban escribiendo en cada comunidad, se pensaba formarían parte del verdadero evangelio. Pero esta idea, desapareció cuando se pensó en crear un canon de escritos, sobre los textos que sí deberían ser incluidos como evangélicos. ¿Por qué se excluyeron otros tantos textos, de igual o más importancia que los conocidos?.

En 1.945, cuando unos aldeanos estaban buscando nitratos naturales, estaban excavando en Nag Hammadi (a 11 km de Luxor), y encontraron una vasija que contenía 13 cuadernos escritos en copto, donde se trataban temas cosmológicos, filosóficos, teológicos, antropológicos y evangélicos. Esos escritos que hacen referencia a la época de Jesús, son realmente importantes, ya que cuentan mucho sobre sus actos, su vida diaria y de quienes le seguían.

Entre ellos, se encontraba el Evangelio de Tomás, de Felipe, de María, etc… donde se informa de que a Jesús, además de los 12 apóstoles, le seguían 7 mujeres, sus conversaciones con sus seguidores, sus enseñanzas que no siempre estaban de acuerdo con la iglesia… Se narra cómo María, nació de unos padres ya mayores, y cuando cumplió la edad de tres años, sus padres (Joaquín y Ana), la llevaron al templo para consagrarla con Dios.

Cuando cumplió los 12 años, los clérigos del templo empezaron a pensar a quién la darían en matrimonio, así que convocaron a los viudos del pueblo. Empezaron todos a rezar, y al finalizar la oración, en torno a la vara de José, volaba una paloma, para después posarse sobre su cabeza. Esto se consideró una señal inequívoca, y eligieron a José como esposo de María. José, rehusó este ofrecimiento, pues era mucho mayor que María, y tenía ya 6 hijos (6 hijos y 2 hijas).

Estos escritos no considerados canónicos, revelan que José, se entristeció bastante con la noticia del embarazo de María. En ese instante, quiso repudiar a María, pero un supuesto ángel que se le apareció en sus sueños, le disuadió de cumplir ese pensamiento, ya que el ser que llevaba en su interior era fruto del Espíritu Santo. José estaba convencido, que María tuvo una relación adúltera con un soldado romano llamado Ben Panthera. Se dice que Jesús, mantenía una relación muy buena con los otros hijos de José.

Se cuenta cómo Jesús, en su infancia, era un chico bastante difícil de educar, y ya se cuenta que hacía cosas extrañas, mágicas. María lo llevó a que lo instruyeran en la doctrina judía, pero Jesús no quería ingresar y ser sometido a esas leyes, así que lo llevaron ante Leví, el gran maestro. Leví, intentó que Jesús repitiera la primera letra del alefato (consonantes hebreas), a lo que Jesús no decía nada, callaba, así que Leví golpeó a Jesús en la cabeza con una vara. La reacción de Jesús, fue decirle a su maestro: “Por qué me hieres?. Yo soy capaz de enseñarte a ti todas esas cosas que me vas diciendo”, por lo que empezó a realizar una amplia disertación de conocimientos.

Algunas de la mujeres que acompañaban a Jesús, fueron María Magdalena, María, Salomé, Susana, la madre de los hijos de Zebedeo, Juana y Marta. Jesús trataba a las mujeres de la misma forma que se trataban a los hombres, sin hacer distinciones, algo nada común en esos tiempos. En el “Pistis Sofia“, se habla de la aversión que sentía Pedro hacia María, y se puede leer un texto, donde María dijo: “Tengo miedo de Pedro, pues me amenaza y odia a nuestra raza”. Y en el Evangelio de Felipe, se puede leer, que Pedro dijo: “Que María salga de entre nosotros, porque las mujeres no son dignas de la vida”.

Muchos teólogos y filósofos a lo largo de la historia, han intentado desmitificar la figura de Jesús, para poder descubrir al verdadero hombre que hay tras él. Por este motivo, empezaron a reunirse textos llamados “perícopas“, donde se extraía lo fundamental de los textos, ya que los evangelios son sólo testimonios de fe y compilaciones de pequeñas historias que aquellas comunidades religiosas transmitieron. Los exégetas (personas que interpretan un texto bíblico), empezaron a buscar los verdaderos dichos de Jesús, el verdadero rastro de su vida.

Para ello, utilizaron el principio de disimilaridad, donde todo aquello que se confronte a lo que serían las creencias de la comunidad de esa época, tiene todos los indicios de ser cierto. Por ejemplo, Jesús, el hijo de Dios, nació sin pecado, y aún así fue bautizado por Juan. Esta increíble contradicción no se habría reflejado en los evangelios, y aprobado por la iglesia, si no hubiera sucedido de verdad.

Estas investigaciones, han llegado a la conclusión que Jesús nunca predicó el fin del mundo ni la llegada del Reino de Dios. Jesús era un crítico social que quería una mejora en la vida de la gente en ese instante, es decir, en vida, y no tras la muerte. Esto contradice muchos de los ideales de la iglesia, que predica una vida más allá de la muerte. A Jesús le mataron por el mensaje que daba, por alterar el orden público, que los romanos temían y atajaban sin concesiones.

En el siglo I, hubo un rabino judío llamado Jesús, que no fue aceptado por su propio pueblo, y que murió ajusticiado por decreto de Poncio Pilato, gobernador de Judea en la época del emperador Tiberio. Estos hechos son históricos y reales. Los grandes historiadores de la época, Flavio Josefo, Tácito, Suetonio y Plinio, apenas hacen referencia a Jesús. En cambio, sí lo hacen de profetas mediocres.

Jesús nació realmente en Nazaret. Cuando se creyó que era el mesías, se cambió la historia para que coincidiera con las profecías que le anunciaban, pero estas profecías hacían referencia a Belén, según la profecía de Miqueas (profeta de finales del siglo VIII a.C.). En los evangelios de Mateo y Lucas, se dice que Jesús nació en la época del Rey Herodes el Grande, poco antes de la muerte de éste, ocurrida en el año 4 a.C.

Esto significa que Jesús nació entre los años 7 y 5 a.C. (lo que significa que ahora estaríamos en el año 2.018 o 2.020). Este error fue cometido por Dionisio el Exiguo en el siglo IV. En el año 525, el Papa Juan I, le encargó que cambiase el calendario, para medir las fechas en base al nacimiento de Cristo, y eliminar el calendario que había actualmente, que se regía por la fundación de Roma. Después de una serie de cálculos, Dionisio llegó a la conclusión que Jesús, había nacido en el año 753 AUC (“ab urbe condita“, desde la fundación de Roma), que pasó a ser el año 1 de la Era Cristiana.

Los romanos desconocían el número cero, número que se introdujo en Europa de la mano del Islam en el siglo IX. Por eso, el primer año de nuestra Era es el primero (número 1), y el anterior es el 1 a.C. Mucho tiempo después, se descubrió que el sistema de Dionisio no era exacto, ya que estableció el año inicial de la era D.C. entre 4 y 6 años después del que debió haber sido.

El sistema de Dionisio funcionaba, pero no tuvo en cuenta que Augusto César gobernó con su verdadero nombre, Octavio, durante cuatro años. Así que, según el sistema de Dionisio, la fecha de la Natividad sería el 749 AUC. Esta hipótesis es corroborada por algunos investigadores, entre los que se encuentra Mark Kidger, del Instituto de Astrofísica de Canarias, que tomando como base la aparición de una nova, (la estrella de Belén), el año 749 AUC (5 a.C.), creen segura esta fecha como el año en que nació Jesús. Esto significa, que Jesús murió realmente a los 37 – 38 años de edad.

El año juliano, era 11 minutos y 14 segundos más largo que el año solar. Esta diferencia se fue acumulando, hasta que en el año 1.582, el equinoccio de primavera se produjo 10 días antes de lo previsto, y las fiestas de la iglesia no podían tener lugar en una estación inapropiada. Para conseguir que el equinoccio de primavera se produjera el 21 de marzo, como ocurrió en el año 325 d.C. (año del primer Concilio de Nicea), el Papa Gregorio XIII promulgó un decreto, eliminando 10 días del calendario.

Para prevenir nuevos desplazamientos en el calendario, instituyó el calendario gregoriano, que estipulaba que los años centenarios divisibles por 400 debían ser años bisiestos, y todos los demás años centenarios debían ser años normales. Por ejemplo, 1.600 y 2.000 fueron años bisiestos, pero 1.700, 1.800 y 1.900 no lo fueron. El calendario gregoriano recibe también el nombre de cristiano, porque emplea el nacimiento de Cristo como punto de partida.

En la época de Jesús, estaba prohibido a todo rabino ser célibe (persona que no ha contraído matrimonio), así que Jesús debía estar casado obligatoriamente. Los evangelios apócrifos (libros que la Iglesia no reconoció como parte de las Sagradas Escrituras) de Felipe, María y Tomás, hablan de una esposa de Jesús a la que llaman María o Salomé. La naturaleza sexual de su relación, queda explícita en muchos de los textos gnósticos que la Iglesia no permitió fuesen incluidos en el Nuevo Testamento. Así que, se podría afirmar que Jesús sí estaba casado, y esta mujer posiblemente era María Magdalena.

Los cuatro evangelios canónicos (los sí aceptados por la iglesia), son los de Marcos, Lucas, Mateo y Juan. Sus verdaderos autores en realidad son anónimos, y estos nombres son meramente simbólicos. Fueron escritos en griego. El más antiguo es el de Marcos (año 71 d.C.), después de la destrucción de Jerusalén por las tropas romanas de Vespasiano y su hijo Tito. Mateo y Lucas, tienen influencias de Marcos y la denominada “Fuente Q“. Seguramente, esta fuente no contenía más que dichos de Jesús, sin narraciones ni milagros, ni referencias a la pasión ni la resurrección.

