El dolor y el placer

Ilustración del cuento: El dolor y el placer

La vida se halla entre el placer y el dolor. Esta tensión entre ellos te hace capaz de crear una música maravillosa; la música solo existe en esa tensión.

Cuento zen sobre el dolor y el placer

Esta es la historia de un discípulo que acudió a un maestro zen y le dijo: ¿Cómo podemos evitar el dolor y el placer?

El maestro le respondió: Para liberarse del dolor hay que aceptar el dolor como un hecho inevitable y natural. El dolor es dolor; un hecho simple y doloroso. Sin embargo, el sufrimiento siempre es la absoluta negación del dolor, la exigencia de que la vida no sea dolorosa. Es el rechazo de un hecho, la negación de la vida y de la naturaleza de las cosas. La muerte es la mente a la que le preocupa morir. Si no tienes miedo a la muerte, no hay posibilidades de morir.

MORALEJA

Te han educado de forma equivocada. Desgraciadamente, hasta ahora, no ha existido ni una sola sociedad en el mundo que no reprima el sufrimiento. Todas las sociedades dependen de la represión. Hay dos cosas que reprimen: una de ellas es el sufrimiento, la otra es el placer.

Y si reprimen el placer es también a causa del sufrimiento. Su razonamiento es que si no eres demasiado feliz, nunca serás demasiado infeliz; si se destruye la alegría inmensa nunca sentirás un dolor profundo. Para evitar el dolor, evitan el placer. Para evitar la muerte, evitan la vida.

El dolor y el placer son partes intrínsecas de la vida. Los hombres tienen tanto miedo al dolor que lo reprimen, evitan las situaciones que producen dolor, están continuamente rehuyéndolo. Y al final se encuentran con que si realmente quieren evitar el dolor tienen que evitar también el placer. Por eso vuestros monjes evitan el placer, porque tienen miedo de él. En realidad, lo que están haciendo es evitar cualquier riesgo de padecer dolor. Saben que si evitan el placer será imposible sufrir un gran dolor; este solo se produce como sombra del placer. De ese modo caminas por la llanura, nunca asciendes a las cumbres ni tampoco desciendes a los valles. Pero entonces entras a formar parte de los muertos vivientes; no estás vivo.

La vida se halla entre estos dos polos. Esta tensión entre el placer y el dolor te hace capaz de crear una música maravillosa; la música solo existe en esa tensión. Destruye la polaridad y serás aburrido, rancio, estarás cubierto de polvo. No hallarás sentido a nada y jamás sabrás qué es el esplendor. Te habrás perdido la vida. El que quiera conocer la vida y vivirla tendrá que aceptar y abrazar la muerte. Ambas van unidas, son dos aspectos de un mismo fenómeno.

Esa es la razón de que el crecimiento sea doloroso. Tienes que sumergirte en los dolores que has estado evitando. Y eso es doloroso. Tienes que enfrentarte a todas esas heridas a las que más o menos has conseguido no mirar. Sin embargo, cuanto más profundices en el dolor, más profunda será tu capacidad de ahondar en el placer. Si puedes ahondar hasta el límite del dolor, serás capaz de tocar el cielo.


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