Cuentos sobre: SABIO


Cuento Zen: Controlar la ira

Controlar la ira

Aléjate de la ira, no sufras, acepta, coopera con lo inevitable y la sabiduría llegará a ti para que puedas entender, aprender y adaptarte a lo nuevo.


Cuento Zen: El agradecimiento

El agradecimiento

El verdadero agradecimiento es la parte principal de hombres de bien. Recuerda que agradecer es de sabios y como buenos sabios debemos agradecer lo poco.


Cuento Zen: El comportamiento

El comportamiento

Si eres sabio, no tienes que estar obsesionado con el comportamiento de ser bueno o generoso, porque siempre harás lo necesario, sin olvidarte de ti mismo.


Cuento Zen: El halcón y el águila

El halcón y el águila

Hermoso cuento de cómo se debe amar en pareja. Llegará el día que podamos aprender a volar juntos como hermanos o a lastimarnos juntos como necios.


Cuento Zen: La reina que se le caían los dientes

La reina que se le caían los dientes

La anciana sabia interpretó a la Reina el sueño que se le caían los dientes con prudencia. Si tus palabras no son un regalo es mejor que no las pronuncies.


Cuento Zen: Las plumas esparcidas

Las plumas esparcidas

La palabra arrepentimiento y quizás sea la más importante en la terminología de Jesús, porque el arrepentimiento abrirá la puerta de lo divino.


Cuento Zen: Los errores ajenos

Los errores ajenos

Debes haber oído lo que le pasa al que tiene EGO: el error de los demás viene a tentarlo. El ego quiere hacer presencia en todas partes; para existir.


Cuento Zen: Los seis ciegos y el elefante

Los seis ciegos y el elefante

Nuestra verdad es solo una porción de realidad que percibimos. Es de tontos creer que se puede ver la verdad con lo limitada que es nuestra mente.


Cuento Zen: Mirada de ojos nuevos

Mirada de ojos nuevos

Ver el mundo con ojos nuevos como los de un niño te ayudarán a la cantidad de gozo y la satisfacción que puede alcanzar un niño con la cosa más sencilla.


Cuento Zen: No imites a nadie

No imites a nadie

Sabiduría es vivir plenamente la luz de tu propia consciencia sin la necedad de seguir a otros, de imitar y de convertirte en la sombra de alguien.