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FRASES HERACLITO

FRASES Y CITAS HERACLITO

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Heraclito: La vida tiene el nombre de vida, pero en realidad es muerte.

Heraclito: El camino hacia arriba y el camino hacia abajo, son el mismo.

Heraclito: La sabiduría es hablar con la verdad y actuar en pos de ella.

Heraclito: Es necesario que los filósofos se informen de muchísimas cosas.

Heraclito: El pensamiento es una enfermedad sagrada y la vista es engañosa.

Heraclito: Son distintas la aguas que cubren a los que entran al mismo río.

Heraclito: La abundancia de conocimiento no enseña a los hombres a ser sabios.

Heraclito: Porque sin fuerzas de colisión no hay movimientos y no hay realidad.

Heraclito: No vayamos conjeturando azarosamente sobre los temas más importantes.

Heraclito: Los que duermen son obreros y artesanos de lo que ocurre en el kósmos.

Heraclito: Los hombres que desean saber del mundo deben aprender de él en detalle.

Heraclito: Dios es día y noche, invierno y verano, guerra y paz, saciedad y hambre.

Heraclito: A todo hombre le es concedido conocerse a sí mismo y meditar sabiamente.

Heraclito: Dios es día y noche, invierno y verano, guerra y paz, abundancia y hambre.

Heraclito: Ojos y oídos son malos testigos para las personas si tienen almas incultas.

Heraclito: No está bien ocultar la propia ignorancia, sino descubrirla y ponerle remedio.

Heraclito: Somos más nosotros mismos cuando asumimos la seriedad con la que el niño juega.

Heraclito: Es prudente escuchar al Logos, no a mí, y reconocer que todas las cosas son uno.

Heraclito: El modo de ser humano no comporta capacidad de juicio; el divino sí la comporta.

Heraclito: Nuestra envidia siempre dura más que la felicidad de aquellos a los que envidiamos.

Heraclito: Tener todo lo que quieres no es bueno. Las enfermedades hacen que la salud sepa mejor.

Heraclito: Día tras día, lo que elijes, lo que piensas y lo que haces, es en lo que te conviertes.

Heraclito: Todos tienen la posibilidad de ser sabios, pero sus contemporáneos viven como adormecidos.

Heraclito: La enfermedad hace buena y agradable la salud, el hambre a la saciedad, el trabajo al reposo.

Heraclito: Incluso un alma sumergida en un profundo sueño trabaja duro y ayuda para hacer algo en el mundo.

Heraclito: Todas las cosas fluyen, y ese flujo está sujeto a una corriente unificadora o principio racional.

Heraclito: No encontrarás los confines del alma ni aun recorriendo todos los caminos; tal es su profundidad.

Heraclito: Los hombres despiertos no tienen más que un mundo pero los hombres dormidos tienen cada uno su mundo.

Heraclito: Ningún hombre puede pisar dos veces el mismo río, pues nunca es el mismo río y nunca es el mismo hombre.

Heraclito: Es difícil contener el deseo del corazón, ya que cualquiera que sea el precio, lo paga con pedazos del alma.

Heraclito: Es necesario saber que la guerra es común y la justicia discordia, y que todo sucede según discordia y necesidad.

Heraclito: Lo contrapuesto concuerda, y de los discordantes se forma la más bella armonía, y todo se engendra por la discordia.

Heraclito: Permítete a ti mismo pensar únicamente esos pensamientos que se atañen a tus principios y traen consigo la luz del día.

Heraclito: Hacer lo mismo una y otra y otra vez no es sólo aburrimiento, es ser controlado por lo que haces en lugar de controlar lo que haces.

Heraclito: Los médicos cortan, queman, torturan. Y haciendo a los enfermos un bien, que más parece mal, exigen una recompensa que casi no merecen.

Heraclito: Lo sabio es la meta del alma humana y, a medida que se avanza en sus conocimientos, va alejando a su vez el horizonte de lo desconocido.

Heraclito: Los hombres intentan purificarse manchándose de sangre. Es como si, después de haberse manchado con barro, quisieran limpiarse con barro.