El texto de Juan, fue compuesto hacia el año 100 d.C. En él se trata más lo que significó la vida de Jesús, su figura y su misión. Juan interpreta a su manera a los anteriores evangelistas. Las palabras que se ponen en boca de Jesús, no reproducen las palabras auténticas de él, sino la teología que Juan quiere transmitir. Los primeros cristianos, cuando traducían el Antiguo Testamento, solían incluir párrafos falsificados, lo que se conoce como interpolaciones (añadidos a posteriori), para convencer de los milagros y la divinidad de Jesús.

La mayoría de las copias conservadas son del siglo V al X. Hay tantas variantes en los textos bíblicos como palabras en el Nuevo Testamento. Es decir, cuando se cogen distintas copias entre sí, los términos, las palabras que aparecen, llegan a haber 400.000 variaciones en el relato, versiones distintas de los evangelios. ¿Esto qué significa?. Significa que intentar dar con el escrito original, con la Biblia verdadera, es imposible.

El islam cree que Dios, se reveló a Jesús, pero no creen que Jesús sea hijo de Dios, aunque sí lo reconocen como profeta, al igual que Abraham, Jacob, Ismael, Moisés e Isaac. Los judíos, no creen en Jesús ni como profeta ni como Mesías. En el Talmud, es considerado un bastardo y acusado de practicar la brujería, y llevar al pueblo de Israel por el camino equivocado. Cuando los hebreos hablan de Jesús, se refieren a él, diciendo que “no fue un cristiano, sino un judío que se transformó en cristiano”. En el Talmud, hay pasajes donde a Jesús se le denomina “hijo de Pantera“, en referencia al soldado, que supuestamente, mantuvo relaciones sexuales con María, cuyo resultado fue el nacimiento de Jesús. En griego, la palabra “parthenos“, significa virgen, doncella. ¿Casualidad?.

Son muchos quienes le consideran un falso profeta. La Torá, establece que los mitzvot (mandamientos que el judío está obligado a cumplir), deben permanecer inalterables, y quien intente cambiarlos o modificarlos, será considerado un falso profeta. El verdadero Mesías, debería hacer cumplir la ley judía, respetar el Libro y el concepto de “shemá“, que dice “Dios es uno”, aserción que aprenden todos los niños judíos, siendo las primeras palabras religiosas que se les enseñan, las primeras que deben aprender a decir, y las últimas que deben pronunciar antes de morir.

Oponerse a la shemá, y admitir la Trinidad, supone uno de los peores pecados capitales, ya que implica la aceptación de la idolatría y el politeísmo. Para los judíos, el “tauhid” (la unicidad de Dios), contradice la idea de que Jesús fuera Dios o hijo de Dios. Jesús encarnado es humano, por lo que no podría formar parte de la Trinidad. La humanidad de Jesús y su nacimiento, no le permiten ser Dios. Según el Corán, María en hija de Inram, descendiente del profeta Harum y hermano de Moisés. Según los hadices (dichos y hechos de Mahoma), Jesús y María no fueron tocados por Satán al nacer, motivo por el que no lloraron, y motivo por lo que el resto sí lo hacen.

Jesús, regresará antes del final de los tiempos para destruir al Anticristo, quien habrá colapsado el mundo, donde lo malo será bueno y nada será lo que realmente debe ser.

Sobre la muerte y crucifixión de Jesús, se han dicho muchas cosas. Una de ellas, es que hubo un sosías, una persona de apariencia física igual a Jesús, y que le sustituyó en la cruz. El islam asegura que los judíos no llegaron a matar a Jesús, y que éste bajó vivo de la cruz. La más conocida, es que a los tres días de sus crucifixión, Jesús resucitó. ¿Qué fue lo que ocurrió realmente?. Lo que parece evidente, es que Jesús sobrevivió de alguna manera u otra.

Los primeros en argüir estas teorías, fueron los qaidianos, más conocidos como Ahmadiyya del Islam. Según ellos, Jesús fue clavado en la cruz, pero cuando lo bajaron, sólo estaba en estado de desmayo. La pregunta es, ¿cómo es posible que alguien pudiera sobrevivir a aquellas heridas mortales?. Existe un ungüento conocido como “marham-al-‘Isa” (ungüento de Jesús), o “marham-al-Rasul” (ungüento del profeta), que fue el bálsamo utilizado para curar sus heridas. ¿Qué era realmente ese ungüento?. Tras sanarse, dicen que Jesús viajó a Cachemira (india), en busca de las 10 Tribus de Israel. Fue en este país, donde presumiblemente murió, y enterrado en Srinagar, cuya sepultura es lugar de peregrinaje en la actualidad.

Sobre Jesús, no hay más que opiniones, no existen certezas. Cada cual, ve en él aquello que le interesa ver. En aquellos tiempos, no existía la imprenta, por lo que la transmisión de los textos se hacía a través de copias de textos. Y en cada copia, algo se añadía, o se obviaba, o se interpretaba. Copia tras copia, llegó un momento, que mucho es añadido, mucho fue eliminado y mucho tergiversado.

Se podía encargar a un esclavo ilustrado o a determinados scriptorium, libertos, etc… Había muchas diferencias de calidades de los escribanos. Llegó un momento, que los copitas tomaban partido y se posicionaban. esto mismo ocurre con las leyes, donde no se transcribe la ley, sino que se intenta por parte de muchos, extraer la “esencia” de esa ley, interpretándola.

También podemos comprobar cómo una noticia, se cuenta desde una perspectiva diferente, llegando a parecer noticias diferentes, dependiendo de quién las cuente. Si una noticia, que sólo tienen horas, días de antigüedad, ya nos llega deformada, tergiversada, ¿cómo no pensar que después de 40 años desde la muerte de Jesús, y con los intereses creados religiosos, no se modificara el escrito original y los hechos reales?.

Se compara a Jesús con Apolonio de Tiana (una especie de Jesucristo de origen pagano), capaz de difundir una determinada moral, hacer milagros, hacer exorcismos, vivió más de cien años (al igual que aquellos que afirman que Jesús murió en la India a la edad de 120 años), tenía discípulos, etc… Cuando la figura de Jesús, fue asimilada por el mundo pagano y romano, es cuando se empieza a producir el sincretismo (sistema en que se concilian doctrinas diferentes).

De los 89 capítulos de los 4 evangelios, 80 están plagiados de la vida y enseñanzas de Krishna y Buda. Krishna (India), era uno de los cultos religiosos en Roma, y su historia se fusionó con la de Apolonio de Tiana.

La función de los cuatro evangelios, es servir de propaganda religiosa, cuyo interés principal es la difusión de la fe, de unos ideales muy estudiados por la iglesia, para hacer de ello un vínculo inseparable entre ellos y Dios, y perpetuar así su poder. Los evangelios no se empezaron a escribir hasta pasados 40 años de la muerte de Jesús (se escribieron entre los 40 años y los 100 años desde su muerte), donde la iglesia, eliminó muchos de esos evangelios, que iban en contra de sus intereses, admitiendo únicamente cuatro como los verdaderos.

El Evangelio de Pedro, Felipe, María Magdalena, Judas, el Papiro Egerton, el Papiro Oxirrinco 840, Papiro Magdalen, etc… fueron ninguneados, eliminados. Y todo ello, bajo el consentimiento de la iglesia cuatro siglos después de la muerte de Jesús, ocultando la verdad para su propio beneficio, que aún perdura en nuestros días.

El historiador Flavio Josefo, es una de las 80 fuentes de información, que dejaron escritos sobre la existencia de Jesús. Flavio Josefo, escribió que fue Poncio Pilato quien ajustició a Jesús a ser crucificado.

A 97 km al noroeste de Jerusalén, se encuentra uno de los enclaves romanos más importantes del mundo. En la época de Jesús, la llamaban Cesarea, y en aquellos tiempos, era la sede central de la ocupación romana en Judea. Esta ciudad fue construida por el Rey Herodes, y terminada en el año X a.C. En ese instante, se convirtió en el Cuartel General de los Gobernadores romanos, incluyendo a Poncio Pilato.

En la ciudad de Cesarea, se mataron a miles de personas, ajusticiadas por el yugo romano. Los romanos, acondicionaron los olivos, dándolos forma de cruz, echando por tierra el mito que dice, que siempre se estaban construyendo cruces nuevas. Esta afirmación, fue realizada por el arqueólogo Joe Zias, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, quien tiene poca tolerancia para aquellos que permiten que la teología o el puro entusiasmo se interpongan en el camino de la ciencia: “La gente piensa que nuestro trabajo como arqueólogos bíblicos es salir y tratar de probar o refutar la Biblia. Nuestro verdadero trabajo, es tratar de entender los procesos históricos pasados”.

Tras la muerte de Jesús, tuvieron que pasar 40 años, para que los cristianos, escribieran sobre su vida y muerte. Así que es muy posible, que esos escritos los realizaran conversos al cristianismo, basándose en tradiciones orales, por lo que no se puede, ni se debe, tratar como un documento histórico fiable. Por este motivo. la ciencia y la arqueología, sí pueden ofrecer certezas y afirmaciones de los hechos históricos que realmente ocurrieron. Del legado de escritos que poseemos, y apoyándonos en la ciencia, se puede interpretar y averiguar lo que sucedió hace más de 2.000 años.

Uno de los legados que se están estudiando, son los Manuscritos del Mar Muerto. El Profesor de Teología en Princeton, James H. Charlesworth, afirma que en esos escritos, se puede ver cómo la época de Jesús, era un mundo con una gran presión y tensión política, llena de litigios, muertes… Es decir, era un entorno bélico, con constantes asesinatos, enjuiciamientos, un ambiente hostil, en el que apareció la figura de Jesús.

