El vampiro ateo

Ilustración del cuento: El vampiro ateo

Si crees en algo y la vida no encaja con ello, ¿qué harás? Seguirás utilizando tu crucifijo, pero el vampiro es ateo y no hará caso de tu cruz. ¿Qué harás?

Cuento zen sobre los ateos

Existe un chiste ateo muy instructivo.

Es un chiste sobre un vampiro que una noche se dirigió a la habitación de un renombrado sacerdote católico para chuparle la sangre. Acordándose de las historias que su madre le había contado, el sacerdote agarró un crucifijo y lo esgrimió frenéticamente delante la cara del vampiro.

El vampiro se detuvo por un instante; meneó su cabeza de modo apesadumbrado, chasqueó su lengua y comentó genialmente en el más puro acento burlón. ¡Lero, lero, candelero, soy ateo!

MORALEJA

Si el vampiro hubiera sido católico, ¡de acuerdo! Puedes enseñarle la cruz, pero si el vampiro es ateo, ¿entonces qué? Entonces; ¡Lero, lero, candelero! ¡Te encontraste con el vampiro equivocado!

Si crees en algo determinado y la vida no encaja con ello, ¿qué harás? Puedes seguir esgrimiendo tu crucifijo, pero el vampiro es ateo y no hará caso de tu cruz. ¿Qué harás entonces?

La vida es inmensa y las creencias son muy pequeñas, la vida es infinita y las creencias son muy diminutas. La vida nunca encaja con ninguna creencia y si tratas de imponer la vida sobre tus creencias estarás tratando de conseguir lo imposible. Nunca ha sucedido ni nunca sucederá de modo natural. Ten confianza y abandona las creencias y empieza a aprender cómo vivir tus experiencias.

La confianza abre los ojos, la confianza no tiene nada que perder, la confianza significa que aquello que es real, es real, que puedo poner mis deseos y anhelos a un lado, porque no hacen a la realidad diferente, solamente pueden distraer a la mente de la realidad.

Si crees en algo y te encuentras con una experiencia de la cual la creencia dice que no es posible, o, que la experiencia es tal que has de abandonar la creencia, ¿qué es lo que vas a escoger? ¿La creencia o la experiencia? La tendencia de la mente es a escoger la creencia, a olvidarse de la experiencia. Así es como has estado perdiéndote muchas oportunidades cuando la verdad ha estado llamando a tu puerta.

Recuerda que no eres solamente tú el que está buscando la Verdad. La Verdad también te está buscando. Muchas veces su mano se ha acercado a ti, casi te ha tocado, pero tú te encogiste. No encajaba con lo que creías y elegiste tu creencia.


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