Heraclito: Hay que seguir lo que es común, pero si bien el lógos es común, la mayor parte de los hombres viven como si tuviesen una sabiduría privada.

Heraclito: El buen carácter no se forma en una semana o un mes. Se crea poco a poco, día a día. Se requiere un esfuerzo paciente para desarrollar un buen carácter.

Heraclito: Este cosmos, que es el mismo para todos, no ha sido hecho por ninguno de los dioses ni de los hombres, sino que siempre fue, es y será un fuego eterno y vivo que se enciende y se apaga obedeciendo a medida.

Heraclito: El Sol es nuevo cada día.

Heraclito: Nada resiste excepto el cambio.

Heraclito: ¿Qué son los hombres? Dioses mortales.

Heraclito: En el cambio encontramos el propósito.

Heraclito: El carácter de un hombre es su destino.

Heraclito: Los perros ladran a lo que no entienden.

Heraclito: No hay nada permanente excepto el cambio.

Heraclito: El contenido de tu carácter es tu elección.

Heraclito: La juventud no es más que un estado de ánimo.

Heraclito: Mucho aprendizaje no enseña el entendimiento.

Heraclito: Un mal plan es mejor que no tener ningún plan.

Heraclito: Si no esperas lo inesperado nunca lo encontrarás.

Heraclito: La guerra es el padre y el rey de todas las cosas.

Heraclito: ¿Cómo te puedes ocultar de lo que nunca desaparece?

Heraclito: De las diferencias nacen las más hermosas armonías.

Heraclito: Los grandes resultados requieren grandes ambiciones.

Heraclito: El tiempo es un juego jugado muy bien por los niños.

Heraclito: No hagas reír hasta el punto de dar motivo a la risa.

Heraclito: Logos, la armonía oculta detrás de todos los cambios.

Heraclito: Sin injusticia, la palabra justicia significaría ¿qué?

Heraclito: Todas las leyes humanas se alimentan de la ley divina.

Heraclito: ¿Cómo puedes esconderte de aquello que nunca se marcha?

Heraclito: Los que aman la sabiduría deben investigar muchas cosas.

Heraclito: Los que buscan oro excavan mucha tierra y encuentran poco.

Heraclito: Ha de luchar el pueblo por su ley, igual que por su muralla.

Heraclito de Efeso: La política es el departamento Espectáculos de la industria.

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LOGOS HERÁCLITO

LIE

Logos y Fuego

Heráclito vivió hacia comienzos del siglo V a.C. y era natura de Efeso, ciudad de Jonia, en la costa occidental de Asia Menor (actual Turquía).

El fuego

Heráclito expreso del modo más vigoroso, y con gran riqueza metafórica, la idea de que la realidad no es sino devenir, incesante transformación: “todo fluye” “todo pasa y nada permanece“. Heráclito se vale de numerosas imágenes, la más famosa en la cual compara la realidad con el curso de un río: “no podemos bañarnos dos veces en el mismo río“, porque cuando regresamos a él sus aguas, continuamente renovadas, ya son otras, y hasta su lecho y sus riveras se han transformado, de manera que no hay identidad estricta entre el río del primer momento y el de nuestro regreso a él. El río de Heráclito simboliza entonces el cambio perpetuo de todas las cosas. Por lo tanto, lo substancial, lo que tiene cierta consistencia fija, no lo puede tener sino en apariencia; todo lo que se ofrece como permanente es nada más que una ilusión que encubre un cambio tan lento que resulta difícil de percibir. Y lo que se dice de cada cosa individual, vale para toda la totalidad, para el mundo entero, que es un constante perenne hacerse y deshacerse.

“Este mundo, es el mismo para todos, no lo hizo ninguno de los dioses ni ninguno de los hombres, sino que siempre fue, es y será fuego vivo que se enciende según medida y se apaga según medida.