A 8 km al sur de Jerusalén, se encuentra la ciudad de Belén. En los textos, se dice que José y María, se dirigieron a esta pequeña localidad, porque era donde residían sus ancestros, así que es muy probable, que el único motivo real por el que fueron hasta Belén, era para estar rodeado de gente conocida, de familia, en un momento trascendental como era dar a luz a un bebé en el siglo I.

Belén, en aquella época (incluso actualmente), estaba formada por una aldea, que lo constituían una serie de casas con tejados, situadas en lo alto de una colina. En esa época, Belén lo formaría una población no superior a 1.000 personas. Esas casas, solían tener en su interior dos plantas. En la planta baja, era donde dormían los animales (cabras, ovejas, burros…), que eran el sustento para la supervivencia de los habitantes de cada casa. La parte de arriba, estaba reservada para las habitaciones de las personas, donde estaban las camas y el lugar de descanso. Y esto sí cuadra con las pruebas empíricas de algunos textos, donde se dice que Jesús nació en una especie de pesebre, rodeado de animales.

Según los textos, al llegar a Belén, tuvieron que dejar a Jesús en un camastro de piedra junto a los animales. En el Evangelio de Lucas, se dice: “La posada estaba llena”. La palabra original griega con la que se escribió esta frase, utilizaba realmente la palabra “cataloma”, que significa “estancia superior”. Es decir, el texto original, lo que decía realmente, es que al llegar a Belén, a la casa donde José y María se dirigieron, las habitaciones superiores estarían llenas de familiares, por lo que les tuvieron que hacer un hueco en la planta baja, allí donde residían los animales. Por este motivo, sería lógico y congruente, que esa imagen de Jesús rodeada de animales, fuera real.

En aquellos tiempos, los astrólogos eran contratados para predecir el nacimiento y la muerte de los Reyes. Para predecir dichos acontecimientos, estos astrólogos estudiaban y se fijaban en el planeta más grande a simple vista, Júpiter, ya que no existían instrumentos como el telescopio u otro tipo de lente, para poder visualizar cuerpos celestes fuera del alcance del ojo humano.

En la época de Herodes, los astrólogos creían que la constelación de la cual se regían las vidas de los Reyes, era la Constelación de Aries (el carnero), y éste, simbolizaba su reino, que por aquel entonces era Judea y Samaria. Estos astrólogos, eran conscientes de la profecía que decía, que se acercaba el momento donde tendría lugar la llegada de un Mesías, que liberaría al mundo de la opresión y la tiranía. Por esta razón, estaban muy pendientes de Aries, para ver plasmado en el cielo, la anunciación de la llegada del Mesías.

Actualmente, los astrónomos, con la ayuda de la tecnología, son capaces de conocer de forma exacta, la posición de los astros muchos años atrás. Cuando se observa la posición de dichos astros, en la Constelación de Aries, en el Año I d.C., justo inmediatamente después de su nacimiento, no se observa nada excepcional en esta constelación. Entonces, ¿por qué se dice que una estrella en el cielo, anunció el nacimiento del Mesías, cuando realmente no había nada?. Porque Jesús, no nació realmente en el Año I.

El motivo de este error, viene motivado por el monje Dionisio el Exiguo, cuando en el siglo VI, creó el calendario que actualmente conocemos. El cálculo que empleó, fue sumar los diferentes reinados de los Reyes, y estos cálculos, se ha corroborado fueron erróneos por unos 6 años aproximadamente. Esto significa, que Jesús nació realmente unos años antes de lo que creemos o nos habían hecho creer, y que actualmente, estaríamos en el año 2.019, si los cálculos de Dionisio el Exiguo hubieran sido correctos. Cuando se descubrió el error de cálculo cometido, se decidió que no fuera corregido, ya que la mayoría del mundo lo había adoptado, y hacer un cambio tan radical era ya imposible.

El astrónomo Michael Molnar, descubrió que en el Año VI a.C., sí tuvo lugar un hecho realmente significativo en la Constelación de Aries. Júpiter se encontraba en Aries, y su apariencia en ese instante sería como de una gran estrella dentro de la Constelación. También, Saturno se desplazó a Aries, y con ellos el Sol al mismo tiempo. Esta alineación, provocó un eclipse de luna que dejó descubierto a Júpiter. Este acontecimiento, ocurrió en el amanecer del 17 de abril del año VI a.C. Para los antiguos, el amanecer era sinónimo de nacimiento, despertar, así como el atardecer y la llegada de la noche, la oscuridad, era sinónimo de muerte, de caída, de final.

En el amanecer del 17 de abril del año VI a.C., Júpiter emergió como un lucero del alba, apareció de la nada, tras la figura de la luna. Imaginad por un instante, lo que vieron las gentes de aquellas tierras, sobre todo los astrólogos. Cuando se marcharon la noche anterior a sus camas, en el cielo de Aries, no había nada que resaltara, y con la llegada del amanecer, cuando la luna se iba desplazando, repentinamente, apareció emergente el brillo de una poderosa estrella, grande y luminosa en la Constelación del Carnero. Esta estrella que anunció la llegada del Mesías, realmente era el planeta Júpiter.

Este tipo de acontecimiento, actualmente, no sería nada importante para un astrónomo, pero para los astrólogos que observaban los cielos, que eran donde residían las respuestas, el destino de los Reyes, un acontecimiento de esta magnitud, no pudo pasar desapercibida. Además, no hay que olvidar que Júpiter, es realmente brillante en el cielo, y es normal que fuera confundida con una estrella en aquellos tiempos.

Esta es una moneda acuñada hace 2.000 años, en la ciudad de Antioquía, al norte de Judea. En una de sus caras, aparece Zeus (conocido también con Júpiter), y en la otra cara, aparece Aries (el carnero), saltando por el cielo, y mirando hacia atrás, hacia una estrella.

La investigación de Michael Molnar, lo llevó hasta el astrólogo egipcio Claudio Ptolomeo, que trabajó en la Biblioteca de Alejandría, quien estudió la gran cantidad de datos existentes sobre el movimiento de los planetas, con el fin de construir un modelo geométrico, que explicase dichas posiciones en el pasado y fuese capaz de predecir sus posiciones futuras. Ptolomeo también resolvió el problema de la retrogradación de los planetas, y su aumento de brillo mientras retrogradan.

Todas estas enseñanzas de Ptolomeo, se encuentran en su obra “Tetrabiblos“. Esta obra ha sido cabecera y pilar indispensable en todas las Universidades medievales y renacentistas. Está considerada la Biblia de la astrología. Y en ella, aparece reflejado dos veces, que Aries (el carnero), gobernó Judea, con Jerusalén como capital del Oriente Próximo.

Las monedas de Molnar, pertenecían a Antioquía, la cuna del cristianismo justo después de la muerte de Jesús. Allí, sus seguidores fueron llamados cristianos por primera vez. Esas monedas, fueron acuñadas por los primeros cristianos, para conmemorar la Estrella de Belén. Así que, parece evidente que el mito de la estrella es cierto, con la diferencia, que se trataba de Júpiter, la cual apareció por arte de magia al desplazarse la luna, y lo hizo en las Constelación del Carnero, la que regía los designios positivos y negativos de los Reyes, y apareció al amanecer, anunciando así la llegada o nacimiento de un nuevo Rey, en este caso, el Rey de los Judíos, el esperado.

En la época del nacimiento de Jesús, que una mujer estuviera embarazada y diera a luz un bebé, sin estar casada, era juzgado muy duramente. Aún perduran leyes en Palestina, donde se castiga y se pena este tipo de actos, y eso que han pasado XXI siglos desde entonces. En tiempos de María, los asesinatos por honor (de las familias), estaban amparados por ley y prescribía la muerte por lapidación. Y María no estaba casada, por lo que la habrían acusado de deshonrar a su familia. Esta fue, seguramente, la causa principal que llevó a José y María, a dirigirse a un lugar seguro, dentro de un ámbito de conocidos a quienes les confiaban su destino, y el de su bebé.

Si el cristianismo, aceptara que María tuvo a Jesús fuera del matrimonio, provocaría dejar en ridículo al cristianismo, y con un argumento que echaría por tierra cualquier creencia y aceptación. Por este motivo, se creó la historia que María dio a luz siendo Virgen. Existen escritos donde se define a María como “ramera” o “vulgar”, como los de Celso y Tertulio, quienes afirman que Jesús fue concebido a través de la “fornicación”, y que ésta se dio con un soldado romano llamado Ben Panthera.

Cuando nació, José y María emprendieron viaje al norte de Belén, a un pueblo llamado Nazareth, donde todos los indicios apuntan que fue el lugar donde creció Jesús. Cuando Jesús era adolescente, visitó con sus padres la ciudad de Jerusalén, y allí vio por primera vez la suntuosidad del Templo de Jerusalén.

Este Templo, fue hecho construir por Herodes el Grande, y se hizo célebre por ser el Cuartel General de la religión judía, lo que ahora sería el Vaticano para los católicos. Si nos situamos en aquella zona y época, Jesús, era un chico que creció en una humilde aldea de Nazaret, jugaba entre sus calles llenas de arena y piedras, trabajaba la tierra, aprendía el oficio de José, etc. Es decir, era un chico humilde que tenía lo principal y básico para sobrevivir, sin ningún tipo de lujo, ni siquiera conocimiento de ello.

Y un día, ve la magnificencia del Templo de Jerusalén, con incrustaciones de oro, lleno de lujos, y que es el hogar de una religión. Esto tuvo que impactarle sin ninguna duda. Es muy posible, que esta visita despertara la curiosidad por primera vez en Jesús, alrededor de la política y la religión. Jesús debía tener entre 20 y 25 años cuando visitó el Templo. Toda la ostentación de riqueza que presenció, él creyó que sólo existiría en Roma, y descubrió que también existía cerca de su hogar.

