¿ES POSIBLE LA VERDAD PARA LOS BUSCADORES?

ALEJANDRO JODOROWSKY

FRASES ALEJANDRO JODOROWSKY

12/07/2020

Para el cuestionamiento: ¿Es posible la verdad para los buscadores? El escritor Alejandro Jodorowsky en este artículo nos da algunas inteligentes respuestas.

¿Es posible la verdad para los buscadores? - Escrito por Alejandro Jodorowsky

LA VERDAD QUE ILUMINA

La verdad al nacer ilumina tinieblas que se convulsionan y agreden.

Los Buscadores de La Verdad, dándose cuenta de que era imposible encontrarla, se convirtieron en Buscadores de la Mentira. A medida que la descubrían y la eliminaban, se iban esfumando. Al desaparecer ellos, brilló la Verdad.

«La verdad no está al final del camino, es la suma de las acciones que se hacen para conseguirla».

¿Cómo puedo conocer la Verdad?

Venciendo todos tus miedos. Vale más tu propia verdad imperfecta, que la verdad perfecta de otro. Sé tu propio guía. No hay verdad fuera de ti mismo.

EL TEST DE LA VERDAD

¿Existe algún test capaz de encontrar la verdad?

Y lo que es todavía más difícil, en el supuesto de que existan esas verdades, ¿hasta que punto somos capaces de identificarlas? Por eso no enjaulemos en definiciones ni a los seres ni a las cosas. Si apagas todas las luces, la oscuridad puede hacerte ver mejor las estrellas.

¿Qué es la verdad?

Tal vez lo que llamamos “verdad” sólo sea una tierra sin caminos, según afirmaba Krishnamurti, algo que nunca debemos confundir con la opinión de la mayoría.

Confucio observaba la verdad como cuatro esquinas de las que conocemos sólo una y depende de cada uno de nosotros encontrar las otras tres.

¿Cómo podemos llegar hasta la verdad?

Las palabras indican el camino de la verdad, pero no son la verdad. Cada ser tiene una parcela de la verdad. Que aceptemos la multiplicidad de puntos de vista y que ante infinitas soluciones es preferible no buscar la verdad, sino la autenticidad.

¿Cómo discernir lo “verdadero” de lo que no lo es?

Algo es verdadero por su utilidad momentánea, al hilo de las palabras de Buda: “verdad es lo que es útil”. Cuando deje de sernos útil dejará de ser “verdad”.

Dudemos de todos aquellos que digan estar en posesión de alguna verdad -y de todo aquello que no podamos experimentar de primera mano- porque puede que sólo estén tratando de vendernos algo.

¿Crees haber encontrado la tienda de la verdad?

Entonces, tal como sucede en el cuento, cuando preguntes al dependiente es posible que te responda: ¿Qué tipo de verdad anda buscando: verdad parcial, verdad relativa, verdad estadística, verdad completa…?

Muchos de los grandes maestros cuando un discípulo pregunta sobre la verdad responden con una enorme y sonora carcajada.

¿Ya eres seguidor de alguna verdad?

Si de entre las muchas verdades eliges una sola y la sigues ciegamente, ella se convertirá en falsedad, y tú en un fanático.

¿Por qué seguimos escuchando el sonido de una sola campana... si como apunta un dicho africano la verdad no puede estar contenida en una sola cabeza?

¿La verdad está diseminada?

La verdad está diseminada por el mundo, y el buscador ha de ir recopilando los fragmentos. Un verdadero buscador no puede quedarse atrapado en ninguna forma de creencia.

¿Qué tiene más fuerza la realidad o la fantasía?

Lo real se impone por más que tratemos de escapar o de evadirnos por los infinitos caminos de la fantasía.

A veces, como acto psicomágico, pueden venirnos muy bien unos pesados zapatos con suelas de plomo que nos mantengan unidos a la tierra.

¿Con tanta falsedad somos capaces de identificar la verdad?

Puede que te revelen una pequeña verdad para venderte una gran mentira. Las apariencias no son la verdad. Parecer es una cosa, ser es otra.

Las verdades guardadas como secretos son tóxicas.

¿Buscamos respuestas fáciles?

¿Huimos de todo lo que nos obligue a un trabajo personal? ¿Hablamos de cambiar el mundo sin ser capaces de transformar ni uno sólo de nuestros hábitos tóxicos? Todos tenemos un poco de verdad. Pero nadie la tiene toda. No hay una sola verdad sino verdades y además los hechos no se explican a sí mismos, sino que quien los cuenta los redefine.

Ahora les dejo dos buenos cuentos de Alejandro Jodorowsky...

EL GURÚ DE LA VERDAD

En cierta comarca, sea por descuido de los gobernantes o por desidia de los campesinos, o por ambas cosas, el terreno se fue erosionando hasta que la sequía se hizo reina…

En la región vecina vivía un gurú capaz de producir variaciones en la materia, a voluntad. Le bastaba una oración para convertir la arena en agua. Los vecinos sedientos enviaron un avanzado de la aldea para que estudiara con el santo. Cuando el haraposo nigromante llegó a la ciudad donde vivía el gran hombre, encontró una abigarrada multitud esperando ante las puertas de su templo. Venían de diferentes poblados, cada cual con la misión de aprender un milagro que los salvara de la sequía. El gurú no podía pasar años enseñando, porque su transmisión era directa y, por eso, sólo aceptaba un discípulo a la vez. A ese paso, calculó el pobre aldeano, cuando le llegara el turno, habría pasado tanto tiempo que su aldea ya estaría enterrada bajo el polvo…

Un loro, animal favorito del santo, escapó y fue a guarecerse en la copa de un árbol. El aldeano común se acercó al pajarraco y humildemente le imploró el secreto de su amo. El animal, como loro que era, repitió todo lo que había oído. El mortal lo anotó, se fue al desierto y practicó las encantaciones que escuchara del ave.

¡El milagro se produjo! Volvió feliz a su aldea, reunió al pueblo, hundió la mano en un surco, extrajo un puñado de arena, lo colocó en una botella, oró y la convirtió en agua. ¡Todos se maravillaron!

Preguntaron: “¿Cómo es ese hombre santo que fue tu maestro?”. A lo que el aprendiz contestó: “¡Nunca lo vi: aprendí a través de su loro!”. La multitud estalló en una rechifla airada. ¡Cómo era posible aprender algo bueno de un loro! Lo trataron de estafador, sacrílego y tantas otras cosas más. Llevados por el colérico impulso, lo lapidaron para, al poco tiempo, morir todos de sed.

EL GATO

Un gato pasó junto a una asamblea de perros cuyo líder decía: ¡Hermanos, recemos juntos y pidamos con fervor que el Gran Dios Perro nos envíe del cielo buenos y abundantes huesos!

El gato se alejó de allí, diciendo para sí: ¡Estúpidos idolatras, ignorantes infieles! ¿Cómo es posible que le recen a ese dios de paganos y no al verdadero Gran Dios Gato,, y cómo es posible que en vez de huesos no pidan ratones?

«Aceptando despertar exaltarás el incesante flujo de la Verdad».

Alejandro Jodorowsky