Heráclito sostiene que el cosmos no es obra de los dioses, ni mucho menos, naturalmente, de los hombres; por el contrario, “el mundo siempre fue, es y será“, es decir, es eterno, de duración infinita, desde siempre y para siempre, con lo cual Heráclito fue “el primero en presentar en Grecia un concepto de eternidad que es infinidad temporal del ser“. El cosmos es ademas único: “el mismo para todos”, y con esta idea de su unicidad niega (Heráclito) la pluralidad de los mundos.

Pero, ¿En qué consiste el mundo, cuál es su fundamento, lo que lo hace ser como es? Heráclito afirma que es “fuego siempre vivo“. Respecto del significado que le diera el filósofo al fuego, caben dos interpretaciones diferentes, que en el fondo no son incompatibles. En primer lugar se puede pensar que el “fuego” designa el principio o fundamento de todas las cosas, como especie de “material” primordial del que todo está hecho. “El camino hacia arriba y el camino hacia abajo, uno y el mismo camino“, lo cual se refería al proceso por el cual se generan todas las cosas del fuego y por la cual todas retornan a él; el camino hacia abajo sería el proceso de “condensación”, por el cual del fuego proviene el mar (el agua) y de éste la tierra; el proceso inverso es el camino hacia lo alto, que por la “rarefacción” lleva de la tierra al mar y del mar al fuego. En segundo lugar, puede pensarse que “fuego” sea una metáfora, una imagen del cambio incesante que domina toda la realidad, elegido como símbolo porque, entre todas las cosas y procesos que se nos ofrecen a la percepción, no hay ninguno donde el cambio se manifieste de manera tan patente como el fuego: la llama que arde es cambio continuo, y cuando más quieta parece estar, tanto más rápido es el proceso de combustión (cuando chisporrotea, por el contrario, es más lento).

El fuego bien pude haber sido para Heráclito símbolo del cambio, y a la vez motor y substancia del mismo. En cuanto al calificativo de “siempre vivo” que se le aplica al fuego, significa, no sólo la eternidad del mundo, sino también que esa “substancia” que es el fuego la piensa Heráclito como algo animado (hilozoísmo), quizás de índole aún psíquica; el fuego es un principio generador, utoformador y autoordenador, inmanente a todas las cosas.

El logos

El fragmento concluye diciendo que el fuego, que es el mundo, se enciende y se apaga “según medida“. Esta expresión significa que el cambio de que se trata está sometido a un cierto ritmo alterno – como, por ejemplo, el ritmo cíclico de las estaciones, o el nacimiento y la muerte. Aquí se encuentra la otra idea fundamental de Heráclito, su tema capital.

El cambio no es un cambio puro, por así decirlo, sin orden ni concierto, sino un cambio que sigue ciertas pautas. Con lo cual aparece por primera vez el concepto de lo que luego se llamara ley científica, y que Heráclito denomina Dike (justicia) y logos. Esa “ley” o norma la piensa Heráclito como ritmo u oscilación entre opuestos. En efecto, Heráclito concibió lo absoluto como proceso dialéctico, según observaba Hegel: “dialéctico“, porque en ese proceso se realiza la unida de los opuestos, la coincidentia oppositorum (coincidencia de los opuestos). Porque toda cosa, en su incesante cambio, reúne en sí determinaciones opuestas, es y no es, es hecha y deshecha, destruida y rehecha.

Dijimos más arriba que esta especie de ley que todo lo domina le da Heráclito, entre otros nombres, el de logos. Este es un termino fundamental, muy rico en significados que podemos reducir en tres principales: a) palabra, dicho, discurso; b)relación, proporción; c) razón, inteligencia, concepto. Y de todos ellos hay resonancia en Heráclito: el logos dice (a) cuál es la relación entre las cosas (b), su comportamiento, que expresa un cierto orden inteligible (c) inmanente al mundo. El logos, en efecto, la unidad de los contrarios, reúne todas las cosas, puesto que las armoniza y de la multiplicidad inagotable de ellas constituye o forma el mundo único. El logos, pues, entendido como el ser en tanto dador de unidad, es el fundamento de todo, que todo traspasa y domina.

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