El Evangelio de Lucas, cuenta que cuando José y María emprendieron el viaje de regreso a Nazaret, perdieron a Jesús, volvieron sobre sus pasos nuevamente hasta Jerusalén, y lo hallaron sentado en las escaleras a la entrada del Templo, discutiendo con los ilustrados sacerdotes del Templo. Se cree, que los rabinos se asentaban en los escalones que daban al interior del Templo, para ayudar a los peregrinos agotados y cansados a entrar en el mismo. Posiblemente, Jesús se sentaba allí para escuchar las prédicas de los rabinos. ¿Cómo era posible que Jesús supiera tanto sobre política y religión?. Sólo existen dos respuestas: 1.- que fue del mismísimo Dios de quien aprendió todas esas enseñanzas. 2.- dedicó la mayor parte de su tiempo entre los 20 y 30 años, escuchando a aquellos que más sabían de estos temas, mezclándose con ellos, manteniendo contacto directo con sacerdotes, rabinos, políticos… de donde se instruyó de forma sobresaliente, donde condensó todo lo aprendido, sacó sus propias conclusiones, y todos los acontecimientos que vendrían después, pasarían a la historia.

A 6 km de donde vivía Jesús, se encontraba otro centro de opulencia judía, Séforis, la capital de Galilea. Este era el lugar donde vivía Herodes Antipas, el hijo de Herodes el Grande. Por aquel entonces, Séforis debería tener 10.000 habitantes, así que era un lugar muy concurrido e importante. Jesús, en esta ciudad, veía las extremas diferencias existentes entre los que gobernaban, y las clases trabajadoras. Jesús fue testigo de las enormes riquezas que poseían los sacerdotes, excesivas, y las dificultades que el resto de las personas tenían para sobrellevar sus familias.

Flavio Josefo, escribió que una noche, se produjo un levantamiento contra el Palacio, y los romanos se vengaron destruyendo la ciudad. Muchos escritos reflejan la tensión política que se vivía en Galilea. Los rebeldes judíos que hacían frente al poder romano, se escondían en las cuevas existentes en los acantilados junto al Mar de Galilea. Esta lucha de clases, este movimiento revolucionario, perduraba desde hacía siglos, sin ningún atisbo de cambio, de poder voltear la situación en favor de los más necesitados.

Todo este contexto histórico, durante mucho tiempo, fue caldo de cultivo para una nueva esperanza, ver cumplida la profecía de la llegada del Salvador. Los judíos lo llamaban el “ungido“, en hebreo el “Mesías“, y en griego “Cristo“. Y Jesús, apareció en el momento justo, en el momento que el pueblo judío ansiaba ocurriera. Es lógico que el pueblo judío, ante cualquier prueba, por mínima que esta fuera, o poco legítima, o con escasas probabilidades que fuera la correcta, se iban a aferrar a ese Salvador, y éste recayó en la figura de Jesús. Entonces la pregunta es: ¿Fue Jesús realmente el Elegido para salvar al pueblo judío, y por ende, al resto de la humanidad, o fueron los judíos quienes proclamaron a Jesús su Salvador para dar así por realizada la profecía y que esa esperanza fuera hecha carne?.

Jesús pasó muchos años escuchando los pensamientos de los poderosos, de aquellos que sustentaban el poder y regían los designios del pueblo, de aquellos cuyas vidas estaban repletas de excesos y lujos, mientras gente como él, debía luchar cada día para subsistir. Jesús adquirió grandes conocimientos de religión, política y leyes. Y fue en ese instante cuando debió tomar conciencia o debió sentir en su fuero interno, una llamada poderosa para cambiar la situación de opresión a la que veía a su pueblo, su familia, sus conocidos.

Así que decidió dar un gran paso, que significaría el comienzo de todo lo que conocemos realmente sobre él, donde realmente empiezan todos los escritos a relatar y dejar plasmada su vida y obra. Jesús se dirigió hasta Betania, al este del río Jordán, donde un hombre llamado Juan, bautizaba a la gente. Betania significa “Casa de la Fuente o Casa del Pobre“. Este pudo ser el enclave exacto donde Jesús fue bautizado por Juan.

En 1.899, se realizaron algunas excavaciones en ese lugar, pero por la complicada zona donde se encuentra (ya que es la línea que delimita los estados palestinos con Israel), no fue hasta 1.994, después del Tratado de Paz, cuando se pudo realmente realizar excavaciones de forma segura, y aparecieron los restos de iglesias, cuevas, pozos, canales de agua y piscinas bautismales. A partir de descripciones de la Biblia y de relatos de peregrinos, se declaró el lugar como el sitio donde seguramente sucedió el bautismo de Jesús.

Tras ser bautizado por Juan el Bautista, se dice que Jesús se retiró al desierto durante 40 días y 40 noches, para rezar y reflexionar sobre lo que sentía en su interior, sobre esa llamada que le empujaba a erigirse como la voz, el mensaje y cambiar los designios de su pueblo.

Mientras permaneció en el desierto, aparecieron las famosas tentaciones. Es muy posible, que tras tantos años debatiendo en el Templo sobre religión y política, Jesús fuera un gran erudito con una inteligencia y conocimientos muy por encima de sus congéneres, así que es factible, que Jesús “fuera tentado” para pertenecer a la clase eclesiástica, al poder. ¿Cómo iba Jesús a pertenecer al círculo o gremio que él tanto criticaba por sus excesos?

Jesús debía tener claro si decidía tener una vida llena de privilegios, y ser parte de los que oprimen al pueblo para mantener su status, o bien se decidía a dar salida a esa sensación que latía dentro, y que le decía que debía cambiar la sociedad e ir contra aquellos quienes le querían en su entorno de opulencia. Así que realmente, las tres tentaciones que Jesús tuvo que superar en el desierto, tenían una incidencia directa contra el intento de seducción de formar parte de un bando que él detestaba. Si cada uno de nosotros se viera en esa tesitura, en la sociedad actual, ¿qué elegirías, servir a quien críticas y con quien estas en desacuerdo, pero sabes que formando parte de ello vivirías entre la abundancia, o bien rechazarlo y vivir en la austeridad y aferrándose a lo poco que se tiene?

La Biblia dice: “Pues en cuanto Él mismo fue tentado en el sufrimiento, es poderoso para socorrer a los que son tentados.” (Hebreos 2:18). La palabra griega traducida aquí como “tentado” significa realmente “poner a prueba.” Así que, cuando somos puestos a prueba y atribulados por las circunstancias de la vida, podemos asegurar que Jesús comprende y se compadece como alguien que ha pasado por las mismas pruebas. Esto humaniza la figura de Jesús. Las fuerzas del mal vienen a nosotros en forma de tentaciones, pero todas ellas contienen las mismas tres cosas en su esencia: la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida. Y Dios, te ayuda con las escrituras a permanecer fuerte y conseguir superarlas.

Pasado el tiempo de permanencia en el desierto, Jesús ya era otra persona, ya sabía cuál era su misión, y cuando se dirigió nuevamente a la civilización, cambiaría la historia para siempre. Uno de esos lugares donde Jesús recaló como el nuevo Mesías, fue la localidad de Betania. Aquí vivía Lázaro, junto a sus hermanas Marta y María (la famosa María Magdalena). Y en casa de Lázaro, tuvo lugar uno de los sucesos más increíbles sobre los supuestos milagros de Jesús, la resurrección de Lázaro.

La historia, cuenta que Lázaro, un hombre de muchos posibles y de una posición social bastante buena, enfermó de forma muy grave, pidiendo el auxilio de Jesús, la única palabra que salía de sus labios en estado agónico. Lázaro, permaneció a la espera de Jesús durante tres días, y al cuarto falleció. Cuando llegó Jesús, hizo que Lázaro se levantara. Este es el mito, pero ¿qué nos dice la razón y los hechos históricos, que nos den una respuesta lógica a lo que verdaderamente sucedió?

En la época de Jesús, había enfermedades realmente mal consideradas y vistas, tanto es así, que no se dudaba en matar a determinadas personas que hubieran contraído ciertas enfermedades, para no contagiar a los demás, y lo que es peor, porque eran vistas como señales del demonio, enfermedades del diablo, del mal, y si una persona contraía esa enfermedad, es porque el mal había entrado en esa persona, y la mejor forma de terminar con el mal, de erradicarlo, era matar a esa persona porque era la reencarnación de Satán.

Entonces, ¿qué le sucedió realmente a Lázaro?. Durante la Edad Media, se creó un hospital para separar a determinados enfermos, y que no se mezclaran con los demás. Estos enfermos tenían la enfermedad de San Lázaro y eran llamados enfermos con el “Mal de San Lázaro”. Por este motivo, los primeros hospitales o casas que cumplieron estas funciones se les llamaron Hospitales de San Lázaro o lazaretos, también llamados leproserías. El nombre dado a estos hospitales, venía dado porque la enfermedad que tuvo Lázar, fue la lepra. La palabra “lepra”, proviene de la palabra griega “lepein” (que significa “pelar”), en relación con uno de los síntomas más graves de la enfermedad, por el cual, la piel se caía a tiras.

Un dato muy significativo, es que en la misma localidad de Betania, muy cerca del hogar de Lázaro, vivía Simón el leproso, personaje nombrado en el Evangelio de Marcos y de Mateo. Es muy posible, que tanto Simón (a quien Jesús también visitó en su casa), como Lázaro, debido a que padecían lepra, fueros excluidos del ámbito social, y se tuvieran que recluir en sus casas sin salir, para no ser objeto de señalamiento y peligraran su vida.

