La iluminación espiritual

El ratón con miedo

-Cuento zen con moraleja-

La mente es una prisión. La consciencia es salir de la prisión y darse cuenta de que uno no ha estado en prisión y que solamente solo pensabas que era así.

Cuento zen # 153

Cuento zen sobre el miedo

Había un ratón que estaba siempre angustiado porque tenía miedo del gato.

Un mago se compadeció de él y lo convirtió en un gato.

Pero entonces, empezó a sentir miedo del perro. De modo que el mago, lo convirtió en perro.

Luego empezó a sentir miedo de la pantera, y el mago lo convirtió en pantera.

Con lo cual comenzó a temer al cazador.

Llegado a este punto, el mago se dio por vencido y volvió a convertirlo en ratón, diciéndole:

«Nada de lo que haga por ti va a servirte de ayuda, porque en tu mente siempre el temor te acompañara».

MORALEJA

Todos los temores están en la mente; la cual no quiere vivir, la cual no es realmente capaz de vivir y crea toda clase de miedos.

Aquellos que realmente quieren vivir, abandonan todos los miedos, todos los pensamientos, toda seguridad. Arriesgan todo porque la vida es tan preciosa y tan fugas, tan momentánea que no pueden seguir posponiéndose. Y pensar es una forma de posponer, sentir es una forma de posponer, desear es una forma de posponer. Deja de posponer.

La mente es una prisión.

La consciencia es salir de la prisión, o darse cuenta de que uno nunca ha estado en prisión; solo pensaba que era así. Todos los miedos desaparecen.

Todos estamos viviendo en el mismo mundo que tú, pero no he sentido miedo ni por un momento, porque no se me puede quitar nada. Puedo morir, pero estaré viendo cómo ocurre y lo que muera no seré yo, no será mi consciencia.

El mayor descubrimiento de la vida, el tesoro más precioso, es la consciencia. Sin ella vas a estar en la oscuridad, vas a estar lleno de miedos. Y seguirás creando nuevos miedos, sin fin. Vivirás con miedo, morirás con miedo, y nunca podrás probar el sabor de la libertad. Y habrá sido tu potencial en todo momento; en cualquier momento lo podrías haber reclamado, pero nunca lo hiciste.