El meditador presente

Ilustración del cuento: El meditador presente

Un meditador ni se preocupa por el pasado, ni por el futuro. Está centrado en el presente, y lo que tiene lo disfruta en su plenitud, segundo a segundo.

Cuento zen sobre la meditación

Le preguntaron en cierta ocasión a Buda: ¿Quién es un hombre meditador? Y Buda respondió: Cada hora se divide en cierto número de segundos, y cada segundo en cierto número de fracciones. El meditador es en realidad el que es capaz de estar totalmente presente en cada fracción de segundo, sin pedir ni desear nada.

Vivir totalmente en el presente: He ahí al hombre meditador.

MORALEJA

El arte de la vida comienza con la meditación. Y por meditación quiero decir silencio de la mente, silencio del corazón, alcanzar el mismo centro de tu ser y encontrar el tesoro que es tu realidad a cada segundo. Una vez que lo conoces, no necesitas pedir más, porque, puedes irradiar amor, vida, creatividad. Tus palabras se volverán poéticas, tus gestos tendrán gracia; hasta en tu silencio habrá una canción. Aunque estés sentado inmóvil, estarás danzando. Cada inspiración, cada espiración, será un gozo; cada latido del corazón será precioso porque es el latido del corazón del mismo Universo: tú eres parte de él.

Al pedir más pierdes lo que tienes.

Un meditador ni se preocupa por el pasado que ya se ha ido, ni por el futuro que no ha llegado todavía. Está centrado en el presente, y lo que tiene lo disfruta en su plenitud, segundo a segundo. Naturalmente, su vida no es la vida de un mendigo. Nunca pide más, no obstante está viviendo al máximo con totalidad e intensidad. De no ser así, tendrás que conformarte. Eso es lo que vuestras religiones os enseñan: a conformaros con poco.

Al hecho de conformarse se le ha dado un gran valor. Para que por lo menos puedas aguantar el sufrimiento que te rodea y la miseria en la que te ahogas continuamente.

Vive de acuerdo a tu propia luz. Encuentra tu propia luz interior y vive de acuerdo a ella, sin ningún miedo. Es nuestra existencia, somos parte de ella, y nos ha dado el potencial para ser cualquier cosa que quiera que seamos. ¡Utilízalo! ¡Actualízalo! Nunca reprimas, y no seas tacaño viviendo, amando, compartiendo, cantando, danzando, en todo lo que hagas o dejes de hacer.


CUENTOS RELACIONADOS


segundo
Cuento Zen: El banco del tiempo

El banco del tiempo

El tiempo es pequeño, no puedes atraparlo. Si lo coges, ya ha pasado. Si piensas, estás en el futuro. Puedes permanecer en él, pero no puedes atraparlo.


Cuento Zen: El meditador presente

El meditador presente

Un meditador ni se preocupa por el pasado, ni por el futuro. Está centrado en el presente, y lo que tiene lo disfruta en su plenitud, segundo a segundo.


meditar
Cuento Zen: El estúpido ritual del gato

El estúpido ritual del gato

La meditación tiene un elevado valor de la vida. No debe ser reducido a estúpidos rituales. Todos los rituales son falsos; son programaciones culturales.


Cuento Zen: El hindú y el judío

El hindú y el judío

Un gracioso cuento zen de un hindú que utiliza la meditación para soportar el sufrimiento y un judío que se concentra astutamente para evitar el dolor.


Cuento Zen: Que tu luz no se apague

Que tu luz no se apague

Estudiar la verdad especulativamente es útil como material de enseñanza. Recuerda que a menos que medites constantemente, tu luz podría apagarse.


vida
Cuento Zen: La novela por la mitad

La novela por la mitad

La vida siempre está en la mitad. Siempre estás en el medio, no conoces el principio. Las religiones de alguna forma tratan de suministrar el principio.


Cuento Zen: El emperador mendigo

El emperador mendigo

La mente es la facultad de distorsionar. Si no miras a través de la mente sabrás lo que es la vida eterna. Solo la mente muere. Sin la mente, tú eres inmortal.


Cuento Zen: Muertos enterrando muertos

Muertos enterrando muertos

Los que no conocen el sabor del presente serán muertos enterrando muertos. Si viven en él, estarán siempre aquí, en la vida misma; en todo lo que hay vida.