Los rituales de separación del contagiado con la sociedad, incluían misas fúnebres, en las que administraban al leproso los últimos sacramentos, se les apartaba de sus obligaciones, e incluso se le colocaba en una tumba para simbolizar su muerte social. Estos actos simbólicos, representaban su muerte social y se le impedía el acceso a las ciudades. En muchos lugares los leprosos debían llevar unos vestidos grises, capas con una cruz amarilla, sombrero, guantes, campanillas o matracas para anunciar su presencia. También debían tener un largo bastón para señalar desde lejos las mercancías que quisieran adquirir, o recoger las limosnas depositadas en lugares apartados. El leproso solía perder, además, todos sus derechos civiles como el matrimonio, las propiedades, etc. Por todos estos motivos, era lógico que aquellos que sufrían esta enfermedad, se escondieran en sus casas y lo mantuvieran en secreto.

Y resulta que, el Mesías, el Ungido, el Elegido… no tuvo ningún problema en entrar en casa de estas personas, escucharles, hablar con ellos y compartir mesa. Este acto, sin ninguna duda, tuvo que ser redentor y liberador, que las personas peor vistas de la sociedad, marginadas, fueran los más queridos por el enviado de Dios. Cualquier persona en el mundo, que le ocurriera esta situación, es muy posible que sufriera un efecto placebo, tanto psicológico como físico, una mejora en la salud porcentual a la persona de Jesús. Y es muy probable, que tras estas visitas, tanto a Lázaro como a Simón, se les aceptara mucho más por su pueblo, pudiendo conseguir llevar una vida social más normalizada.

Y desde un punto de vista social como persona, ese paso tan importante, pasar de la exclusión total a la aceptación nuevamente, es una especie de resurrección, que fue lo que consiguió Jesús. Así que Lázaro, no murió físicamente y pasados unos días, de forma milagrosa fue resucitado por Jesús, sino que Jesús consiguió “resucitarle” en vida, darle una nueva oportunidad.

Pero antes de adentrarnos en la parte más conocida de su vida, muchas pruebas dicen que hay indicios suficientes para pensar, que Jesús hizo muchas más cosas en aquellos años de lo que creemos. ¿Vivió Jesús entre los 13 y 30 años solamente en Nazaret, o también viajó para instruirse mucho más en la religión, llegando a convertirse en un gran orador y en el Mesías?. Jesús pasó muchos de sus días a las puertas del Templo aprendiendo, pero en toda su adolescencia y posterior madurez, parece que también visitó otros lugares, de donde adquirió ideas y creencias, que después le sirvió y utilizó para expandir su mensaje.

Jesús, es la persona de quien más se ha escrito en la historia, de la que menos se conoce en su vida en general, y de quien más adjetivos se han vertido, para poder definir su figura y su importancia. Por este motivo, a día de hoy, sigue siendo un misterio en muchos sentidos, que estamos descubriendo, y seguiremos descubriendo en este blog.

La Biblia dice:

Mi Rey es el Rey de los Judíos / El Rey de Israel / El Rey de la Justicia y la Virtud / El Rey de la Era / El Rey del Cielo / El Rey de la Gloria / El Rey de Reyes / El Señor de los Dioses / Ese es mi Rey / Yo me pregunto si Tú le Conoces / Es un Rey Soberano / No Puedes Medir Su Ilimitado Amor / Es Fuerte y Perdurable / Completamente Sincero / Eternamente Inalterable / Es Inmortal / Es Todopoderoso / Es Imparcialmente Compasivo / Le conoces? / Es el más Grande de los Fenómenos que han Traspasado el Horizonte de este Mundo / Es el Hijo de Dios / Es el Salvador de los Pecadores / Es el Pilar de la Civilización / Es Incomparable / Él No Tiene Precedentes / Es la Más Elevada Idea de la Literatura / Es la Personalidad Más Alta de la Filosofía / En él se Fundamenta la Verdad de la Doctrina de la Teología / Es el Único Cualificado para Ser el Salvador de Todos Nosotros / Y Yo me Pregunto si le Conocen Hoy? / Él Suple la Fortaleza por lo Débil / Está Disponible para los Tentados / Él Siente Compasión y Salva / Nos fortalece y Sustenta / Nos Guarda y nos Guía / Sana al Enfermo / Purifica a los Leprosos / Perdona a los Pecadores / Él Libera al Deudor / Él Asiste al Cautivo / Defiende al Debilitado / Bendice al Joven / Sirve al Desgraciado / Tiene en Alta Consideración al Anciano / Recompensa al Laborioso / Enaltece a los Débiles / Y me Pregunto si Aún no le Conoces? / Es la Llave del Conocimiento / Es Fuente de Sabiduría / Es la Puerta de la Liberación / Es la Senda de la Paz / Es el Camino de la Rectitud / El  Camino de la Santidad / Es la Entrada a la Gloria / Le conoces? / Su Vida es Incomparable / Su Bondad Ilimitada / Su Misericordia es Eterna / Su Amor Nunca Cambia / Su Palabra es Suficiente / Su Gracia es Suficiente / Su Reinado es Honesto / Su Carga es Fácil / Su Responsabilidad es Iluminar / Me Gustaría que me Describieran como a Él / Es Indescriptible / Es Incomprensible / Es Invencible / Es Adorable / No Puedes Salir de su Mente / No Puedes Escapar de Entre Sus Manos / No Puedes Vivir sin Él / Los fariseos No lo Soportaban / Pero se Dieron Cuenta que no Podían Pararle / Pilato no Pudo encontrar ninguna Falta en Él/ Herodes No Pudo Matarle / La Muerte No Pudo alcanzarle / Y la Tumba No pudo contenerle / Ese es Mi Rey.

Han pasado más de 20 siglos desde su muerte. Han existido grandes líderes, grandes imperios, grandes gobernantes, pero ninguno de ellos ha conseguido el poder y la influencia que Jesús ha tenido en el mundo.

Si esto resulta esclarecedor de lo que representa la figura de Jesús, lo más misterioso, es que a su vez, es un personaje del que se conoce más bien poco sobre su vida. El Nuevo Testamento, no da en ningún momento, ninguna descripción de cómo era Jesús. Prácticamente, el 85% de la vida de Jesús no consta en el Nuevo Testamento. Esto significa, que aquellos que escribieron las escrituras, no pretendían hacer una especie de biografía de Jesús. Grandes historiadores como Flavio Josefo y Tácito, apenas hacen referencias a un “Cristo”, así de soslayo. Para ser la persona más influyente de la historia, la información que tenemos sobre su vida es muy escasa.

Además de los evangelios canónicos que todos conocen (Juan, Mateo, Marcos y Lucas), existen varios evangelios gnósticos, no aceptados por la iglesia. Uno de esos evangelios, es conocido como “El Evangelio de las Enseñanzas Secretas de Jesús“, escrito por Tomás. Este evangelio, descubierto en Nag Hammadi, consta de 117 proverbios y cortos diálogos, donde se recogen las enseñanzas más significativas de Jesús, pero en ellos, tampoco se dice nada acerca del nacimiento, muerte y/o su resurrección.

Según el Evangelio de Tomás, la finalidad máxima de las enseñanzas de Jesús, era convertir a los demás en lo que se había convertido Jesús, por lo que el enfoque de Tomás, es muy diferente al enfoque que se nos ofrece de las escrituras canónicas. Los evangelios de Mateo y Lucas, sí dan referencias sobre la genealogía de Jesús, aunque no concuerdan sus datos. Por ejemplo, Mateo quería probar que Jesús descendía del Rey David, y enumera 42 personas en orden descendiente, desde Abraham hasta Jesús (Mateo 1:16). Lucas, por su parte, cuyo interés era mostrar la humanidad de Jesús, enumera 77 nombres en orden ascendente (Lucas 3:23).

La genealogía de Jesús comienza en Adán, y va hasta David. La genealogía de Mateo comienza en Abraham y va hasta David. Cuando las genealogías llegan a David, la de Mateo se divide en Salomón (por el lado de José), y la genealogía de Lucas se divide en Natán (lado de María). La de Mateo, comienza por Salomón, sigue por los reyes de Judá, y termina en José por Jacob. La de Lucas, toma a Natán (hijo de David), y concluye en Heli, que es representado como el padre de José.

Herodes el Grande era árabe, y estuvo en el cargo gracias a que los romanos se lo otorgaron. Herodes estaba casado con una princesa asmonea (de la Dinastía de los Asmoneos, los sucesores de los Macabeos). María Magdalena, era también una princesa asmonea. Es decir, tanto Jesús como María de Magdala, pertenecían a descendencias de familias reales judías, por lo que bien podrían haber ocupado el trono de Herodes el Grande. Según la historia, este hecho hizo que Herodes persiguiera y buscara la familia de la cual, nacería un hijo que le destronaría del trono de David, por lo que tuvieron que emigrar a Egipto, y así escapar de dicha persecución.

Pero nada se sabe sobre esa supuesta estancia de la familia de Jesús en tierras egipcias, no se sabe el tiempo que permanecieron allí, ni qué hicieron. El Nuevo Testamento, sólo dice que a su regreso, visitaron el Templo de Jerusalén. Y desde este dato histórico, ya no se vuelve a saber nada de su vida, hasta su aparición en el río Jordán, para que lo bautizara Juan, cuando Jesús tenía la edad de 30 años. ¿Es posible que realmente no se sepa nada de la mayor parte de la vida de Jesús, o por contra, se ha ocultado esa información por algún motivo que trascendería los cimientos del cristianismo? ¿Es posible que Jesús jamás estuviera en Egipto? ¿Y dónde estuvo entonces?.

