La iluminación espiritual

La imaginación y el miedo

-Cuento zen con moraleja-

El zen es muy realista. Dice que hay que abandonar la imaginación. La imaginación proviene del pasado, estas desde pequeño condicionado por ciertas ideas.

Cuento zen # 432

Cuento zen sobre la imaginación y el miedo

Del monje Milarepa, célebre en la historia del budismo, se cuenta que una vez entró en una cueva y tuvo miedo. Estaba oscuro todo alrededor, y la oscuridad le hizo imaginar que había un demonio acurrucado en el rincón entre las sombras. En efecto, al poco tiempo surgió de la sombra un demonio.

Milarepa le increpó: ¿De modo que estabas ahí?

No, contestó el demonio, estaba en tu imaginación.

MORALEJA

El zen proporciona cordura al mundo, cordura total. Desecha todas las ideologías. Dice: Se vació. Mira sin ninguna idea. Mira en la naturaleza de las cosas pero sin ninguna idea, prejuicio ni presunción. No te preocupes, ese es uno de los fundamentos. Así que hay que abandonar la teología; si no, tu imaginación te mantendrá ocupado.

¿Ves cuál es la cuestión? Si tienes una idea, existe la posibilidad de que la encuentres en la realidad, porque la mente es muy, muy creativa. Y claro está, esa creación solo será una imaginación. Si estás buscando a un demonio empezarás a tener visiones de un demonio, y todas ellas serán imaginarias. Si estás buscando a Cristo empezarás a tener visiones de Cristo, y todas ellas serán imaginarias. Si buscas a Krishna empezarás a ver a Krishna, y todas esas visiones serán imaginarias.

El zen es muy realista. Dice que hay que abandonar la imaginación. La imaginación proviene del pasado, estas desde pequeño condicionado por ciertas ideas. Desde la infancia te han llevado a la iglesia, al templo, a la mezquita; te han llevado al erudito, al monje, al sacerdote. Te han forzado a escuchar sermones, han metido en tu mente todo tipo de cosas. No te aproximes a la realidad con toda esa carga; si no, no acabarás de saber lo que es.

Descargar, aligerar. Ese aligerar es zen, es ver la realidad tal cual es.

Es muy difícil estar cuerdo en un mundo enloquecido.