Si nos atenemos a la lógica y la razón, una persona no emprendería un camino tan complicado, escabroso y de una responsabilidad tan grande, sin estar preparado para ello. Y cuando digo preparado, me refiero intelectualmente, espiritualmente, mentalmente. Así que, desde mi perspectiva, me es imposible aceptar que Jesús, hasta los 30 años de edad, cuando fue bautizado por su primo Juan, sólo estuvo aprendiendo las artes de carpintero de su padre, y repentinamente, se convirtió en el Mesías, con unos conocimientos tan amplios en política y religión, con un don de palabra excelso, y dispuesto a sufrir por unas creencias particulares.

Nicolás Notovitch, un famoso aristócrata ruso del siglo XIX, afirmó que durante esos años de la vida de Jesús que apenas nada se ha escrito, Jesús se unió a un grupo de viajantes comerciantes, y llegó hasta la India. Notovich, quien viajó hasta la India por temas arqueológicos, descubrió un manuscrito que describe la visita de Isha o Issa, un occidental que estudió en tiempos antiguos budismo en el Monasterio de Hemis, a quien identificó como Jesús de Nazaret. Este Monasterio, está ubicado a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, escondido entra las montañas en un paraje remoto.

Cuando Notovich se dirigía a Leh (capital de Ladak, en la frontera tibetana y localidad conocida como “la pequeña Tíbet”), oyó cómo un monje del monasterio, hablaba de un gran lama llamado Issa (que significa Jesús en tibetano). Esto llamó la atención de Notovich, quien se puso a investigar sobre ese dato, descubriendo una serie de pergaminos donde se habla de estos hechos.

Es muy probable, que Jesús, cuando viajaba con los comerciantes, lo hiciera a través de la Ruta de la Seda (esta ruta era una red de rutas comerciales, que unían Asia y Europa, e iban desde el Este de China, hasta Antioquía en Siria y Constantinopla, la actual Estambul).

Estos pergaminos estaban formados por 244 estrofas, y fueron escritos dos o tres años después de la crucifixión de Jesús. Fueron escritos de forma tan rápida (en comparación con los evangelios, que se escribieron entre los 60 y los 110 años después de la muerte de Jesús), por los testimonios de mercaderes y comerciantes de la ruta de la seda, que presenciaron los hechos acaecidos sobre la muerte de Jesús.

¿Qué contenían esos escritos que pueden perjudicar tanto la imagen y los cimientos de la iglesia?. Gran parte de su contenido, echa por tierra todas las ideologías en los que se sustenta el pensamiento ortodoxo e intransigente de muchas religiones, no sólo del cristianismo. El pergamino original está escrito en el idioma palí, y después se tradujo al tibetano. El Monasterio de Hemis conserva la traducción, mientras que el original permanece en la Biblioteca de Lassa (capital del Tíbet).

El pergamino describe que Issa (Jesús), cuando llegó a la edad de 13 años, edad en la que un israelita debe tomar esposa, la casa de sus padres empezó a ser frecuentada por personas ricas y nobles, deseosos de tener a Issa como yerno, ya que era famoso por sus discursos moralmente edificantes en el nombre del Todopoderoso. Entonces Issa, abandonó la casa de sus padres secretamente y partió de Jerusalén, con los comerciantes hacia el Tíbet, con el objetivo de perfeccionarse en la Palabra Divina y poder estudiar las leyes de los grandes Budas.

Se narra que cuando cumplió 14 años, Jesús se estableció en Aryas, cerca del Sindh, una de las provincias de Pakistán, el hogar de una de las civilizaciones más antiguas del mundo, la del Valle del Indo (siendo Mohenjo-Daro la mayor ciudad de esa zona). Mohenjo-Daro, es famoso por unos textos del libro sagrado hindú llamado “Mahabharata“, donde se narra una guerra de proporciones épicas, impropias para la época, ya que lo narrado, se asemeja mucho más a una Guerra Nuclear. En el Mahabharata o “guerra de los bharatas”, se describen las luchas de dos familias reales (los Pandavas y los Koravas), ambos clanes antepasados comunes del Rey Bharata, el primero en conquistar toda la India, uniéndola en una sola entidad.

El texto dice: “se produjo una inmensa columna de humo y llamas deslumbrantes. Tan brillantes como 10.000 soles en todo su esplendor. Era un arma desconocida, un trueno de hierro, un gigantesco mensajero de la muerte, que redujo a cenizas a la totalidad de la raza enemiga. Los cuerpos quedaron irreconocibles, sus cabellos y uñas se caían, la loza se rompía espontáneamente y las aves vieron decolorados su plumaje. El sol pareció temblar, y el universo se cubrió de calor. Las aguas hirvieron, los animales comenzaron a perecer y los guerreros hostiles cayeron derribados como briznas. Grandes proporciones de vegetación quedaron desiertos, y hasta el metal de las carrozas se fundió ante esta arma”. Parece evidente, que esta narración está describiendo un arma nuclear, la cual no existía en aquellos tiempos. Algo muy parecido a lo que ocurrió en las ciudades de Sodoma y Gomorra.

A mediados del siglo XX, en las ruinas de Mohenjo-Daro, unos científicos descubrieron varios esqueletos que parecían quemados. Tras analizarlos, se dataron entre 8.000 a 12.000 años. Pero lo más inexplicable, era que esos esqueletos tenían radiactividad. El nivel de radiación de los esqueletos era 50 veces mayor que los baremos normales. Las pruebas se repitieron varias veces, pero los resultados mostraban siempre los mismos resultados, no había ningún tipo de error, así que la conclusión final, es que allí tuvo lugar un holocausto nuclear, tal y como se relatan en los textos sagrados de la India. ¿Qué fue lo que ocurrió en esta localidad?.

La localidad donde se estableció Jesús con 14 años (Aryas), era también el nombre propio que se daban a sí mismas las tribus iranias (y también las indoarias, del Indo), que ha derivado en persa moderno a Irán, el país de los arios. De estas tradiciones y lenguaje hindú, y del sánscrito, fue de donde Adolf Hitler extrajo gran parte de su simbolismo (como la esvástica), y el objetivo de conseguir una raza pura, llamada “raza aria”.

Los pergaminos de Hemis, también hablan que Jesús, cruzó el país de los cinco ríos y el Rajputana (región del noroeste de la India, que comprende actualmente el Estado de Rayastán). El país de los cinco ríos, hace referencia al Panyab o Punyab, una región pakistaní, y los ríos cinco ríos son: Beas, Ravi, Jhelum, Sutlesh y Chenab.

De Panyab, Jesús viajó hasta el país de Orissa, un Estado situado en la costa Este, en la Bahía de Bengala. La capital, Bhubaneshwara, llegó a tener más de 1.000 templos hinduistas, de los que se conservan sólo unos 300. Allí, Jesús aprendió los Vedas, que son textos escritos en sánscrito, y que no fueron escritos por simples mortales, ellos dicen literalmente “no de la acción humanafue revelado directamente, por lo que se llamansruti(lo que se escucha), para distinguirlos de otros textos religiosos, que se llamansmrti(lo que se recuerda). En esta localidad, está enterrado Vyasa-Krishna, figura central del hinduismo, considerado como el escriba de los Vedas y de los textos complementarios. Le enseñaron a leer y a entender los Vedas, a curar con la ayuda de la oración, a enseñar y explicar las santas escrituras a los demás, a expulsar los malos espíritus del cuerpo de los hombres, a restaurar la salud.

Nos narra cómo Jesús permaneció seis años viajando por diferentes ciudades de la India; Rajagriha, Benares, hasta que se asentó durante un tiempo con los Sudrás y los Vaisyas, ambas tribus, estirpes de las clases más bajas de las castas que conformaban la sociedad hinduista. ¿Por qué Jesús, después de residir en los mejores templos, junto a los más altos eruditos de la India, termina asentado con las tribus más bajas?. Según los manuscritos, los Kshatriya, la élite gobernante del sistema védico hindú-social, le dijeron que estaba prohibido por el gran Brahma, estar cerca de aquellos a quienes Él había creado a su lado y a sus pies.

Los Vaisyas, debido a su baja casta social, sólo tenían permitido escuchar la lectura de los Vedas en días festivos, y los Sudrás, tenían prohibida su lectura e incluso contemplarlos, ya que su cometido era servir a perpetuidad como esclavos a los Brahmanes, e incluso a los Vaisyas. Es decir, si los Vaisyas ocupaban una escala social muy baja, los Sudrás tenían una consideración aún más ínfima. Y esto, Jesús no lo aceptó ni aprobó, empezando a predicar contra los Brahmanes.

Jesús reprendió contra los actos de aquellos que abrogaban el poder para privar a los demás de sus derechos humanos, afirmando: “Para Dios, las obras del Padre no hacen ninguna referencia entre sus hijos, porque todos son igualmente estimados por Él”. Jesús negó el origen divino de los Vedas y los Puranas (escritos hindúes sobre genealogías, tradiciones, religión, mitos y leyendas), que no debían temer a Dios, sólo doblar la rodilla ante Él. Jesús también negó el Trimurti (término sánscrito que hace referencia a los tres dioses principales de la mitología hindú: Shivá, Brahma y Vishnu), incluso negó la encarnación de Para-Brahma en Vishnu, Shiva o cualquier otro dios.

En ese instante, según el manuscrito, Jesús dijo: “El Juez eterno, el Espíritu eterno, abarca la única e indivisible alma del universo que sólo él crea, contiene y vivifica todo. Él solo, ha legado y creado, ha existido toda la eternidad, y su existencia no tendrá fin. Él no tiene ningún igual en los cielos o en la tierra. El Gran Creador, no ha compartido su poder con ningún ser viviente, todavía menos con los objetos inanimados. Él es el principio de la existencia misteriosa del hombre en quien él ha insuflado una parte de su Ser”.

Estas palabras de Jesús, y sus actos anteriores son reveladores de su pensamiento, y de lo que nos dice la iglesia. Aquí puede residir uno de los motivos más evidentes, de que la vida de Jesús, apenas se divulgue o se conozca, ya que de sus palabras, emana un pensamiento contradictorio con todo aquello que la iglesia quiere que pensemos de lo que representa su figura y su mensaje. Jesús, recriminó a aquellos que ostentaban el poder y la sabiduría, que despojaran del derecho a ilustrarse a los de clase social más baja, les recriminó vetar la palabra de Dios a determinadas personas por su condición social, quienes seguramente, eran los más necesitados de escucharla.

Jesús negó a los tres dioses hindúes, afirmando que sólo existía un único dios verdadero, también negó la encarnación como fin último, afirmando que el venerado Para-Brahma, fuera encarnado en un dios. ¿No es esto, lo que las escrituras canónicas, la Biblia, insta a que creamos? ¿Cómo puede ser que Jesús, dijera todo lo contrario, que no creyera en la Trinidad ni en la reencarnación? ¿No es este un motivo de peso para ocultar dicha información, conseguir que permanezca oculta, y que podría hacer temblar los cimientos de la iglesia?.

El enfado de Jesús con los poderes religiosos, era tan manifiesto, que dijo: “Aquellos que privan a sus hermanos de la felicidad divina, se les privará de ella a ellos. Los Brahmanes y los Kshatriyas, se convertirán en Sudrás, y los Sudrás morarán eternamente con el Eterno. No hagan culto de los ídolos, porque ellos no lo oyen. No escuchen los Vedas, porque su verdad es falsa. Nunca se pongan en el primer lugar y nunca humillen a su vecino. Ayuden a los pobres, apoyen al débil, no hagan mal alguno, y no codicien aquello que no poseen ni os pertenece”.

Aquí ya aparecen muchos de los mensajes por los que Jesús fue conocido, incluso algunos mandamientos como el décimo: “No codiciarás los bienes ajenos”, o los pilares de sus “Bienaventuranzas”. El islam, se opone drásticamente a la idolatría, y una de las confrontaciones que mantiene con el cristianismo, es la adulación a los ídolos. Aquí, Jesús expresa su recelo a la adoración de ídolos, otra nueva contradicción de todo lo que la iglesia mantiene como verdadero.

Siendo consciente Jesús de las represalias que iban a  tomar contra él, se marchó a la tierra donde nació Siddharta Gautama, más conocido como Buda. Seis años más tarde, y tras haberse instruido en el idioma Palí, y en las sagradas escrituras de los Sutras (discursos dados por Buda, donde se exponen enseñanzas y preceptos relativos a las diferentes vías de conocimiento para alcanzar la “iluminación” o realización espiritual completa del ser humano), Jesús abandonó Nepal. Por el camino ya empezó a predicar cómo alcanzar la perfección suprema del hombre.

En los manuscritos, se dice que Jesús tenía la edad de 29 años cuando regresó a Israel. Desde la marcha de Jesús, los paganos habían infligido gran sufrimiento a los israelitas, que eran presa de un gran desaliento y desesperación. Los primeros judíos que escucharon a Jesús, le preguntaron dónde debían ir para alabar al Padre Celestial, y Jesús les dijo, que no deben erigir ningún monumento para tal efecto, sino que su corazón era el mismo templo que debían iluminar. La palabra de Jesús, empezó a infundir valor en los corazones de los afligidos judíos, por lo que le empezaron a seguir en masa.

Vasco de Gama, en el siglo XV, llegó a las costas de la India. El Papa Inocencio VIII, había dividido el mundo entre los españoles y los portugueses. La parte más occidental (América), era del Imperio Español, y la parte más oriental (India), de los portugueses. Este contacto de los portugueses con la India a finales del siglo XV, fue el primero tras largos siglos, cuando Tomás lo hizo hace 1.500 años antes. Con su llegada, se destruyeron 601 templos en 131 aldeas. Vasco de Gama, aniquiló a gran parte de los hombres a su llegada a Calicut, mutilando a muchos de ellos, incluidos Brahmanes y Zamorínes.

Las importantes rutas comerciales de la seda y de las especias (por las que Jesús transitó y viajó), fueron bloqueadas por el Imperio Otomano en el año 1.453 d.C., lo que motivó la búsqueda de un camino alternativo desde Europa hacia Oriente, lo que se conoce como la Ruta del Cabo. En este mapa, se puede observar en rojo lo que era la famosa ruta de la seda, y en azul la ruta del cabo.

Los frailes franciscanos, destruyeron en los años siguientes más de 300 templos, y los jesuitas, más de 250 en Salsete (actualmente la zona de Bombay). Escritos de la época, atestiguan la forma de proceder de estos frailes. Cuando llegaban a una nueva aldea, bautizaban a toda la comunidad, y después procedían a destruir sus templos paganos y falsos dioses. La iglesia católica, prohibió a los hindúes la lectura y el uso de sus Sagradas Escrituras, y quien no lo cumpliera, se veía expuesto a duras penas, incluida la muerte. Estaba terminantemente prohibido, que cualquier hindú ejerciese el uso de su religión.

Actualmente, aunque ya no se realizan este tipo de actos tan crueles, sin ningún sentido y totalmente amorales, aún permanece la mentalidad inquisidora de aquellos tiempos, donde cada religión intenta perpetuarse en el tiempo, ganar adeptos e intentar hacer ver a sus fieles, que su religión es la auténtica, que sus creencias son las correctas, y que las demás están equivocadas.

Todo lo que actualmente se cree cierto, válido, y es la historia que nos han inculcado, las escrituras que son las aceptadas, absolutamente todo, proviene del Concilio de Nicea, que tuvo lugar en el año 325 d.C. Fue aquí, donde se asentaron las bases de quién era Jesús, cuál era su mensaje, y por supuesto, que la iglesia era la Santa Sede heredera de todo ello, cuando en los manuscritos de Hemis, se observa que fue el mismísimo Jesús, quien afirmó que no hacía falta ni era necesario levantar templos para orar ni para creer un su dios. Y también fue el mismísimo Jesús, quien afirmó que no había que rendir culto a los símbolos. ¿Cuántos símbolos tiene la iglesia católica?. La santa cruz, la síndone, el cáliz, la hostia, cientos de imágenes de vírgenes y santos, el agua bendita, el rosario, etc…

En el Concilio de Nicea, de todos los que acudieron a ella (318 personalidades), realmente hubo 5 personajes que fueron fundamentales:

1- Emperador Constantino I, quien convocó dicho concilio y conocido por ser quien legalizó el cristianismo.
2- Arrio, un predicador de origen libio, y sacerdote de Alejandría, afirmaba que Jesús, aunque es un ser divino, era una creación del Padre, y de diferente naturaleza. Desde el punto de vista de Arrio, considerar a Jesús como Dios significaría caer en el politeísmo de los paganos. Pensamiento muy en contra de los obispos ortodoxos.
3- Osio de Córdoba, Obispo de Córdoba, consejero del Emperador y la persona que presidió el concilio.
4- Atanasio de Alejandría, principal luchador contra Arrio.
5- Eusebio de Cesarea: Obispo de Cesarea (Palestina), y seguidor de Arrio. Es la persona que se encargó de recopilar toda la información disponible, desde la época de los apóstoles hasta la fecha del Concilio.

Los seguidores de la visión de Arrio, eran llamados Arrieros, y la doctrina que profesaban se denominaba Arrianismo. Arrio fue expulsado del Concilio de Nicea, por ir en contra, o por no seguir los dictados de la mayoría. De este acontecimiento, proviene la frase: “Arrieros somos, y nos encontraremos en el camino”. Todos los seguidores del arrianismo, fueron catalogados como herejes. La presión que tuvieron que soportar las personas que creían en la visión de Arrio fue tal, que muchos, para no tener problemas mayores, ni verse expulsados o condenados, se apartaron de ello, llegando sólo a quedar 2 personas que aún seguían fieles al arrianismo, que fueron Eusebio de Nicomedia y Teognio de Nicea, quienes no aceptaron la imposición del Credo Niceno.

En ese Credo Niceno, se asientan las bases de los contenidos de la fe cristiana, resumiendo los principios básicos de la fe ortodoxa. Este Credo reza:

“Creemos en un Dios Padre Todopoderoso, hacedor de todas las cosas visibles e invisibles. Y en un Señor Jesucristo, el Hijo de Dios; engendrado como el Unigénito del Padre, es decir, de la substancia del Padre, Dios de Dios; luz de luz; Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no hecho; consubstancial al Padre; mediante el cual todas las cosas fueron hechas, tanto las que están en los cielos como las que están en la tierra; quien para nosotros los humanos y para nuestra salvación descendió y se hizo carne, se hizo humano, y sufrió, y resucitó al tercer día, y vendrá a juzgar a los vivos y los muertos”.

Si analizamos el Credo, vemos como se hace hincapié en la consubtancialidad de Jesús y el Padre, que son indivisibles, son uno. Y esto, es una manipulación total de quién era Jesús y de su mensaje, porque fue Él, quien afirmaba no ser hijo de Dios, porque Dios es único e insustituible. Estamos ante la manipulación por excelencia de la creación de la iglesia, quienes a través de presiones, falsas acusaciones, amenazas de exilio, de muerte, manipularon a los allí congregados para que votaran a favor de una mentira, y así hacer de la iglesia el único heredero legítimo de la religión y las creencias que predicaba Jesús, y así enriquecerse como lo ha hecho hasta nuestros días.

Por este motivo, la iglesia ha perseguido siempre a aquellos que podían poner en peligro su hegemonía, a aquellos que podían esclarecer la verdad, como los templarios, rosacruces, masones… y se ha visto envuelta en sucesivas guerras y guerrillas, adoctrinando a la fuerza allí donde conquistaban, eliminando todo rastro que pudiera poner en entredicho la fe que profesaban y todas las tierras que les pertenecen por Gracia y Obra de Dios.

Cada uno de vosotros, que está leyendo ahora esto, intentad viajar a la época de la que estamos hablando. Imagina por un instante, que eres un seguidor de Arrio, a favor de su punto de vista sobre Jesús, pero formas parte de una minoría. Y la mayoría, que son quienes más poder tienen en esa sociedad (desde el Emperador hasta Obispos de las ciudades más importantes), te fuerzan, te presionan y te obligan a cambiar radicalmente tu postura, y si no lo haces, serás desterrado, o bien irás a la hoguera por hereje, o tu familia también correrá la misma suerte, o te despojarán de todos tus bienes, o te encerrarán de por vida en las peores condiciones imaginables. Obviamente, son la mayoría quienes cambiarían su postura, y aún así, además de Arrio, dos personas más no la cambiaron, y se mantuvieron firmes a lo que era la verdad.

Y la iglesia, se inventó que nacemos con el pecado. ¿Cómo es posible, que un recién nacido, que no entiende de rencor, odios, envidias, traiciones… nazca pecadora?. Simplemente, porque a la iglesia le interesa adherirte a su círculo desde que naces, y no lo abandones jamás, sólo cuando falleces. Y en la larga travesía de la vida, la iglesia te irá guiando y aconsejando todo lo que debes hacer para permanecer limpio de los pecados originales, y entre esos deberes y responsabilidades, están por supuesto, donar tu dinero, tus bienes, tu tiempo, divulgar su fe, dar la vida por ello…

La palabra pecado, proviene del griego “hamartia” (que significa “errar en el blanco”). No existe ningún término para esta palabra, que signifique “culpa” o todas las demás acepciones que la iglesia hace de ella. Es decir, “pecar”, era fallar al tirar a la diana, por lo que la próxima vez, deberías intentar acercarte más a tu objetivo. En cambio, la Biblia defiende el pecado como el alejamiento del hombre de la voluntad de Dios.

En el mensaje de Jesús, se puede apreciar la gran influencia que tuvo las enseñanzas que recibió en la India, ya que muchos de esos mensajes, ya los dijo Buda mucho tiempo atrás. La parábola de “poner la otra mejilla”, la parábola de “tratar al prójimo como a ti mismo”, la parábola “quien esté libre de pecado”, etc… En el hinduismo, Khrisna dice que él, es la letra “A”, el principio y el fin, mientras que Jesús dijo: “yo soy el alfa y la omega, el principio y el fin”.

Tanto Buda como Jesús, empezaron a predicar a la edad de 30 años, ambos tuvieron 12 discípulos, los dos tenían un discípulo que les traicionó, así como un discípulo predilecto, etc. Son muchas las “casualidades” y los paralelismos existentes, como para no creer en los manuscritos de Hemis, que corroboran que Jesús permaneció largo tiempo en la India, aprendiendo de sus sagradas escrituras, y se viera fuertemente influenciado por ellas.

Albert J. Edmunds, gran conocedor de la historia hindú, sus dioses y su mensaje, ha encontrado 112 paralelismos irrefutables, entre las enseñanzas de Buda y las del cristianismo. Son demasiadas coincidencias para tomarlas sólo como eso, simples casualidades. Uno de mis proverbios dice: “Cuando todo apunta a una misma causa, la casualidad jamás puede ser una explicación”. (Jorge Palazón 14/09/2012).

El Evangelio de Juan, dice: “En el principio, existía la palabra, y la palabra estaba junto a Dios, y la palabra era Dios”. Pues bien, los Vedas dicen: “En el principio, existía Brahma, y con Él estaba la palabra, y la palabra era Brahma”. Esta cita está copiada literalmente de las enseñanzas hindúes. Y como ésta, existen decenas más. ¿Cómo es posible que en el Nuevo Testamento, no se hable nada de la infancia de Jesús, ni de su pasado, nada sobre su biografía, y en cambio esas gentes, esos discípulos tan humildes que jamás habían salido de su tierra, escribieran y conocieran las enseñanzas hindúes de forma tan perfecta?. Sólo existe una explicación posible, y era que Jesús, sí estuvo en aquellas tierras durante largos años, y cuando regresó a Israel, gran parte de su mensaje estaba influenciado por las enseñanzas que allí aprendió.

El mensaje principal de Jesús, no era que te adherieras a una creencia determinada, ni crear una nueva religión, ni enriquecerse con ella como se ha hecho, sino que cada uno de nosotros, lograra una gran transformación interior. Sea lo que sea lo que hemos venido a hacer a este mundo, nuestra finalidad es convertirnos en alguien realmente merecedor de la vida, y para ello, debemos aprender a no caer en todo aquello que son trabas para lograrlo.

Así que, Jesús permaneció largo tiempo en la India, llegando allí por la ruta de la seda con los comerciantes y mercaderes. Una vez allí, visitó gran número de emplazamientos y lugares donde residía la sabiduría hindú, de las enseñanzas de dioses muy anteriores a su época. Poco a poco, se fue instruyendo en todos los campos intelectuales. Una vez su personalidad y su visión de las religiones se asentaron en él, empezó a predicar y divulgar, unas enseñanzas muy alejadas de todo lo que nos dice la iglesia.

La Biblia, nos presenta un Dios vengativo, lleno de ira, cruel, que te castiga sin impunidad si no sigues sus designios, y que te juzgará de la manera más cruenta si no has hecho todo lo que Él te ha encomendado. Y Jesús, según la iglesia, es el Hijo de ese Dios, quien en su mensaje, te dice y resalta aquello que debes hacer, cómo debes comportarte si no quieres yacer en el infierno el resto de la infinidad del tiempo.

Pero Jesús, no enseñó nada de eso, no obligaba a nadie a convertirse a una religión determinada, ni te juzgaba, ni incidía en tus pecados, ni manifestaba su controversia y su ira si no hacías ni predicabas lo que él expresaba. Todo esto es un invento eclesiástico, para atemorizar a las gentes, porque la ignorancia y el miedo, infundir terror a aquellos que no eran ilustrados (que eran la amplia mayoría en aquella época y en los siglos posteriores), era bastante sencillo, y daba excelentes resultados.

Y como había que dar pruebas de que Jesús era el Mesías de las profecías, tergiversaron la historia, los hechos, las escrituras, adecuándolas para que todo estuviera relacionado, por lo menos intentar que todo cuadrara lo máximo posible. Y al ver que el cristianismo crecía de forma exponencial, que se estaba convirtiendo en una religión de masas, el Emperador Constantino se convierte a esta religión, para afianzar así aún más su poder, y convoca el Concilio de Nicea para dejar “claros”, los puntos primordiales de quién era realmente Jesús.

Y de esa reunión, con las más altas personalidades, donde todo eran intereses, corrupción, presiones, amenazas… se sale con un Credo que define de forma breve y concisa, la figura de Jesús, y su vínculo con la iglesia, que se convierte en el símbolo y la Santa Sede del cristianismo. Y con el transcurso del tiempo, la iglesia se topó con muchas personas como Arrio, dispuestas a mantenerse firme con la verdad, a proteger aquellas escrituras y pruebas que reflejan quién era realmente Jesús y el fin último de su mensaje, su verdadera historia, que contradice aquello que la iglesia quiere que no sepas, y que ha intentado ocultar a lo largo de los siglos.

Por este motivo, se han producido genocidios allí donde los emisarios del clero han acudido, en tierras americanas, en la India, en el Medio Oriente. La Inquisición, las Cruzadas, la complicidad del Papado, persecuciones a los Templarios, Rosacruces, intelectuales, destrucción de Templos… han intentado acabar con muchas de esas pruebas, acallar esas voces que son portadoras de lo que realmente ocurrió, y que demuestran que Jesús no era quien ellos dicen que es, que su vida y obra difiere mucho de lo que Jesús hizo, y seguramente, se acerca el día que se desvele ese misterio, y la Sede más poderosa que existe, vea como sus pilares, los cimientos de la mentira, se tambalean anunciando su destrucción.

A partir de que Jesús regresara a su patria, es cuando comienza todo lo que sabemos de Jesús, lo que cuentan en el Nuevo Testamento hasta su muerte. Si la vida de Jesús hasta ese instante, es un misterio para la mayoría, la muerte es realmente otro misterio igual o aún más grande, que hace de Jesús ser la persona más influyente de la historia, el más conocido y el más estudiado.

Si la mayoría de los creyentes al cristianismo, conocieran realmente la vida y obra de Jesús, el verdadero mensaje, deberían alejarse de la iglesia y ser fieles sólo a su persona, porque Jesús no tiene cabida en la iglesia, porque Jesús es mucho más grande que el Imperio que la iglesia ha construido a su alrededor, de los actos repudiables que han cometido (y siguen cometiendo), y porque las personas, merecen saber quién fue realmente Jesús, porque Jesús fue un ser humano que hizo pequeños a los dioses, porque su condena a morir lo ha hecho eterno e inmortal, y porque Él no era Hijo de ningún dios como afirmó, sino que se convirtió en un dios en espíritu.

Jesús nos quiso enseñar que todo reside en nuestro corazón, que es donde reside el auténtico Dios, porque en cierta medida, todos somos nuestros propios dioses, y Jesús predicó la forma que te acercaras más a ese Dios interno, y poder convertirte en la persona que Él se había convertido. y alcanzar ese estado, y la iglesia nos ha enseñado todo lo contrario de lo que Jesús realmente enseñaba. Jesús quería que fueras merecedor de la vida, que te conocieras a ti mismo a la perfección, que pulieras tus defectos y que tuvieras una vida lo más plena posible, acorde con la persona que eres. Ese es su verdadero mensaje.

FRASES DEL AUTOR JORGE PALAZON

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